lunes, 15 de junio de 2009

ENTREVISTA A CARLOS SALEM

Con motivo de la reciente presentación del último libro de Carlos Salem, titulado "Pero sigo siendo el rey", he tenido la oportunidad de charlar tranquilamente con el autor sobre dicha novela, su carrera literaria y otros asuntos de interés. Os dejo a continuación el resultado de tan interesante conversación.

P: En tu obra “Pero sigo siendo el rey”, uno de los protagonistas es Arregui, un detective privado que ya había surgido en anteriores obras. Del mismo modo aparecen en esta trama Soldati y Octavio, secundarios de lujo en esta ocasión pero actores principales en historias recientes. Cuéntanos brevemente los motivos de este juego de caracteres. ¿Con cuál de estos personajes te sientes más identificado? ¿Cuál es el más difícil a la hora de narrar sus desventuras?


R: Creo que no es algo intencionado, pero como, hasta ahora, todas mis novelas transcurren en la actualidad, con algunos años de diferencia, me atrae comprobar lo que el tiempo ha hecho con los personajes. En el caso del detective Arregui, llevaba conmigo más de cinco años, con su historia personal completa y sus derrotas. Sólo necesitaba hallar un caso a su medida para empezar a contarlo. Y decidí utilizarlo como secundario en mi segunda novela, “Matar y guardar la ropa”, porque necesitaba a un policía duro y al mismo tiempo, herido, humano. Ese era Arregui, antes de dejar el cuerpo. Al comenzar “Pero sigo siendo el rey”, tenía claro que él sería el protagonista. En cuanto a Soldati y Octavio Rincón, son los ejes de “Camino de ida”, mi primera novela, y durante estos dos años han sido muchos los lectores, conocidos o que me lo decían por mail o en ferias, que reclamaban su vuelta. No podían protagonizar otra aventura, pero si hacer de secundarios “de lujo” en esta tercera novela.
No sabría decir con cuál me identifico más, cada uno lleva algo de lo que soy, de lo que quisiera ser y de lo que nunca seré. Y sé, por otros compañeros novelistas, que les ocurre algo parecido. Ninguno es más difícil que el que te espeja por completo. Y hasta el momento, he logrado esconderme bien detrás de estos seres de papel.

P: En tu obra aparece otro protagonista que dará mucho que hablar: el rey Juan Carlos I de Borbón. ¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a plantearte el incluir a dicho personaje en la historia? Huyendo también de cualquier tipo de escándalo, ¿creísteis que esto podría acarrear algún problema en la edición de la obra?

R: Empecemos por el final: no creo que tengamos problema alguno. Aunque todo el mundo me dice que es lo mejor que podría ocurrirme. Prefiero que mis libros lleguen por el boca a boca entre lectores, o por el oficio de editores de blogs y webs y críticos de prensa escrita. Cuando te compran por un escándalo, nunca sabes si tu libro vende por que gusta o por el escándalo. Y esa es una duda jodida para un escritor. Claro que si te machacas la cabeza con ella junto a una playa del Caribe...
El rey se eligió solo para su papel en la novela, y por varios motivos. El primero fue que ya formaba parte de la historia de Arregui, como se explicó en “Matar y guardar la ropa”. Yo quería un detective viable, que estuviera jodido pero no económicamente, sino en su estado de ánimo. Y cuando inventé a Arregui, le creé ese episodio decisivo en el que salva al rey casi por casualidad, al mismo tiempo en que su vida cambia para siempre. De ese modo, cuando deja la policía para montar su agencia, hay docenas de empresas “pelotas” que lo contratan porque se ha corrido el rumor de que es un protegido del rey. Y eso, a Arregui, le jode cantidad. De modo que, ¿qué mejor forma de iniciar sus aventuras que uniéndolo al hombre que ha influido tanto en su vida, aunque fuera sin querer?
Además, de Juan Carlos I siempre me atrajo esa figura del niño de 10 años, en Estoril, que juega como un niño mientras su familia decide y sella su futuro para siempre... Esto no supone ni un apoyo ni un ataque a la figura real, sino una búsqueda dentro de alguien convertido en personaje...

P: La obra se lee de un tirón, con un gran ritmo que nos absorbe sin dudarlo hasta llegar al último capítulo. Parte de las premisas de una novela negra, pero luego desemboca en una impactante “road-movie” que no deja descansar al lector ni un instante. ¿La trama policíaca es el medio o quizás el fin que buscas para contar la historia que tienes en mente?

