miércoles, 8 de septiembre de 2010

EL CAMBIO DE ESTACIÓN

Ya está aquí el otoño o eso parece. Hace dos días estábamos a cuarenta grados a la sombra, con el aire condicionado a toda potencia y sufriendo unas infernales noches sin poder dormir. Y en un visto y no visto nos olvidamos de pantalones cortos y camisetas para ir buscando en el armario las prendas de manga larga e incluso algo de abrigo. Y sólo es el comienzo de Septiembre. El tiempo ya sabéis como es, y luego hablan del cambio climático y demás.

A mí los cambios de estación me sumen en una melancolía un poco irracional, con momentos de apatía pero también de volverme irascible, aunque es algo pasajero. Estaba un poco harto de tanto calor y demás, pero el repentino cambio le pilla a uno con la guardia baja y tiene sus consecuencias. Además, en mi caso ha coincidido con la finalización de una novela con una carga fuertemente emotiva, por lo que el efecto se multiplica. Llevo unos días bastante crepuscular, disperso, sin muchas ganas de hacer nada, incluso un poco asocial.

Pero sé que es un estado estacionario, y que cuando de verdad comience la temporada otoño-invierno mi organismo ya se habrá habituado. Quizás también el haberle tenido a pleno rendimiento durante las últimas semanas ha hecho que caiga en un estado casi vegetativo al poner el punto y final a la obra. Y eso no puedo permitirlo, claro que no. Y mucho menos en una nueva etapa en la que tengo puestas grandes esperanzas, que cómo sabéis es lo último que se pierde.

Comenté que quería ponerme a revisar mi opera prima antes de afrontar la corrección de la que acabo de terminar. Pero este apoltronamiento pasajero no me ha permitido ni abrir siquiera el archivo. Mea culpa. No tengo excusas, así que tendré que ponerme en serio y obligarme a ello.

Prefiero dedicarme a estos menesteres para poder terminar este 2010 con tres novelas pulidas lo mejor posible. Tengo muchas ideas para nuevas novelas, pero creo que no es el momento adecuado para ellas: una de espías entre potencias de toda la vida y otras emergentes en un entorno cerrado y bastante peculiar; una histórica con trama criminal por detrás; una de policías y ladrones modernos; una historia de familias a lo largo de varis generaciones o incluso otra de terror psicológico con experimentos de por medio.

Además, ayer me llevé una pequeña alegría que puede no significar mucho, pero me ha dado aliento para seguir creyendo en lo que hago. Mi lectora ideal ha comenzado con una primera lectura del último borrador acabado. Es una persona muy crítica, con razonamientos y reflexiones muy profundas en torno a lo que está leyendo. Incluso podríamos decir que en ocasiones es algo despiadada y saca unos defectos en trama, personajes, situaciones o estilo literario que a veces no estoy dispuesto a admitir, aunque sepa que tiene razón. El pequeño ego de cada escritor, nada más, ya que son comentarios acertadísimos que me sirven para perfeccionar esos escritos.

Le comenté que hiciera una primera lectura algo más rápida, sin detenerse en observaciones demasiado agudas. Sólo para ver si se lee con fluidez, si engancha, si se sigue bien la historia al ser contada desde un punto de vista algo diferente a lo que estamos acostumbrados. Y de momento, defectos aparte que ya han salido a la luz pero perfectamente subsanables en una posterior revisión, parece que le está gustando la trama. Es una persona que lee tranquilamente, no devora los libros como yo que no me duran nada y hay semanas que caen dos y tres novelas. Pero en este caso me ha sorprendido, ya que en una tarde se ha ventilado casi dos tercios de la obra, prácticamente sin pestañear.

Así que parece que vamos por el buen camino, pero no lanzaré las campanas al vuelo. Un dato a mi favor es que no le ha chirriado demasiado el modo de narrar desde un punto de vista femenino, ya que todos los personajes de esta novela son mujeres. Algo que tengo ganado, aunque sé que se puede perfeccionar. La historia tiene mucha fuerza y con los retoques adecuados creo que puede ser una novela muy interesante.

