jueves, 4 de diciembre de 2008

LAS SIRENAS DE ULISES

Tendré que retomar el hilo conductor de este blog, la narración principal que me llevó a crear esta página. Así que como lo prometido es deuda seguiré con las desventuras de este escritor en ciernes, desvelando poco a poco el duro camino seguido hasta encontrarme frente a vosotros. Os aseguro que no os aburriréis, tengo muchas cosas que contar.

Después de algunos reveses con editoriales de las llamadas grandes, pensé que debía diversificar mis esfuerzos. Tendría que seguir intentándolo con las editoriales, pero también podría mirar el tema de los concursos literarios. Para mí todo era nuevo, yo era un alma libre, sin mácula. Y no tenía ni idea de dónde me metía. Pero tiempo al tiempo.

Os contaré antes de nada mis primeras impresiones con el famoso tema de las editoriales de coedición o autoedición. Yo por aquella época no sabía ni que existían. Ni siquiera me metí en internet para buscar más a fondo información sobre esta gente, con la de datos que encontré tiempo después. Pero no adelantaré acontecimientos y os lo contaré tal y como lo viví. Como un niño de comunión ante su primer regalo importante, con la ilusión intacta y los bolsillos llenos de sueños por cumplir. Esos que nunca nadie podría arrebatarme.

No sé donde encontré información sobre algunas editoriales que trabajaban con escritores noveles, jóvenes sin experiencia literaria a los que daban una oportunidad que en otros lados se les negaba. No veía nada malo en probar, sin saber donde me metía y sin haber oído la palabra coedición en mi vida. Así que ni corto ni perezoso pedí información a un par o tres de estas editoriales, no sé si por teléfono o por mail. Y naturalmente me contestaron todos, además muy amablemente. Que me pasara por sus oficinas a charlar tranquilamente o les remitiera sin dilación mi maravilloso manuscrito. Así que hice un poco de todo.

Después de concretar por teléfono con el editor de una de estas empresas, me presenté en su "oficina", situada en el centro de Madrid. No daré nombres para no darles más publicidad, pero seguro que os suenan. Cuando llegué allí casi se me cae el mundo a los pies. Yo que llegaba con mi manuscrito bajo el brazo (ojo el dineral que te gastas en fotocopias y encuadernaciones, ¿a qué si?), todo contento a la par que nervioso, sufrí una ligera decepción. Pasé a un cuartucho de no más de dos metros por dos, donde este señor con cara de bonachón me esperaba dispuesto a convencerme. En su mesa rodeada por infinitas torres de sus libros, casi sin sitio para sentarme a su vera, tuvo lugar esta conversación, la primera de mi corta vida literaria.

Me habló del famoso decálogo de buenas costumbres, de lo que tiene que hacer un escritor novel para que no le engañen. Incluso hablamos de lo bien que le iba a un chico que conocía de vista, ya que yo viví durante muchos años en Aranjuez y este chaval era vecino del pueblo. Salió a relucir su método de trabajo. Ellos cobran una "pequeña" parte por publicarte una determinada cantidad de libros, pero en ese precio están incluidos la distribución, presentación en dos ciudades diferentes si lo deseas, publicidad, etc. Y claro, nada de sólo llevarte el 10% de las ventas como con las editoriales grandes, aquí iba a ganar un pastón según este señor. No le creí demasiado en esta ocasión, pero seguí escuchando. Otras cosas me parecían más razonables, pero no sabía que en realidad esas palabras se las suele llevar el viento. Aunque de todos modos le dejé una copia de mi manuscrito.

Fui a otra de estas editoriales y más de lo mismo. Ésta también se encontraba en el centro de Madrid, con nombre muy oceánico, y la oficina daba menos grima. Un local más agradable, con luz natural, aunque con la misma pinta de empresa que puede desaparecer ante el menor contratiempo. Y con cientos y cientos de libros de sus autores desperdigados por diversas estanterías. No veía yo que funcionara demasiado bien la distribución. Pero seguía con mi ceguera, quería darles una oportunidad. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Con otras hablé por teléfono o por correo y tuve la misma sensación. Lo bueno fue cuando me llegó la primera respuesta sobre la lectura de mi obra, casualmente del señor al que visité en primer lugar. En una hoja impresa hablaba sobre lo mejor y lo peor de mi obra, dándome ideas para mejorarla. Pero me di cuenta que sólo hablaba de la primera parte de la novela. Luego, para darle un toque más teatral, escribían de forma manuscrita una sucinta valoración sobre el texto, alabándolo y asegurando que les encantaría publicarlo. No voy a mentir y tengo que confesar medio avergonzado que se me saltaron las lágrimas de emoción. Yo no veía nada más, sólo que les había encantado mi obra y querían publicarla a toda costa. Era mi primera crítica, aparte de amigos y familiares y ya veía el camino abierto. Si es que no sé puede ir de pardillo.

