miércoles, 23 de septiembre de 2009

UNA ENTREVISTA DIFERENTE: PASEANDO CON BLANCA MIOSI

La imaginación es una cualidad inherente al ser humano. Un don especial otorgado por la Madre Naturaleza que permite a los escritores crear imágenes sólo presentes en sus mentes, ayudando también a los lectores a sumergirse en esa realidad fabricada expresamente para ellos.

Aprovechando este hecho, le he propuesto a nuestra amiga Blanca Miosi un ejercicio diferente, una entrevista que se salga de los cánones habituales por todos conocidos. Olvidándonos de los convencionalismos, y recordando el aniversario del fabuloso descubrimiento de Einstein, usaremos la teoría de la relatividad a nuestro libre albedrío, dejándonos llevar por el tiempo y el espacio. Subid con nosotros a este viaje, seguro que no os arrepentiréis. Espero que os guste.

Blanca Miosi es una mujer muy atareada, entre sus obligaciones como empresaria en su taller de alta costura, su familia y los minutos que le roba al reloj para dedicarse a su gran pasión: la literatura. Esta escritora peruana, afincada en Caracas desde hace muchos años, nos hace un hueco en su apretada agenda permitiéndonos colarnos en su mundo privado. Es mi primera oportunidad de probar las excelencias de los viajes virtuales, donde el tiempo y la distancia son relativos. De ese modo me planto en la capital de Venezuela en un abrir y cerrar de ojos. Blanca me está esperando en el Restaurante Laserre, un lugar tranquilo, ubicado en una urbanización al este de Caracas.



P: En tu primera novela publicada en España, “La búsqueda”, nos relatas la experiencia de tu esposo como superviviente de los campos de concentración nazis. En esta ocasión, en la obra “El legado. La hija de Hitler”, vuelves a sumergirte en esa oscura época, pero esta vez narrada desde un punto de vista diferente. Imagino que para ambas obras habrás tenido que documentarte exhaustivamente; creo recordar que has comentado en otras ocasiones que incluso llegaste a leer “Mein Kampf”, del mismísimo Adolf Hitler. ¿Cómo te llegaste a plantear el utilizar el ocultismo como hilo conductor de la trama? ¿En qué fuentes bebiste para adentrarnos de ese modo en el poder que puede ejercer la mente?

R: Mucho se ha hablado del esoterismo que rodeaba a Hitler y sus seguidores más cercanos, pero no fue el motivo por el cual El legado tiene como hilo conductor el ocultismo. El personaje Hanussen es todo un misterio. Se sabe poco de sus antecedentes, sin embargo queda la pregunta: ¿cómo pudo un mago de circo obtener tal ascendencia sobre el Führer? Fue la pregunta que me hice y empecé a trabajar en torno a ella. No he pretendido hacer de la novela un simple recuento de pasajes mágicos o esotéricos. He tratado de hacer comprender cómo personas con mentes poderosas pueden llegar a dominar a las masas, basándose en la utilización de las técnicas mentales como el hipnotismo, y el poder de persuasión. Las consecuencias se pueden ver aún hoy en cualquier parte del mundo, si se saben utilizar estos dones.

Mientras conversamos, el camarero ha anotado nuestras bebidas y se ha retirado al interior del local. Disfruto de las palabras de la autora, pero noto una sensación extraña, como si alguien estuviera mirándonos por encima del hombro. Escruto a mi alrededor y diviso en la última mesa a un hombre que parece fuera de lugar. Viste un abrigo largo, de color negro, camisa blanca inmaculada y porte aristocrático. Nuestras miradas se cruzan, mientras el desconocido juguetea con el mango de su bastón.

P: Tu novela arranca con muchísima fuerza, llamándonos poderosamente la atención por la aparición de un personaje secundario, pero con enorme magnetismo, que será determinante en el devenir de la trama: el señor de Welldone. Un personaje etéreo e intangible, que puede llevar a equívocos, aunque también puede evocar al famoso mito de Fausto. Nos gustaría conocer de qué modo entró este personaje en la historia y cómo llegaste a construir a un secundario de lujo con tanto juego.