Se la daré a leer a más gente, personas que pueden ver esos fallos que para nosotros se difuminan y desaparecen en esa realidad intangible que nos creamos tras haber plasmado negro sobre blanco lo que queríamos contar. Y trabajaré duro, con constancia, mientras sigo aprendiendo, ya que es el único modo que conozco en el que podremos tener alguna oportunidad de lograr nuestros sueños.

Y mientras tanto otros proyectos muy interesantes, profesionales y personales, algunos relacionados con la literatura y otros no, se abren paso en un horizonte que no debemos permitir que se aleje demasiado de nuestra perspectiva real. Eso y seguir creyendo en lo que uno hace es la única manera de salir adelante, olvidándonos de la crisis que todo lo envuelve, en una época difícil dónde todos debemos poner de nuestra parte si queremos tener alguna oportunidad de ponerle fin a esta amarga etapa en la que nos hallamos.

20 comentarios:

MiánRos dijo...

Vaya Armando, un exhaustivo análisis de tu propio comportamiento (¿limpieza de conciencia?), me recuerdas a alguien que conozco perfectamente, je je. No has podido explicar mejor el estado de ánimo en el que te encuentras tras finalizar tu novela y sentir el tremendo varapalo que significa “desperdiciar” el tiempo restante desde entonces; bueno, creo que no todo va a ser escribir, hay que tener estado intermedios para descansar y buscar nuevas tareas en las que pasar las horas; obsesionarse tampoco debe ser nada bueno.

Un fuerte abrazo,
Mián Ros

Armando Rodera dijo...

Será eso, MiánRos, ja, ja. No lo había visto de ese modo, pero sí, quizás ha sido una limpieza de conciencia.

De todos modos es que han sido unos días en los que no tenía ganas de mucho, pero no me refería sólo a la literatura, je, je. Aunque como bien dices, siempre hay un día para cada cosa y tiempo para buscar nuevas actividades.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.

Javier Márquez Sánchez dijo...

Compañero, me gusta leerte porque me veo reflejado en muchas cosas de las que escribes (al margen, claro, de que me guste mucho cómo trabajas el oficio). Ya verás como esa novela triunfa. Atiende a los comentarios de esos lectores de confianza, analízalos y adáptalos a tu estilo. No olvides que una cosa son las apreciaciones de los lectores y otro tu criterio como autor. Llave siempre se escribe con v, pero hay varias formas de poner una coma y en su uso puedes jugarte el ritmo de una frase, la intensidad de la misma, etc. En cualquier caso, ¡Ánimo y adelante!

Alicia Uriarte dijo...

Armando, primeramente te comento que parece científicamente estar demostrado que el clima afecta a nuestro estado de ánimo más de lo que a veces somos capaces de de creer. Me resultó curioso oír a un compañero comentar que había oído a un meteorólogo, al pronosticar el tiempo, describir la cantidad días nublados que una región puede esperar durante el invierno como “índice de melancolía”. En tu caso, si además añadimos el periodo de transición necesario para el cuerpo se adapte al nuevo ritmo por cambio de actividad, creo que se puede entender perfectamente todo lo que comentas que estás sintiendo.
Por otro lado, te diré que me encanta como vas relatando las sensaciones de tu estado de ánimo. Me refiero sobre todo a la proximidad. Al ir leyendo pareciese que te está hablando el compañero con el que estás tomando café.
Deseo que tus colaboradores hagan buen trabajo de lectura y que tus expectativas laborales y personales vayan tomando cuerpo. Si además tuviesen relación con el mundo literario, ya nos irás informando de ello.

Un abrazo

Proyecto de Escritora dijo...

Cada pequeña meta hay que celebrarla :), y a lo mejor para los grnades escritores, que alguien les haga una buena crítica o que alguien se interese por sus escritos, es poco, a lo mejor nunca estarán coformes y necesitarán a mas gente que les sigan. Es como con el dinero.
A mi, que alguien me anime, o se interese o me diga que le gusta algo que escribo, es motivo de alegría. :)
Y también lo es seguir escribiendo y trabajando en tus novelas y en los proyectos de las nuevas. Que este tiempo a mi también me desanima un poco pero también trae cosas buenas. :)

Besos!!

Armando Rodera dijo...

Pues es un honor, Javier, me alegra saber que te puedes sentir identificado con estas historias. Y si encima te gusta cómo lo cuento, pues mucho mejor.

