viernes, 26 de noviembre de 2010

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "ANTES DE QUE SE ME OLVIDE", DE JUAN MANUEL LÓPEZ ITURRIAGA

Anoche tuvo lugar la presentación del libro "Antes de que se me olvide", del conocido ex-jugador de baloncesto Juanma López Iturriaga, dedicado en los últimos años a labores de comentarista deportivo en prensa y televisión, blogger, articulista y conferenciante sobre diversas materias.

El evento tuvo lugar en la sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid y, aunque no soy especialmente nostálgico ni mitómano, me apetecía asistir a un acto que aunaba dos de mis grandes pasiones: la literatura y el baloncesto. Me acerqué hasta la calle de Alcalá, sorteando los últimos coletazos de manifestantes y antidisturbios que todavía pululaban por la zona después de una tarde movida con reivindicaciones varias, pertrechado con un libro al que ya le había pegado un buen bocado en el viaje en metro, encantado con sus primeros capítulos y con ganas de leer más y saber de boca de su autor el proceso de creación de dicha obra.

La sala estaba a rebosar: llena de periodistas, admiradores, curiosos, familiares, compañeros y amigos de Iturriaga que dejaron pequeña la estancia en unos pocos minutos. Creía que no me iba a pasar, pero al final sucedió. Para un seguidor incondicional del Real Madrid y de la selección española de baloncesto, que empezó a botar un balón Molten o un Spalding mientras hacía sus primeros pinitos lanzando a canasta con 11-12 años e imitando a sus ídolos de aquella época, supuso un pequeño shock emocional encontrármelos allí veinticinco años después, junto a mí, sentados en sus sillas respectivas o charlando con otros amigos y compañeros: Juan Antonio Corbalán, Chechu Biriukov, Rafael Rullán, José Manuel Beirán y cómo no, el protagonista de la noche, Juanma Iturriaga.

La presentación corrió a cargo de Javier Barbero, editor de Turpial; Luis Gómez, periodista de El País y uno de los culpables de la evolución que supuso que un deportista de élite como Iturriaga llegara a convertirse en comunicador, y Juan Antonio Corbalán, compañero de andaduras baloncestísticas de Itu en aquel mítico Real Madrid y en la selección española, además de amigo desde hace más de 30 años y socio fundador de la empresa Make a Team, donde también colabora Iturriaga. Un elenco de lujo que arropaba al autor en su puesta de largo en la capital.

Entre bromas y veras tras las primeras palabras de los protagonistas del acto, empezó la verdadera presentación, con el editor como maestro de ceremonias mientras seguía un guión que dio mucho juego. Una voz en off iba narrando diferentes fragmentos del libro mientras los asistentes escuchábamos atentísimos, dando pie a las reflexiones de Iturriaga sobre ese capítulo en particular. Era la excusa perfecta para que Luis Gómez y Juan Antonio Corbalán conversaran con Iturriaga sobre aquellos diferentes temas, en plan tertulia entre amigos, desglosando anécdotas y curiosidades en un ambiente de lo más distendido.

Desde el prólogo del libro, donde Iturriaga confiesa que llevaba años fantaseando con la posibilidad de escribir un libro y hace poco más de un año esa fantasía tomó visos de realidad. El autor nos reveló que fue el editor el que se puso en contacto con él para hablar del tema, y aunque ya hubiera reflexionado anteriormente sobre ese mismo asunto, empezó a ponerse excusas a sí mismo para no acometer el proyecto. Aunque al final, y una vez resueltas sus dudas, se lanzó sin paracaídas a escribir esta autobiografía, memorias, o quizás podamos mejor llamarla crónica de la vida de un personaje público que, como dijo Corbalán, ha dejado atrás el personaje para convertirse en persona y asumir que todo lo vivido en el pasado sirve después en el futuro.

Un Iturriaga emocionado al principio del acto fue cogiendo confianza con el paso de los minutos, repartiendo junto a su compañero Corbalán momentos divertidos, reflexivos y también emotivos de una vida que ha dado mucho de sí. Recordaron juntos el momento de la llegada de un joven bilbaíno a Madrid, un brutal talento para el baloncesto en edad junior con ganas de comerse el mundo y con unos aires de grandeza que le bajaron nada más llegar a la primera plantilla del Real Madrid. Rememoró, todavía consternado, como Lolo Sainz, a la sazón entrenador del equipo, le obligó a ejercitarse solo mientras lanzaba contra el tablero, pero por la parte posterior de la canasta. Verse obligado a tamaña humillación delante de los compañeros le demostró que en aquel equipo las jerarquías estaban muy definidas, en función de la experiencia y los años en la plantilla, aunque eso no iba arredrarle a alguien que había sido figura destacada en el Europeo Junior de Santiago de Compostela celebrado en 1976.

