martes, 16 de marzo de 2010

PRESENTACIÓN DE "EL ASEDIO", DE ARTURO PÉREZ-REVERTE

En el primer día verdaderamente primaveral que hemos podido disfrutar este año en Madrid, decidimos acercarnos a la conocida Plaza de Santa Ana para asistir a la puesta de largo de la esperadísima última novela de Arturo Pérez-Reverte: "El asedio". El acto había levantado mucha expectación ya que se celebraba en el interior del coqueto Teatro Español, una joya anclada en el corazón de la ciudad donde se han celebrado multitud de representaciones teatrales desde el lejano año de 1583, cuando se inauguró como Teatro del Príncipe.

Llegamos con una hora de antelación y la cola de personas para entrar al evento daba completamente la vuelta a la manzana. Nos colocamos convenientemente al final de la misma y aproximadamente entramos al recinto unos tres cuartos de hora después. Aunque os aseguro que la espera mereció la pena, al poder disfrutar al máximo de un evento diferente en un escenario magnífico para la ocasión.

Daba gusto ver el teatro a rebosar, con la platea llena de gente y los palcos colmados de espectadores ávidos por el comienzo de tan singular presentación. Las arañas de cristal refulgían y el artesonado de la balconada en los palcos brillaba con luz propia en contraposición al rojo pasión de las butacas ocupadas por todo tipo de personas, pendientes de la llegada de las manecillas del reloj a la hora convenida para el comienzo de la función, pues al fin y al cabo eso es lo que nos regalaron los protagonistas del acto.

Apenas cinco minutos después de la hora señalada se atenuaron las luces, dando paso al parlamento de una representante de Alfaguara, la editorial que ha publicado la obra. Habló de la gran acogida de la novela, tanto en crítica como en público, precedida de una expectación y unas expectativas fuera de lo común ante la última obra del siempre controvertido autor. Incluso un mes antes de su publicación ya se encontraba en los primeros lugares de ventas gracias a las peticiones llegadas de todo el mundo.

Como preludio al plato principal de la noche, el actor Ginés García Millán leyó diversos pasajes escogidos de la obra para que el respetable pudiera ir reconociendo a algunos de los personajes principales de esta novela de novelas, como su mismo autor ha descrito en numerosas ocasiones. Y después, sobre las tablas de un teatro que vivió el apogeo de las letras españolas del Siglo de Oro, se vivió el primer y último acto de esta singular representación. Un peculiar duelo, un mano a mano literario entre el periodista Juan Ramón Lucas y el escritor de la novela, el académico Arturo Pérez-Reverte, que tuvo lugar tras unas emocionadas palabras de despedida para el recientemente fallecido Miguel Delibes.

Sobre el escenario del Teatro Español, con el trasfondo de diferentes imágenes ilustrativas del escenario de la novela superpuestas en la pantalla principal, comenzó la conversación entre dos viejos amigos. Para el que no hubiera oído hablar de tan magna obra, una novela de 725 páginas, nos comenzaron diciendo que la trama está ambientada en Cádiz, durante el asedio francés de 1811 por parte de las tropas napoleónicas, mientras la ciudad más liberal de Europa se hacía cargo de la Regencia española y preparaba la famosa Pepa, nuestra Constitución de 1812.

Reverte habló de cómo había querido recoger en dicha obra parte de las diversas historias que le quedan por contar como novelista. Nos habló de que el tiempo avanza inexorablemente y tiene que decidir, casi con dolor, qué tramas puede contarnos en sus novelas y cuáles debe rechazar. La intrahistoria de "El asedio" le permitió borrar de un plumazo un gran número de ideas que pululaban por su cabeza desde hacía años. Así nos hizo entender que esta obra es una novela de novelas, donde el lector asiduo de Reverte puede ver reflejadas muchas de sus anteriores tramas y personajes. Una novela coral, con media docena de magníficos protagonistas principales y un gran número de secundarios de lujo que nos ayudan a seguir las diferentes subtramas hasta el engarce final de todas ellas en el hilo principal de la historia.

El autor, corresponsal de guerra durante muchos años, no quiso contar una historia sobre un asedio como el de Sarajevo o el Madrid de 1936. Desde la juventud le había obsesionado la idea de Troya y su caballo, y vio una excelente oportunidad como escenario principal en esa Cádiz asediada de un modo muy particular. Las batallas tuvieron su máximo fragor fuera de la bahía, en la zona de San Fernando, y los franceses, el ejército invasor, se encontraban en una situación mucho más lamentable que los supuestos sitiados, una ciudad abierta al mar que seguía comerciando con América y que contaba con la inestimable ayuda de la flota británica, aliada en aquella confrontación, sin pasar ningún tipo de calamidad.

