miércoles, 4 de marzo de 2009

EL LIBRO DIGITAL

En una tarde desapacible como la de hoy en Madrid, con frío, viento y lluvia intermitente, he decidido escribir una entrada un poco diferente a lo que os tengo acostumbrados. Me gustaría tratar aquí un tema candente dentro del mundillo editorial y generar de este modo un debate entre todos, ahora que está tan de moda: el futuro del libro digital.

Ya se trató este asunto en la última Feria del Libro de Francfort, con una macroencuesta entre todos los participantes. Los resultados fueron concluyentes. Los mandamases del mundo editorial asumieron el papel cada vez más determinante del libro digital, dando incluso una fecha: año 2018, fecha en la cual los libros electrónicos superarán en volumen de negocio a los tradicionales de papel.

Los editores creen que se puede sobrevivir al cambio de escenario, a esa auténtica avalancha digital que se avecina, pero tendrán que tener en cuenta diversas premisas. Por ejemplo, el impacto brutal de China en la edición digital, triplicando su cuota de mercado y adelantando a Estados Unidos. O saber que grandes empresas pioneras de Internet, como Google o Amazon, serán las abanderadas de esta revolución, liderando el cambio.

Las novedades se suceden en el sector. Amazon saca el Kindle y en las últimas semanas su versión mejorada, el Kindle-2, con más de medio millón de ejemplares vendidos. Su competidor más directo es Sonny, con su e-Reader, capaz de almacenar más de 150 títulos en un dispositivo de apenas 260 gramos. Como vemos el sector avanza, incluso en España, con un artilugio denominado Papyre, que ha vendido ya casi 5000 ejemplares. Y si ya se apuntan a las presentaciones de dichos productos autores tan reconocidos universalmente como Johh Grisham o Stephen King, ¿hacia dónde evoluciona el sector?

En Japón los adolescentes se descargan libros digitales desde hace años. El mayor éxito ha sido "Koicora", (algo así como "Cielo de amor"), con más de 25 millones de descargas. Los jóvenes nipones usan la más alta tecnología desde hace tiempo y se les puede ver en el metro de Tokyo usando sus dispositivos electrónicos para conectarse a Internet, leer sus obras favoritas o incluso escribirlas. Lo mejor es que esta revolución digital de las "ketikeitai shosetusu", traducidas literalmente como "novelas celulares", ha contribuido a mejorar las ventas en el soporte tradicional. De los diez libros más vendidos en Japón, cinco de ellos están basados en novelas de este tipo, normalmente escritos por y para adolescentes.

En Estados Unidos también se están poniendo las pilas y los mismos autores se están dando cuenta de que el negocio va a cambiar. Es todavía la vieja Europa la que se resiste al cambio. ¿Podrá aguantar mucho tiempo? Desde luego ya se están empezando a ver diferentes iniciativas, tanto por parte de editoriales, autores o agentes literarios. El tren se acerca a toda velocidad y nadie quiere que le atropelle sin estar preparado. Y el impacto del cambio puede ser brutal.

Todos sabemos que no hay nada como el olor y el tacto de un buen libro en las manos. El poder tumbarse en la playa o en la cama disfrutando de una buena lectura. O el pasar las horas muertas de un viaje con tu libro a cuestas. Evocar esos bellos momentos que hemos pasado en compañía de nuestra novelas favoritas, releer esas páginas que significaron algo para nosotros. El libro digital nunca podrá darnos esas satisfacciones, ni llenar nuestras estanterías, pero quizás debamos asumir que algo está cambiando. Y puede que esa revolución esté más cerca de lo que creemos.

Y todo esto afecta de muy diversas formas al mundo editorial, no sólo a los posibles lectores. No sabemos que función tendrán las editoriales, si desaparecerán las distribuidoras, si aumentarán los derechos de autor de los escritores. Numerosas incógnitas aún por resolver. Así que me gustaría saber vuestra opinión, para generar un debate interesante entre todos. Seguro que lo conseguimos.

Os dejo el enlace del último artículo relacionado con este tema que ha caído en mis manos, en el periódico El País. Es uno más de los numerosos que han aparecido en los últimos tiempos, tanto en prensa escrita, ediciones online de periódicos de tirada nacional, gratuitos o revistas especializadas. Vamos, que es un tema de actualidad y en este artículo se dan algunos datos interesantes. Leedlo y lo comentamos.