Entiendo lo que quieres decir. Cada lector de una obra puede opinar una cosa, e incluso sobre cierto apartado, frase o idea pueden opinar totalmente lo contrario. Pero la novela es del autor y debe lidiar con comentarios, apreciaciones y consejos para construir el cóctel ideal y obtener el mejor resultado.

De cualquier manera tengo buen pálpito con esta obra y creo que puede quedar bien tras sufrir los pulidos que todo manuscrito necesita.

Gracias por las palabras de ánimo. Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Lo del clima parece que es verdad, Alicia. Hoy ha salido más despejado y eso ayuda a espantar la melancolía, no te lo voy a negar.

Sabes que cuento las cosas como las siento, como las veo desde mi prisma personal. Es agradable saber que os gusta ese modo de narrar, o que os podéis sentir identificados. Me sirve de acicate para seguir trabajando y aprendiendo, ya sabes que eso es lo primordial.

Ya os iré contando novedades, no te preocupes.

Gracias por tus bellas palabras. Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Tienes mucha razón, Elena. Estos pequeños triunfos para los que estamos empezando en el díficil arte de juntar letras nos animan y nos ayudan a perseverar, a seguir luchando por algo que nos gusta, nos llena y nos apasiona.

Os diré que la lectora ideal ya ha terminado la novela, que ha sido prácticamente devorada en dos ratos. No es que yo pretendiera conseguir ese efecto en los posibles lectores de esta trama, pero los emotivos momentos finales de la misma le arrancaron unos gruesos lagrimones que me hacen creer que la carga emocional conmueve y te hace empatizar con los personajes.

Aprovecharemos estos últimos días del veranito, que luego llega el duro invierno. Así que a disfrutarlo!!

Gracias por tus palabras. Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Ánimo, compañero, con el cambio de estación. Y enhorabuena por lo que cuentas de tu lectora ideal, la verdad es que motiva bastante cuando sucede algo así. me acuerdo que mi última novela se la dejé a alguien para que me la diese palos, que también es una persona muy crítica, y cuatro días después me dijo que ya la había acabado. En ese momento pensé que por lo menos enganchaba (y luego él me lo corroboró, je, je).
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Por lo menos estos días parece que ha regresado el veranito, Jesús, aunque ya sabemos que estos días terminarán pronto.

Es cierto, le da a uno energías recibir esas buenas críticas, con pequeños palos incluídos, claro, pero sabiendo que el duro trabajo puede llevar a buen puerto.

Un abrazo y feliz fin de semana.

Anónimo dijo...

Armando, estoy deseando "catar" esa nueva novela y comprobar en persona que la trayectoria de madurez que has tenido en tu escritura desde el arranque con "El Enigma de los vencidos" y que es un hecho, se puede comprobar en esta nueva creación, de la que ya me siento orgulloso yo que no la he escrito. El ponerse en el pellejo de narrador femenino no se puede hacer más que desde el conocimiento de esta bella especie ( no se me molesten, lo digo desde la más profunda admiración en todos los sentidos, quien me conoce lo sabe) o desde la observación muy minuciosa, y ambas cosas las tienes.
Decirte que los períodos crepusculares son habituales en fechas postveraniegas o postnavideñas, y en tu caso esto se une a lo exhausto que estás literiamente hablando tras parir la nueva criatura. Por todo ello, mis ánimos son una invitación a que reflexiones que todo lo que te sucede es normal y entendible y que con tu voluntad y capacidad de sacrificio y buen talante, las cosas rodarán solas. Me imagino a esa lectora ideal, a la que mando un beso fuerte, metiéndote caña con la lectura de tu novela. Amigo, eso no tiene precio y se paga con dinero.Un abrazo fuerte.JC

Armando Rodera dijo...

Te agradezco el voto de confianza, Juan Carlos. Es cierto que ha sido un "parto" complicado, y ahora viene esa etapa en la que uno queda algo tocado, como flotando, ajeno a esa realidad en la que se está moviendo.

Pero bueno, el primer gran paso ya está dado, sólo queda ir consolidándolo. De momento he empezado con la enésima revisión del primer capítulo de "El enigma de los vencidos", que como bien sabes, es una obra a la que tengo mucho cariño. Tiempo habrá después para afrontar otros grandes retos.