Gracias a las interpelaciones del periodista, Reverte confesó que "El asedio" era una novela sobre el corazón humano. Había querido indagar en el alma de unos personajes perfilados hasta la extenuación, desde la rica burguesía de la ciudad al más peligroso capitán corsario; de la clase más baja de la sociedad luchando por su vida en las salinas a los diputados en Cortes debatiendo sobre la Carta Magna; o del espía francés camuflado entre los suyos al policía cruel y despiadado que se obsesiona por un asesino en serie que mata a chicas jóvenes mientras las bombas de la artillería francesa intentan herir a una ciudad que vive al margen de la guerra.

La ciudad de Cádiz es el tablero de ajedrez en una trama exhaustivamente documentada donde los personajes son las diferentes fichas del juego. Una novela policíaca, otra de espías, una trama científica, una historia de amor folletinesca a lo Jane Austen o una de aventuras navales son el compendio perfecto para un rompecabezas tan complejo que el mismísimo autor tuvo que solicitar ayuda a un científico amigo suyo para resolver algunos de los enigmas que quería plantear en la historia.

Reverte habló con amargura de lo que pudo ser y no fue. Del destino de Cádiz, una ciudad comerciante y liberal, semejante a las grandes urbes cosmopolitas de Inglaterra y Holanda, donde la burguesía creaba riqueza, comerciaba con el resto del mundo, hablaba idiomas e iba por delante de la sociedad en general. De cómo después, fatalmente, el resto del país había contagiado a ese pequeño oasis en medio del desierto, en vez de ser Cádiz quien tirara con fuerza del carro español hasta asemejarlo al resto de naciones europeas que huyeron de épocas pretéritas para embarcarse en la modernidad.

Antes de que Juan Ramón Lucas le preguntara, y dado que el tema ya había levantado suspicacias en numerosos medios tras diversas entrevistas realizadas, Reverte quiso dejar claro su punto de vista. Aseguró que a este país le había hecho falta una guillotina en la Puerta del Sol, dispuesta a picar billete a gran parte de la aristocracia y el clero español que tanto daño han hecho a este país. Sin olvidarse, como no, de las cabezas de Carlos IV y Fernando VII, el peor regente de nuestra triste historia según el escritor. Quizás, según Reverte, ese punto sanguinario de inflexión realizado en su justa medida y en la época adecuada, hubiese provocado un porvenir distinto para toda una nación. O el no haber elegido un Dios cruel, terrible e inquisitorial en los países mediterráneos, en contraposición al moderado Dios protestante afincado en el norte de Europa, más dispuesto a la educación, al comercio y en definitiva, a la modernidad.

Arturo Pérez-Reverte nos relató los dos años transcurridos para el alumbrado final de "El asedio". De la complicada documentación que había tenido que manejar, sobre todo en temas de balística, taxidermia, botánica y similares, ya que las partes más históricas de la trama las maneja mejor tras años de intensa investigación para otras novelas. Nos contó que el ser escritor es un trabajo como otro cualquiera, una labor donde hay que invertir muchas horas de duro esfuerzo, aunque el talento y el saber contar historias también importen. Y como la pericia y los años de experiencia le hacen saber usar, casi sin que nos demos cuenta, esos trucos de escritor avezado que hacen que el lector vaya por los derroteros que él nos quiere marcar.

Como por ejemplo, el intentar que nos sintiéramos identificados con Rogelio Tizón, un policía cruel y corrupto, un torturador y violador obsesionado por dar caza al asesino de muchachas. Ese era uno de sus grandes objetivos antes de embarcarse en esta gran aventura, y por ello no duda en afirmar que el lenguaje, riquísimo y profundo como no podía ser menos en un Académico de la Lengua, es sólo la herramienta para narrar una historia. Y dependiendo del contexto lo utiliza de una u otra manera. En este caso frases cortas y contundentes, a veces elípticas, dentro de una estructura narrativa impecable que nos permite adentrarnos de un modo casi natural en el devenir de los personajes a través de sus vidas en ese Cádiz de 1811.

