domingo, 24 de octubre de 2010

ENTREVISTA A LORENZO SILVA

A pocos días de comenzar Getafe Negro, el escritor y comisario del acto Lorenzo Silva nos recibió amablemente para concedernos una entrevista y contarnos cosas interesantes sobre su última novela, "La estrategia del agua". Una entrevista realizada junto a Celia Santos, de “Más que palabras”.

P: “La estrategia del agua” es la sexta novela de la saga comenzada con “En el lejano país de los estanques”, hace ya más de una década. Los personajes principales siguen siendo Bevilacqua y Chamorro, ayudados en esta nueva aventura por meritorios muy notables ¿Qué evolución han tenido los protagonistas y sus colaboradores a lo largo de estas novelas?

R: Realmente es la quinta novela, el sexto libro y la novena aventura, ya que hay cinco novelas y un libro con cuatro relatos de estos personajes. La serie, editorialmente empezó hace doce años pero para mí empezó hace quince. Un periodo muy intenso. La primera novela es muy diferente a esta porque la realidad en la que vivimos es muy distinta. Hay un detalle que revela esta evolución; en la primera novela Bevilacqua no tiene móvil, es más, se declara objetor contra estos aparatos ya que piensa que es un atentado contra la intimidad. En la última novela se pasa prácticamente días enteros hablando por el móvil. Vivimos en una sociedad en la que cada uno hace sus propósitos individuales y después esa misma sociedad, con la potencia de sus medios nos arrolla. Y eso es lo que les ha pasado a los personajes porque los cambios son inevitables; los delincuentes y los delitos son totalmente diferentes.

P: En la novela se describe con maestría el trabajo policial, pero también el mundo procesal, lo que se cuece entre bambalinas en el ámbito judicial con sus luces y sombras. Bevilacqua está hastiado y desencantado con el sistema, pero decide seguir luchando. ¿Tiene solución el problema judicial en nuestro país?

R: Los miembros de la administración de justicia y los policías no dejan de ser trabajadores como nosotros, con las mismas dificultades y limitaciones. Bien es cierto que tienen ciertas prerrogativas, pero siempre bajo control de los jueces y no siempre las pueden utilizar. Los policías no son héroes que resuelvan, son auxiliares de la administración de justicia. Ellos no toman ninguna decisión. Lo único que pueden hacer es reunir pruebas y en circunstancias excepcionales, privar de libertad a una persona por unas cuantas horas y cumplir las órdenes de los jueces. La realidad de los jueces para mi ha sido muy importante en toda la serie, pero especialmente en esta historia, porque se ponen de manifiesto algunas de las insuficiencias y fallos de nuestro sistema judicial. ¿Tiene remedio? Creo que en los últimos quince años la administración de justicia ha mejorado, sobre todo en medios técnicos, pero hay otros aspectos en lo que pienso que le queda mucho por hacer. Sobre todo que los miembros de dicha administración tomen conciencia de servicio al ciudadano y que no se sientan más autoridad que servidor público. Y que el recurso abusivo a los tribunales por parte de los ciudadanos desaparezca. No se puede utilizar a la administración de justicia sólo para joder al prójimo.


P: En esta obra apreciamos el protagonismo y el fuerte carácter de algunos personajes femeninos, reivindicando el papel preeminente que la mujer siempre debería haber tenido en la sociedad: jueces, forenses, investigadoras criminales, pero también delincuentes. ¿Cuál es el mayor reto a la hora de construir un personaje de estas características?

R: Para mí la ficción es una indagación de la realidad. Es cierto que la ficción tiene unas leyes y unos mecanismos que no siempre tienen por qué ser 100% fidedignos, pero lo que sí creo es que tiene que tener esa conexión con la realidad para ser creíble y tener una mínima trascendencia. Mi aproximación a los personajes femeninos la hago desde la realidad. En la administración de justicia hay muchas mujeres que son la autoridad dentro de la jurisprudencia. En mi novela, el personaje masculino está sometido a esa autoridad femenina con normalidad, porque esa autoridad es legítima, no tiene que sobreactuar ni reivindicarse para ser respetada. Si echamos un vistazo a un juzgado de violencia, por ejemplo, veremos que la juez, la fiscal, la forense… prácticamente todas son mujeres. Y lo mismo pasa con las delincuentes; también hay mujeres delincuentes. Lo que intento es reflejar esa normalidad.