Otros pasajes leídos nos transportaron a los mágicos momentos vividos en la Olimpiada de Los Angeles 84. Iturriaga evocó lo vivido cuando le colocaron la medalla al cuello, sintiendo de nuevo las mismas sensaciones que le llevan acompañando desde aquella emotiva fecha. Un campeonato que yo también recuerdo con cariño, mientras me levantaba de madrugada a escondidas de mis padres para maravillarme con el juego y la hazaña de unos jugadores que, hasta hacía nada, veían imposible alcanzar ese sueño de colgarse una medalla.

También hablaron de los momentos transcurridos junto a sus compañeros en viajes y concentraciones, mientras Corbalán confesaba que su amigo Itu había días que, directamente, no estaba para nadie. Un deportista con multitud de inquietudes, que al llegar a ese Madrid de finales de los 70, vio un mundo de posibilidades ante sí. Llegaron los años 80, la movida madrileña, asumiendo Iturriaga entre bromas que quizás la noche le había confundido.

Iturriaga confesó que, después de muchos años soslayando las verdaderas causas, había podido hacer autocrítica y asumir que quizás no llegó a convertirse en ese número uno que le hubiera encantado ser sólo por su falta de concentración y focalización, no por descuidar el entrenamiento o el sacrificio en la cancha. Un talento descomunal para el baloncesto, un junior seguido por todos los grandes equipos que se convirtió en una estrella del Real Madrid y en un buen acompañante para la selección de la época, dónde los verdaderos protagonistas fueron otros. Su palmarés casi inigualable, con siete Ligas, tres Copas del Rey y dos Copas de Europa entre otros entorchados con el Real Madrid, o las míticas y memorables medallas con España en el europeo de Nantes o la olimpíada angelina, le convierten en uno de nuestros grandes deportistas de todos los tiempos. Unos logros que desde el punto de vista colectivo fueron inmejorables, pero que Iturriaga lamentaba no haber podido mejorar en el aspecto individual. Aunque como aseguró entonces, el gran Epi, jugador franquicia de la selección y del Barça de la época, no consiguió ganar ninguna Copa de Europa en sus años vistiendo de corto.

El tiempo pasaba volando, mientras nos divertíamos con la charla informal que Iturriaga y sus compañeros regalaban al respetable. Hubo momentos en los que la risa del público casi no dejaba escuchar las palabras de los protagonistas, pero también recuerdos nostálgicos y entrañables. Siguieron también momentos emotivos, como al recordar a su padre, ya fallecido. Su primer y gran fan incondicional, la persona que le acompañó a lo largo de toda su carrera baloncestística, desde aquellas canchas infames donde jugaba de pequeño, con frío, viento o lluvia, pero con el ánimo de convertirse en el jugador profesional que realmente llegó a ser. Nos habló de la crisis de los cincuenta, de lo mal que lo había pasado al llegar a esa edad, y de cómo este libro le ha servido para superar neuras y miedos, en un ejercicio catártico para ahuyentar sus peores fantasmas.

Se habló también de la peculiar relación que Iturriaga tuvo con la prensa en sus años como deportista. Un jugador con carácter y con un humor ácido que era el terror de algunos periodistas, como recordó entonces Luis Gómez. Curiosamente el mismo que dio la posibilidad a Iturriaga de estrenarse como articulista en El País, y uno de los verdaderos artífices del encaminamiento hacia los medios de comunicación que tomó Iturriaga una vez colgadas las botas.

Así transcurrió una hora larga sin que apenas nos diéramos cuenta, hasta que se dio por finalizada la presentación. En ese momento Iturriaga volvió a emocionarse, agradeció de nuevo a todos los presentes su asistencia y obligó a su familia a salir al escenario para despedir el acto. Muchos de los allí presentes asaltaron casi literalmente a Iturriaga para que les autografiará sus libros, entre ellos muchos de los incondicionales del impagable blog del Palomero. Se formó entonces una caótica cola de personas que obligó al autor a volverse a sentar para poder firmar más tranquilamente, mientras seguía levantándose cada pocos segundos para saludar, besar y abrazar a los numerosos amigos y conocidos que se habían acercado al Círculo de Bellas Artes para poder acompañarle en tan especial ocasión. Por supuesto no tardé en unirme al grupo allí formado, con lo que pude yo también saludar a Juanma Iturriaga, intercambiar unas agradables palabras con él y llevarme mi libro firmado.

Como colofón del acto se sirvieron los típicos canapés y viandas, acompañados por bebidas de todas clases, que fueron el preludio para los típicos corrillos de gente afín. Pero esta vez, y sin que sirva de precedente, no nos quedamos mucho rato dada la tardía hora, mientras todavía alucinaba por haberme podido tomar una cerveza al lado de deportistas como Iturriaga o Biriukov, artífices de que un joven madrileño, hace ya muchos años, decidiera jugar al baloncesto.

14 comentarios:

Félix G. Modroño dijo...