¿Cómo nos afectará a nosotros? El tiempo nos lo dirá, pero mientras tanto, bueno es saber a lo que nos enfrentamos. Ahora sí, abramos el debate en este medio tan democrático, donde todos podemos dar nuestra opinión. Os espero.

14 comentarios:

Eduard Pascual dijo...

A mí no me gusta ese futuro separado del mundo físico. Hoy casi todo es virtual. A veces, cuando pierdo la mirada en el aire en busca de una simple palabra, despierto absorto en los lomos de mi pequeña biblioteca. No me pasa eso jamás con los listados de archivos en mi ordenador. Para mí, el libro en papel no tiene precio.

Ahora bien, sería estúpido si no reconociese el camino al que se dirigen los pasos de nuestra sociedad.

Recuerdo que no hace tanto jugaba con los amigos en el patio del colegio, y en la calle frente a mi casa. En esas llegó el padre de un amigo con la primera videoconsola que del país, vía la antigua Andorra, supongo: un cacharro electrónico grandote que, conectado a la tele en blanco y negro, mostraba dos rallas blancas que debían golpear un cuadrado blanco que viajaba de un lado al otro. Sí, simulaba una porquería de partido de tenis. Los chavales le hicimos el caso justo; la calle esperaba.

Hoy día no hay chavales jugando en la calle. O se matan las horas delante de un ordenador o delante de una macro-mini computadora de juegos que introducen al crío en un mundo hostil en el que hay que disparar a todo lo que se mueva. Si a estos chavales de hoy les quitamos la consola tendremos, con total seguridad, un síndrome de abstinencia. A esa inmensa mayoría, el libro, lamentablemente les produce urticaria.

No somos ni mejores ni peores, nacemos en épocas de tecnología muy diferenciadas. Hoy aprenden antes a manipular un ordenador de 4,5 gigabytes y 1 terabyte de disco duro que a hablar; llevan un móvil en la clase de tercero; Internet forma parte de su vida íntima y personal a edades en las que da miedo pensar que significa eso. manejan miles de películas y archivos de toda clase en el tiempo que sus padres utilizan para localizar la F en el teclado...

Está claro que el libro será electrónico, porque estos chavales de hoy en día ya lo son, pero aún le queda vida. Personalmente, me asustaré de ese monstruo tecnológico que viene cuando en las aulas se estudie directamente ante una pantalla de ordenador y los libros de texto se enseñen en una asignatura de historia.

Mientras todo esto sucede, trataré de no perder la vez en la cola, que Códex 10 ya incorpora en el contrato de edición la clausula de reserva de derechos para la editorial sobre la edición en libro electrónico. Como Códex 10 sale a la venta el próximo lunes, se puede decir que el ebook me coge confesado y en paz conmigo mismo. Mañana, Dios dirá.

Eduard Pascual
http://codex10.blogspot.com/

Armando Rodera dijo...

Cuanta razón tienes, querido Eduard. Los tiempos están cambiando, eso es cierto, pero no por eso lo que se avecina tiene que ser mejor o peor que lo que tenemos.

Por supuesto que para mí el libro impreso es y seguirá siendo fundamental, pero como bien dices, habrá que acostumbrarse a los cambios. Nadie nos podía decir hace 15 años que usaríamos el móvil dentro del metro, que escucharíamos canciones o veríamos películas en nuestros MP4 o cualquier otra revolución digital.

Es verdad que los niños de hoy en día no juegan como lo hacíamos nosotros. Todos tienen su móvil (cosa que me da auténtica grima en niños de 8 años??), ahora se manejan en su Tuenti, tema habría que valorar aparte y se "pasan", como ellos dicen, todos los juegos de guerra y destrucción del mundo en sus consolas. Eso sí, no les hables de libros, no creo que hayan disfrutado como nosotros de pequeños con un clásico de Stevenson, Dumas o Verne, o aunque fueran Los cinco o Los Hollister. Eso se está perdiendo, desde luego, pero es otro tema, quizás de educación.

Así que tendremos que atarnos los machos y estar preparados para el futuro sin descuidar nuestro bagaje. Me alegra saber que tu libro ya tiene claúsulas sobre el tema. Queda ya muy poquito para el gran día y te deseo lo mejor para tan señalada fecha.

Un abrazo y muchísimas gracias por tu participación en este debate con tan interesante reflexión.

Lola Mariné dijo...

