miércoles, 23 de septiembre de 2009

UNA ENTREVISTA DIFERENTE: PASEANDO CON BLANCA MIOSI

La imaginación es una cualidad inherente al ser humano. Un don especial otorgado por la Madre Naturaleza que permite a los escritores crear imágenes sólo presentes en sus mentes, ayudando también a los lectores a sumergirse en esa realidad fabricada expresamente para ellos.

Aprovechando este hecho, le he propuesto a nuestra amiga Blanca Miosi un ejercicio diferente, una entrevista que se salga de los cánones habituales por todos conocidos. Olvidándonos de los convencionalismos, y recordando el aniversario del fabuloso descubrimiento de Einstein, usaremos la teoría de la relatividad a nuestro libre albedrío, dejándonos llevar por el tiempo y el espacio. Subid con nosotros a este viaje, seguro que no os arrepentiréis. Espero que os guste.

Blanca Miosi es una mujer muy atareada, entre sus obligaciones como empresaria en su taller de alta costura, su familia y los minutos que le roba al reloj para dedicarse a su gran pasión: la literatura. Esta escritora peruana, afincada en Caracas desde hace muchos años, nos hace un hueco en su apretada agenda permitiéndonos colarnos en su mundo privado. Es mi primera oportunidad de probar las excelencias de los viajes virtuales, donde el tiempo y la distancia son relativos. De ese modo me planto en la capital de Venezuela en un abrir y cerrar de ojos. Blanca me está esperando en el Restaurante Laserre, un lugar tranquilo, ubicado en una urbanización al este de Caracas.



P: En tu primera novela publicada en España, “La búsqueda”, nos relatas la experiencia de tu esposo como superviviente de los campos de concentración nazis. En esta ocasión, en la obra “El legado. La hija de Hitler”, vuelves a sumergirte en esa oscura época, pero esta vez narrada desde un punto de vista diferente. Imagino que para ambas obras habrás tenido que documentarte exhaustivamente; creo recordar que has comentado en otras ocasiones que incluso llegaste a leer “Mein Kampf”, del mismísimo Adolf Hitler. ¿Cómo te llegaste a plantear el utilizar el ocultismo como hilo conductor de la trama? ¿En qué fuentes bebiste para adentrarnos de ese modo en el poder que puede ejercer la mente?

R: Mucho se ha hablado del esoterismo que rodeaba a Hitler y sus seguidores más cercanos, pero no fue el motivo por el cual El legado tiene como hilo conductor el ocultismo. El personaje Hanussen es todo un misterio. Se sabe poco de sus antecedentes, sin embargo queda la pregunta: ¿cómo pudo un mago de circo obtener tal ascendencia sobre el Führer? Fue la pregunta que me hice y empecé a trabajar en torno a ella. No he pretendido hacer de la novela un simple recuento de pasajes mágicos o esotéricos. He tratado de hacer comprender cómo personas con mentes poderosas pueden llegar a dominar a las masas, basándose en la utilización de las técnicas mentales como el hipnotismo, y el poder de persuasión. Las consecuencias se pueden ver aún hoy en cualquier parte del mundo, si se saben utilizar estos dones.

Mientras conversamos, el camarero ha anotado nuestras bebidas y se ha retirado al interior del local. Disfruto de las palabras de la autora, pero noto una sensación extraña, como si alguien estuviera mirándonos por encima del hombro. Escruto a mi alrededor y diviso en la última mesa a un hombre que parece fuera de lugar. Viste un abrigo largo, de color negro, camisa blanca inmaculada y porte aristocrático. Nuestras miradas se cruzan, mientras el desconocido juguetea con el mango de su bastón.

P: Tu novela arranca con muchísima fuerza, llamándonos poderosamente la atención por la aparición de un personaje secundario, pero con enorme magnetismo, que será determinante en el devenir de la trama: el señor de Welldone. Un personaje etéreo e intangible, que puede llevar a equívocos, aunque también puede evocar al famoso mito de Fausto. Nos gustaría conocer de qué modo entró este personaje en la historia y cómo llegaste a construir a un secundario de lujo con tanto juego.