Lo malo fue cuando leí la hoja anexa con el presupuesto. No recuerdo exactamente, pero eran parecidos en todas estas empresas. Te publicaban entre 200 y 700 libros, con precios que rondaban entre los 2000 y los 5000 euros. Mi economía no estaba para dispendios y decidí que no me metería en camisas de once varas, por muy bien que me lo pintaran. Pero la última palabra no estaba dicha.

Como curiosidad os comentaré que tengo allegados que han trabajados en empresas de artes gráficas y han visto en sus talleres como hacían algunos de los libros de dichas editoriales. Cajas y cajas de libros que nadie recogía y que se apilaban sin orden ni concierto. Una presentación no demasiado buena, un acabado francamente mejorable y encima nadie se preocupaba de dichos libros. Ni siquiera sé si las editoriales estaban al corriente de pago con estas empresas que les preparaban los pedidos, lo que si sé es que la distribución que hacían de esos libros brillaba por su ausencia. Añadiré para más inri que varios de esos ejemplares se los daban a sus trabajadores como regalo, por si se los querían llevar, dándoles un valor ínfimo. Alguno hasta ha llegado a mis manos gratis, no tengo que decir nada más.

Así que no me dejé engañar por los cantos de las sirenas, ya que no quería caer en la tentación que arrastró a Ulises y sus hombres en la famosa epopeya. Pero el destino, siempre tan juguetón, me tenía preparado a la vuelta de la esquina un inesperado giro de los acontecimientos en toda esta historia. Me metería de lleno en la posible publicación de mi obra por parte de una empresa parecida, saliendo bastante escaldado. Ya os lo contaré más detenidamente, pero al final se medio solucionaron las cosas. Eso si, mi libro tendría que esperar para ver la luz...

12 comentarios:

Martikka dijo...

Me has dejado en vilo y me has recordado algunos de los mismos pasos que recorrí yo hace tiempo. Por eso dejé de intentar publicar, por eso sólo me dediqué a escribir, pero por suerte todo cambia y siempre nos llega nuestra nueva y buena oportunidad!
Un saludo y espero el siguiente post.

Arwen Anne dijo...

lo primero te dile que no hay que fijarse de las cosas bonitas porque lo parezcan, y lo segundo, te doy las gracias por esta experiencia, pues al mismo tiempo que a tí te ha servido para aprender, a nosotros tambien nos es util.

Sabes que te deseo lo mejor, y en cuanto sepa algo que a todos os pueda ser util, prometo informaros tambien

Armando Rodera dijo...

A mí me pasó exactamente igual, Martikka. Después de diversos avatares que ya contaré me puse con mi segunda novela. Preferí también dedicarme a escribir y dejar un poco de lado el tema de la posible publicación.
Sólo una vez terminada esta nueva novela y guardadita en un cajón, me puse con el tema del blog, la web y he vuelto a la carga con mi primera obra.
Pero ya veréis que todavía quedan algunas sorpresillas...
Saludos

Armando Rodera dijo...

Gracias a ti, Arwen, por participar en mi blog. Por supuesto que yo he aprendido a lo largo de este duro camino, de los palos también se aprende. Así que si mis experiencias le sirven a alguien me sentiré satisfecho.

Un saludo.