R: Tú sabes tan bien como yo, que una novela requiere de elementos que la hagan creíbles. Es raro que diga esto tratándose de un personaje como el señor de Welldone. Pero al leer una novela el lector se confabula con el autor para que lo convenza de que todo puede ser realidad, siempre y cuando el esquema esté bien planteado. A lo largo de la historia se ha hablado de ciertos personajes, como el Fausto que mencionas. Uno de ellos es el Conde de Saint Germain, que, dicen algunos, aún se le ha visto en esta época. Leí en una oportunidad que un hombre en Francia decía serlo, y no pocos lo creyeron. Un personaje de esas características era indispensable en la trama de El legado. Una de sus personalidades, según los estudiosos del tema fue precisamente la de “El señor de Welldone”.

En ese momento llega el camarero de nuevo, dispuesto a servirnos las consumiciones pedidas. Cuando hago amago de pagar, el joven me dice que la cuenta ya ha sido satisfecha. Me señala al caballero sentado al fondo del salón, que con un imperceptible gesto con la cabeza, me da a entender que es cosa suya. Además, le ha dado una nota al camarero para que me la haga llegar personalmente. Desdoblo el papel y una sombra de duda atraviesa mi rostro. Blanca se percata de la situación y me mira extrañada. Se da la vuelta y contempla a nuestro benefactor, cambiándole entonces el gesto, relajado al fin.

—No entiendo, Blanca, ¿sabes qué significa esto?—pregunto intrigado.
—Lee la nota, querido amigo, y así saldremos de dudas.
—De acuerdo, pero esto es muy extraño. Veamos…, dice simplemente: “En ocasiones, nuestros deseos también se cumplen”. Sigo sin entender…

Oigo a lo lejos un endiablado trueno. El cielo se oscurece de repente y una espesa niebla nos envuelve por momentos. La escasa luz que se filtra casi no me deja ver el rostro de mi acompañante. Siento cómo mi cabeza me da vueltas y todo lo conocido hasta ahora desaparece… El escenario ha cambiado completamente ante mis ojos asombrados.

— ¿Dónde estamos, Blanca? —pregunto de nuevo, cada vez más nervioso—. Esto es muy extraño, no entiendo qué ha sucedido. ¿Quién era ese hombre?
—Creo que ya lo sabes, aunque tu mente no lo ha digerido todavía. Era… El señor de Welldone, y nos ha ofrecido la oportunidad única de disfrutar de un viaje muy especial.

Totalmente fuera de sitio, sin comprender todavía el inesperado giro de los acontecimientos, me fijo en lo que me rodea. O me he vuelto loco, o nos encontramos en una ciudad imperial centroeuropea, inconfundible ante la vista de un neófito, aunque nunca haya visitado esa parte del mundo. Por los ropajes de los transeúntes y los vehículos que circulan en derredor nuestro, comprendo que la época puede estar situada en el período de entreguerras. No salgo de mi ensimismamiento hasta que Blanca me coge del brazo, antes de que me atropelle un carruaje que ha parado a nuestro lado. Con un guiño me hace entender que no lo piense más, sólo debo dejarme llevar para poder disfrutar en plenitud de la experiencia. Será lo mejor.

P: Vale, mejor no pregunto como hemos llegado hasta aquí. Pero, ¿se puede saber dónde nos encontramos?

R: Creo que ya lo has imaginado, pero te lo confirmo. Nos encontramos en Praga, uno de los lugares donde arranca la historia de El legado. Más concretamente, a principios de los años veinte, cuando el joven Hanussen llegó a esta ciudad. Anda, no pongas esa cara y sube conmigo al carruaje. Nos dejaremos guiar por esta preciosa ciudad.

Desisto de mi primera intención de rebelarme contra lo inexplicable y subo al carruaje. Las palabras de Blanca me hacen reflexionar e intento relajarme mientras contemplo las maravillas de la capital checa. Paseamos por el centro histórico de la ciudad, atravesando uno de los famosos puentes sobre el Danubio. La atmósfera ya no está enrarecida y me permite seguir con las preguntas que tenía previstas.

P: En tu novela, el joven Hanussen se instala en Praga siguiendo un plan preestablecido, antes de encaminarse a Alemania. Un judío austriaco, que malvivía como mago e hipnotizador, ve como de repente cambia su fortuna, dándole un giro radical a su vida. Un personaje de novela, basado en alguien real, pero cuya historia has amoldado como patrón principal de la novela. Se ha escrito mucho sobre el período nazi, pero Hanussen no era uno de los personajes principales, más bien era alguien desconocido para el gran público. ¿Qué te llevó a indagar sobre él y otorgarle el protagonismo de tu libro? Nos gustaría saber algo sobre ese proceso de creación que ha desembocado en una vida de película.

R: Como dije antes, Hanussen es un personaje enigmático, misterioso. De algún modo tuvo que obtener sus poderes. ¿Qué mejor que Welldone le otorgase lo que él más deseaba? Pero como sabes, nada en la vida es gratuito. Hanussen debía pagar un precio. Lo que Welldone pedía era ni más ni menos: cambiar el destino. Es cierto que Hanussen siempre se mantuvo en segundo plano durante el ascenso de Hitler al poder. En cierta forma, trataba de no figurar, y claro, era más conocido por su actuación en el Teatro La Scala, en Berlín, que como consejero de Hitler.

El paisaje ha cambiado sin apenas darme cuenta. Nuestro vehículo ha adquirido velocidad y aunque la ciudad es semejante a la anterior, encuentro notables diferencias. De pronto, aparecen carteles en alemán, que corroboran mis pensamientos. Sigo sin acostumbrarme a estos cambios tan inesperados, y necesito saber más.

P: Y ahora, ¿dónde estamos? Parece que hemos llegado a Alemania casi sin querer…

R: No, todavía no. Estamos en Austria, y ese es el magnífico Palacio Hofburg, antigua morada de los Habsburgo en su época de esplendor. Y uno de los lugares donde un joven Hitler empezó a obsesionarse con el poder del ocultismo, al encontrar ante sí la lanza de Longino. ¿Quieres entrar a conocerla? Aunque me temo que si así fuese, tal vez tendrías deparado un destino especial. Welldone no suele presentarse ante nadie sin medir las consecuencias...

Siento que un escalofrío recorre mi espalda. Prefiero pasar de largo. Aclaro mi garganta y prosigo con las preguntas.

P: Hablando de Hitler, en tu obra se nos cuenta cómo supuestamente el dictador nazi pudo llegar a tener descendencia. Nos describes magistralmente su ascenso al poder, en esa época de histeria colectiva que fue la Alemania de entreguerras. Pero también nos hablas de la dualidad del monstruo, de su otro yo. Nos presentas a un Adolf más humano, capaz de sentir emociones inherentes al resto de los mortales. ¿Te fue difícil adentrarte en la compleja psique de este personaje para destriparnos su doble personalidad? Coméntanos brevemente tus experiencias a la hora de construir esa complicada visión.

R: Todo ser humano tiene dos caras. Algunas veces más. Cuando nos comunicamos a través de Internet, por ejemplo, mostramos una faceta diferente a la que conoce nuestra familia. Se podría decir que nos transformamos, ¿es nuestro verdadero yo? ¿O el verdadero yo es el que trabaja, conduce, toma el metro y cuenta chistes que la novia tiene que soportar una vez más? Estoy segura de que la personalidad que adoptamos para comunicarnos virtualmente es la que quisiéramos tener. Hitler también tenía esa dualidad, es más que probable que por un lado era el frío estratega, inflexible, duro, inexorable, y por el otro, un hombre sensible, enamorado, que soñaba con ser un gran pintor, que amaba a su perro, vaya, un hombre que ama a su perro debe tener sentimientos.

El carruaje circula ahora a toda velocidad y, sin aviso ninguno, se transforma en un potente coche ante mis castigadas pupilas. Nos encontramos en el interior de un fastuoso Mercedes negro, casi seguramente un modelo de los años treinta, que nos adentra entonces en una ciudad nueva para mí. Esta vez no tengo que preguntar, ya sé donde me encuentro: Berlín. Tengo que cerrar y abrir de nuevo los ojos, debido a mi estupor. Pasamos por delante de un cabaret típico de la época y me parece reconocer a una jovencísima Marlene Dietrich. Eso, o el viaje me está afectando demasiado…

P: Hemos atravesado Voss Strasse y dejado a un lado Postdamer Platz. Ante nosotros se encuentra el famoso Parque Tiergarten, eje central de la capital alemana. Al lado se encuentra la Cancillería de Hitler y su famoso Fürherbunker. Esto me recuerda las descripciones que haces en la novela, cuando el dictador discute con sus generales durante los últimos días de la guerra. Yo me sentí casi un personaje más de la historia, involucrado al lado de los mandamases del III Reich mientras escuchaba sus conversaciones, en ese bunker a muchos metros bajo tierra ¿Cómo conseguiste tal grado de verosimilitud en algo tantas veces visto o leído?

R: Creo que es cuestión de colocarse en el lugar de los personajes: ¿cómo hubieran reaccionado al saber que todo estaba perdido? ¿En qué pensaría un hombre que lo tuvo todo y de pronto ve su mundo reducido a un agujero, con ciertas comodidades y mucha seguridad, eso sí, pero un agujero al fin?

P: Hemos leído en otras ocasiones que las últimas batallas perdidas por los nazis, o el éxito del desembarco de Normandía, se debieron a la desinformación suministrada por los aliados, al increíble trabajo de sus espías. En tu novela nos cuentas que estos hechos pudieron tener un componente esotérico. ¿Existen pruebas fehacientes sobre ello? Desde tu punto de vista, ¿cuál fue el verdadero motivo para que el ejército nazi perdiera una guerra que tenía prácticamente ganada a mitad de contienda?

R: En la novela doy a entender que Hanussen tuvo algo que ver con la caída de Hitler, es cierto, pero al mismo tiempo doy información cierta de lo mal que andaban las cosas para los nazis. La invasión alemana de la Unión Soviética fue el detonante. Hitler incumplió el pacto que había hecho con Stalin y envió millones de soldados alemanes al frente ruso. Todos sabemos en qué terminó aquello. Perdieron tiempo, equipos y soldados. Por otro lado, en África, Montgomery derrotó a Rommel, mientras que los italianos, como aliados de Hitler no aportaban mucho. El desembarco de Normandía fue consecuencia de la entrada de Estados Unidos en la guerra. Se habían mantenido reticentes después de lo ocurrido en la Gran Guerra, pero después del ataque a Pearl Harbor no les quedó otro camino que declararle la guerra a Alemania y al eje formado por Italia y principalmente Japón. Ahora, dime: ¿no te parece sospechosa la cadena de desaciertos que se produjeron por parte de Hitler? ¿Por qué tenía él que mantener a sus tropas en Rusia, sabiendo los antecedentes de las guerras napoleónicas? ¿Y por qué los japoneses tenían que atacar Pearl Harbor? Todos estos acontecimientos me dieron motivo para pensar que de alguna manera Hitler había perdido “su toque”.

P: Ya sea para esta novela en particular, o bien en tu obra en general, ¿podrías explicarnos brevemente como afrontas el enfrentarte al desarrollo de la historia y sus personajes? ¿Planificas tramas, subtramas y personajes, con un guión predeterminado antes de atacar la hoja en blanco? ¿O bien tienes una idea en la cabeza, que se va desarrollando mientras escribes y percibes cómo te lleva por derroteros inexplorados mientras los personajes toman vida propia al crecer la historia?

