martes, 23 de junio de 2009

PRESENTACIÓN DE MILLENIUM 3

Ayer tuvo lugar en Madrid la fiesta-presentación que la editorial Destino organizó con motivo del lanzamiento del tercer libro de la saga Millenium, de Stieg Larsson. La salida al mercado de la novela titulada “La reina en el palacio de las corrientes de aire” congregó a un multitudinario y heterogéneo público en una tarde calurosa en la capital. Y por fortuna pude asistir a este acto, gracias a la invitación recibida en el programa de Radio Cornellá, "Llegir en Cas D'incendi", con el que tengo el placer de colaborar y que me envió como corresponsal para cubrir la presentación.

El evento se celebró en un pabellón privado oculto en una de las zonas más bellas del Retiro madrileño: los Jardines de Cecilio Rodríguez. Una zona desconocida para mí, ya que normalmente no se abre al gran público, en un parque con el que guardo tan buena relación y que me sorprendió agradablemente tras su visita. Hasta allí se desplazaron insignes personalidades que dieron al acto un aire bastante formal si lo comparamos con otras presentaciones literarias a las que he tenido el placer de asistir. Pero ya sabemos que el tirón de Larsson es brutal y la expectación era máxima.

Abrió la presentación el embajador sueco, que en un correcto castellano nos habló, no sólo de las bondades de Larsson y su obra, sino también sobre algunas de las causas por las que la novela negra sueca está teniendo un extraordinario auge en toda Europa, animándonos a conocer a otros grandes autores escandinavos.

Después fue el turno del escritor Lorenzo Silva, uno de los más conocidos autores españoles de novela negra, gracias sobre todo a la gran pareja de ficción que forman en sus libros los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. El autor, también editado por Destino, nos contó como a pesar de las iniciales reticencias que tuvo al comenzar a leer dicha trilogía, —excesivamente descriptiva, con multitud de detalles que pueden aburrir al lector, o la moralina que impregna Larsson a sus obras—, finalmente cayó rendido a sus pies y devoró como muchos otros lectores la saga completa.

Lorenzo Silva habló en su discurso de los temas principales de estas obras, su esencia verdadera, lo que las hacen tan especiales. El mismo mundo que Larsson se encontraba en su vida diaria, en su trabajo para una revista sueca, es el que intentó reflejar con el máximo detalle al describir el trabajo en torno a Millenium. Su lucha en la vida real contra los ultraderechistas, contra los instrumentos de poder de determinadas altas esferas y sobre todo, en contra de la violencia de género y a favor de la libertad de prensa, son el motor principal que hace girar de forma incontestable los engranajes de una trilogía que ya es mundialmente famosa.

Fue el turno a continuación del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. El político se declaró ferviente admirador de la saga Millenium, polemizando sobre la crítica hecha por Javier Marías hacia los lectores de tales obras, —con citas textuales del autor de “Corazón tan blanco” que no tuvo problema en leer en voz alta—, dejando claro que opinara lo que opinara Marías sobre las novelas de Larsson y sus seguidores, él estaba incluido en ese grupo, sintiéndose orgulloso por ello.

Ahondó después en algunos de los temas ya apuntados por Lorenzo Silva, como la libertad de prensa y la exigencia ética de los periodistas. Valoró como causa principal del éxito de estos libros la frescura y originalidad de los protagonistas, cada uno con unas características que los hacen especiales, y todo ello alejándose de los tópicos del género negro. Habló largo y tendido sobre uno de los temas cruciales de la trama, «la indefensión del individuo frente al Estado cuando éste deja de comportarse con arreglo al Derecho, pues no olvidemos que, tanto como de la violencia contra las mujeres, la protagonista es víctima de la razón de Estado». Y como colofón animó a todo el mundo a comprar y leer estos libros, para regocijo de los editores allí presentes.

Al terminar los discursos todos los asistentes pasamos a los jardines propiamente dichos, donde se pudo disfrutar de un ágape digno de este tipo de fiestas, amenizado todo por la música en directo de un grupo sueco. Allí vimos departir tranquilamente a políticos de diferentes partidos, periodistas, empresarios o directores de prensa en un evento fantásticamente organizado.

Escritores tan conocidos como Fernando Marías, Espido Freire, Lola Beccaria o Eugenia Rico se mezclaban con directores de revistas especializadas, periodistas o gente del mundo editorial en general, sin olvidar a muchos de sus lectores, representados también en el acto. Yo tuve la suerte de poder charlar con algunas de estas personas, como por ejemplo Laura Russo, del departamento de prensa de Maeva o Silvia Pérez, directora editorial de Imagine Ediciones, comentando distendidamente diferentes temas relacionados con el mundo del libro.