B. Miosi dijo...

Armando, creo que hay muchas editoriales que se lucran con las ilusiones de los escritores noveles, es mejor esperar a que te llegue el momento. Mi mejor consejo: Trabajar en el manuscrito hasta que te salgan callos en los dedos. Darlo a leer a alguien que sea objetivo y que te diga si realmente es bueno, nuestros amigos o familiares siempre lo verán muy bien, por eso es importante que no tengas mayores vínculos con esa persona. Una vez que tengas la seguridad de que el manuscrito está de concurso, enviar la sinopsis a alguna editorial que te provoque. Yo hice así. Busqué en Internet y fui a parar a la página de Roca Editorial, ni recuerdo cómo. Abrí "Contacto" y pegué la sinopsis, y sin querer le di a "enviar", ¡ni siquiera había puesto una nota par acompañar la sinopsis!
Pero ya lo había hecho, así que no hubo remedio. Para mi sorpresa, el mismo día recibí un mail de Carlos Ramos, de Roca, el es el Gerente de Marketing, creo recordar que antes de pulsar contacto había que poner el correo electrónico de uno.
Me pidió el manuscrito, dijo que podía enviarlo como archivo adjunto. Quince días después dijo que lo quería publicar. Yo no lo podía creer. Fíjate que no es tan imposible, Armando, si el material es bueno y les interesa, con seguridad lo publicarán. Y yo creo que tu novela está dentro de los parámetros que andan buscando, aunque me parece que ya debes tener editor, ¿no?
Bueno, cuento esto para los que aún no han podido publicar, tal vez les renueve los ánimos. Recuerden: Lo más importante es la etapa de corrección. Un manuscrito con fallas sólo se lo pueden permitir los grandes.

Besos!
Blanca

Armando Rodera dijo...

Gracias por tu interesante comentario, Blanca. Lo que cuentas al principio de tu escrito es lo que yo tardé en aprender, pero no te preocupes que a fuerza de golpes me enteré finalmente. Lo que estoy contando ahora en el blog son mis primeras experiencias, cuando todo era nuevo para mí. Afortunadamente ahora ya sé algo más de este mundillo.
Me alegro que te fuera tan bien con Roca Editorial, desafortunadamente yo no tuve esa suerte. Y eso que di con gente majísima. El contacto fue por mail y traté con Ivonne Bonnfills. Les mandé una sinopsis, una pequeña presentación y me dijo que les enviara el manuscrito, que intentarían contestarme en 3 o 4 meses.
Esto fue en mayo del 2007. No me contestaron ni a los 3 ni a los 6 meses. En febrero de 2008 les mandé otro correo interesándome por el particular. Me comenta muy amablemente esta persona que ella pasa a desempeñar otro puesto en literatura infantil, pero que le pasa el caso a su compañera Merçe Pinyol. Que si no sé nada de ella, me vuelva a poner en contacto por mail.
Seguí sin tener noticias y dicha persona no contestó a otro mail que les escribí más tarde. Ya en Julio de este año 2008 recibí un correo de otra persona, una chica llamada Silvia Pardina, donde me comentaban que había comprobado que la obra no había sido leída en ese año largo transcurrido. Que si le podía volver a mandar el manuscrito lo remitiría para su lectura inmediata. Ya no sabía que pensar.
Casualmente me vuelven a escribir en menos de diez días, diciéndome que la obra no se ajusta a su línea editorial, cuando se ajusta perfectamente al tipo de obras que publican. Ya sé que era una respuesta tipo, pero no podía hacer mucho más. Seguramente no les gustaría, no tendría suficiente calidad literaria para ellos o igual como les di tanto la tabarra durante tantos meses no la miraron con demasiada profundidad, ya no lo sé.
De todos modos les comenté que había escrito una novela negra y me dijeron que se la remitiera. De momento no lo he hecho, ni a ellos ni a nadie. Esa obra está recién terminada y todavía está dormitando en un cajón...
Cada caso es un mundo, pero hoy quizás hubiera actuado de otra forma. Ahora mismo, con el tema del blog, de la web, de los contactos que estoy haciendo a través del facebook y otras cosillas veo más posibilidades en el horizonte. Gracias a gente como Elisabet, Teo o Eduard he aprendido a preparar una buena presentación literaria, aunque quizás la he terminado y enviado a determinados sitios en un momento de crisis que no viene bien a nadie.
Aunque no desespero. Tengo todavía algún as escondido en la manga, que ya os iré desvelando cuando sepa algo más, si todo sale bien.
Gracias de nuevo y un saludo.

Proyecto de Escritora dijo...