Pues también a mí me hubiera gustado estar. El baloncesto siempre fue mi deporte desde que mi padre me llevaba a ver al Águilas a la Casilla, e Itu uno de mis dos ídolos (el otro era Villacampa).
Famtástica crónica.
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Seguro que te hubiera gustado, Félix. También el baloncesto ha sido mi deporte, sobre todo a la hora de practicar alguno, aunque hace muchos años que no practico esa sana costumbre...

Gracias por tu comentario. Un abrazo y feliz semana.

Blas Malo Poyatos dijo...

Qué emoción me has hecho sentir, Armando; el Molten, el Spalding levantarse temprano a las 8 cuando las clases eran a las 10 para entrenar antes con frío o calor. Las derrotas; las victorias.

Una gran época. Un gran tipo, este Itu.

Un abrazo

Alicia Uriarte dijo...

Mira que investigué a ver si adivinaba a qué acto ibas a acudir dónde se aunase el deporte y la Literatura y que anduviese un vasco de por medio pues ¡Ni por esas! Hasta no subir la crónica no sabía que se trataba de Juanma Iturriaga.
Recuerdo haber visto muchos partidos de baloncesto por la tele por ser mi madre aficionada en aquellos tiempos que las aficiones eran las justas. Recuerdo a Luyk, Bravender, Rullan...
Juanma es un buen comunicador y transmite ser divertido y buena gente.
La crónica a la carta, como siempre.
Besarkatxu bat

Armando Rodera dijo...

Me alegra haberte hecho sentir emoción con esta entrada, Blas.

Yo también recuerdo con cariño esos partidos de la liga entre Institutos, los sábados por la mañana en los días gélidos o lluviosos del invierno mesetario, jugando encima en canchas descubiertas. Y cómo iba botando con fuerza el balón desde mi casa hasta el polideportivo para intentar calentar unos dedos entumecidos. ¡Qué tiempos aquellos!

Un abrazo y feliz semana.

Armando Rodera dijo...

Creía que ya lo habías adivinado, Alicia!! Ja, ja, mejor así, de ese modo ha sido una sorpresa para ti la crónica.

Esa época me encantaba. Y recuerdo que por aquel entonces yo veía todos los partidos europeos del Real Madrid de baloncesto por la tele, en la famosa UHF, con esos partidos a cara de perro contra Petrovic y compañía. Y no digamos el europeo de Nantes o la olímpiada de Los Ángeles con la selección. Madre mía, ¡cómo pasa el tiempo!

La presentación fue divertídisima, te lo puedo asegurar. Y el libro no se queda atrás, me está encantando.

Gracias por tus palabras. Un abrazo.

MiánRos dijo...

El gran Itu.
Siempre guardo un rincón especial para el baloncesto. Seguro que el libro tiene que estar la mar de entretenido, sin duda.

Gracias (como siempre) Armando por traernos este tipo de eventos.

Un abrazo,
Mián Ros

Armando Rodera dijo...

El libro está genial, MiánRos. He recordado los viejos tiempos y me he divertido mucho con su lectura.

La presentación estuvo también a la altura, se notaron las tablas de Iturriaga. Disfrutamos de una tarde entretenídisima.

Gracias ati por tu comentario. Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Hola Armando,

Excelente crónica de un genial comunicador. Seguro que el libro no tiene desperdicio.
Aparte de una amiga común, Alicia, tenemos otra cosa en común: la pasión por el baloncesto.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Llegué por casualidad buscando otros escritores que sean caminantes de las letras. Soy Juan Ignacio, vivo en Argentina, escribo desde temprana edad y ya auto-edité 2 libros. Sigo transitando por el dificil camino de la perseverancia y de la mantencion de esperanzas (incluso donde no la shay).
Te mando un abrazo fraternal desde el otro lado del mundo y espero que logres tu sueño, el de muchos...el de todos...

Jesús Lens dijo...

Pedazo de entrada y vaya forma tan estupenda de contar un acto a caballo entre lo literario, lo deportivo y lo nostálgico.

Ya hablaremos un día de baloncesto y mitomanía, pero muchas gracias por regalarnos esta ventana al pasado.

Armando Rodera dijo...

Encantado de saludarte, José Antonio. Había visto algún mensaje tuyo en La nieve, y es un placer verte también por aquí.

Pues creo que, como aficionado al baloncesto, hubieras disfrutado con la presentación. Y el libro, todo hay que decirlo, también me ha deparado muy buenos momentos.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Juan Ignacio, es un honor que nos leas desde la lejana y querida tierra argentina. Te damos la bienvenida a esta pequeña comunidad de amantes de la literatura, y estamos encantados de contar con tus comentarios.

Muchas gracias por tus palabras de aliento. Un fuerte abrazo.

Armando Rodera dijo...

Muchísimas gracias por tus palabras, Jesús, un placer saludarte de nuevo. Me halaga que te haya gustado la entrada, imaginaba que este tema te iba a interesar.

La pesentación estuvo genial, y el libro te lo recomiendo también, creo que te traerá muy buenos recuerdos. Y por supuesto, hablamos cuando quieras de baloncesto, mitomanía o lo que se tercie.

Un abrazo.