P: Tanto en las investigaciones criminales, detalles judiciales y procesales o cualquier otro apunte técnico se nota el exhaustivo trabajo de documentación que realizas antes de escribir una novela. ¿Cuánto tiempo aproximado te puede llevar documentarte para una obra de estas características? ¿Y para escribir la obra propiamente dicha?

R: Depende de la historia, pero nunca menos de dos o tres años. Lo primero es seleccionar la historia que voy a contar. A veces tengo exceso de ideas porque hay muchas historias que merecen ser contadas. Una vez tengo la historia, busco los personajes y cuando ya los tengo, es cuando empiezo a documentarme. Por ejemplo, en esta novela aparece un juzgado de violencia, pues para mí era importante acudir a uno de ellos y hacer un reportaje desde dentro.

P: En una obra de género negro se suele reflejar y criticar en parte el modelo de sociedad en el que se desenvuelven los personajes y su historia. En este caso aparecen los líos judiciales, la controvertida ley contra la Violencia de Género, las disputas en los divorcios, la crisis económica o tramas en las que la corrupción, las mafias o el dinero negro se mueven como pez en el agua. ¿Estamos ante una sociedad amoral que se merece el castigo que cíclicamente recibe?

R: Una ley no es más que una respuesta coyuntural a un problema. Pero más que en la ley yo quería indagar en el problema de la violencia de pareja, familiar, de raíz afectiva. Esa violencia se ve agravada desde esa afectividad y esa confianza porque el agresor está en posesión de secretos, sentimientos, espacios domésticos. Esta historia plantea que toda esa ventaja la tiene indudablemente el varón, pero también hay mujeres violentas que disponen de las mismas armas y las mismas ventajas respecto al varón con quien han tenido una relación afectiva. Mi novela intenta plantear la pintura completa y ese planteamiento no menoscaba esa pintura y que tanto unas víctimas como otras deben ser protegidas. Que la protección de unos no menoscabe la de los otros.

P: Recientemente has sido galardonado con el VIII Premio Algaba de Biografía, Autobiografía, Memorias e Investigaciones Históricas con su obra ‘Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil’, en la que relata las memorias de la Benemérita. ¿Qué opinión tiene el cuerpo castrense de sus obras, sean noveladas o históricas, en las que la Guardia Civil tiene un papel determinante?

R: No, no se sienten molestos. El reflejo literario de la Guardia Civil ha sido extraordinariamente inclemente. Ahora lo tengo muy reciente al tratar de contar los 166 años de historia del cuerpo. En la conciencia colectiva, la intervención de la guardia civil, creo que equivocadamente, se asocia a una especie de perspectiva reaccionaria, cuando los guardias civiles, desde su origen, son todo lo contrario. Son una creación de la España liberal. El duque de Ahumada quiso crear un cuerpo que devolviera la seguridad interior a un país que la tenía absolutamente perdida. Tanto él como su hijo eran dos liberales perseguidos por Fernando VII y que incluso se tuvieron que exiliar. E históricamente, cuando la Guardia Civil ha tenido mayor expansión ha sido con los gobiernos progresistas. En la I y la II República aumentó enormemente el cuerpo. En la democracia, los gobiernos que más han impulsado la Guardia Civil han sido los gobiernos de izquierdas. Fue el cuerpo que protegió la proclamación de las dos Repúblicas, se opuso mayoritariamente al golpe de julio del 36. Durante la Guerra Civil, de 35.000 miembros que había en el cuerpo, 20.000 se mantuvieron leales a la República, que gracias a ellos no se sublevaron las grandes ciudades. Tenían siete generales y sólo uno se sublevó. La gente sólo se queda con la imagen de la Guardia Civil de la época de Franco, que por cierto estuvo a punto de disolver el cuerpo precisamente por su querencia republicana. Él se planteó que sólo la podía mantener si la revolucionaba de arriba abajo y lo intentó pero no lo consiguió. Cuando acabó el franquismo, el cuerpo se puso al servicio de la democracia. Es cierto que un centenar de guardias civiles intentaron dar un golpe de estado, pero los otros 70.000 se les pusieron en frente, y ya sabemos dónde acabaron esos ciento y pico guardias civiles. Ningún otro colectivo en este país ha hecho un sacrificio por el mantenimiento de las libertades de los ciudadanos. Sólo en la lucha contra ETA ha perdido 210 miembros, más los que ha perdido en otros ámbitos. Creo que la sociedad ha sido injusta con este colectivo.

