lunes, 10 de mayo de 2010

"TODO EL AMOR Y CASI TODA LA MUERTE", DE FERNANDO MARÍAS

En esta novela intensa de Fernando Marías, galardonada recientemente con el Premio Primavera de Novela 2010, nos encontramos con un crisol de géneros que, convenientemente batidos y agitados en la coctelera de los sentimientos, dan lugar a una trama subyugadora que te envuelve el alma: una parte romántica, similar a la novela clásica decimonónica, urdida con los amores irracionales de los protagonistas; otra trama más negra o policial, rondando el thriller psicológico más devastador, y quizás una última de género fantástico, visto el alcance y el devenir de algunos hechos que marcaran para siempre a los personajes de esta historia.

La obra, en palabras del propio autor, es más fácil leerla que contarla. Arranca con la frase “Todo es nada, todo es a lo sumo tiempo que fluye”, paradigma fundamental que nos encontraremos a lo largo de las páginas. El mismo Marías definió su novela como un proceso de búsqueda personal donde sólo existe el presente, ya que el pasado voló y el futuro aún no ha llegado. Pero ese presente dura sólo un mínimo instante, ya que pasa tan rápido que no nos damos cuenta de que ha dejado de ser futuro para convertirse en pasado.

La novela gira en torno a la vida de dos personajes atormentados, separados por más de un siglo de distancia en el tiempo, pero unidos a través de una maldición atemporal de la que no se pueden librar. Uno es Gabriel, un desdichado poeta que malvive recitando su arte en las casas de posibles, recién comenzado el siglo XX. Héroe de la guerra de Cuba, Gabriel vive obsesionado por la mujer transparente, atrapado en la tela de araña de una pasión irreal que condicionará su efímera y verdadera relación con la infortunada Leonor, mujer del indiano Tomás Montaña, amo y señor de la comarca de Padrós, pueblecito asturiano donde tiene lugar la trama.

Por otro lado nos encontramos con Sebastián, un hombre de lo más convencional que vive en un caserío apartado de Padrós, al lado de los acantilados que dominan la vista sobre el bravo mar que azota la zona. Pero su anodina existencia de principios del siglo XXI cambia radicalmente al conocer a Vera, una mujer fatal que lo seduce irremediablemente en una pasión sexual sin límites, en una historia definida de 187 largas y escasísimas horas en las que su alma se desborda, sumido en el caos sexual planteado por Vera en todos y cada uno de los rincones, ocultos o no, de su casa y finca. Ella le arrastra y le envuelve en un torbellino de bandas criminales, usándole de cómplice para robarle dinero negro a un antiguo compinche y amante, el mafioso Humberto.

A través de flashbacks, el autor nos sumerge en las desdichadas historias de estos dos hombres unidos por un mismo destino. Gabriel, el poeta maldito que desapareció misteriosamente mientras todo el pueblo le acusaba del horrible crimen del bebé del visceral Montaña, dueño del caserón del acantilado. El mismo caserón donde, un siglo después, Sebastián vivirá sus más preciados momentos y sus horas más angustiosas antes de huir del pueblo, acongojado por la truculenta trama en la que se ha visto envuelto, con muertos y un dinero manchado de sangre que le quema en las manos pero que usa para huir de su destino y refugiarse en la insustancial vida de un nuevo hombre llamado Bastián.

Pero Bastián cree que su nueva vida no tiene sentido y deja pasar el tiempo, acompañado de una nueva pareja que no le llena, sin dejar de pensar en Vera y en lo que aconteció aquel horrible día en Padrós. Una existencia monótona escondido en la cotidianeidad de Madrid, obligado al verse perseguido por la terrible banda del serrucho y el alfiler, los torturadores secuaces de Humberto, que ansían recuperar el botín sustraído en la cornisa cantábrica. Sólo cuatro años después, al volver al infortunado caserío del que huyó tras oír un disparo, el protagonista podrá afrontar su destino y recuperar su vida de una vez para siempre.

Una novela obsesiva, oscura y provocadora, sexual e íntima, que nos hace reflexionar en profundidad. Una obra alejada de los cánones a los que estamos acostumbrados y que vapulea nuestras conciencias para contar la historia de unas pasiones desatadas, extremas, llevadas a un límite devorador de almas guiados por derroteros inimaginables. Una novela de fantasmas, de espectros, y de demonios escondidos en nuestro jardín que hay que sacar a la luz del día para llegar a conocerlos y exorcizarlos de una vez por todas. Una novela que nos revelará la profundidad abisal de los sentimientos humanos, sumidos en un carro que lo arrastra todo: la fuerza del deseo.