R: Tú sabes tan bien como yo, que una novela requiere de elementos que la hagan creíbles. Es raro que diga esto tratándose de un personaje como el señor de Welldone. Pero al leer una novela el lector se confabula con el autor para que lo convenza de que todo puede ser realidad, siempre y cuando el esquema esté bien planteado. A lo largo de la historia se ha hablado de ciertos personajes, como el Fausto que mencionas. Uno de ellos es el Conde de Saint Germain, que, dicen algunos, aún se le ha visto en esta época. Leí en una oportunidad que un hombre en Francia decía serlo, y no pocos lo creyeron. Un personaje de esas características era indispensable en la trama de El legado. Una de sus personalidades, según los estudiosos del tema fue precisamente la de “El señor de Welldone”.

En ese momento llega el camarero de nuevo, dispuesto a servirnos las consumiciones pedidas. Cuando hago amago de pagar, el joven me dice que la cuenta ya ha sido satisfecha. Me señala al caballero sentado al fondo del salón, que con un imperceptible gesto con la cabeza, me da a entender que es cosa suya. Además, le ha dado una nota al camarero para que me la haga llegar personalmente. Desdoblo el papel y una sombra de duda atraviesa mi rostro. Blanca se percata de la situación y me mira extrañada. Se da la vuelta y contempla a nuestro benefactor, cambiándole entonces el gesto, relajado al fin.

—No entiendo, Blanca, ¿sabes qué significa esto?—pregunto intrigado.
—Lee la nota, querido amigo, y así saldremos de dudas.
—De acuerdo, pero esto es muy extraño. Veamos…, dice simplemente: “En ocasiones, nuestros deseos también se cumplen”. Sigo sin entender…

Oigo a lo lejos un endiablado trueno. El cielo se oscurece de repente y una espesa niebla nos envuelve por momentos. La escasa luz que se filtra casi no me deja ver el rostro de mi acompañante. Siento cómo mi cabeza me da vueltas y todo lo conocido hasta ahora desaparece… El escenario ha cambiado completamente ante mis ojos asombrados.

— ¿Dónde estamos, Blanca? —pregunto de nuevo, cada vez más nervioso—. Esto es muy extraño, no entiendo qué ha sucedido. ¿Quién era ese hombre?
—Creo que ya lo sabes, aunque tu mente no lo ha digerido todavía. Era… El señor de Welldone, y nos ha ofrecido la oportunidad única de disfrutar de un viaje muy especial.

Totalmente fuera de sitio, sin comprender todavía el inesperado giro de los acontecimientos, me fijo en lo que me rodea. O me he vuelto loco, o nos encontramos en una ciudad imperial centroeuropea, inconfundible ante la vista de un neófito, aunque nunca haya visitado esa parte del mundo. Por los ropajes de los transeúntes y los vehículos que circulan en derredor nuestro, comprendo que la época puede estar situada en el período de entreguerras. No salgo de mi ensimismamiento hasta que Blanca me coge del brazo, antes de que me atropelle un carruaje que ha parado a nuestro lado. Con un guiño me hace entender que no lo piense más, sólo debo dejarme llevar para poder disfrutar en plenitud de la experiencia. Será lo mejor.

P: Vale, mejor no pregunto como hemos llegado hasta aquí. Pero, ¿se puede saber dónde nos encontramos?

R: Creo que ya lo has imaginado, pero te lo confirmo. Nos encontramos en Praga, uno de los lugares donde arranca la historia de El legado. Más concretamente, a principios de los años veinte, cuando el joven Hanussen llegó a esta ciudad. Anda, no pongas esa cara y sube conmigo al carruaje. Nos dejaremos guiar por esta preciosa ciudad.

Desisto de mi primera intención de rebelarme contra lo inexplicable y subo al carruaje. Las palabras de Blanca me hacen reflexionar e intento relajarme mientras contemplo las maravillas de la capital checa. Paseamos por el centro histórico de la ciudad, atravesando uno de los famosos puentes sobre el Danubio. La atmósfera ya no está enrarecida y me permite seguir con las preguntas que tenía previstas.

P: En tu novela, el joven Hanussen se instala en Praga siguiendo un plan preestablecido, antes de encaminarse a Alemania. Un judío austriaco, que malvivía como mago e hipnotizador, ve como de repente cambia su fortuna, dándole un giro radical a su vida. Un personaje de novela, basado en alguien real, pero cuya historia has amoldado como patrón principal de la novela. Se ha escrito mucho sobre el período nazi, pero Hanussen no era uno de los personajes principales, más bien era alguien desconocido para el gran público. ¿Qué te llevó a indagar sobre él y otorgarle el protagonismo de tu libro? Nos gustaría saber algo sobre ese proceso de creación que ha desembocado en una vida de película.

