viernes, 29 de octubre de 2010

NOVELAR A LOS NAZIS

Uno de los actos a los que acudí la semana pasada dentro del interesante programa del III Festival Getafe Negro de novela policíaca llevaba por curioso título el mismo que el de esta entrada: "Novelar a los nazis". La charla tuvo lugar en el Centro Municipal de Cultura de Getafe, lugar de gratos recuerdos para mí al rememorar algunas presentaciones de las que disfruté el año pasado, y contaba con un elenco de excepción: el escocés Phillip Kerr, uno de los escritores actuales de género negro más importantes en toda Europa; Rosa Ribas, escritora española afincada en Alemania, y Lorenzo Silva como presentador y conductor del acto.


Los organizadores de Getafe Negro querían presentar a dos escritores que novelan sobre un país distinto del suyo con percepciones diferentes. Ambos escriben libros ambientados en Alemania, pero las perspectivas cambian. En el caso del escritor británico se sumerge primero en la Alemania de entreguerras, pasando por los primeros pasos del nazismo hasta alcanzar el paroxismo nacionalsocialista y la llegada de la II Guerra Mundial. Lo hace ayudado por las andanzas de Bernie Gunther, un policía de la Republica de Weimar que sucesivamente ejerce de detective privado y de nuevo policía al servicio de los nazis hasta desembocar en oficial de la SS en la campaña ucraniana. Un personaje que le ha reportado un gran éxito de crítica y público, recogiendo entre otros el Premio Internacional de Novela Negra de RBA en el año 2009.

Rosa Ribas tiene un punto de vista muy diferente, a la par que más moderno. La escritora lleva veinte años viviendo en Alemania, dos años en Berlín y el resto en Frankfurt. En sus escritos ha querido reflejar esa visión del inmigrante, de la persona de fuera que intenta integrarse en una sociedad multicultural que ha fracasado según los propios dirigentes alemanes, en un debate encendido que está a la orden del día. El personaje principal de sus novelas es Cornelia Weber-Tejedor, una comisaria de policía hija de gallega y alemán, que se enfrenta a sus propios problemas como integrante de una segunda generación que no sabe si sentirse ciudadana alemana o extranjera, investigando casos criminales en una sociedad que no ha cambiado tanto con el devenir de los años.

Phillip Kerr, con un acento bastante cerrado que era difícil de seguir, nos cuenta la atracción que siempre ha tenido por Alemania. Desde los primeros libros o cómics de su etapa adolescente, pasando por la fascinación que sintió al ver la película "Cabaret", hasta su graduación como abogado especialista en derecho alemán. Un interés centrado también en Berlín, una ciudad que siempre ha importado a los británicos desde un punto de vista social, político y cultural. Una ciudad que le apasiona al escritor escocés, al igual que a Lorenzo Silva, aunque Rosa Ribas no comparte ese entusiasmo y se decanta más por su ciudad actual: Frankfurt, la moderna ciudad de los rascacielos, motor económico de la locomotora alemana y por ende de la vieja Europa, aunque de la ciudad del Main se queda con su carácter burgués, sus iniciativas ciudadanas y el mosaico de culturas que engloba, con un tercio de la población extranjera y un porcentaje similar en cuanto a parejas mixtas.

Los participantes en la charla debaten a continuación sobre el tema estrella de la tarde: el nazismo, la experiencia del pueblo alemán en esa tortuosa época, las causas del advenimiento del mal absoluto encarnado por Hitler y sus secuaces, y el sentimiento de culpa que el pueblo alemán sigue cargando sobre sus espaldas después de tantos años.

Kerr asegura que al adentrarse en esa época con un personaje como Gunther puede novelar historias policíacas fijándose en el contexto de dicha sociedad. Puede hablar de un asesino en serie, o de cualquier otro delincuente, teniendo en cuenta que los mayores criminales de la historia están al servicio de la policía y de las autoridades alemanas en ese momento. Una curiosa amalgama de personajes y situaciones que le ayudan a escribir novelas negras con un fuerte componente histórico y un trasfondo de la realidad social en la que se sitúan.

La anécdota de la tarde sucedió cuando se le preguntó al escritor escocés sobre las causas del nazismo. Afirmó sin ningún género de dudas, y con ese característico humor británico tan conocido en el mundo, que el causante de dicha situación fue el exceso de leyes y abogados. Aseguró que la recesión actual mundial tiene los mismos causantes: demasiadas leyes (locales, estatales, nacionales o europeas), demasiados abogados y demasiados políticos que en muchos casos también son abogados. Un curioso punto de vista que encendió el debate a su alrededor.