R: Como dije en otra entrevista, es algo muy complicado de explicar, pues cuando escribes te encuentras en un estado alterado de conciencia. Es como si los personajes te llevasen por los caminos y los vas adaptando a la historia que está en tu cabeza. De un momento a otro te encuentras en el frente ruso y te preguntas: ¿y en qué parte estoy exactamente? Empiezas a buscar en la historia y ves que los soldados que están a tu lado están frente al Volga, o a punto de atacar Stalingrado, o que Rommel se encuentra abatido porque no halla qué dar de comer a sus soldados. Es como vivir la novela, y eso sucede a lo largo de cada momento, cada encuentro, cada diálogo. No sé cómo escriban otros, pero para mí es un proceso apasionante y al mismo tiempo agotador.

Veo complacido que estamos otra vez en el Laserre, en Caracas. Lo primero que hago es buscar con la mirada al señor de Welldone, pero obviamente, ya no está. Me dirijo a Blanca, quien me mira con una sonrisa en su expresivo rostro.

P: ¿En qué proyectos trabajas actualmente? ¿Puedes adelantarnos algo sobre tu próxima novela?

R: Estoy corrigiendo “La última portada”, una novela que aún no he presentado a mi agente. El personaje principal es una hermafrodita. Supongo que si llegase a interesarle saldría después del 2011, pues la próxima será Dimitri Galunov.

P: Quería darte las gracias por tan fantástica experiencia, Blanca. Y por supuesto, dejarte la última palabra para que te dirijas a tus lectores de la manera que creas más conveniente.

R: A tus lectores, Armando. Agradecerles la paciencia de seguir mis pasos, de conocer mi opinión y de acompañarnos en esta mágica travesía. Fue una verdadera delicia viajar en tu máquina del tiempo.

P: Muchas gracias de nuevo por todo, Blanca. Ha sido un verdadero placer.

Otra vez en Madrid, de vuelta a la tranquilidad, lejos de influencias extrañas, me dispongo a pasar en limpio mis notas. Ha sido una experiencia inolvidable…

34 comentarios:

Alicia dijo...

Armando, directamente BRILLANTE.
Sobre tus preguntas, ya te comenté en otra ocasión, que tienen una elaboración que hacen que consiguas que el entrevistado se entregue en las respuestas.
Lo de ir viajando por los lugares dónde se desarrolla la novela, con Blanca como guía, me ha parecido un recurso imnovador y fascinante.

ENHORABUENA A AMBOS

Besarkadatxu bat

Daniel DC dijo...

Magnífico Armando, esta forma de entrevista es refrescante y muy entretenida.

Me encantó la forma de abordaje de las preguntas y la agilidad de Blanca para responderla.

El señor Welldone hizo lo suyo al lograr meternos en su mundo.

Los felicito.

Por cierto Blanca, me encanta el adelanto de tu nueva novela; una hermafrodita como protagonista.

Un cordial abrazo,

Daniel DC

Rafael Ayerbe dijo...

Buenas Armando. Muy original la entrevista. Es como si cabalgáseis entre la sinópsis de la obra a la vez que Blanca responde a tus preguntas.
Me han entrado verdaderas ganas de leer la obra, así que la apuntaré a la lista de pendientes.

PD: Soy ciudadano 88, que ha decidido revelar su identidad.

Un saludo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Todo un ejercicio de imaginación, Armando, una entrevista diferente. Sí, señor, te estás curtiendo de periodismo a fuerza de bien. Blanca Miosis es una escritora generosa que no duda en dedicar su tiempo a quien se lo pide.

Un saludo

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias, Alicia, me alegra saber que te ha gustado la experiencia.

No soy consciente de hacer las preguntas con esa intención, pero si me gusta dejar libertad a los entrevistados, para que desnuden su alma y nos cuenten lo que quieran.

En cuanto a la idea innovadora, debo agradecerle a Blanca el haberse sumado con entusiasmo, sin ella no hubiera sido posible. Al final nos alargamos un poco, pero es que a los dos nos gusta mucho hablar, je, je. De todos maneras, el resultado ha merecido la pena.