R: Como dije antes, Hanussen es un personaje enigmático, misterioso. De algún modo tuvo que obtener sus poderes. ¿Qué mejor que Welldone le otorgase lo que él más deseaba? Pero como sabes, nada en la vida es gratuito. Hanussen debía pagar un precio. Lo que Welldone pedía era ni más ni menos: cambiar el destino. Es cierto que Hanussen siempre se mantuvo en segundo plano durante el ascenso de Hitler al poder. En cierta forma, trataba de no figurar, y claro, era más conocido por su actuación en el Teatro La Scala, en Berlín, que como consejero de Hitler.

El paisaje ha cambiado sin apenas darme cuenta. Nuestro vehículo ha adquirido velocidad y aunque la ciudad es semejante a la anterior, encuentro notables diferencias. De pronto, aparecen carteles en alemán, que corroboran mis pensamientos. Sigo sin acostumbrarme a estos cambios tan inesperados, y necesito saber más.

P: Y ahora, ¿dónde estamos? Parece que hemos llegado a Alemania casi sin querer…

R: No, todavía no. Estamos en Austria, y ese es el magnífico Palacio Hofburg, antigua morada de los Habsburgo en su época de esplendor. Y uno de los lugares donde un joven Hitler empezó a obsesionarse con el poder del ocultismo, al encontrar ante sí la lanza de Longino. ¿Quieres entrar a conocerla? Aunque me temo que si así fuese, tal vez tendrías deparado un destino especial. Welldone no suele presentarse ante nadie sin medir las consecuencias...

Siento que un escalofrío recorre mi espalda. Prefiero pasar de largo. Aclaro mi garganta y prosigo con las preguntas.

P: Hablando de Hitler, en tu obra se nos cuenta cómo supuestamente el dictador nazi pudo llegar a tener descendencia. Nos describes magistralmente su ascenso al poder, en esa época de histeria colectiva que fue la Alemania de entreguerras. Pero también nos hablas de la dualidad del monstruo, de su otro yo. Nos presentas a un Adolf más humano, capaz de sentir emociones inherentes al resto de los mortales. ¿Te fue difícil adentrarte en la compleja psique de este personaje para destriparnos su doble personalidad? Coméntanos brevemente tus experiencias a la hora de construir esa complicada visión.

R: Todo ser humano tiene dos caras. Algunas veces más. Cuando nos comunicamos a través de Internet, por ejemplo, mostramos una faceta diferente a la que conoce nuestra familia. Se podría decir que nos transformamos, ¿es nuestro verdadero yo? ¿O el verdadero yo es el que trabaja, conduce, toma el metro y cuenta chistes que la novia tiene que soportar una vez más? Estoy segura de que la personalidad que adoptamos para comunicarnos virtualmente es la que quisiéramos tener. Hitler también tenía esa dualidad, es más que probable que por un lado era el frío estratega, inflexible, duro, inexorable, y por el otro, un hombre sensible, enamorado, que soñaba con ser un gran pintor, que amaba a su perro, vaya, un hombre que ama a su perro debe tener sentimientos.

El carruaje circula ahora a toda velocidad y, sin aviso ninguno, se transforma en un potente coche ante mis castigadas pupilas. Nos encontramos en el interior de un fastuoso Mercedes negro, casi seguramente un modelo de los años treinta, que nos adentra entonces en una ciudad nueva para mí. Esta vez no tengo que preguntar, ya sé donde me encuentro: Berlín. Tengo que cerrar y abrir de nuevo los ojos, debido a mi estupor. Pasamos por delante de un cabaret típico de la época y me parece reconocer a una jovencísima Marlene Dietrich. Eso, o el viaje me está afectando demasiado…

P: Hemos atravesado Voss Strasse y dejado a un lado Postdamer Platz. Ante nosotros se encuentra el famoso Parque Tiergarten, eje central de la capital alemana. Al lado se encuentra la Cancillería de Hitler y su famoso Fürherbunker. Esto me recuerda las descripciones que haces en la novela, cuando el dictador discute con sus generales durante los últimos días de la guerra. Yo me sentí casi un personaje más de la historia, involucrado al lado de los mandamases del III Reich mientras escuchaba sus conversaciones, en ese bunker a muchos metros bajo tierra ¿Cómo conseguiste tal grado de verosimilitud en algo tantas veces visto o leído?