Al joven traductor, algo nervioso ante el miedo escénico, le puntualizaba en determinadas ocasiones Lorenzo Silva, ya que no quería que el público se perdiera algunos detalles en las extensas intervenciones de Phillip Kerr. En la réplica de Rosa Ribas, la escritora quiso matizar que hubo muchas causas que dieron lugar a la infame época del nazismo: la grave crisis económica en la etapa de entreguerras, la corrupción, la humillación de un país que aún hoy sigue pagando las consecuencias de la I Guerra Mundial y la eficacia nacionalsocialista a la hora de enfervorizar y mover a las masas, obviando terribles pasajes que abochornarían al mundo durante décadas.

Los dos escritores hablaron de los motivos para sumergirse en el género negro. Rosa Ribas afirmó que le permitía adentrarse y criticar desde dentro la sociedad alemana, novelando historias policiales muy influenciadas por el entorno en el que se desarrollan. Tramas que al ser traducidas al alemán han recibido elogios pero también algunas críticas dentro de esa sociedad. Unos atraídos por la manera que la escritora española tiene de narrar género negro utilizando esa visión del inmigrante en un entorno multicultural, y otros aduciendo que abusaba de tópicos. En definitiva, distintas opiniones que no le influyen a la autora para autocensurarse.

A Kerr por el contrario, le atrae más el contar una buena historia que el crimen en sí del que se nutren sus obras. De ese modo los lectores eligen el género negro, tanto por disfrutar de una buena historia, como por alejarse de otro tipo de obras con las que no se sienten tan identificados. Unas novelas en las que no deja títere con cabeza, asegurando su autor que al hablar mal de todos (alemanes, ingleses, americanos, rusos o argentinos) sabe que recibirá críticas en los diferentes países pero no le importa demasiado.

Seguimos entonces con un interesante turno de ruegas y preguntas desde el público asistente que hizo que el acto se alargara casi hasta las dos horas. De todos modos este rato se hizo corto, gracias a lo ameno de las intervenciones, y el reloj corrió casi sin darnos cuenta. Minutos después se dio por finalizada la charla, ya que a continuación iba a tener lugar otra presentación en la misma sala. Como colofón pudimos saludar a Lorenzo Silva en el entreacto, compartiendo una breve charla junto a otros asistentes a la presentación, como el escritor Paco Gómez Escribano o Lorenzo Rodríguez, de la revista Culturamas.

8 comentarios:

Paco Gómez Escribano dijo...

Buena crónica, Armando. Yo tengo pendiente la mía, pero es que no me da tiempo a nada. Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias, Paco. Ya imagino que no te da tiempo con tantos actos a los que acudes.

Un abrazo y feliz puente.

Loren dijo...

Me ha venido muy bien leerla porque llegué tarde al acto (ya sabes que mi presentación empezó algo tarde) y así he podido enterarme mucho mejor.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Pues me alegra que te haya servido, Lorenzo, y así puedas conocer todo lo que ocurrió en este interesante acto.

Un placer verte por aquí. Un abrazo y feliz finde.

Miguel Baquero dijo...

Desde luego, te vas de esta Semana Negra con un montón de ideas e impresiones lúcidas que espero que acaben transformándose en el papel

Armando Rodera dijo...

Fue un placer saludarte de nuevo el otro día, Miguel. Espero que tú también disfrutaras de Getafe Negro.

Ideas no me faltan ahora mismo, tengo esbozos para cinco o seis novelas diferentes. Eso sí, tiene que llegar el momento y la inspiración necesarios para afrontar un nuevo proyecto, que espero no tarde demasiado.

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Armando, desde luego que a la vista de esta crónica, y de las dos anteriores, está claro que no has pasado de puntillas por el certamen Getafe Negro. Es una suerte haberte tenido por allí para haber podido seguir este evento en la distancia. En esta ocasión he seguido el debate sobre el nazismo con todo lujo de detalles.
Besarkadatxu bat.

Armando Rodera dijo...

Fue una experiencia muy interesante, Alicia, y me agrada saber que he podido trasladaros parte de las experiencias allí vividas.

Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo.