martes, 25 de agosto de 2009

POR TIERRAS DE ESPAÑA Y PORTUGAL (I)

Después de un mes de Agosto en el que no he pasado mucho por Madrid, era hora ya de volver a la rutina y escribir una nueva entrada en este blog que he tenido un poco abandonado durante el período vacacional. Seguro que sabréis perdonarme. Y aunque la vuelta a la dura realidad es difícil, hay que irse acostumbrando lo antes posible, para que el síndrome post-vacacional no nos afecte demasiado.

Quería contaros un poco mis últimas semanas, viajando por esta piel de toro tan nuestra, disfrutando de la Península Ibérica casi de parte a parte. Pero empecemos por el principio. El día 1 de Agosto madrugamos y partimos en coche desde la capital hacia el suroeste español, circulando por la carretera de Extremadura. Quise hacer una parada técnica para desayunar, estirar las piernas y descansar un rato. Y no se me ocurrió sitio mejor para hacerlo que en la imperial ciudad de Mérida.

Allí pudimos evocar los gloriosos tiempos del Imperio Romano, paseando entre las ruinas de su fastuoso Teatro. Al ser verano estaba acondicionado para el Festival que allí se representaba, pero su magnificencia no puede dejar indiferente a nadie. También descubrimos el Anfiteatro o Circo Romano, recordando, al situarnos junto a sus vestigios, que allí se celebraban luchas de gladiadores o incluso saltaban fieras temibles a la arena. A todos los presentes nos asaltaron a la mente las mismas imágenes vistas tantas veces en cine o televisión.

Continuamos viaje y después de parar a comer en Isla Canela, nos adentramos en terreno portugués al atravesar el precioso puente sobre el Guadiana que hace de frontera entre los dos países ibéricos. Unos pocos kilómetros más de circulación por una buena autopista huérfana de coches y por fin llegamos a nuestro destino: un pequeño pueblo llamado Armaçao de Pera.

Este pueblecito de pescadores que ha ido creciendo con el tiempo, debido sobre todo al boom turístico, se encuentra en el límite de dos subregiones del Algarve: Lagoa y Albufeira. Está a sólo 8 kilómetros de Albufeira, uno de los enclaves más conocidos de la zona, casi como un Benidorm portugués, lleno de turistas ingleses y alemanes. Por eso elegimos un lugar estratégicamente situado, cercano al bullicio, pero con playas menos concurridas y un grado más alto de tranquilidad. Y a fe que acertamos de pleno.

Nuestro apartamento se encontraba muy cerca del centro y de las playas, por lo que podíamos dejar el coche en el garaje del edificio e ir andando a todos sitios. Esto fue una bendición, viendo como creció exponencialmente el número de visitantes a dicho pueblo al llegar la segunda semana de Agosto, una verdadera explosión demográfica. Pero nosotros estábamos encantados, disfrutando de todas las maravillas que nos íbamos encontrando.

Por ejemplo, sus playas. En ese mismo pueblo contábamos con 5 playas diferentes, cada una con sus particularidades: la "praia" de los pescadores, donde se podían contemplar las barcas varadas en la arena donde los viejos pescadores se ponían a limpiar los peces recién capturados; la playa central de Armaçao, donde se concentraban la mayoría de los turistas foráneos o las calitas a las afueras del pueblo, con formaciones rocosas que disparaban nuestra imaginación. Sin olvidarnos de la Praia Grande, situada a un par de kilómetros en medio de un paraje repleto de dunas, precedida por una laguna de agua dulce donde los flamencos y demás aves zancudas chapoteaban para deleite general.

Visitamos también, en esos primeros días de asueto, pueblos cercanos como Pera, donde pudimos contemplar algo verdaderamente increíble; una exposición permanente de magníficas esculturas hechas en arena que te dejan con la boca abierta. También recorrimos Albufeira y las incontables playas de la zona, como la kilométrica de Falesia en el cercano pueblo de Olhos de Agua: una extensión enorme de arena coronada por fantasiosos acantilados de color rojizo y rematada por pinares exuberantes. O las calas de San Rafael o Santa Eulalia, donde uno podía tumbarse a la sombra por las tardes, a cobijo de las fuertes temperaturas de la zona.