R: Creo que es cuestión de colocarse en el lugar de los personajes: ¿cómo hubieran reaccionado al saber que todo estaba perdido? ¿En qué pensaría un hombre que lo tuvo todo y de pronto ve su mundo reducido a un agujero, con ciertas comodidades y mucha seguridad, eso sí, pero un agujero al fin?

P: Hemos leído en otras ocasiones que las últimas batallas perdidas por los nazis, o el éxito del desembarco de Normandía, se debieron a la desinformación suministrada por los aliados, al increíble trabajo de sus espías. En tu novela nos cuentas que estos hechos pudieron tener un componente esotérico. ¿Existen pruebas fehacientes sobre ello? Desde tu punto de vista, ¿cuál fue el verdadero motivo para que el ejército nazi perdiera una guerra que tenía prácticamente ganada a mitad de contienda?

R: En la novela doy a entender que Hanussen tuvo algo que ver con la caída de Hitler, es cierto, pero al mismo tiempo doy información cierta de lo mal que andaban las cosas para los nazis. La invasión alemana de la Unión Soviética fue el detonante. Hitler incumplió el pacto que había hecho con Stalin y envió millones de soldados alemanes al frente ruso. Todos sabemos en qué terminó aquello. Perdieron tiempo, equipos y soldados. Por otro lado, en África, Montgomery derrotó a Rommel, mientras que los italianos, como aliados de Hitler no aportaban mucho. El desembarco de Normandía fue consecuencia de la entrada de Estados Unidos en la guerra. Se habían mantenido reticentes después de lo ocurrido en la Gran Guerra, pero después del ataque a Pearl Harbor no les quedó otro camino que declararle la guerra a Alemania y al eje formado por Italia y principalmente Japón. Ahora, dime: ¿no te parece sospechosa la cadena de desaciertos que se produjeron por parte de Hitler? ¿Por qué tenía él que mantener a sus tropas en Rusia, sabiendo los antecedentes de las guerras napoleónicas? ¿Y por qué los japoneses tenían que atacar Pearl Harbor? Todos estos acontecimientos me dieron motivo para pensar que de alguna manera Hitler había perdido “su toque”.

P: Ya sea para esta novela en particular, o bien en tu obra en general, ¿podrías explicarnos brevemente como afrontas el enfrentarte al desarrollo de la historia y sus personajes? ¿Planificas tramas, subtramas y personajes, con un guión predeterminado antes de atacar la hoja en blanco? ¿O bien tienes una idea en la cabeza, que se va desarrollando mientras escribes y percibes cómo te lleva por derroteros inexplorados mientras los personajes toman vida propia al crecer la historia?

R: Como dije en otra entrevista, es algo muy complicado de explicar, pues cuando escribes te encuentras en un estado alterado de conciencia. Es como si los personajes te llevasen por los caminos y los vas adaptando a la historia que está en tu cabeza. De un momento a otro te encuentras en el frente ruso y te preguntas: ¿y en qué parte estoy exactamente? Empiezas a buscar en la historia y ves que los soldados que están a tu lado están frente al Volga, o a punto de atacar Stalingrado, o que Rommel se encuentra abatido porque no halla qué dar de comer a sus soldados. Es como vivir la novela, y eso sucede a lo largo de cada momento, cada encuentro, cada diálogo. No sé cómo escriban otros, pero para mí es un proceso apasionante y al mismo tiempo agotador.

Veo complacido que estamos otra vez en el Laserre, en Caracas. Lo primero que hago es buscar con la mirada al señor de Welldone, pero obviamente, ya no está. Me dirijo a Blanca, quien me mira con una sonrisa en su expresivo rostro.

P: ¿En qué proyectos trabajas actualmente? ¿Puedes adelantarnos algo sobre tu próxima novela?

R: Estoy corrigiendo “La última portada”, una novela que aún no he presentado a mi agente. El personaje principal es una hermafrodita. Supongo que si llegase a interesarle saldría después del 2011, pues la próxima será Dimitri Galunov.