P: Muchas gracias por todo, Lorenzo. Un placer haber charlado contigo.

R: Gracias a vosotros.

10 comentarios:

QuietBrown dijo...

Sabes que me encanta ver cómo se construyen los libros, así que esta entrevista me ha encantado: directa, curiosa y distinta. Lo de los personajes femeninos, especialmente la respuesta de Silva, me ha parecido quizá lo más interesante. Dar las cosas por sentadas -autoridad, presencia femenina, etc.- es la mejor manera de conseguir normalidad. Si para ti es normal, entonces lo harás con naturalidad y para los demás también lo será...
Muy buena, caballero =D

Armando Rodera dijo...

A mí también me gusta conocer esos detalles, Natalia, y por eso he intentado hacerle a Lorenzo preguntas interesantes en las que pudiera expresarse con comodidad y profundidad, explicándonos esos datos tan interesantes.

Me alegra saber que te ha gustado la entrevista. Un saludo.

Sergio G.Ros dijo...

Excelente entrevista, Armando. Impresionante la labor de documentación; e indispensable por otro lado para dar credibilidad. Creo que ya lo comenté en otra ocasión: es más difícil escribir novela ambientada en la actualidad, porque es más fácil pillarte y los diálogos, por ejemplo, chirrían si no se hacen con el tono adecuado. Así que chapó por Silva.
Ah, y por ti, claro.
Un abrazo.

Paco Gómez Escribano dijo...

Se nota que también eres escritor, Armando. De ahí lo interesante que resulta la entrevista. Enhorabuena. Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Armando, aparte de felicitaros a ambos por la selección de las preguntas para la entrevista, agradecer a Lorenzo lo exhautivo de las respuestas.
Por cierto Armando, como espero que Lorenzo Silva pase por tu blog, decirle que le sigo especialmente desde hace dos años gracias a tus crónicas de eventos y a que eres fiel seguidor del genero que él cultiva.
Escojo una frase de Lorenzo que comparto plenamente "Vivimos en una sociedad en la que cada uno hace sus propósitos individuales y después esa misma sociedad, con la potencia de sus medios nos arrolla". Jamás pensé integrar en mi vida el ordenador como lo hecho.

Besarkadatxu bat

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias, Sergio. Estoy de acuerdo contigo en lo de la dificultad de la ambientación. En este caso la documentación ex exhaustiva, los diálogos son de los mejores que he leído últimamente y el resultado general es altamente satsifactorio. En unos días publicaré también aquí la reseña de "La estrategia del agua".

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Agradezco enormemente tus palabras, Paco. He intentado hacer preguntas poco convencionales, pero con las que a la vez pudiéramos adentrarnos en las profundidades de la concepción de una novela por parte de un gran escritor.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Las respuestas de Lorenzo han sido muy completas y certeras, llegando al meollo de la cuestión. Me alegra que os haya gustado la entrevista.

Los tiempos cambian, Alicia, y nosotros nos vamos adaptando. Las nuevas tecnologías unen personas con intereses comunes y eso es maravilloso.

Me alegra saber que al final te enganchaste con el género negro, uno de mis preferidos, donde Lorenzo Silva es uno de nuestros mejores exponentes sin duda alguna.

Un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

Buena entrevista. Me gustó mucho la novela y creo que laspreguntas que le has hecho, y su respuestas, han sido muy interesantes

Armando Rodera dijo...

Gracias por tus palabras, Miguel. La novela de Lorenzo Silva es muy buena, ya colgaré la reseña correspondiente.

Me alegra saber que te ha gustado la entrevista. Un abrazo.