Una hora y cuarto de animada conversación que apenas duró un suspiro en mi subconsciente dio paso al final apropiado para el escenario elegido: los dos protagonistas de la obra representada puestos en pie, mientras el público asistente rompía a aplaudir y casi les obligaba, como en cualquier otro día en el Teatro Español, a saludar al respetable que había acudido a la representación. Todo ello como preludio de la interminable fila de gente que se formó a continuación para la habitual firma de libros por parte del autor, mientras el resto del público abandonaba satisfecho la butaca ocupada durante un acto de lo más interesante.

20 comentarios:

Sergio G.Ros dijo...

Una entrada fantástica, Armando. Me has transportado a ese teatro añejo donde se hablaba de la mejor literatura, con un escritor como protagonista, y, sobre todo, una historia que contar.
Un abrazo, y felicidades.

g.l.r. dijo...

Excelente crónica, Armando. ¿Cuanto daría por estar ahí, en Madrid, y poder ser testigo de esos actos en primera persona? Menos mal que puedo acudir a tu blog.
Un abrazo, y enhorabuena.

Armando Rodera dijo...

Te agradezco tus palabras, Sergio. Eso he intentado transmitiros, la atmósfera de ese lugar mágico mientras se charlaba de literatura de la buena.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Eso es cierto, Gervasio, en Madrid tenemos donde elegir y siempre hay algún acto interesante al que se puede acudir.

Aunque imaginaba que éste iba a ser diferente a todos los que había asistido hasta el momento y no me equivoqué.

Me alegra saber que os ha gustado la crónica. Muchas gracias por tus palabras.

Un abrazo.

Jesús F. dijo...

¡Guau, compañero, excelente experiencia, gracias por compartirla con nosotros!
Debo reconocer que cuando escuché el título esperaba una nueva del Capitán Alatriste, que ya llevamos unos cuantos años de espera.
Pero bueno, mientras tanto esta nueva novela puede ser un buen aperitivo.
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Me alegra saber que, aunque sea en la distancia cibernética, podéis disfrutar de esta experiencia junto a mí, amigo Jesús.

He de reconocer que me he leído muchas de las novelas de Reverte, pero todavía no he encontrado el momento para hincarle el diente a Alatriste. Pero un día de estos prometo resarcirme.

Un abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Qué fantástica experiencia, Armando. Envidio la gran variedad de actos culturales de la capital. No envidio su tráfico ni sus ruidos.

Una gran presentación que seguro que te habrá infundido nuevos ánimos literarios.

Un abrazo. A ver esa entrevista pendiente....

MiánRos dijo...

Se puede poner en letra Arial, en Times New Roman, Verdana, etc... pero no mejor y tan clarito y bien explicado como has hecho, Armando.
Me dejas con las ganas de haber ido a la presentanción del libro de Pérez Reverte.
En mi Centro ya está la pila humana de "El Asedio" (se lo llevan como churros).

Un abrazo, amigo.
Mián Ros

Lola Mariné dijo...

¡Menuda puesta en escena!
Eso está bien: dar a las letras el mismo tratamiento que se daría a un gran espectáculo. Seguro que eso atrae lectores.
Y el Teatro Español es una maravilla. Me habría encantado estar alli.
Saludos.

Armando Rodera dijo...

Es cierto, Blas, la experiencia fue fantástica y de ella pude aprender muchas cosas. Madrid tiene sus cosas buenas y no tan buenas, claro. Afortunadamente en la zona donde vivo yo no hay mucho tráfico ni ruido pero te entiendo, no creas.

Gracias por pasarte. Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Te agradezco tus palabras, MiánRos. Os aseguro que la presentación esutvo genial, os hubiera encantado poder asistir.

Es lo que tiene el marketing, el nombre del autor y la buena distribución. Que al final se vendan libros como churrros, pero sólo de unos pocos títulos.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Tú que conoces el Teatro Español, querida Lola, seguro que te puedes imaginar la puesta en escena. La verdad es que estaba cuidado hasta el más mínimo detalle. Eso está bien, que le den a la literatura el lugar que le corresponde dentro de las artes.

Saludos.

Alicia dijo...

Armando, lo largo de tu crónica nos has transmitido claramente el dónde, el cómo, el quién ,el qué, el con quién y desde luego de lo que no ha quedado ni la más mínima duda ha sido el para qué. Para tu disfrute y, afortunadamente con lo exhaustivo de tu texto, también para el nuestro.
No te pierdes ni una.
¡Lo qué tiene vivir en la capital!