Como anécdota os comentaré que a la entrada del acto, esperando presumiblemente al alcalde, nos cruzamos con Jordi Evolé, más conocido por el "Follonero", gracias a sus participaciones televisivas en TV 3 y La Sexta. Haciendo tiempo para el comienzo del evento tuvo que levantarse de su posición ya que la escena que divisó a escasos metros era digna de salir en su programa: un cortejo nupcial japonés, pero al modo occidental. Luego entró dicho personaje mediático al pabellón y ya nos temíamos que haría alguna de las suyas, preguntando en medio del discurso. En esta ocasión se cortó un poco ya que no hubo turno de preguntas, pero a cambio consiguió más tarde, ya en los jardines, una entrevista en exclusiva con el alcalde, que imagino saldrá pronto en su programa.

Fue una manera inmejorable de celebrar el solsticio de verano en un marco incomparable. Una fecha señalada en rojo en el calendario sueco, ya que su conmemoración está muy arraigada en la cultura de aquel país por lo que he podido leer en varios de sus autores. En definitiva un acto diferente, pero muy interesante al fin y al cabo. Una tarde en la que disfruté de un evento especial, rodeado de gente importante en este sector y contento por seguir asistiendo a citas ineludibles para conocer desde dentro este difícil mundo.

lunes, 15 de junio de 2009

ENTREVISTA A CARLOS SALEM

Con motivo de la reciente presentación del último libro de Carlos Salem, titulado "Pero sigo siendo el rey", he tenido la oportunidad de charlar tranquilamente con el autor sobre dicha novela, su carrera literaria y otros asuntos de interés. Os dejo a continuación el resultado de tan interesante conversación.

P: En tu obra “Pero sigo siendo el rey”, uno de los protagonistas es Arregui, un detective privado que ya había surgido en anteriores obras. Del mismo modo aparecen en esta trama Soldati y Octavio, secundarios de lujo en esta ocasión pero actores principales en historias recientes. Cuéntanos brevemente los motivos de este juego de caracteres. ¿Con cuál de estos personajes te sientes más identificado? ¿Cuál es el más difícil a la hora de narrar sus desventuras?


R: Creo que no es algo intencionado, pero como, hasta ahora, todas mis novelas transcurren en la actualidad, con algunos años de diferencia, me atrae comprobar lo que el tiempo ha hecho con los personajes. En el caso del detective Arregui, llevaba conmigo más de cinco años, con su historia personal completa y sus derrotas. Sólo necesitaba hallar un caso a su medida para empezar a contarlo. Y decidí utilizarlo como secundario en mi segunda novela, “Matar y guardar la ropa”, porque necesitaba a un policía duro y al mismo tiempo, herido, humano. Ese era Arregui, antes de dejar el cuerpo. Al comenzar “Pero sigo siendo el rey”, tenía claro que él sería el protagonista. En cuanto a Soldati y Octavio Rincón, son los ejes de “Camino de ida”, mi primera novela, y durante estos dos años han sido muchos los lectores, conocidos o que me lo decían por mail o en ferias, que reclamaban su vuelta. No podían protagonizar otra aventura, pero si hacer de secundarios “de lujo” en esta tercera novela.
No sabría decir con cuál me identifico más, cada uno lleva algo de lo que soy, de lo que quisiera ser y de lo que nunca seré. Y sé, por otros compañeros novelistas, que les ocurre algo parecido. Ninguno es más difícil que el que te espeja por completo. Y hasta el momento, he logrado esconderme bien detrás de estos seres de papel.

P: En tu obra aparece otro protagonista que dará mucho que hablar: el rey Juan Carlos I de Borbón. ¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a plantearte el incluir a dicho personaje en la historia? Huyendo también de cualquier tipo de escándalo, ¿creísteis que esto podría acarrear algún problema en la edición de la obra?