Con una riqueza exuberante de palabras evocadoras, Fernando Marías teje una trama complicada, llena de imágenes que podremos paladear con los cinco sentidos mientras nos adentramos en lo más recóndito del alma humana. Una novela diferente, pasional y rompedora con todos los tópicos, donde el autor nos habla de los miedos más terribles del ser humano, de sus anhelos y pasiones, de esa vida que siempre quisimos vivir pero que nunca nos atrevimos. Una obra digna merecedora del premio concedido y ante la que deberemos limpiar nuestra mente si queremos estar preparados para adentrarnos en la vorágine de sus páginas.



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12 comentarios:

Guillem López dijo...

Me da en las narices que esta novela no tengo que perdermela. Mucho he oído de ella.
Buena reseña.
Un saludo.

Armando Rodera dijo...

Tendrás que hacerte con ella, Guillem, y así podrás disfrutarla como se merece.

Por cierto, felicidades por tu magnífico proyecto que está viendo la luz en estos tiempos de crisis.

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Siempre he pensado que vales para un roto y para un descosido pero a la lista de tus capacidades en el mundo de la Literatura creo que no había añadido la de representante. Creo que sinceramente serías capaz de hacer una buena crónica hasta de un mal libro y conseguir que lo comprasemos.

Fuera de bromas, este promete.
Me encantó la crónica anterior del libro de Antonia, nuestra compañera de La nieve.

Un abrazo

Armando Rodera dijo...

Pues no sé que decirte, Alicia, no lo había pensado. Hombre, yo quiero entrar en el sector editorial y en esta época de crisis me viene bien casi cualquier trabajo, pero no me veo de representante, ja,ja.

Aunque te aseguro que el libro de tu paisano se vende solo, porque es literatura de la buena.

Un abrazo.

MiánRos dijo...

Pues no sabía nada de la novela de Fernando Marías. Ahora cuando la vea en las librerías me acordaré de ti, la cogeré y curiosearé los párrafos de su interior con otros ojos; la apunto para posibles adquisiciones, querido amigo.

Saludos.
Mián Ros

Maribel dijo...

Precisamente la revista QUÉ LEER de este mes dedica un amplio reportaje al autor y a la novela, a cargo de Lola Beccaria. Anoche lo estuve leyendo pero tu reseña no tiene nada que envidiarle.
Seguro que es una obra estupenda.
Gracias por acercarnos un libro más.
Feliz fin de semana.

Armando Rodera dijo...

Te aseguro que la novela de Fernando Marías está muy bien colocada en las librerías, MiánRos, sobre todo en los centros del Corte Inglés.

Es una novela compleja, pero te aseguro que merece la pena.

Gracias por tu comentario. Un abrazo y feliz fin de semana.

Armando Rodera dijo...

Sabía que la obra de Fernando ocupaba parte importante del último número de la revista QUE LEER, pero no he tenido todavía la oportunidad de leerlo, Maribel.

Y si encima me dices que mi reseña no desmerece al reportaje de esa revista tan importante, pues yo empiezo la mar de contento este fin de semana de San Isidro en Madrid.

Gracias por tus palabras. Un abrazo y feliz finde.

B. Miosi dijo...

TODO EL AMOR Y CASI TODA LA MUERTE, Qué título más sugerente, Armando, y después de haber leído tu reseña lo único que deseo es leerla.

Magnífica manera de promocionar a un autor, estoy feliz de que seas mi amigo, je, je,

Besos,
Blanca

Armando Rodera dijo...

El título de la novela tiene su porqué, Blanca. En la trama aparece completo el pequeño manuscrito escrito un siglo atrás por Gabriel, el poeta maldito y el título de esa obraes el precursor que da pie al de la novela en sí.

Me alegra que te haya gustado la reseña, creo que la obra también te emocionaría. Y por supuesto yo también estoy encantado de contarme entre tus amistades.

Un abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hoa Armando, me apunto el libro para el próximo día que vaya a la libreria. La lista de pendientes se me acumula.

Por cierto que tengo una crónica pendiente para la semana próxima.

Un abrazo

Armando Rodera dijo...

Apúntalo, Blas, que merece mucho la pena. Aunque te entiendo perfectamente con lo de la lista de pendientes.

Un abrazo.