Musuak

Armando Rodera dijo...

Intento transmitiros de la mejor manera posible lo que veo y lo que siento al acudir a este tipo de eventos, querida Alicia. De ese modo me acompañáis virtualmente y si consigo que disfruteis con ello, yo me doy por satisfecho.

Gracias por tu comentario. Un abrazo y feliz fin de semana.

Anónimo dijo...

Hola Armando
Me alegro de que disrutaras de la presentación de "El asedio" . El entusiasmo de tu crónica no deja lugar a dudas de que fue un buen evento. Arturo P. Reverte es, para bien o para mal, con sus asiduos y sus retractores, una de las plumas más afiladas de nuestro panorama. Un Quevedo de los tiempos modernos, que no duda en sacar la vizcaína para destripar verdades amorcilladas y dar quebrantos a los intestinos institucionales sin compasión. Aparte de la nunca indiferente personalidad del autor, espero que "El asedio" tenga poso de buena novela, que realmente es lo que nos gusta cuando nos hemos acercado al de Cartagena. En mi caso únicamente con la serie de Alatriste, El Club Dumas y el maestro de Esgrima

Un abrazo.JCRR

Armando Rodera dijo...

Ya se ve que te encanta Alatriste, amigo Juan Carlos. Te puedo asegurar que el acto fue formidable, acompañado del magnífico marco que eligieron para la representación, te hubiera gustado asistir.

Yo he leído otras obras de Reverte, sin meterme todavía en las aventuras del Capitán Alatriste, pero la novela tiene el rigor histórico que caracteriza todas sus obras. Con ese poso de amargura con el que critica abiertamente muchos de los males de nuestra nación, que son los mismos 200 años después.

Eso sí, estuvo bastante comedido aparte de meterse con políticos, monarcas y clero a partes iguales. Incluso aseguran los que se quedaron hasta el final que tuvo una sonrisa y un gesto amable con cada uno de los que le pidieron el autógrafo al terminar el acto.

Gracias por pasarte. Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Arturo Pérez Reverte, ni más ni menos. Un monstruo de las letras contra el que es muy difícil competir, porque, estemos claros: el hombre sabe. Y estoy segura de que si vende es porque es muy bueno. Ojalá alguno de nosotros lleguemos algún día a pisarle los talones.

Me ha gustado tu crónica, Armando, detallista y analítica. Es reconfortante saber que Reverte puede dar a conocer lo que piensa de la monarquía de esa época sin temer represalias, aunque algunas ronchas levantará.

Un abrazo, amigo,
Blanca

Armando Rodera dijo...

Tú lo has dicho, Blanca. Arturo Pérez-Reverte, ni más ni menos. Uno de los grandes escritores españoles de nuestra época.

Te puede gustar o no, pero lo que es seguro es que sabe de lo que está hablando. Quizás a veces le pierden las formas, sobre todo en algún que otro artículo periodístico, pero el fondo es lo que cuenta. Y ahí tengo que darle la razón en muchísimas de sus afirmaciones.

Como literato tampoco le vamos a descubrir ahora, ni como escritor de éxito. Cada una de sus obras vende más de 300000 ejemplares según sus propias palabras y en este caso creo que han arrancado con una primera tirada en torno al medio millón de copias. Casi nada. Y seguro que en breve sacan la segunda edición.

Me alegra que te haya gustado la crónica, Blanca. Un abrazo y feliz fin de semana.

Maribel dijo...

¡Pedazo de crónica y pedazo de presentación! Menudas puestas en escena se están poniendo de moda entre los nombres más mediáticos de la literatura. Las editoriales se lo curran muy bien.
Sinceramente no sé si me apetecerá leerme 725 páginas, soy más bien de novelas cortas, en las novelas tan extensas, por buenas que sean, siempre tengo la sensación de que me sobre la mitad de la historia.
Gracias por compartir tus vivencias.
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Me alegra que te haya gustado la crónica, Maribel. La verdad es que fue un espectáculo en toda regla, como se nota cuando quieren preparar algo en condiciones.

Ahora me gustaría asistir a una gala que me ha dicho un pajarito que tiene lugar la semana que viene, je, je. Y como no va a poder ser, te tocará a ti hacernos la crónica.

Mucha suerte, Maribel!! Todos te mandamos nuestros mejores deseos para esa noche tan especial. Seguro que tanta energía positiva la notaras para bien.

Un abrazo.