miércoles, 29 de octubre de 2008

CAMINANDO POR LA SENDA

Como comenté en la anterior entrada, parecía que ya había encontrado el camino correcto y sólo faltaba seguir por esa senda ya abierta en la jungla del mundo editorial. Nada más lejos de la realidad. La vida da muchísimas vueltas y las circunstancias personales, profesionales, familiares o de cualquier otra índole no le permiten a uno ni siquiera predecir lo que le va a ocurrir en el mes siguiente de su vida. Lo digo por experiencia propia, ya que si en aquel lejano año de 1993 me dicen algunas de las cosas que me han sucedido después, me hubiese carcajeado sin contemplaciones en la cara del que se hubiese dignado a decírmelo.

Pero dejémonos de divagaciones. Para volver a entrarme el gusanillo de la escritura tuvieron que pasar muchos años. Otros diez, exactamente. Si, yo seguía leyendo con devoción, ya que es algo que me encanta. Nunca puedo dejar de tener un libro en las manos. En aquellos años leía más en el tren y en el metro, en los viajes eternos entre mi domicilio a 50 kilómetros de Madrid y la llegada a la capital, ya fuera por estudios o trabajo. Hoy en día han cambiado mis hábitos y leo sobre todo por la noche, en la cama, con la luz de mi mesilla. No será la primera vez que me den las 2 de la mañana con la luz encendida, enfrascado en la lectura de algo interesante. Y fue gracias al regalo que me hicieron de un libro determinado, bastante conocido, que algún engranaje oculto hizo click en mi mente y pude comenzar esta bendita aventura. No fue por el hecho de la lectura del libro, un best-seller que a mí si me gustó, quizás fue más lo que me hizo sentir. La manera de expresar con palabras emociones y sentimientos que me llegaron muy dentro en una etapa difícil para mí prendió una súbita chispa en mi corazón. Yo también quería hacer eso. Y me veía capaz.

Así que puse manos a la obra. Lo recuerdo perfectamente, ya que era a finales de dicho año, el 2003. Se me acumularon demasiados cambios: profesionales, personales, familiares e incluso domiciliarios. ¡Sin incluso me lancé con la aventura de mi primera hipoteca! Y a la vez empecé mi primera novela, la niña de mis ojos. Dicen que quién no se arriesga no pasa la mar, pero para una persona poco espontánea hasta entonces, para nada amante del riesgo y con los pies muy bien plantados sobre la tierra, aquello fue una verdadera declaración de intenciones. Quería cambiar mi vida y llevarla por los derroteros que yo quisiera, dejándonos de las zarandajas del destino. Ya le ayudaría yo a encauzarlo, que para eso estábamos. Así que me las ingenié para ir sacando tiempo de mis demás obligaciones y necesité casi todo el año siguiente para ir avanzando con la obra y dejarla finiquitada en noviembre del 2004, prácticamente 365 días después de haberla comenzado. Mi primera novela, casi como si fuera mi primer hijo. Algo salido de mis entrañas, con mucho trabajo y sacrificio, pero que finalmente veía la luz. En la siguiente entrada hablaré largo y tendido sobre ella, no os preocupéis.


Casualmente a mediados de ese año vino a Madrid a firmar ejemplares en la Feria del Libro el dichoso autor que había encauzado mis pasos por este mundo de locos. Me acerqué vacilante, con mi libro en las manos, mientras otras personas lo compraban allí deprisa y corriendo para que se lo firmaran. Ya había vendido muchísimos libros, pero no había nadie esperando para la firma, no era tan conocido como ahora. Así que me aproximé tímidamente y le entregué mi libro, esperando su firma. Quise hablar, decirle algo, pero me paralizó el miedo o la vergüenza. Él lo estaba pasando peor que yo, allí semiescondido en la caseta, queriendo que se lo tragara la tierra. Así que me fui como había venido, pero con mi libro dedicado por su autor. ¡Qué tiempos aquellos...!

19 comentarios:

Teo Palacios dijo...

Hola, Armando.

Lo importante es empezar a caminar. Un proverbio dice que el trabajo que más se tarda en completarse es aquél que nunca se empieza.

Ánimo, a pelear por sacar adelante tu obra, claro que sí. Y si podemos ayudar en algo, ya sabes por dónde camino.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Saludos, Teo. Me alegra mucho verte por aquí, y me encantará seguir leyendo tus acertados comentarios.

Tienes mucha razón en lo que dices y creo que poco a poco lograremos nuestros objetivos, con paciencia y tesón todo llega. Te agradezco tus palabras de apoyo y tu amable ofrecimiento.

Muchas gracias por enlazar mi blog en el tuyo. Espero que visites también la web sobre mi obra, creo que te gustará.

Un fuerte abrazo y hasta cuando quieras.

Lola Mariné dijo...

Hola Armando.
Somos much@s l@s que caminamos por la misma senda, y seguro que algun@s alcanzaremos nuestra meta (y quiero incluirme en el grupo).
Precisamente comentaba en mi blog hace unos dias que a Paul Auster le rechazaron su primer relato ¡diecisiete veces!, a Hemingway, veintisiete, a García Marquez, a Saramago...
En fin, que hay que seguir adelante siempre.
Ánimo.
Un saludo

Armando Rodera dijo...