P: Quería darte las gracias por tan fantástica experiencia, Blanca. Y por supuesto, dejarte la última palabra para que te dirijas a tus lectores de la manera que creas más conveniente.

R: A tus lectores, Armando. Agradecerles la paciencia de seguir mis pasos, de conocer mi opinión y de acompañarnos en esta mágica travesía. Fue una verdadera delicia viajar en tu máquina del tiempo.

P: Muchas gracias de nuevo por todo, Blanca. Ha sido un verdadero placer.

Otra vez en Madrid, de vuelta a la tranquilidad, lejos de influencias extrañas, me dispongo a pasar en limpio mis notas. Ha sido una experiencia inolvidable…

lunes, 14 de septiembre de 2009

EL COLOR DE LA MALDAD

Tendréis que disculparme por haber tenido el blog un poco abandonado en estos últimos días, pero ha sido por dos poderosas razones. Una, el trajín habitual en mi trabajo los días inmediatamente siguientes a la vuelta de las vacaciones de verano, como en los últimos años. Y otra, más interesante, la férrea disciplina que me he marcado en las últimas semanas para avanzar en las últimas correcciones de mi segunda novela.

Y como recompensa a vuestra fidelidad, os traigo en rigurosa exclusiva, (a excepción de las escasas cinco o seis personas, entre amigos y familiares, que han leído mi novela), el título de mi nueva obra y un adelanto de su trama. Efectivamente, como ya habréis adivinado muchos, la novela se llamará "El color de la maldad".

Me costó incluso más que con la primera llegar a encontrar un nombre apropiado. Al principio no me convenció el elegido, aunque el nombre se hubiera alzado como ganador en la terna de aspirantes con los que le enfrenté. Pero con el paso de los meses ese título ha ido calando en mí y ahora estoy mucho más satisfecho con él, y tiene más que ver con el intríngulis de la historia.

Se trata de una novela de género policiaco, narrada en forma de thriller para aumentar el interés. En ella un imaginativo asesino en serie trae en jaque a los Cuerpos de Seguridad del Estado español, dejando un reguero de crímenes por todo el país. La Policía Judicial, en una operación conjunta con la UCO de la Guardia Civil, tendrá que poner todo su empeño para desentrañar los diferentes retos que les plantea el psicópata, antes de que consiga ultimar su maléfico plan.

Una trama que me ha tenido muy ocupado durante los últimos meses. La novela la escribí el año pasado, pero no ha sido hasta el 2009 cuando la he retomado con otros ánimos, con mucha más experiencia en mi bagaje, y con el nuevo punto de vista que le acompaña a uno cuando se ha alejado de su retoño por un tiempo. El resultado me ha dejado muy satisfecho.

Es una novela de 130.000 palabras, escrita en tercera persona, pero de diferente modo al que había planeado en un principio. Como "El enigma de los vencidos" está contado en primera persona, quise cambiar en esta ocasión y utilizar la tercera persona, en forma de narrador omnisciente. Pero gracias a la inestimable ayuda y a los sabios consejos de algunos amigos, vi que el planteamiento alcanzado no era del todo correcto. Y entonces llegó la transformación, dotando a la trama de una nueva perspectiva.

Cambié el narrador, contando la historia desde una perspectiva múltiple. Es decir, seguí escribiendo en tercera persona, pero la novela se desarrollaría desde el punto de vista de los diferentes personajes de la misma. Sobre todo fijándonos en los cuatro protagonistas principales, aunque también tendrían sus quince minutos de fama otros secundarios del plantel.

De este modo he conseguido plasmar en el papel lo que realmente quería trasladar al posible lector de esta novela. Y creo que el sublime esfuerzo ha merecido la pena. Sólo me quedan unos pequeños retoques que espero finiquitar en unos días. A partir de entonces prepararé una pequeña presentación y una sinopsis para enviarlas a las agencias editoriales, junto a la obra en sí cuando sea solicitada. Después de eso, ya sabéis cómo funciona este mundillo, sólo me quedará esperar.

Como postre os dejo también unas fotografías reales de los escenarios naturales donde se desarrollan los primeros capítulos de esta historia ficticia. Espero que os gusten...