viernes, 30 de octubre de 2009

A PIE DE CALLE: CUANDO EL POLICÍA ESCRIBE

Siguiendo con el interesantísimo Festival de novela policíaca que se celebró en Getafe en días pasados, hoy quería hablaros de la jornada tan estimulante que vivimos en su penúltimo día de eventos, ya durante el fin de semana.

Esta vez deje el maravilloso transporte público madrileño para agarrar el coche y plantarnos en la ciudad getafense a la hora del vermut, en un día radiante más primaveral que otoñal (espectacular tiempo prolongado hasta este fin de semana, con unas temperaturas que ríanse ustedes del cambio climático). La razón de llegar tan pronto era poder visitar en horario matutino una de las atracciones de la semana negra: un camión de la Guardia Civil.

No penséis nada raro, todo tiene su explicación. Aparcado en la explanada de la estación de trenes se encontraba el inmenso camión de Criminalística del cuerpo castrense. Para ser más exactos, el perteneciente a la Brigada de Grandes Catástrofes. El mismo que ha acudido a tragedias como la del avión de Spanair, o a países tan conflictivos como Irak o Afganistán, ante desastres en los que había víctimas españolas. En pocas palabras, el CSI español en versión cañí.

Se visitaba en pequeños grupos las zonas diferenciadas de dicho camión. En la primera parte se nos contaban detalles acerca de la toma de huellas, ADN y demás, sobre todo aplicado al trabajo que tiene asignado esta Unidad. Con gran diligencia y profesionalidad los miembros de la Benemérita contestaron de forma amabilísima cuantas preguntas quisimos hacerles sobre el particular.

Lo que más nos gustó fue el despliegue de medios que tenían en la segunda parte de la visita. Fuera del camión tenían ante los ojos del público los diferentes aparatos, instrumentos y herramientas que utiliza el equipo de Inspecciones Oculares. Fascinante, os lo puedo asegurar. Lámparas de infrarrojos, equipos de dactiloscopia, medidores, maletines con todo lo necesario para recogida de pruebas. Nos dieron una auténtica clase magistral, recreándose por ejemplo con la diferencia entre obtener una huella de calzado en suelo blando o duro por medios electrostáticos.

Aproveché la coyuntura y hablando sobre la novela negra les hice varias preguntas que me servirían para algunos detalles de mi obra recién terminada: diferencias en el estudio de marcadores de ADN en España y el resto de Europa (aquí son más fiables), cómo se recogen y manipulan las pruebas para la posterior cadena de custodia, etc. Los miembros de la Unidad fueron encantadores y estuvieron charlando con nosotros largo y tendido. Desde luego fue una mañana muy entretenida.

Por la tarde era el turno de la esperada mesa redonda "A pie de calle: cuando el policía escribe". En la anterior edición de Getafe Negro dieron la palabra a antiguos delincuentes y en esta ocasión sé que hubo una charla con jueces y esta mesa redonda con miembros de las Fuerzas de Seguridad que además son escritores de valía, con libros exitosos recientemente publicados: el mosso d' esquadra Eduard Pascual, autor de "Codex 10"; el miembro de la Guardia Urbana de Barcelona José Luis Romero, autor de "Siempre quise bailar como el negro de Boney M." y el ex-guardia civil Juan Carlos Córdoba, autor de "Ni pies ni cabeza", con Alejandro M. Gallo como moderador.


Tras las preguntas del moderador, los tres escritores contestaban por turnos. Nos contaron sus inquietudes profesionales y humanas, preocupados por la imagen de la policía en la sociedad. Ellos están al servicio del ciudadano y se encuentran en el día a día, trabajando en la calle, la verdadera realidad de la sociedad en la que vivimos.

Aunque les han repetido hasta la saciedad la coletilla de, ¿qué hace un policía como tú metido a escritor?, defienden su postura a capa y espada. Están orgullosos de su trabajo, creen conveniente que las nuevas generaciones de policía estén más formadas para que las cosas funcionen mucho mejor, aunque haya determinados poderes a los que no les interese demasiado que un colectivo en concreto o el pueblo en general aumente su nivel intelectual, piense por sí mismo y no se deje amedrentar.

Nos hablaron de la interminable burocracia, tanto policial como después el caos judicial que tenemos en España. Confesaron que en las escalas más bajas, a pie de calle, la colaboración entre los distintos cuerpos es fabulosa. Que incluso tiran de contactos y móviles de compañeros de otros Cuerpos a la hora de un operativo o detención, porque si lo tienen que mover por los conductos legales, se les va un tiempo precioso. Eso, asegurando que se juegan sanciones, arrestos o suspensiones por saltarse el reglamento. Y es que, según sus palabras, las relaciones a nivel político no son tan ideales como se suele creer, habiendo innumerables trabas.