Hola, Lola, encantado de saludarte. Te agradezco que te hayas pasado por el blog y hayas dejado tu comentario. Voy a visitar también yo el tuyo.

Por supuesto que espero que todos alcancemos nuestra meta, en eso estamos y seguro que con nuestro esfuerzo lo conseguiremos. Y desde luego se habrán tirado de los pelos aquellos que rechazaron tantas veces a escritores tan reconocidos... Igualito que el caso de una discográfica con The Beatles, que les dijeron que no valían. O el iluminado que diagnosticó que Einstein era un poco retrasado o lento de entendederas. Ya se sabe que hay de todo en este mundo en el que vivimos.

Muchas gracias por tus ánimos. Nos vemos por el ciberespacio literario.

B. Miosi dijo...

Armando, qué curioso eso que cuentas. Una escritor que fue el que te dio ese primer envión para encauzarte como escritor, y que había vendido muchísimos libros, medio escondido dentro de la caseta, queriendo que se lo tragara la tierra, mientras tú te aproximabas tímidamente, ¡qué imagen! me maravilla la forma como estás contando tus experiencias, si así es como escribes tu novela, sin duda será buena.
Digo curioso, porque yo también he pensado que si alguna vez tengo que estar en algún sitio a la espera de firmar libros, me sentiría mal sin una fila delante.
La vida del escritor tiene sus bemoles, de un momento a otro te sientes en la gloria, y en otros quieres que te trague la tierra.

Saludos!
Blanca

Armando Rodera dijo...

Encantado de volver a saludarte, Blanca. La verdad es que me llenan de orgullo tus hermosas palabras sabiendo que vienen de una excelente escritora.

Me alegra comprobar que te gustan mis experiencias y la forma de contarlas. Queda mucho todavía, así que sed pacientes. Más adelante os desvelaré quién era ese autor, pero seguro que os lo imagináis. Los cientos de personas que en su última cita con la Feria de Madrid hacían cola por su firma contrastaban con la vez que un humilde aspirante a alquimista de las palabras se acercó a saludarle, casi sin gente. Y eso que su gran éxito llevaba ya dos años publicado. Si le hubiera hecho una foto seguro que se vería lo mal que lo estaba pasando, las pocas ganas que tenía de estar allí.

Ojalá llegue el día de tener que hacer una presentación de mi libro. O de firmar libros en la Feria o en una caseta de centro comercial. Eso querrá decir que por fin he publicado e incluso que he tenido algo de éxito. Pero a la vez me causa pavor la situación, soy una persona tímida. Creo que me moriría de vergüenza y no sabría dónde meterme, con fila delante o sin ella. Ya lo veremos cuando llegue el día...

Martikka dijo...

Hola Armando! Te sigo desde el blog de Teo Palacios y me han gustado mucho las entradas de tu reciente blog. Quienes lo hemos vivido te comprendemos perfectamente.
Lo lograremos, un día u otro pero lo lograremos, por algo nos dedicamos a escribir. Y esa dedicación nos ha de llevar a buen puerto, seguro. ¡Los de nuestra generación triunfaremos pronto! (Espero :))
Te enlazo a mi blog para seguirte, si no tienes inconveniente.

Armando Rodera dijo...

Hola, Martikka. Me alegra verte por aquí y te agradezco tu comentario. La verdad es que ya había visto tu nombre en el blog de Teo y me había pasado por tu blog. Pero ahora voy a enlazarle también con el mío y volveré con más tranquilidad a visitar tu página.

Tienes razón, seguro que lo conseguiremos. Habrá que seguir luchando. Un saludo.

Arwen Anne dijo...

eso es algo que nos pasa a todos, hay que caminar, lo primero, es saber para donde, tú caminas hacia la literatura, pues mira, yo también, y te digo una cosa, no se hacer otra cosa

Halatriste dijo...

Seguro qu salen publicados, por cierto cuál es el misterioso libro??. Me ha intrigado.

Un saludo, y ánimo.

Como escuché por algún lado, el mundo es de los valientes.

Armando Rodera dijo...

Bienvenidos, Arwen y Halatriste. Eso es lo bueno, que sabemos hacia donde caminamos. Teniendo eso claro, el camino es mucho más llevadero.

Halatriste, no sé si te refieres con lo de cuál es el misterioso libro a mi novela en particular o al libro cuyo autor estaba agazapado en la caseta...

Si es el primer caso, de mi libro hablaré largo y tendido en próximas entradas. Si es el segundo caso, a ti mejor que a otros debería sonarte más. Creo que me entenderás y si no es así, en próximos días lo comentaré o incluso puede que añada algún documento gráfico explicativo.

Saludos

. dijo...

Hola, Escritor.

Por que, en mi humilde opinión, es escritor no sólo quien escribe, sino quien lo hace para un público. Tu prosa levanta los dedos y los hace danzar por el teclado de tanta gente, que ya deberías sentirte en la escalera del éxito.