R: Empecemos por el final: no creo que tengamos problema alguno. Aunque todo el mundo me dice que es lo mejor que podría ocurrirme. Prefiero que mis libros lleguen por el boca a boca entre lectores, o por el oficio de editores de blogs y webs y críticos de prensa escrita. Cuando te compran por un escándalo, nunca sabes si tu libro vende por que gusta o por el escándalo. Y esa es una duda jodida para un escritor. Claro que si te machacas la cabeza con ella junto a una playa del Caribe...
El rey se eligió solo para su papel en la novela, y por varios motivos. El primero fue que ya formaba parte de la historia de Arregui, como se explicó en “Matar y guardar la ropa”. Yo quería un detective viable, que estuviera jodido pero no económicamente, sino en su estado de ánimo. Y cuando inventé a Arregui, le creé ese episodio decisivo en el que salva al rey casi por casualidad, al mismo tiempo en que su vida cambia para siempre. De ese modo, cuando deja la policía para montar su agencia, hay docenas de empresas “pelotas” que lo contratan porque se ha corrido el rumor de que es un protegido del rey. Y eso, a Arregui, le jode cantidad. De modo que, ¿qué mejor forma de iniciar sus aventuras que uniéndolo al hombre que ha influido tanto en su vida, aunque fuera sin querer?
Además, de Juan Carlos I siempre me atrajo esa figura del niño de 10 años, en Estoril, que juega como un niño mientras su familia decide y sella su futuro para siempre... Esto no supone ni un apoyo ni un ataque a la figura real, sino una búsqueda dentro de alguien convertido en personaje...

P: La obra se lee de un tirón, con un gran ritmo que nos absorbe sin dudarlo hasta llegar al último capítulo. Parte de las premisas de una novela negra, pero luego desemboca en una impactante “road-movie” que no deja descansar al lector ni un instante. ¿La trama policíaca es el medio o quizás el fin que buscas para contar la historia que tienes en mente?

R: En el mundo actual, casi toda novela es, por definición, policial al menos en parte.Yo amo el género y creo que eso se nota: hace poco Paco Ignacio Taibo II me decía que Arre gui es un personaje muy muy chandleriano, que es lo que yo buscaba. Ahora bien, creo que los géneros están para jugar con ellos, usar sus elementos para contar lo que quieres, y yo quería contar la historia de un hombre viejo que sale a reclamar su infancia y un hombre que teme envejecer en soledad. En cuanto a lo de “road-movie”, es cierto que tengo una debilidad por ese tipo de tramas, pero es que toda novela es un viaje, o debería serlo, aunque los personajes no se muevan de su propio barrio. “A timba abierta”, por ejemplo, la excelente novela de Oscar Urra, transcurre en un radio que no supera los 200 metros cuadrados, pero es toda una travesía por la vida de los personajes y de la sociedad española...

P: Hablando de esta última novela o también de tu obra en general, nos gustaría saber como te enfrentas a la difícil tarea de desarrollar una historia y sus personajes. ¿Está todo predeterminado, con un guión ya planificado además de tramas y personajes ya esbozados? ¿O quizás las ideas fluyen en tu mente y según vas escribiendo la historia te va atrapando sin remedio, llevándote por derroteros que quizás no pensabas explorar?

R: Yo trabajo según un método suicida que me proporciona muchas alegrías y muchos dolores de cabeza. Tengo una idea, juego con ella, dejo que asomen algunos personajes, situaciones, un eje. Y sigo pensando en ella, hasta que aparecen caracteres, hechos y casi siempre, el final hacia el que conduce todo. Sólo entonces me siento y escribo, por lo general 70 y 80 páginas, lo que sería el primer acto. Y la dejo, para que vaya cociendo sola en mi cabeza, a fuego lento. A veces la dejo por unos meses, a veces por unos años, en los que inicio otras novelas. Y un buen día el caldo está a punto y surgen los detalles que faltaban, esos que no valen si los amasas a partir de tópicos, y es entonces cuando me siento a escribir y la termino. En cuanto a los derroteros, niego esa leyenda sobre personajes que se escriben solos. Creo que los novelistas somos unos cabrones que les van poniendo pruebas y según como las superen, decidimos el rumbo. Aunque siempre sé hacia donde nos llevará la trama y es raro que ataque la escritura definitiva de una novela sin conocer antes cuál será la última frase del libro.

P: Carlos Salem se mueve como pez en el agua en el género negro, pero también cultiva con éxito otros géneros como la poesía o el relato. Recientemente has sido galardonado también con un premio de novela romántica. ¿Cuál es el género que más te gusta, en el que te sientes más cómodo y por qué? ¿Hay alguna razón especial que te lleve a diversificar tanto tu prolífica obra?