Como escritores narran lo que conocen, el trabajo policial en el que llevan un montón de años inmersos. Conocen de primera mano esos entresijos, por lo que la parte de documentación que todo escritor debe realizar sobre un tema se la pueden saltar en su caso. Y creen que la sociedad es más negra de lo que presuponemos. No quisieron asustarnos demasiado, pero sólo con algunos pequeños detalles que se nos dieron sobre la ciudad de Barcelona en el caso de la guardia urbana o la comarca de Figueras en el caso de los Mossos d' Esquadra se te ponía la piel de gallina: un puñado de delincuentes multireincidentes cargan a sus espaldas con casi 500 detenciones en el centro de la capital catalana y sólo seis están en prisión; en el Alt Empordá cuentan sólo con dos efectivos para proteger a 200 mujeres en el programa especial contra la violencia de género. O el hecho de que haya más de 9 millones de atestados judiciales al año y eso que no se denuncian ni la mitad de los delitos. Sin mencionar las peligrosas mafias extranjeras que se están instalando en nuestro país. Verdaderamente demoledor.

Se mencionaron otros muchos temas, ayudados también por la intervención del público, entre el que se encontraba el ilustre comisario del evento, el escritor Lorenzo Silva. Se habló de los clásicos de la novela negra, de los próximos proyectos de estos autores y la tarde se nos pasó en un suspiro con un debate intenso, interesante e incluso aderezado por unas divertidas anécdotas policiales que nos hicieron sonreír.

Y para redondear el día, a la salida del acto, tuvimos el placer de poder charlar tranquilamente sobre literatura en general y los entresijos del mundillo editorial en particular, con dos de los escritores participantes en el acto. Relajados y tranquilos delante de unas cervezas, disfrutamos una barbaridad departiendo animadamente con Eduard Pascual y José Luis Romero. Desde aquí quería volver a agradecerles la animada velada que nos hicieron pasar, siempre con la literatura como fondo, oyendo de primera mano como funciona desde dentro el mercado literario. Unas lecciones que seguro tendré en cuenta a la hora de enfrentarme con este difícil mundo.

sábado, 24 de octubre de 2009

SUECIA: ESTADO DEL MALESTAR

En una semana bastante agitada quise relajarme un poco asistiendo a algún evento literario de esos que tanto nos gustan, y que hacía tiempo no frecuentaba. Y nada más fácil esta semana, puesto que se está celebrando en Getafe, una ciudad al sur de Madrid, su segundo festival de novela policíaca: Getafe Negro.

Me llamaron la atención varios de los actos programados, pero muchos eran por la mañana. Decidí acudir una de las tardes al coqueto y remozado Centro Municipal de Cultura de la ciudad getafense, con motivo de una mesa redonda con un título particular. Suecia: estado del malestar. Según el programa del acto, la nueva hornada de jóvenes escritores suecos, moderados por Lorenzo Silva, hablarían sobre el gran éxito de la literatura negra sueca, incidiendo en la debacle del estado del bienestar en su país, aparentemente uno de los más avanzados del mundo.


A simple vista parecía un acto muy interesante y os puedo asegurar que no me equivoqué. Finalmente estuvieron en la mesa el escritor Jens Lapidus, la escritora Asa Larsson y la también escritora, ya conocida por muchos de vosotros, Mari Jungstedt. Los dos primeros hicieron sus intervenciones en inglés, y aunque se les entendía bastante bien, la presencia de sus dos traductoras nos sacó de algunas dudas. Mari Jungstedt habla un muy correcto castellano, así que por ese lado no hubo problemas.

Al acto acudieron unas cien personas aproximadamente y fue muy ameno. Yo pensé que el tema de la traducción simultánea le restaría fluidez y vistosidad, pero nada más alejado de la realidad. Las traductoras hicieron un trabajo impecable y los autores se relajaron, con constantes bromas que entusiasmaron al público asistente.

Lorenzo Silva les lanzaba una pregunta y después iba contestando cada uno, después de hacer una breve presentación de cada autor. En sus contestaciones ahondaron en el punto de vista que cada uno utiliza en sus narraciones, apoyándose en sus respectivas profesiones. Lapidus es abogado criminalista y escribe metiéndose en el papel de los supuestos "malos" de la película: los criminales.