Gracias de nuevo por tus palabras, Alicia. Un saludo.

Máximo Cano dijo...

Una entrevista interesante. Has hecho que me introduzca entre vosotros dos.

Armando Rodera dijo...

Efectivamente, Daniel, nuestra amiga Blanca nos ha deleitado con sus respuestas. Y ha sido increible realizar este viaje de su mano.

Gracias por tus palabras, Daniel. Ahora tendremos que esperar para saber más sobre las nuevas obras de Blanca, después de adelantarnos la primicia.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Encantado de saludarte a cara descubierta, Rafael. Efectivamente, el viaje servía tanto para los que hemos leido la obra, como para picar la curiosidad de los que todavía no lo han hecho.

Así que apunta dicha novela en tu lista, no te arrepentirás.

Gracias por el comentario. Saludos.

Armando Rodera dijo...

Tienes razón, Blas. Se me ocurrió esta peregrina idea el otro día y se lo planteé a Blanca. Le pareció algo original y se subió al carro sin pensárselo demasiado. El resultado ha sido muy satisfactorio.

Un saludo.

Armando Rodera dijo...

Gracias por tus palabras, Máximo. Y bienvenido al blog, por supuesto.

Saludos.

B. Miosi dijo...

Querido Armando:

El viaje fue estupendo, y ahora que lo leo en tu blog aún me asombra tu capacidad imaginativa.
Muchísimas gracias por haber pensado en mi novela,

Un abrazo grande!
Blanca

Armando Rodera dijo...

Gracias a ti, querida Blanca. Sin tu concurso y tu magnífica ayuda hubiera sido imposible llevar a buen término esta pequeña aventura.

Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Armando,
casi escribes una novela con la excusa de la entrevista.
Muy interesante. Sigue con esos viajes tan productivos.

Marta Abelló (martikka) dijo...

Creo que ayer dejé un comentario, pero no lo veo. Cosas de blogger...
En fin, que felicidades por esta brillante entrevista. Magnífica.

Saludos!

Armando Rodera dijo...

Hombre, Lola, una novela no, pero si ha quedado un relato de buen tamaño, je, je.

Gracias por tus palabras. Espero que disfrutes del puente.

Saludos.

Armando Rodera dijo...

Ya sabes que esto de internet funciona como quiere, Marta. Y más el blogger, con la rabia que da que se borre después de escribir un comentario.

Me alegra saber que te ha gustado la entrevista. Gracias por tus palabras.

Saludos.

Maribel dijo...

Fantástico, Armando, has llevado a cabo un ejercicio literario muy ingenioso. Esta entrevista-relato es muy original (y currada, por supuesto). Os felicito a Blanca y a ti por este paseo por las ciudades del mundo y por la Historia.
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Gracias, Maribel, ha sido un orgullo poder llevar a cabo esta idea y estoy encantado por la buena aceptación que ha tenido la entrada.

Desde luego, sin el concurso de Blanca nada de esto hubiera sido posible. De su mano fue mucho más fácil hacer este viaje.

Un abrazo y feliz fin de semana.

Juan Carlos dijo...

Original, centelleanto, ingenioso, habilidoso, brillante, luminoso,sorprendente ....así has estado en este alarde de imaginación periodística y literaria. Te felicito por lucidez de la idea y lo redondo del resultado, amigo.
Gracias también por introducirme en el mundo de Blanca Miosi y su mundo literario. Qué buena forma de acceder, entre amigos, a ese territorio personal y a la vez universal que tenemos todos los que alguna vez nos hemos atreviso a poner algo en negro sobre blanco

Un abrazo y hasta pronto.JC

Javier Pellicer dijo...

La palabra que más se repite es "original", y no puedo estar más de acuerdo. Armando, has conseguido una brillante mezcla entre relato y entrevista, convirtiendo al entrevistador y al entrevistado en personajes dentro de la magnífica novela de Blanca. Mi enhorabuena. Blanca lo merecía.