Pude comprobar que las playas estaban limpísimas, tanto la arena como el agua. Eso sí, el líquido elemento estaba bastante fresquito, aunque en la segunda semana se agradecía ante la llegada de una ola de calor a la zona. Todas las "praias", grandes o pequeñas, urbanas o más alejadas de los centros veraniegos, contaban con aparcamientos para coches bastante decentes y unos accesos fantásticos, normalmente con escaleras de madera hasta el borde mismo de la arena, que me hicieron rememorar calas similares en nuestras queridas Baleares en los que no me hubiera importado contar con dichas características. Pero por ejemplo, aunque muchas tenían la bandera azul europea, ninguna y recalco la palabra, ninguna de las numerosas playas que he visitado en estas vacaciones contaba con ducha o similar.

Punto y aparte se merece la gastronomía del lugar. Exquisitos platos de pescado fresco a la brasa, siempre acompañados de abundante guarnición, hacían las delicias del respetable a muy buen precio: lubinas, doradas, sardinas, jureles, salmón, pez espada y cualquier otro "peixe" que se os ocurra. Sin olvidarnos de las especialidades de la zona, como la cataplana o sus sopas marineras. Aunque también degusté una "mixta" de carne, al estilo parrillada, que era imposible terminarse sin claudicar antes. Y eso que era el segundo plato de un supuesto menú del día que nos dejó sin habla. Fantástico. De sus bebidas ya os hablaré en otro momento...

Tuve tiempo también para pensar en futuros proyectos, no penséis que todo era relax y diversión. Una noche en la que no podía conciliar el sueño se coló por la ventana abierta una idea que empezó a germinar en mi cabeza, y que creo será el origen de mi tercera novela. Pero ya habrá tiempo para hablar sobre el tema en la siguiente entrada, en la que os relataré el resto de mis vacaciones. Hasta entonces, disfrutad de los pocos días que quedan de este mes de Agosto tan caluroso.

22 comentarios:

LaU. dijo...

Bueeno bueno! Tus vacaciones me recuerdan un poco a las mías!
Ya veo lo has pasado fenomenal, pero veamos...
yo he estado ahora mismito en las Beleares (volví ayer) y efectivamente, no hay pasarelas de madera y te abrasas los pies. Y hoy hago maleta de nuevo porque me voy a Portugal, como usted.
A ver si yo noto esas maravillas que relatas! Un beso!

Armando Rodera dijo...

Pues sí, Laura, lo he pasado bastante bien, no lo voy a negar.

He visto en tu blog que has estado en Ibiza y ahora marchas para Lisboa. Conozco otras islas del archipiélago, como Mallorca y Menorca, que me encantan, y efectivamente no cuentan con escaleras de madera desde el aparcamiento hasta la arena, aunque siguen siendo sitios espectaculares.

De Ibiza no opino, ya que no la conozco, pero sí te puedo asegurar que Lisboa te encantará, es una ciudad llena de contrastes, colorista y melancólica a la vez, no deja indiferente a nadie.

Un saludo y espero que disfrutes del resto de tus vacaciones.

Anónimo dijo...

Muy buen relato, se nota que habéis disfrutado de las vacaciones :)

Un petonet!
Esther

Armando Rodera dijo...

Efectivamente, Esther, lo hemos pasado muy bien. Y todavía queda mucho por contar...

Un beso.

Daniel DC dijo...

Estimado Armando,

Por lo que cuentas, disfrutaste de tus merecidas vacaciones.

Con las descripciones y fotos, sentí que paseaba por esos magníficos lugares. Y ni hablar de la gastronomía; me dio hambre, je je.

Lo provechoso del viaje: lograste obtener la idea para tu futura novela.

Un cordial abrazo,

Daniel DC

Marta Abelló (martikka) dijo...

Gracias por el paseo...! Es un placer tenerte de nuevo por aquí y que tus días de relax te hayan traído nuevas ideas (casi siempre lo hacen).
Un abrazo!

Armando Rodera dijo...

Efectivamente, querido Daniel, he disfrutado a tope de las vacaciones, cargando pilas para el resto del año.

Me alegra saber que te ha gustado el paseo virtual por tierras portuguesas. Prometo contar más cosas en próximas entradas.

Y además, las musas me visitaron, así que han sido unos días muy provechosos.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Gracias a ti por pasarte, Marta. Es gratificante volver de la playa y poder encontrarme de nuevo con todos vosotros, en esta pequeña comunidad blogguera que hemos ido creando poco a poco.

Saludos.

Lola Mariné dijo...