No comparto la visión apocalíptica de Eduard.
Quizá no haya niños jugando en las calles porque es peligroso, pero los hay en los parques, en los festivales infantiles, en los cines, en todas partes. Y en cuanto a la consola, internet y todo eso, es obligación de los padres ponerles límites y tambien inculcarles el amor a los libros y a la lectura.
Y sé de lo que hablo porque tengo un hijo que va a cumplir veinte años y claro que disfruta con la Play Station, pero tambien salir con sus amigos, montar en bicicleta, leer e incluso escribir.

En cuanto al libro digital, es obvio que es el futuro. Desde que lo descubri llevo siempre dos o tres libros en la PDA, lo que me permite aprovechar cualquier momento para leer sin cargar con un pesado libro. Y no creo que eso vaya a acabar con el libro impreso ni con las editoriales y librerias, solo que tendrán que adaptarse a los nuevos tiempos.
Y corto aqui que ya me he enrrollado demasiado.
Saludos.
Creo que las nuevas tecnologías son un gran avance y una magnifica herramienta, incluso (o quizá especialmente) para los que escribimos

Lola Mariné dijo...

El último párrafo no iba ahí,jeje...pero no voy a borrar todo el rollo que he soltado para rectificarlo.
Sorry.

Armando Rodera dijo...

Todas las opiniones son válidas, Lola, pero estoy de acuerdo contigo en que también es un problema de educación. Yo no tengo hijos pero llegado el caso les inculcaría el amor por los libros, aunque sin perder de vista las nuevas tecnologías, de todo hay que saber en esta vida.

Fijate que curioso. Yo he tenido ordenador desde siempre en casa, para ser exactos desde el año 1984, pero me negaba a lo del móvil, que me lo compré hace poco como quien dice, no me gustan los mp3, ipod ni similares. Nunca en mi vida he manejado una pda, palm o similar, ni la he tenido en la mano. Y por el contrario tú te pegas con tu portátil (espero que ya lo tengas domado) y sin embargo llevas pda con libros electrónicos. Paradojas de la vida.

Pero como ya hemos concretado sólo nos quedará acostumbrarnos a los nuevos tiempos y buscar las ventajas y beneficios para todos. Pero no creo que los libros en papel desaparezcan, por lo menos en mi casa.

Gracias por tu comentario. Un saludo y feliz fin de semana.

Maribel dijo...

Siempre nos cuesta adaptarnos a los cambios y la primera reacción hacia las novedades es de rechazo. La secretaria que toda la vida escribió en su vieja máquina de escribir manual se negaba a usar una máquina eléctrica y después veía al ordenador como a un monstruo, sin embargo toda la tecnología ha ido encontrando su espacio y "dominándonos". Siguiendo esta premisa a mí, como a la vieja secretaria, el libro digital no me gusta, prefiero el papel, prefiero la lectura en soporte clásico y dudo mucho que el libro digital llegue a desterrar al libro de toda la vida. Que convivan ambos no lo discuto, las nuevas generaciones tienen otra visión, nacen ya en un mundo donde las nuevas tecnologías están por todas partes, en casa, en la oficina, en la universidad... Pero yo, como corresponde en estos casos, me niego al cambio.
Te felicito por este artículo tan bien documentado, has hecho un buen trabajo. Saludos.

Armando Rodera dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Maribel. A todos nos cuesta adaptarnos a los cambios, pero como bien dices, a mí tampoco me convence lo del libro digital, yo seguiré con los tradicionales.

Eso sí, tendremos que tener en cuenta esos cambios y ver en que nos afectan, ya sea como lectores o como escritores. Las nuevas generaciones están más acostumbradas a la tecnología. ¡¡Hasta pueden jugar al tenis o ir al gimnasio online desde casa, con la famosa videoconsola!!! Montones de artilugios nuevos que no tienen porqué sustituir a los antiguos, pero si compatibilizarse con ellos.

Me alegra saber que te ha gustado el artículo. Me documenté en diferentes sitios y quise hacer una entrada diferente, para ver que tal.

Un saludo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Ambas soluciones pueden convivir. Por unaparte, asusta pensar en los millones de toneladas de papel que consumimos cada ñoa y que no se reciclan. Por otro, ¡no me gusta la idea de estar siempre pendiente de un enchufe para poder leer cómodamente en cualquier parte!