Publicar paree la meta, sí, pero cuando tengas el primer libro en la editorial, te plantearás que la verdadera dificultad está al final del pasillo de ese momento: hay que vender el libro. ¿De qué sirve publicar si después el libro no se vende? Esa realidad, que te golpea cada día con un nuevo tono, es el verdadero reto. Consagrarse debería ser el objetivo; tener un nutrido grupo de lectores, la meta.

Piensa por un momento que si el primer libro no se vende, nadie querrá volver a imprimirte. por eso el escritor no debe descansar cuando ya sabe que su primera obra tiene editor; eso es sólo una fase más de todas las que ir alcanzando.

Supongo que cuando el libro se vende, aún nos quedará un nuevo estadio de duda, y es que hay que seguir escribiendo. El valor de la segunda obra debe ser tan calibrado como el de la primera, mejorar incluso. El camino ya se alza en el horizonte, pero el escritor debe seguir moviendo los dedos gracilmente sobre el teclado; ya no vale aporrearlo...

Lo más importante es tener ideas para poder escribirlas. De nada nos sirve escribir un gran libro si después no vamos a seguir en la brecha, ¿no os parece? Ya que habéis nombrado algunos autores, me gustaría haceros reflexionar sobre uno de ellos que dejó de caminar por la senda: Patrick Suskind (creo que se escribe así) con su Best Seller "El Perfume". Un gran libro, una gran idea, pero no tenía más. ¿Un gran escritor? allá cada cual con sus propia conclusión.

Como ya apuntaba el refranero: No es más difícil llegar que mantenerse.

Un abrazo, Armando, y un saludo literario para los contertulios; esto está muy animado.

Eduard Pascual
http://codex10.blogspot.com/

Armando Rodera dijo...

Bienvenido a este pequeño foro de ideas, querido Eduard. Es un placer saludarte desde aquí y disfrutar de tus magníficos comentarios.

Tienes mucha razón en que esto es una carrera de fondo, no podemos estar parados. Ya sabes que he empezado ahora con este tema de internet, con el blog y la web de mi primera obra. Pero tengo una segunda novela terminada y que ya estoy empezando a mover, aparte de tener ya esbozos de la siguiente trama.

Por supuesto que publicar puede ser un logro, pero no el final de la carrera. De nada me serviría ver una ristra de libros míos en cualquier tienda si nadie los compra. Ese es el siguiente paso. Y con todo esto estoy aprendiendo un montón, ya que esto del marketing viral tiene muchísimas posibilidades. Aparte de conocer gente estupenda y muy interesante, seguir aprendiendo de todos vosotros, esto ayuda a seguir en la brecha, caminando poco a poco por esa dichosa senda.

Dices de Patrick Süskind que no tenía más ideas, quizás no era buen escritor. O no sé si es comparable el ejemplo de John K. Toole, que gracias a su madre le publicaron de manera póstuma "La conjura de los necios". Quizás no haya que ser como J.J. Benítez, que dice que tiene más de 130 novelas en preparación, pero vamos, tengo muchas ideas para posibles novelas...

Pero bueno, seguiremos en la lucha, porque no sabemos hacer otra cosa. Y muchas gracias a todos por hacer tan ameno esta humilde página.

Alba dijo...

Hola. He ido a la web de tu novela y quería decirte que me parece un argumento bastante interesante y muy buena idea esa de no dar más pistas hasta que se resuelvan unos acertijos. ¡Enhorabuena! Espero que te vaya bien con ella y que lo cuentes. Un saludo.

Maribel dijo...

Hola Armando, todos los grandes viajes han comenzado con un paso y tú ya lo has dado y además muy bien, ganas no te faltan, material tampoco. Ánimo y que tengas mucha suerte en este difícil mundo.

TRiana dijo...

Hola Armando, he llegado hasta aquí tras ver tu comentario en el blog de Maribel, tu frase de Coelho en la presentación del blog, es uno de mis lemas, y de ese mismo libro El alquimista:
"... persigue tu sueño y observa las señales que te llevan a él"

Estaré pendiente de tu próxima entrada y saber mas de esa novela que a buen seguro es el primer paso de una estupenda carrera.
Saludos.
Triana

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias por visitar mi blog y dejar vuestros comentarios.

Alba, me alegro que te guste la web. Eso pretendía, darle un poco más de misterio y conseguir que los posibles lectores se interesarán por la obra y se estrujaran un poco las meninges con los enigmas.

Muchas gracias por tu amable mensaje, Maribel. Espero verte más por aquí. Y tranquila, que seguiré contando mis peripecias.

Efectivamente, Triana, el libro de "El alquimista" es buenísimo y te hace reflexionar sobre muchas cosas. Espero que te sigas pasando por aquí.

Saludos a todos.

Maribel dijo...

Hola Armando, te enlazo en mi blog. Saludos.

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias, Maribel, yo hago lo mismo en este preciso momento, enlazando el tuyo.
Un saludo.