Veo que te lo has pasado fenomenal.
Las fotos son buena muestra de la belleza de los lugares visitados; los platos no podemos probarlos, pero confiaremos en tu palabra, jeje.
Y si encima te has inspirado, no se le pueden pedir mas a unas vacaciones.

Proyecto de Escritora dijo...

Veo que has disfrutado un montón!, me encanta Mérida, y Portugal!, además quien se puede resistir a esas playitas, paseos y demás placeres del verano?, a por cierto, lo de las figuras en la arena es algo que también me encanta, son unos artistas.
Ahora nos toca volver a las teclas, pero bueno, lo bonito es poder contar lo bien que lo pasamos. :)
Un beso!

Anónimo dijo...

Veo que te has pasado a la literatura de viajes...si es que el verano da para todo
Bueno, bienvenido. A A ver si puedes adelantar a la afición que se te ocurrió esa noche que es el germen de la tercera novela. Nos tienes en ascuas
Un abrazo.JC

Armando Rodera dijo...

Tienes razón, Lola, lo he pasado muy bien. Y las fotos no hacen justicia a la belleza de los lugares visitados. La verdad es que es un sitio para recomendar a cualquiera.

La gastronomía os aseguro que es buena y como encima me vino la inspiración, estoy más que satisfecho de estas buenas vacaciones.

Saludos.

Armando Rodera dijo...

Hemos disfrutado mucho en el viaje, Elena. Sabía que me iba a gustar, pero no tanto como finalmente sucedió.

Lo de las figuras de arena era una pasada, hicimos un montón de fotos. Otra visita recomendable.

Y ahora, como bien dices, a darle a la tecla, que os lo que más nos gusta, je, je.

Saludos.

Armando Rodera dijo...

No es que me haya pasado a la literatura de viajes, JC, pero para ir desengrasando músculos vienen bien este tipo de entradas.

Ya os contaré más cosas sobre la tercera novela, tranquilos...

Un saludo.

B. Miosi dijo...

Bienvenido Armando, qué gusto tenerte otra vez por aquí, las fotos están espectaculares, y por lo que cuentas, la pasaron muy bien, dale un besote a Arantza de mi parte. Oye, me alegro que estas vacaciones te hayan inspirado, ya nos dirás más...

Besos!
Blanca

Armando Rodera dijo...

Un placer poder charlar contigo de nuevo, Blanca. Me alegra saber que os han gustado las fotos, la verdad es que es un sitio muy bonito.

Es cierto, lo hemos pasado muy bien los dos y hemos recargado baterías, aunque se hace difícil la vuelta a la normalidad. Ya os iré adelantando cositas sobre mis nuevos proyectos...

Un beso.

Rosa dijo...

Bonitas y bellas vacaciones.
Me encanta tu manera de escribir!
UN abrazo.

Armando Rodera dijo...

Muchísimas gracias, Rosa. Es un placer leer comentarios como el tuyo.

Las vacaciones han sido estupendas, es cierto. Lástima que se acaben tan pronto.

Un saludo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Pedazo de viaje, Armando. Yo espero impaciente el inicio de mis vacaciones el día 18 de septiembre. Me marcho a Estambul. ¡Estambul!

Y de Mérida, ¿qué puedo decir? Quien haya estado de noche a la luz de las antorchas en el antiguo teatro romano durante las representaciones de su Festival de verano, sabrá lo que es la magia de un viaje en el tiempo.

Y de Portugal sólo conozco un poco, pero en Hervás he comido un marisco de lujo.

Un saludo

Armando Rodera dijo...

Pues sí, Blas, ha estado muy bien el viaje. Espero que tú disfrutes también de tus vacaciones en Estambul, tiene que ser un sitio muy especial.

Mérida también es caso aparte, y en la siguiente entrada hablaré de otras ciudades españolas dignas de visitar. Aparte del resto de cosas vistas en Portugal.

Un saludo.

Alicia dijo...

Ayer te escribí un mensaje pero no debí cerrar bien porque no lo veo. Me alegro que lo hayas disfrutado y la crónica, estupenda por cierto, la utilizaré con la siguiente que escribas para cuando vaya a esos lugares tan bellos.
Un abrazo

Armando Rodera dijo...

A mí a veces me ha ocurrido, Alicia. Escribes el mensaje y luego no sale, misterios cibernéticos. Pero bueno, aquí estás de nuevo.

Gracias por tus palabras. Me alegra saber que te ha gustado la crónica.

Saludos.