R: Creo que el estilo de un escritor está formado por varios registros diferentes en los que siempre se lo puede reconocer. Hay temáticas, ritmos, usos del lenguaje que son nuestras huellas digitales. De modo que cada género sirve como marco para contar la historia que nos apetece contar. “Cracovia sin ti”, por ejemplo, el libro que ganó el premio Seseña de novela romántica y que se editará en enero de 2010, no es un Corín Tellado ni nada que se le parezca, pero como tiene de fondo una historia de amor, pues utilizo algunos elementos, pero sigue siendo una novela mía, con lo bueno y lo malo que eso tenga. En el género negro me siento a gusto porque siempre expones una situación límite, en la que los personajes tienen que tomar decisiones cruciales, y eso siempre ayuda. No creo que diversifique mi obra, más bien la concentro con el fin que explicaba antes: todos son libros míos. Y como llevo casi veinte años escribiendo según el método suicida que comentaba, tengo mucho material en la cocina y me gusta publicarlo para que no se queme... Los relatos son un juego delicioso, la esencia de la narrativa, y si puedes reunir parte de ellos en torno a un eje, como hice en “Yo también puedo escribir una jodida historia de amor”, lo haces y disfrutas con ello y con la reacción de los lectores. En cuanto a la poesía, escribo poemas desde los 10 años, aunque por suerte de esa época no queda nada. Hace unos meses, la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker me ofreció editar “Si dios me pide un bloody mary”, que reúne parte de mis poemas de los dos últimos años, y como el proyecto me gustó y los compañeros de viaje más todavía, así nació el libro y sigue vivo, que es lo que importa.

P: Para terminar nos gustaría conocer de boca del autor alguna anécdota curiosa que haya surgido a la hora de escribir esta novela tan original, ya sea durante su fase inicial de planteamiento, documentación, escritura o promoción de la misma.

R: Hace unos meses, cuando abordamos la edición final y la corrección definitiva del original, una noche soñé que el rey abdicaba en favor de su hijo y me jodía la novela. Y el sueño fue tan real que durante días estuve inquieto y atento a los telediarios, por si ocurría algo parecido. Otra cosa curiosa que ocurrió fue la reacción de mis lectores “de prueba”, amigos vinculados o no a la literatura, a quienes envío siempre el primer original de mis libros antes incluso de mandarlos a mi editorial. Muchos de ellos, republicanos o de izquierdas, me decían que, tras leer la novela, el personaje del rey les resultaba tan simpático que al ver al de carne y hueso en la tele, lo imaginaban en las situaciones que yo había inventado y les caía bien. No fue algo buscado sino que mi Juanito de ficción tiene muchos giros y actitudes fácilmente adjudicables al rey de verdad, a quien he enviado el libro. Espero que llegue a sus manos y que pase un buen rato leyéndolo.

Muchas gracias por todo, Carlos. Un placer haber charlado contigo.

lunes, 8 de junio de 2009

PASEANDO POR LA FERIA

He tardado un poco más en publicar esta entrada ya que quería haceros partícipes también de lo vivido este último fin de semana en la Feria del Libro de Madrid. Así que continúo con la crónica del sábado anterior y lo remato con la de este sábado para dar fin a las jornadas en el Retiro.

Como os comentaba el otro día salí muy contento de mi encuentro con Carlos Salem y José Luis Muñoz. A escasos metros de allí se encontraba la escritora Toti Martínez de Lezea firmando en una caseta. Tuvimos la suerte de poder departir con ella de manera muy agradable, charlando sobre una de las novelas que nos firmaba con una gran sonrisa; le comentamos que nos había gustado mucho encontrar, al pasear por Vitoria en una reciente visita, los escenarios reales de algunos de sus libros, como el lugar conocido por "El portalón", casa de postas del siglo XV reconvertida en restaurante digno de visitar.

Seguimos nuestro periplo por el Paseo de Coches, de vuelta al punto de partida. Por el camino seguimos encontrando escritores reconocidos firmando, aunque también toda una pléyade de periodistas y famosos de la televisión que saludaban y posaban mucho para las cámaras, profesionales o no, pero que realmente no firmaban demasiados libros.

Para terminar esa mañana magnífica, nos encontramos con una agradable sorpresa. Nos acercamos con curiosidad a una de las casetas que mayor flujo de gente tenía esperando en la cola, en su gran mayoría jóvenes y adolescentes con un libro conocido en sus manos. Se trataba, cómo no, de un autor del que ya os he hablado: Javier Ruescas. Os puedo asegurar que las fans eran considerables y me costó un mundo acercarme a su vera, aunque fuera para saludarle brevemente. Al final lo logré colándome entre la multitud, así que no quise extenderme demasiado en mis saludos y felicitaciones, antes de que la cosa pasara a mayores. Pude constatar que este joven autor va a ser un auténtico fenómeno de masas, si no lo es ya. Seguro que con las varias jornadas de firmas que tiene en estos días llegará fácilmente a la cuarta edición de su libro "Cuentos de Bereth I".

