martes, 9 de febrero de 2010

LA BELLA ITALIA (III)

En mi tercera y definitiva entrada sobre nuestro viaje a Italia quería contaros los últimos días vividos en Roma, deleitándome de nuevo al evocar los buenos momentos disfrutados en un país digno de visitar.

El sol dejó de acompañarnos con su exquisita presencia, pero era algo normal tratándose del mes de diciembre. No nos íbamos a arredrar por ello, todavía quedaban muchos sitios por visitar en la ciudad donde Rómulo y Remo fueron amamantados por la famosa loba capitolina. Quisimos hacer otro recorrido de película, eligiendo con presteza algunas joyas de la ciudad desconocidas para muchos.

Recordaba el film basado en la novela de Dan Brown, "Ángeles y demonios", y emulando a los protagonistas recorrimos algunos de los escenarios cinematográficos. Visitamos la hermosa piazza del Popolo (del pueblo), aunque la iglesia donde encuentran a uno de los cardenales secuestrados por el malo de la película seguía clausurada por obras. Pero todavía nos quedaban cosas por descubrir.

Al encontrarse en un sitio de paso, retornamos en varias ocasiones a la Piazza Navona, otro lugar emblemático que también sale en libro y película. Seguro que recordáis la famosa escena donde Tom Hanks intenta salvar al cardenal que es arrojado al agua de la fuente encadenado a un armatoste metálico que le lleva sin remedio hasta el fondo del monumento. La fuente iluminada es preciosa, pero el agua acumulada en su interior no sé si realmente permitiría que nadie se ahogara en su interior.

Llevaba varios días buscando infructuosamente, en las guías y mapas que tenía, la situación de la iglesia de Santa María de la Victoria. ¡Y se encontraba a tres minutos escasos de nuestro hotel! Nos acercamos una mañana, sin saber bien lo que nos encontraríamos. Y allí pudimos contemplar el maravilloso "Éxtasis de Santa Teresa", de Bernini, desde el mismo lugar donde el agnóstico Robert Langdon parecía pedirle al mismísimo Dios su ayuda para encontrar al asesino. Absolutamente sublime. Y el resto de la pequeña iglesia también, algo recargada a mi parecer, pero con un gusto exquisito.

Aprovechando que Roma no es como Florencia (donde te cobran absolutamente en todos los sitios que pretendas visitar), recorrimos varios templos significativos de la ciudad. Me sorprendió gratamente la iglesia de Santa María Sopra Minerva, también muy céntrica, con un bonito Cristo obra del maestro Miguel Ángel.

Y nos quedaba la mejor parte de nuestro cinematográfico recorrido. Tras bordear la piazza Cavour nos acercamos sin dudarlo al magnífico puente de Sant Angelo, con las inmortales estatuas de Bernini. Y enfrente, otro de los iconos de la ciudad, en pie desde tiempos inmemoriales: el castillo de Sant Angelo. Se encontraba cerrado por descanso del personal ese día, pero no me costó recrearme en algunas de las escenas leídas o vistas con ese escenario como protagonista.

A escasos metros, tras adentrarnos en la famosa Via Conziliacione, se adivinaba en lontananza la impresionante silueta de la basílica de San Pedro, en pleno centro del Vaticano. Nos encaminamos hacia uno de los lugares más visitados y conocidos de todo el mundo, pero no por ello deja de ser sobrecogedor encontrarse en la inmensidad de la plaza, al lado de su imponente obelisco, contemplando la fachada principal o la multitud de arcos y columnas que rodean tan emblemático lugar.

Creo que las palabras se me quedan cortas al intentar describir aquel espacio diseñado por genios. El interior es inmenso y se hace difícil calcular las medidas y distancias. Situarse al lado del espectacular baldaquino de Bernini, una obra maestra que mide 29 metros, nos da una idea de la majestuosidad de la basílica. Las hermosas capillas adyacentes, con la Pietá de Miguel Ángel brillando con luz propia, son dignas de una tesis universitaria por sí mismas. Al estar rodeado de multitud de obras de arte concebidas por los mejores artistas me venía a la mente el famoso síndrome de Stendhal, cuyo protagonista lo sufrió en la misma Florencia visitada días atrás. Y no me sorprende, ya que la visión de tanta belleza acumulada subyuga los sentidos.

Recorrimos respetuosamente la cripta donde albergan los restos mortales de varios pontífices, incluidos San Pedro y Juan Pablo II. En un viaje relámpago realizado tiempo atrás ya habíamos visitado Roma, casi con el único pensamiento en la cabeza de conocer los famosos Museos Vaticanos; así que en esta ocasión nos decidimos por otro recorrido, pero os aseguro que es paso obligado para todo viajero que visite la ciudad. La Capilla Sixtina es algo que no puede contarse, tienes que verla con tus propios ojos. Y no os olvidéis de disfrutar de las estancias de Rafael, con su famosa "Escuela de Atenas" como reclamo principal.

Los ocho días planeados llegaron a su fin, casi sin darnos cuenta. Pero el recuerdo de aquellas jornadas siempre perdurará en nuestras mentes. Y por si fuera poco, he podido evocar tan sugerente viaje en vuestra compañía mientras os narraba nuestras vivencias. Gracias por dejarme compartirlo con todos vosotros. Hasta pronto, bella Italia!!

16 comentarios:

Maribel dijo...

Ya está bien de dar envidia ¿no? Me ha gustado ese recorrido por Roma evocando escenas de películas. No me extraña que disfrutarais. ¡Menuda belleza! Espero ir algún día. Saludos.