Gracias por estar ahí, y por tu apoyo a lo largo de estos años.

Un abrazo y feliz fin de semana.

Maribel dijo...

¿Y con tan buenas perspectivas de futuro te sientes en un mal momento?
La verdad es que todos los cambios de estación arrastran cambios de estado de ánimo pero son pasajeros, no te preocupes.
En cuanto al tiempo te diré que aquí sigue haciendo muuuuuucho calor, el otoño no ha asomado ni un pelo.
Y en cuanto a tus planes de novelas ¡qué envidia! Hay que ver la cantidad de tramas, de historias, de personajes y de argumentos que tienes en tu cabeza. Seguro que en lo que queda de año todavía tendrás alguna buena noticia literaria. Así te lo deseo.
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

No es que sea un mal momento, Maribel, sólo que he tenido un repentino bajón, quizás más acusado por el cúmulo de circunstancias que relataba. Pero nada grave, je, je. Vamos, este finde hace otra vez un calor importante, aunque el otoño ya está llamando a la puerta.

Eso es cierto, tengo muchísimas ideas en la cabeza. Nunca he tenido el problema de la página en blanco. Luego me puede quedar mejor o peor, reescribir, tachar o lo que sea, pero nunca he tenido bloqueos graves, aparte de los típicos días que te sientes más o menos inspirado.

Pero bueno, terminaré lo que tengo entre manos y después ya veré. Esperemos que esta nueva temporada literaria nos traiga buenas noticias para todos nosotros.

Un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

Pues que tengas mucha suerte, que consigas llevar a buen puerto esos tres proyectos que tienes entre manos, y tienes toda razón en que a lo mejor la crisis no se mejora con un esfuezo conjunto de todos, no hay que ser tan ingenuo, pero sí que es verdad que no puede ser una excusa para dejar de hacer lo mejor que sabemos y trabajar para llevar adelante nuestras cosas

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias, Miguel. Me ha gustado tu reflexión. Es cierto que es difícil que con nuestro granito de arena solucionemos la crisis, pero si todos nos dejamos ir y no aportamos, todo irá cada vez peor.

Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Cuando se termina una obra con la que has convivido durante meses la sensación es como si de pronto un buen amigo se hubiera ido de viaje. Lo bueno es que en este caso, siempre puedes regresar a ver tus letras, a agregar, quitar, corregir, releer, mejorar, (o empeorar) dado sea el caso.
Lo cierto es que tú mismo reconoces que has avanzado mucho desde El enigma de los traidores" tu primera novela. Y eso ya es bastante.
Ojalá logres tus sueños, mientras tanto solo queda meterse de lleno en la escritura, que ya de por sí es un premio.

Besos,
Blanca

Armando Rodera dijo...

Me gusta tu comparación, Blanca. Un amigo muy querido que se ha ido de viaje, pero que en breve le tendremos de nuevo a nuestro lado...

Le has cambiado el nombre a mi opera prima, Blanca, ja, ja. Fuera de broma, es cierto que desde que escribí "El enigma de los vencidos" he avanzado bastante. Sin ir más lejos, en estos días he empezado la enésima revisión de dicha obra. Y te aseguro que siento auténtica vergüenza al ver los fallos con los que me encuentro y me flagelaría por haber dejado pasar esos errores de bulto en anteriores correcciones. Pero claro, en estos últimos meses he aprendido mucho.

Como siempre decís esto es una carrera de fondo, así que seguiremos trabajando para ver si algún día vislumbramos la línea de meta.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Armando, un comentario positivo sobre lo que escribimos siempre anima. Hay qie creer en uno mismo, y estar abiertos a las críticas de los lectores, y si resulta que lo que leen les gusta es una buena señal. El otoño es transición, ¡y las revisiones no se acaban nunca! Yo mismo quería terminar en verano la revisión de mi segundo libro y voy retrasado.

Es mejor continuar poco a poco que no avanzar. La escritura es una carrera de fondo.

Un abrazo

Armando Rodera dijo...

Los buenos comentarios nunca vienen mal, Blas. Y menos en esta época de cambios estacionales, con el paso del verano al otoño.

Eso sí, lo de las revisiones es un sin vivir, je, je. Habrá que seguir trabajando.

Un abrazo.