Dejamos esa mañana calurosa de principios de Feria para adentrarnos en la tarde del sábado siguiente, ya con un tiempo mucho más llevadero. La temperatura muy agradable, la compañía también y aunque el cielo amenazaba lluvia esperábamos poder disfrutar de lo que quisiera depararnos la Feria. Y a fe que no nos decepcionó.

La afluencia de gente era mucho mayor que en la anterior jornada, debido a la retirada del calor sofocante, el avance de la Feria en sí y la perspectiva de ser sábado por la tarde. Así que el andar se complicaba bastante en algunos puntos, por lo que tuvimos que armarnos de paciencia para poder disfrutar del evento como es debido. La ocasión lo merecía. Encontramos entonces la caseta donde estaba firmando Pedro de Paz, escritor con el que he coincidido últimamente en diversos actos y con el que no me canso de charlar. Nos llevamos su libro "El documento Saldaña", con firma personalizada, y quedamos en charlar sobre el mismo más tranquilamente una vez leído. Nos atendió muy amablemente, haciéndonos reír con sus ocurrencias y se aprestó a posar como un avezado modelo publicitario. Gracias de nuevo, Pedro.

Paseando entre aquella heterogénea mezcla de lectores, escritores, profesionales del sector y curiosos varios fueron transcurriendo los minutos. Pudimos satisfacer algo deseado desde hace tiempo, el placer de charlar sobre una obra realmente magnífica con su autora. Un libro que me marcó profundamente el año pasado al leerlo: "El corazón helado", de Almudena Grandes. Una novela maravillosa que no dejaré de recomendar nunca. Y que ahora luce en nuestra biblioteca con rúbrica del puño y letra de la escritora.

La tarde refrescaba mientras todos esperábamos que la lluvia no desluciera la fiesta. Me crucé con bastante gente conocida que había ido a pasar la tarde por el Retiro. Mientras, en las casetas, escritores más o menos afamados seguían firmando para sus lectores más fieles. De nuevo estaban por allí Rosa Montero, Javier Cercas, Ian Gibson, Antonio Gala o Maruja Torres. Pero también gente como Inma Chacón, Jorge Magano, Andrés Trapiello, Lorenzo Silva, Julio Llamazares, Eduardo Mendoza, Eric Frattini, Javier Marías u otro tipo de escritores más conocidos por su faceta televisiva como Boris Izaguirre o Nuria Roca.

En definitiva una tarde muy aprovechada en la que afortunadamente sólo nos cayeron unas gotas al final de la misma. La lluvia había respetado el horario de apertura de la Feria y creo que para organización, libreros, escritores y lectores fue todo un éxito la asistencia de público. No sé que dirán los números al finalizar la Feria, pero la crisis no se ha notado demasiado a simple vista en cuanto a visitantes se refiere; ya veremos si las ventas nos dicen lo contrario.

Para terminar esta entrada quería recordaros que mañana, día 9 de Junio, es la fecha programada para la salida al mercado del nuevo libro de nuestra amiga Blanca Miosi: "El legado: la hija de Hitler". Gracias a la mediación de la autora y su editorial he podido ser uno de los primeros privilegiados que ha disfrutado con su lectura, ya que he hecho una reseña para el programa con el que colaboro. No os lo penséis más, será una de las sensaciones de la temporada. Un libro altamente recomendable con el que Blanca os volverá a sorprender.

martes, 2 de junio de 2009

UNA MAÑANA EN EL RETIRO

Como lo prometido es deuda y ya me estaba retrasando para contaros mis peripecias durante el primer fin de semana de la Feria del Libro, aquí os dejo la primera parte de la crónica. Tranquilos, en breve publicaré también la segunda, aunque no sé si será la última...

Sábado por la mañana. Subo en autobús hasta Atocha, en muy buena compañía, dispuesto a acercarme al Retiro, hermoso parque que tan buenos recuerdos me trae. En mi mano algunos libros que llevamos para que los firmen sus autores y en mi corazón una ilusión especial ante lo que se avecina: mi primera Feria del Libro en circunstancias diferentes a las de otros años. Tiempo tendría de darme cuenta de lo que realmente ha cambiado mi situación en estos meses.