Armando Rodera dijo...

Sí, Maribel, ya está bien, je, je. Es que no quería dejar a medias el relato del viaje.

Me alegro que os haya gustado. Te aseguro que es una belleza y eso que sólo he colgado algunas fotillos.

No te lo puedes perder, no te arrepentirás de visitar estas ciudades.

Saludos.

Marta Abelló dijo...

Ay, Armando, que recuerdos...El balcón de nuestra habitación del hotel nos mostraba cada mañana la maravillosa cúpula del Vaticano. Era un placer verla al despertar, así como ha sido un placer recorrer de nuevo las calles de Roma con tu relato.
No sé porqué pero creo que más tarde me preparo unos spaghettis...:)

Saludos.

Armando Rodera dijo...

Me alegra haberte traido buenos recuerdos, Marta. Desde luego, levantarte cada mañana y tener esas vistas es algo maravilloso.

Creo que te voy a secundar. Hoy toca pasta, je, je.

Saludos.

Daniel DC dijo...

Estimado amigo,

Disculpa la demora en comentar; aprovecho los minutos libres que tengo para visitar los Blogs de mis amigos y el tuyo es parada obligada.

Imagino que alucinaste con tu viaje a Italia y te doy las gracias por traernos tus aventuras y mostrarnos un pedacito de Roma.

Con respecto a tu artículo sobre la revolución digital, es el futuro que se vislumbra para el mercado editorial. Aquí continúa la polémica por los precios de los libros electrónicos ya que amazon.com mantiene un precio estándar de $9.99 y eso le resta las ventas al formato tapa dura.

El tiempo será testigo del cambio para la industria literaria, como sucedió con la discográfica y cinematográfica.

Un cordial abrazo,

Daniel DC

Alicia dijo...

Armando, veo que has aplicado con respecto a Italia el "nunca digas nunca jamás". En mi entorno son varias las personas que volvieron fascinadas y han repetido. Creo que Italia crea adicción.

Ha sido un placer la lectura de las tres crónicas. Gracias.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

No tienes que disculparte, Daniel. no siempre puede uno pasarse y/o escribir por todos los sitios que quiere, que hay más obligaciones.

El viaje fue perfecto, no voy a negarlo y desde luego le quedan a uno ganas de repetirlo, ampliándolo a otras ciudades italianas que quiero vistar.

En cuanto a la revolución digital esperemos que ese futuro que se vislumbra no nos pille con el paso cambiado y podamos adaptarnos al nuevo entorno que se nos presenta.

Gracias por pasarte. Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

No me extraña que tus conocidos repitan, Alicia. Desde luego puede entender aquello de que Italia crea adicción, je, je.

Me alegra saber que habéis podido disfrutar con mis pequeñas crónicas. De este modo también he conseguido dejar aquí plasmado un pequeño cuaderno de bitácora al que siempre podré volver si quiero rememorar buenos momentos.

Gracias a todos vosotros por compartirlo conmigo.

Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Jo, qué envidia tío, pero nada algo de morriña se quita siguiendo tus descripciones, precisas y encantadoras.
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Hombre, Sergio, no era mi intención provocar envidia sino haceros partícipes de mi felicidad. Y nada mejor que volver a recorrer esos maravillosos lugares acompañado por todos vosotros.

Para mí ha sido un ejercicio gratificante y con vuestros comentarios me he sentido más arropado que nunca.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Preciosas evocaciones, Armando, las sabes contar tan bien que es como si estuviera viéndolas, además compartes tu emociones, y nos haces vivir cada rincón mezclando nuestra fantasía con la realidd, al recordar escenas de las películas.

Te felicito, amigo, me ha gustado, espero que cada viaje lo vuelvas a compartir con nosotros.

Besos!
Blanca

Armando Rodera dijo...

Eso he pretendido, querida Blanca, que os sintierais allí conmigo y que vierais a través de mis palabras las hermosas escenas que llenaban mis retinas.

Lo de las películas quise también compartirlo ya que os aseguro que fui expresamente a buscar algunas iglesias por haberlas visto antes y quería conocerlas. Si de ese modo os he hecho más ameno al viaje, pues mucho mejor.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Qué maravilla de viaje, Armando. Seguro que allí todo tiene alma: las de sus artífces, que al construir sus edificios y tallar sus esculturas dejaron lo mejor de ellos allí, inmortal, para los siglos venideros.

Y por eso han sobrevivido.

Un abrazo, ¡qué envidia de viaje!

Armando Rodera dijo...

No sabes cuanta razón tienes, Blas!! Ese alma inmortal de los artistas que pasearon por aquellas latitudes la plasmaron en sus obras para que las generaciones venideras pudiéramos disfrutarlo.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.

MiánRos dijo...

Por desgracia conozco la belleza de Italia por miles de instantáneas como las que expones. El tiempo parece detenido entre los edificios antiguos. Desde luego tiene que ser una maravilla andar por sus calles y que te salpique el arte a cada paso. Estupenda muestra del viaje, me gustó leerte.

Un saludo, amigo.

Armando Rodera dijo...

Bienvenido a este blog, MiánRos. Te he leído en varias ocasiones en el blog de Sergio y ahora, después del maravilloso vínculo que ha creado a través del ciberespacio con su fantástica iniciativa, seguro que tendremos mucho más contacto entre todos nosotros.

Las fotos no hacen justicia, te lo aseguro. Espero que en un futuro próximo puedas ver en directo ese verdadero regalo para los ojos de todos a los que nos gusta lo bello.

Gracias por tu comentario. Un saludo.