Un saludo, y disculpa que no comente más a menudo, a pesar de que te visito asiduamente.

Armando Rodera dijo...

Madre mía, Juan Carlos, me vas a sacar los colores, ja, ja!!! Muchas gracias por tus buenas palabras, querido amigo. Me alegra muchísimo saber que piensas todo eso de este pequeño juego llevado a entrevista.

Y si con ello encima te he descubierto a una gran escritora, como lo es Blanca Miosi, pues ya me doy por satisfecho.

Gracias de nuevo. Un fuerte abrazo.

Armando Rodera dijo...

Efectivamente, Javier, has dado con el quid de la cuestión. Nos adentramos tanto en la historia que parecíamos dos personajes más de la misma. Y encima, disfrutamos un montón con el viaje.

No tienes que disculparte por nada, yo también visito tu blog cuando puedo, pero no siempre se puede dejar un comentario. Gracias por pasarte.

Un saludo.

ñam dijo...

Entretenidísima, muy buena entrevista.

Y Blanca, te sales

Armando Rodera dijo...

Gracias por tu comentario, Ñam. Te había leido anteriormente en el foro de prosófagos. Te damos también la bienvenida a este blog.

Efectivamente, sin el maravilloso concurso de Blanca, nada de esto hubiera sido posible. El resultado, desde luego, ha merecido la pena.

Un saludo.

Jorge Ángel Aussel dijo...

Armando:

Tu blog es muy interesante, así como esta entrevista que publicas la cual he leido. Llegué desde el blog de la persona entrevistada, tuve el agrado de leerte, y espero que cumplas tu sueño de publicar tus novelas, en el cual coincidimos.

Mis saludos desde Ángel Poético.

naTTs R dijo...

Me ha parecido GENIAL el formato de la entrevista, con ese viaje al interior de libro.

Era tan fácil de leer como un relato.

¡Enhorabuena!

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias por tus buenas palabras, Jorge. Es un placer darte la bienvenida a este blog. Me alegra saber que has llegado hasta aqui a través del magnífico blog de Blanca.

Voy a visitar más tranquilamente tu bitácora. Espero que tú también puedas cumplir tus sueños.

Saludos.

Armando Rodera dijo...

Gracias, Natalia, es bueno saber que la entrevista se lle igual de bien que un reltao.

He visitado tu blog y ya sólo al primer vistazo llama muchísimo la atención, tiene una apariencia magnífica. Tendré que detenerme en él con más tiempo.

Un saludo.

Agustín dijo...

Armando y Blanca, los felicito por la entrevista "diferente", pues realmente se aleja de lo convencional. Es un viaje fantástico que da a conocer muy bien a El Legado y cumple con éxito objetivos literarios.

Enhorabuena a ambos,

Agustín Toro Solís de Ovando

Armando Rodera dijo...

Lo primero de todo, Agustín, es darte la bienvenida a este blog. Leyendo tus amables palabras nos damos por satisfechos, ya que hemos conseguido el objetivo perseguido con esta entrevista.

Gracias por tu comentario.

Saludos.

Arwen Anne dijo...

Eres único Armando, te deseo lo mejor, te lo mereces y te felicito por esta entrada, la lei hace unos días pero no pude comentar como paso con otros muchos blogs, al menos hoy, aunque volando, puedo hacerlo

Te he dejado algo en mi blog, espero que te guste, feliz fin de semana

besos

Armando Rodera dijo...

Muchísimas gracias por tus palabras, Arwen, de verdad. Voy a pasarme por tu blog, pero desde aquí quiero también felicitarte por la publicación de tu libro de relatos. Te lo mereces.

Saludos.

Alejandro Laurenza dijo...

Excelente entrevista, Armando! Felicitaciones para vos y para Blanca!

Saludos,
Alejandro.

Armando Rodera dijo...

Gracias, Alejandro. Si no llega a ser por la excelente disposición de Blanca para esta pequeña aventura, nunca podría haber llegado a buen término.

Un saludo.