Subimos la conocida Cuesta Moyano, con un calor abrasador que amenazaba con aumentar a lo largo del día. No nos paramos en los famosos puestos de libros que hacen las delicias de pequeños y mayores en dicha calle, ya que íbamos hacia el premio gordo: las más de 300 casetas que este año cobija el Paseo de Coches del Retiro. Descansamos un segundo a la sombra de centenarios árboles, antes de adentrarnos en el maremagnum.

Quise creer al principio que había menos gente que otros años, pero fue sólo un espejismo. Era sólo por lo temprano de la hora, casi recién comenzadas las firmas de autores. Lo prefería así, se podía pasear más tranquilamente e incluso se sorprendía uno al encontrarse con autores bastante conocidos que todavía no tenían una monumental legión de lectores incondicionales dispuestos a achicharrarse mientras aguardaban su turno a la hora de ver firmados los ejemplares de sus libros preferidos. Pero como digo fue la primera impresión, porque al poco rato la Feria ya se veía así:

Recorrimos toda la extensión del Paseo dónde estaban ubicadas las casetas, observando alguna cosa curiosa. Muchas casetas de editoriales conocidas sin ningún escritor que llevarse a la boca para firmar y aumentar ventas, mientras otros sellos de menor tamaño y sobre todo, casi todas las casetas de librerías, contaban con uno o varios autores.

Mientras paseábamos tranquilamente buscando cualquier atisbo de sombra, (los 33 grados asomaban sin piedad y las botellas de agua ya no servían de casi nada), nos encontramos con autores muy conocidos firmando sus obras sin parar. Escritores como Antonio Gala, Rosa Montero, Cesar Vidal, Maruja Torres, Lola Beccaria, Alberto Vázquez-Figueroa, Eugenia Rico, Fernando Savater, Ian Gibson, Sánchez-Dragó, Jorge M. Reverte y muchos otros que ahora no recuerdo hacían las delicias del respetable mientras dedicaban sus obras más recientes. Para muestra os dejo un par de fotografías.

Pero lo mejor de la mañana estaba por llegar. Seguimos caminando hasta la zona del Florida Park, conocida sala de fiestas madrileña donde sé de buena tinta que el domingo por la noche estuvo Ken Follet y no precisamente firmando libros. Por lo visto tiene una banda rockera bastante pasable con la que se divierte y a la vez da rienda suelta a una de sus pasiones: la música. Continuamos calle adelante, ya en dirección a la salida de Príncipe de Vergara, zona que normalmente no visito por estar bastante alejada del núcleo principal. Menos mal que fuimos hasta allí, ya que me llevé un grato recuerdo.

En la caseta 41, perteneciente a la conocida librería madrileña "Estudio en Escarlata", se encontraban firmando sus obras más recientes dos grandes escritores con los que he tenido trato durante las últimas semanas: Carlos Salem y José Luis Muñoz. De la presentación del libro de Carlos, "Pero sigo siendo el rey", os hablé hace bien poquito. El escritor me dijo que le había gustado la reseña que acabábamos de publicar sobre dicha obra y charlamos también sobre la entrevista que le he hecho, de la que ya os contaré más adelante. Aunque ya os adelanto que el libro merece mucho la pena.

A Carlos ya le conocía físicamente, pero con José Luis Muñoz sólo había coincidido "virtualmente": mails y chats a través de una red social, charlando de su obra, de literatura en general y de este difícil mundo en el que quiero entrar. Valiosos consejos que guardo como oro en paño. Así que me presenté y le di la mano, contento ante la oportunidad que se me presentaba. Estuvo encantador y se acordaba perfectamente de la reseña que publicamos sobre su impactante novela "El mal absoluto" y la entrevista que le hicimos entre Xavier Borrel y yo. Me hice con su última obra, "El corazón de Yacaré" y me lo llevé autografiado como podéis imaginar.

Un verdadero placer poder conversar con estos dos grandes escritores, que jalonan su exitosa carrera de numerosos premios y reconocimientos. Y si encima me dicen que mi trabajo les ha gustado, os podéis imaginar la cara de felicidad con la que abandoné dicha caseta. Aunque antes les pedí que posaran para inmortalizar tan magno acontecimiento en fotografía y ellos lo hicieron con mucho gusto, antes de seguir departiendo con otros lectores. Quiero agradecerles públicamente a ambos su amabilidad y el trato que me han dispensado desde un principio.

Así que proseguí con el paseo por el Retiro, pensando que la mañana había merecido la pena. Pero todavía quedaban más sorpresas por descubrir...