Mari Jungsted es periodista y eso le sirve para documentarse muy bien y desarrollar a uno de los personajes principales de sus novelas, el reportero Johan Berg. Nos comentó que ella estaba interesada en la niñez, en los problemas que surgen en esa época tan difícil y las repercusiones que tienen más tarde: acoso escolar, violencia contra los niños, alcoholismo y problemas familiares diversos, pederastia, etc. En su infancia ella misma sufrió alguno de estos inconvenientes y por todo ello quiere tratarlo en sus obras para ayudar de alguna forma a erradicar esta lacra.

Asa Larsson es también abogada, pero en su caso fiscal, y confesó que era el trabajo más aburrido del mundo. De forma espontánea nos contó también como de joven fue captada por una iglesia un poco especial, más cercana a una secta. Uno de esos sitios donde anulan la personalidad y te dicen lo que tienes que hacer. Por eso no le tiene mucho aprecio a las estructuras piramidales donde los de arriba, gracias a su poder, machacan a los de abajo, los más débiles: Iglesia, Ejército o cualquier estructura parecida. Dice que quizás es la razón de que en sus novelas aparezca muertos muchos clérigos y policías, llevándose la reprimenda de familiares metidos en esos ámbitos.

Cada uno tiene su propio microclima para hablar de la sociedad sueca en sus novelas: Estocolmo, una ciudad norteña, cercana al Circulo Polar Ártico o la supuestamente tranquila isla de Gotland. En esos espacios tejen sus tramas, tratadas desde diferentes puntos de vista. Y en ellas reflejan, casi como en un espejo, los diferentes horrores a los que se enfrenta la sociedad sueca: corrupción, crimen organizado, asesinos en serie o mafias delictivas. Nos aseguraron que Suecia, en la vida real, no es el paraíso que se supone. No sólo en España, confirmaron que sobre todo en el sur de Europa (Francia o Italia, por ejemplo), tenemos una visión idílica de los suecos, cuando tienen una de las tasas de criminalidad más altas del viejo continente.


Por supuesto, salió el tema del famoso Stieg Larsson. Y aunque a Mankel no le parezca bien, estos jóvenes escritores paisanos suyos defendieron a capa y espada la labor del fallecido autor de la saga Millenium. Debatieron sobre las causas de su éxito en particular y el resto de novela negra sueca en general, en una charla amena y distendida.

El acto terminó con un turno de preguntas desde el público, donde muchos de los asistentes intervinieron con cuestiones muy incisivas. El tiempo se echaba encima, tenían otros actos previstos y hubo que abreviar, aunque el debate se había animado muchísimo y podíamos haber estado allí durante horas. A mí se me hizo muy corto, y eso que duró hora y media. Al final, hasta yo me reía de las intervenciones en inglés sin esperar a las traducciones, cuando mi duro oído se fue amoldando a escuchar en un idioma que no es el mío y con el que no estoy muy acostumbrado a tratar desde hace bastante tiempo.

En definitiva, una tarde muy entretenida, en la que aprendí bastante de escritores jóvenes y exitosos, quedándome con ganas de seguir asistiendo a actos de esta semana negra tan bien organizada. Pero de eso os hablaré en siguientes entradas.

lunes, 12 de octubre de 2009

NUEVOS PROYECTOS

En este comienzo de otoño tan caluroso que estamos viviendo, con temperaturas que siguen rondando los 28 º, a uno le cuesta desperezarse del sopor veraniego y meterse de lleno en la nueva temporada. Aunque poco a poco lo voy consiguiendo.

De momento me he puesto, más o menos en serio, con la primera parte de mi tercera novela. Se trata de una obra de intriga, con ingredientes científicos que quiero documentar muy bien para no caer en errores que hagan poco creíble la trama. Y ese es uno de los mayores problemas que me estoy encontrando a la hora de ir avanzando con la historia.

Por otro lado, estuve muchos meses enfrascado con las correcciones de "El color de la maldad", narrada como ya os conté en tercera persona, pero desde el punto de vista de narrador múltiple, con la visión de cada uno de los personajes. Y al pasar a escribir los capítulos iniciales en primera persona me salen automatismos de la anterior forma de narrar, de los que me doy cuenta enseguida, pero que no me ayudan a coger el ritmo.

Además, el problema de documentación me plantea otro reto. En mi primera obra la trama se desarrollaba casi toda en Madrid, que aunque es mi ciudad tuve que investigar sobre muchos aspectos pasados y presentes que desconocía. Pero podía acercarme in situ a estudiar esos lugares, empaparme de su esencia, intentar descubrir lo que mis personajes podrían sentir en determinadas circunstancias de la trama.