Te entiendo perfectamente, hace cosa de un mes, publiqué una entrada sobre las coediciones. Me ofrcieron una a raiz de un concurso literario en el que participé para una editorial (la primera vez que lo hacia), que me ofrecían algo parecido. Después de los cursos que he hecho sabía que era un timo, y lo conté en el blog para que los que no tuvieran esa formación se diesen cuenta de que lo era, si les pasaba lo mismo. También se lo comenté a mis profesores, con los que tengo una buena relación y me dijeron mas de lo mismo. Esa clase de editoriales juegan con las ilusiones de los que no tenemos medios.
Desde luego entiendo tu entusiasmo al verlo y tu malestar después, pero que sepas que no eres el único al que le pasa, hay muchas personas que no sabían este tipo de cosas, publicaron con ellos, y ni siqueira sus amigos han podido comprar su libro. El reultado es: un gasto de dinero impresionante y encima tu libro ni se distribuye ni nada.

Un beso y a seguir intentándolo!

Armando Rodera dijo...

Había leído tu entrada sobre las coediciones, Proyecto de Escritora. Efectivamente yo era un pobre pardillo con la ilusión por montera y no sabía nada del asunto. Afortunadamente no caí en sus garras, aunque bastante más tarde tuve una experiencia no demasiado buena con una empresa parecida, que finalmente se soluciono favorablemente.
Conozco gente a la que no le ha ido demasiado mal con las coediciones, pero yo no lo recomendaría, desde luego. Aunque todo el mundo es libre de hacer lo que crea conveniente.
Así que seguiremos en la brecha, que abriendo varios frentes seguro que alcanzamos nuestro objetivo.
Un saludo.

Lola Mariné dijo...

Como bien dice Blanca, creo que es mejor controlar la impaciencia y esperar el momento oportuno y no dejarse seducir, como tu mismo dices, por cantos de sirenas.
En todo caso, es mejor recurrir a las editoriales de coedición más conocidas y de las que alguien te pueda dar referencia.
De todas formas, Armando, estoy segura de que tu momento llegará; cualquier entrada tuya es una magnifica narración que "engancha", sabes crear interés y hacer ameno cualquier tema que toques, así que confía en ti y persevera que lo lograrás.

Armando Rodera dijo...

Tienes mucha razón, Lola. Yo simplemente intento contar lo que me sucedió en aquella época, por si a alguien puede serle de ayuda.
De todas maneras no soy una persona impaciente y además tengo otro buen libro recién terminado, así que sé que tarde o temprano llegará mi oportunidad. Simplemente voy contando mis peripecias, para compartirlas con todos vosotros y seguir aprendiendo con vuestros comentarios.
Muchas gracias por tus bellas palabras. Me alegra saber que mis escritos "enganchan", que se hacen amenos, porque eso es importantísimo para mí. Y con comentarios como el tuyo me siento mucho más fuerte, más seguro de mí mismo. Y sé que la meta ya no está tan lejana.
Un saludo.

Maribel dijo...

Interesante esta narración de tus primeras experiencias en el mundo editorial. Con las coediciones ocurre además que la obra que presentas siempre les encanta, es buenísima, justo lo que estaban buscando, mientras que en las editoriales que deben apostar por ti nunca encaja, curioso ¿no? No se puede generalizar pero normalmente un libro coeditado no es digno de ser vendido, no suelen tener correctores, imprimen el texto que aporta el autor (que algunos lo pulirán bien y otros menos bien), no corrigen estilo, en fin, de cara a un currículum literario no te da ningún punto decir que has publicado con una editorial de coedición porque con ellas publica cualquiera, no es garantía de calidad literaria.
Bueno, ya veo que Blanca te ha dado excelentes consejos, nos has dicho que no eres impaciente, tu buen hacer lo demuestras en cada entrada y tienes otro factor importantísimo, ya te lo he dicho más de una vez, el entusiasmo, el optimismo, y te aseguro que es esencial para triunfar. Que así sea.

Armando Rodera dijo...

Me alegro que te parezca interesante, Maribel. Y eso que todavía me quedan cosas que contaros.

Es verdad, siempre me decían que mi obra era maravillosa y esas cosas. Menos mal que no me metí en esos andurriales en ese momento, aunque más tarde cometí una equivocación que ya comentaré.

Creo que tenéis razón, para el curriculum literario no es muy bueno eso de la coedición. Es respetable y el que lo quiera hacer es muy libre, pero yo creo que no es bueno para el que quiere dedicarse medianamente en serio a esto.

Muchas gracias por tus buenas palabras. Si os transmito mi optimismo, entusiasmo y creéis que las entradas merecen la pena, eso me hace pensar que el empezar el blog fue una idea maravillosa.

Un saludo