Por ejemplo, ¿aguantarán esos dispositivos la brisa del mar, que les caiga arena encima, o que me siente encima sin querer?¿O que lo cojan los trastos de mis sobrinos?

Si es ultraplegable y consumo mínimo, cumple esos "pequeños" condisionantes tendrán un gran éxito.

(También decían que el el 2010 viajaríamos con nvaes tripuladas a Plutón...)

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

(Nota mental: aporrear las teclas con más cuidado, para que no vuelvan a aparecer "condisionantes" y otros barbarismos)

Armando Rodera dijo...

Pues sí, Blas, es una lástima lo de las toneladas de papel, pero no sé si podremos hacer algo al respecto.

Yo también prefiero el libro normal, pero seguro que inventan algo para suplir las carencias que comentas del libro electrónico. Aunque lo de los sobrinos trastos no sé yo...

Y no te preocupes por lo de los "condisionantes". A mí también me pasa que por escribir deprisa meto gazapos, así que miro antes la vista previa que permiten los comentarios de blogger.

Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.

B. Miosi dijo...

A mí me encantan las bibliotecas. No importa que sean unos andamios de madera apoyados sobre ladrillos, los libros de por sí se ven siempre hermosos.

Pero no podemos cerrar los ojos a la tecnología. Un E-book mañana será lo equivalente a un teléfono móvil. No pesa, se puede tener muchos libros en uno, y no produce el daño ecológico de tener que atentar contra la naturaleza.

Por otro lado, los que dedicamos parte de nuestra vida a escribir, veríamos una distribución más accesible de nuestros libros.

Ahora, yo, personalmente, prefiero los libros de papel. No sé si llegue el momento en que un E-Book me resulte imprescindible.

Besos,
Blanca

Armando Rodera dijo...

A mí también me encantan las bibliotecas, Blanca, y no puedo imaginarme que algún día desaparecieran. O que las estanterías de una casa estuvieran desnudas de libros, no me cabe en la cabeza.

Pero vamos, que tendremos que irnos acostumbrando a los nuevos tiempos. No sé si el e-book se hará imprescindible, pero tendremos que tenerlo en cuenta. Aunque como comentas, igual a los escritores les viene bien esta revolución.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Mi opinión acerca de este tema es muy simple. Si bien es cierto que todos los avances del Libro Digital son en paralelo con las mejoras tecnológicas aplicadas al mundo de la información ( Electrónica de consumo, Internet, Bases de datos) y a la compartición de la información) los formatos en los que se están produciendo emulan al original por la sencilla razón de que tiene que haber algo comercialmente nuevo. Si no , estamos hablando de otra modalidad de ordenador personal. Losproductos que est´çan teniendo éxito son los que utilizan materiales y medios que se asemejan lo más posible al aspecto físico del objeto: nuestro querido libro. Sólo se consigue una parte de las emulación: la de tener entre las manos algo similar en cuanto a tamaño, forma, y tacto que el ejemplar original. Mi pregunta es ¿ para qué? . Para qué sustituir un libro en papel que te aporta muchas otras sensaciones, por algo que se le parezca? . Habrá cosas unidas a un libro para siempre inherentes a la inspiración, al momento de la compra, a la búsqueda, a la anécdota literaria de porqué cae en tus manos, que jamás tendrán réplica en un aparato electrónico con aspecto parecido y con memoria para guardar mucha información. Estamos atentando también contra la industria de la estantería ;.)
En definitiva. Será práctico, ocupará poco espacio, te permitirá elegir fácilmente y en cualquier momento, pero a mí que no me lo cambien por mi libro viejito con las páginas amarillentas y con la dedicatoria que un día fue motivo de una sonrisa y ahora lo es de una lágrima. Conmigo, no se enriquecerán esta vez.
Un abrazo.JC

Armando Rodera dijo...

Pues dicho de ese modo tan claro y contundente, amigo JC, llevas toda la razón. Nunca podrán competir con el libro tradicional en todos los aspectos que comentas y tampoco me veo yo gastando dinero en artículos semejantes. Pero bueno es saber que están ahí, y que cada vez se verán más.

Simplemente con mi artículo quería ver vuestras reflexiones y más o menos ha quedado una cosa clara. A ninguno nos atrae demasiado la idea pero debemos estar atentos a la evolución. Y a los que nos queremos dedicar a esto de las letras pues igual nos afecta de otros modos que están por ver.

Gracias por el jugoso comentario. Un abrazo.