La segunda novela trascurre por toda España, pero también con mayoría de escenarios que conozco o personajes cuya existencia está unida a la imaginería española. Y en esta tercera novela me he decidido por comenzar la trama en Estados Unidos, país que no conozco personalmente, aparte de darles a los protagonistas principales profesiones con las que no estoy familiarizado e involucrarlos en un entorno desconocido para mí. Esto supone un desafío y al principio no supe calibrar bien las dificultades, pero poco a poco creo que le voy cogiendo el tranquillo y conseguiré que salga adelante.

Por otro lado, como muchos de vosotros, estoy a la espera de noticias con respecto a mis anteriores obras. Sabéis que en estas semanas los editores y agentes están muy atareados con el LIBER y la Feria de Franckfort, así que sólo queda armarse de paciencia y esperar. Mientras, no hay que permanecer quieto, eso nunca. Los dedos deben seguir moviéndose en torno a las teclas, trabajando sin descanso. Creo que fue Stephen King el que dijo que quizás el talento abunde, pero sólo se conseguirá algo positivo trabajando muy duro. Y en eso estamos.

Y en este mes de octubre ya empiezan a surgir, como las famosas setas en el bosque, los eventos literarios. La semana que viene tendrá lugar en una población cercana a Madrid una pequeña Semana Negra en nuestra zona: Getafe Negro. Un festival de novela policíaca con un comisario de alto copete, el conocido escritor Lorenzo Silva. Podéis entrar en su web para echar un vistazo.

Espero poder acercarme a esta ciudad al sur de Madrid en esos días y poder disfrutar de alguna de las actividades programadas. Naturalmente, después intentaré hacer una pequeña crónica, ya me conocéis. Hasta entonces seguiremos investigando para mi nueva novela y escribiendo, poco a poco, hasta coger de nuevo el ritmo que me permita ver crecer fuerte y robusto a mi nuevo retoño literario.

lunes, 5 de octubre de 2009

EL SECRETO DE SUS OJOS

Después de las dos últimas entradas en este blog, recibidas con buena aceptación de crítica y público, me apetecía cambiar de registro por un día. En otras ocasiones he hablado de libros, autores o eventos literarios, pero en esta ocasión quería comentar mis impresiones sobre la última película que he visto en el cine.

Se trata de la maravillosa obra "El secreto de sus ojos", de Juan José Campanella. El aclamado director argentino, autor de ese film que llegó al corazón de tanta gente titulado "El hijo de la novia", nos sorprende en esta ocasión con una mezcla de thriller, cine negro y drama romántico todo en uno, con unos puntos de humor que te hacen carcajear sin remedio.


En ella se nos narra las vidas entrelazadas de unos personajes en Argentina a lo largo de los últimos 25 años. El protagonista, Benjamín Espósito, interpretado por el genial Ricardo Darín, es un oficial de Justicia que acaba de jubilarse. En sus largas horas libres, llenas de tedio y pensamientos hacia lo que podía haber sido su vida, decide emprender una doble aventura: escribir una novela basada en unos hechos reales y a la vez escarbar en ese pasado de frustraciones personales y profesionales.

La violación y asesinato de una joven recién casada es el punto de inflexión a partir del cual configurar la trama. Con unos flashbacks magníficamente ambientados, Campanella nos introduce en la investigación que tuvo lugar para atrapar al asesino. Espósito, acompañado del impagable Sandoval (el personaje más tierno, más irónico, pero a la vez con la vida más triste), se recorren el país intentando cumplir la promesa dada a Morales, marido de la fallecida: atrapar al sanguinario criminal.

En una época convulsa de la historia argentina, los protagonistas se enfrentarán a numerosas trabas. El personaje interpretado por Darín deberá hacer frente no sólo a la soledad de su vejez, sino a los errores del pasado que le vienen en oleadas a su mente al recordar los acontecimientos vividos con la excusa de escribir la novela. La búsqueda inacabada en su día le obliga a plantearse muchas cosas, entre otras su propia vida, su presente y el amor que no pudo llegar a alcanzar, aún teniéndolo delante de sus ojos durante tanto tiempo.

Una impecable fotografía, acompañada de una fabulosa puesta en escena (no se pierdan la recreación de un partido de fútbol del Racing de Avellaneda) y el excelente trabajo de todos los actores dan lustre a un guión muy bien escrito por Campanella y Eduardo Sacheri, autor de la novela "La pregunta de sus ojos", en la que está basado el film.

En definitiva, una película que te llega directamente al corazón, haciéndonos reflexionar sobre la verdadera importancia de las cosas que nos rodean: el amor, la amistad, la ética en el trabajo, la palabra dada a otra persona. Y sobre todo, el no dejar escapar las oportunidades que se te presentan en la vida, ya que ese tren que se pierde es posible que nunca vuelva a pasar ante ti.