R: En el mundo actual, casi toda novela es, por definición, policial al menos en parte.Yo amo el género y creo que eso se nota: hace poco Paco Ignacio Taibo II me decía que Arre gui es un personaje muy muy chandleriano, que es lo que yo buscaba. Ahora bien, creo que los géneros están para jugar con ellos, usar sus elementos para contar lo que quieres, y yo quería contar la historia de un hombre viejo que sale a reclamar su infancia y un hombre que teme envejecer en soledad. En cuanto a lo de “road-movie”, es cierto que tengo una debilidad por ese tipo de tramas, pero es que toda novela es un viaje, o debería serlo, aunque los personajes no se muevan de su propio barrio. “A timba abierta”, por ejemplo, la excelente novela de Oscar Urra, transcurre en un radio que no supera los 200 metros cuadrados, pero es toda una travesía por la vida de los personajes y de la sociedad española...

P: Hablando de esta última novela o también de tu obra en general, nos gustaría saber como te enfrentas a la difícil tarea de desarrollar una historia y sus personajes. ¿Está todo predeterminado, con un guión ya planificado además de tramas y personajes ya esbozados? ¿O quizás las ideas fluyen en tu mente y según vas escribiendo la historia te va atrapando sin remedio, llevándote por derroteros que quizás no pensabas explorar?

R: Yo trabajo según un método suicida que me proporciona muchas alegrías y muchos dolores de cabeza. Tengo una idea, juego con ella, dejo que asomen algunos personajes, situaciones, un eje. Y sigo pensando en ella, hasta que aparecen caracteres, hechos y casi siempre, el final hacia el que conduce todo. Sólo entonces me siento y escribo, por lo general 70 y 80 páginas, lo que sería el primer acto. Y la dejo, para que vaya cociendo sola en mi cabeza, a fuego lento. A veces la dejo por unos meses, a veces por unos años, en los que inicio otras novelas. Y un buen día el caldo está a punto y surgen los detalles que faltaban, esos que no valen si los amasas a partir de tópicos, y es entonces cuando me siento a escribir y la termino. En cuanto a los derroteros, niego esa leyenda sobre personajes que se escriben solos. Creo que los novelistas somos unos cabrones que les van poniendo pruebas y según como las superen, decidimos el rumbo. Aunque siempre sé hacia donde nos llevará la trama y es raro que ataque la escritura definitiva de una novela sin conocer antes cuál será la última frase del libro.

P: Carlos Salem se mueve como pez en el agua en el género negro, pero también cultiva con éxito otros géneros como la poesía o el relato. Recientemente has sido galardonado también con un premio de novela romántica. ¿Cuál es el género que más te gusta, en el que te sientes más cómodo y por qué? ¿Hay alguna razón especial que te lleve a diversificar tanto tu prolífica obra?

R: Creo que el estilo de un escritor está formado por varios registros diferentes en los que siempre se lo puede reconocer. Hay temáticas, ritmos, usos del lenguaje que son nuestras huellas digitales. De modo que cada género sirve como marco para contar la historia que nos apetece contar. “Cracovia sin ti”, por ejemplo, el libro que ganó el premio Seseña de novela romántica y que se editará en enero de 2010, no es un Corín Tellado ni nada que se le parezca, pero como tiene de fondo una historia de amor, pues utilizo algunos elementos, pero sigue siendo una novela mía, con lo bueno y lo malo que eso tenga. En el género negro me siento a gusto porque siempre expones una situación límite, en la que los personajes tienen que tomar decisiones cruciales, y eso siempre ayuda. No creo que diversifique mi obra, más bien la concentro con el fin que explicaba antes: todos son libros míos. Y como llevo casi veinte años escribiendo según el método suicida que comentaba, tengo mucho material en la cocina y me gusta publicarlo para que no se queme... Los relatos son un juego delicioso, la esencia de la narrativa, y si puedes reunir parte de ellos en torno a un eje, como hice en “Yo también puedo escribir una jodida historia de amor”, lo haces y disfrutas con ello y con la reacción de los lectores. En cuanto a la poesía, escribo poemas desde los 10 años, aunque por suerte de esa época no queda nada. Hace unos meses, la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker me ofreció editar “Si dios me pide un bloody mary”, que reúne parte de mis poemas de los dos últimos años, y como el proyecto me gustó y los compañeros de viaje más todavía, así nació el libro y sigue vivo, que es lo que importa.

P: Para terminar nos gustaría conocer de boca del autor alguna anécdota curiosa que haya surgido a la hora de escribir esta novela tan original, ya sea durante su fase inicial de planteamiento, documentación, escritura o promoción de la misma.

R: Hace unos meses, cuando abordamos la edición final y la corrección definitiva del original, una noche soñé que el rey abdicaba en favor de su hijo y me jodía la novela. Y el sueño fue tan real que durante días estuve inquieto y atento a los telediarios, por si ocurría algo parecido. Otra cosa curiosa que ocurrió fue la reacción de mis lectores “de prueba”, amigos vinculados o no a la literatura, a quienes envío siempre el primer original de mis libros antes incluso de mandarlos a mi editorial. Muchos de ellos, republicanos o de izquierdas, me decían que, tras leer la novela, el personaje del rey les resultaba tan simpático que al ver al de carne y hueso en la tele, lo imaginaban en las situaciones que yo había inventado y les caía bien. No fue algo buscado sino que mi Juanito de ficción tiene muchos giros y actitudes fácilmente adjudicables al rey de verdad, a quien he enviado el libro. Espero que llegue a sus manos y que pase un buen rato leyéndolo.

Muchas gracias por todo, Carlos. Un placer haber charlado contigo.

8 comentarios:

Alicia dijo...

Nunca media docena de preguntas me habían dado con sus respuestas una información tan exhausta sobre una obra y su autor.
Excelentes las informaciones previas a cada pregunta para ir situando al lector.
Sinceramente, aunque soy antiturina no radical, creo que voy a pedir las dos orejas para tí porque me has recordado en cada pregunta a un torero cuando va situando al toro para culminar la faena con un buen pase de capote, vamos de los que levantan el aplauso del público.
Desde luego las respuestas de Carlos no han andado a la zaga, ha resultado ser un buen toro.
En resumidas cuentas buena labor de equipo y gracias por este momento. Los dos habéis salido por la puerta grande.
Espero que el símil, metáfora, personificación o lo que sea-soy más novel que tú y además de ciencias-no haya desvirtuado mi opínión.
Ondo ibili(A seguir bien)

Marta Abelló dijo...

Muy interesante la entrevista, ¡gracias! (y buen trabajo...!)

Lola Mariné dijo...

Interesante entrevista. NO conocia al autor pero me sonaba el titulo.
Saludos.

Armando Rodera dijo...

No sabes lo que me alegra tu comentario, Alicia.

Yo tampoco soy muy aficionado a los toros, pero el simil utilizado me ha llegado al alma. Si con la información dada sitúo al lector para afrontar mejor la entrevista y además consigo unas magníficas respuestas por parte de Carlos, te aseguro que me doy por satisfecho con el resultado logrado.

El autor nos desvela con sus respuestas parte de la magia de la escritura y eso, a mi entender, ya es mucho. Y yo encantado de transmitirlo a mis lectores, para que conozcan algo más de este estupendo escritor.

Que conste que yo soy de ciencias puras, pero siempre me han gustado mucho las letras. Quien me lo iba a decir a mí, que un día me vería esta tesitura. Aunque estoy encantado, esa es la verdad.

Gracias por tu comentario, me ha subido mucho la moral. Y como siempre, nunca te acostarás sin aprender una frase más (de euskera).

Saludos.

Armando Rodera dijo...

Gracias a ti, Marta, por pasarte y por tu comentario. Yo encantado de que te haya gustado la entrevista.

Saludos.

Armando Rodera dijo...

Claro que te sonaba, Lola. Hablé del autor en anteriores entradas, como cuando me lo encontré en la Feria o en la misma presentación del libro (sí, la de la famosa anécdota del infiltrado de la Casa Real...)

Desde luego que el libro merece la pena y el autor se está haciendo un nombre en el panorama literario, con diversos premios ganados de diversa factura.

Gracias por el comentario. Saludos.

B. Miosi dijo...

Estoy de aacuerdo con Alicia. Es una magnífica entrevista, se nota que las preguntas son hechas por un escritor, y las respuestas claras y precisas. Mientras leía recordaba la anécdota del hombre tomando notas en la presentación, ja, ja, Creo que será un gran éxito, aunque el título no parece indicar el contenido, pues suena más bien a ranchera.

Felicitaciones a ambos!

Blanca

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Blanca. La verdad es que pretendía saber más del autor y su obra, pero el resultado superó mis expectativas: Carlos dio unas magníficas respuestas donde desnudaba su alma de escritor y nos contaba muchas de las interioridades de un autor al enfrentarse a la creación de una nueva obra.

Efectivamente la ranchera "Pero sigo siendo el rey" tiene también su protagonismo en la obra, todo tiene su por qué. El libro está muy bien y seguro que tiene mucho éxito.

Saludos.