viernes, 26 de febrero de 2010

EL CHICO QUE NO MIRABA A LOS OJOS

Para vadear de alguna manera el larguísimo invierno que nos está tocando sufrir, sin percibir todavía los efluvios de esa preprimavera que otros años por estas fechas ya nos acompañan, nada mejor que recuperar la asistencia a uno de los actos lúdicos donde mejor se lo puede pasar uno y a la vez aprender algo: los eventos literarios.

En esta ocasión se trataba de la presentación del último libro del escritor Jorge Magano en el Fórum Fnac Callao, en pleno centro de Madrid. Su título, "Hay alguien ahí. El chico que no miraba a los ojos", de la editorial Espasa con la colaboración de la cadena nacional de televisión Cuatro.

Ésta es la tercera novela publicada del joven autor madrileño, tras el éxito cosechado con "La Isis dorada" y "Fabuland". En esta ocasión nos encontramos con una presentación un poco diferente a las que estamos acostumbrados por el efecto mediático que conlleva el ser una novela escrita sobre el pasado reciente de Jorge Selvas, uno de los protagonistas de la exitosa serie de misterio emitida en Cuatro "Hay alguien ahí".

Acompañando al escritor en su presentación se encontraban la editora de Espasa, Joaquín Górriz, uno de los guionistas de la serie televisiva, y William Miller, actor que da vida en la serie al protagonista de dicha novela, el ya mencionado Jorge Selvas. La editora comentó la total sincronía que había existido entre Espasa y Cuatro a la hora de afrontar un proyecto totalmente novedoso en las letras españolas, y pocas veces visto a nivel mundial: el escribir una novela sobre el pasado, no visto en pantalla pero sí intuido, de uno de los personajes más carismáticos y complejos de una serie de televisión de culto para muchos espectadores y actualmente en antena.

Para el que no haya visto la serie, Jorge Selvas es un medium, un hombre con el alma atormentada por su pasado y por un don sobrenatural que posee muy a su pesar. Una persona sensible que puede ver a los muertos, a esos fantasmas que pululan por un terreno intermedio entre la vida y la muerte sin definirse del todo. Un fenómeno parapsicológico en el que la energía espiritual de esas personas se le aparecían en busca de algo, ya fuera justicia, reconocimiento o un objeto concreto. Y eso martirizaba desde pequeño a Selvas, sumido en un caos interior rayano en la locura, aumentado por las horribles imágenes que le acompañaban, casi en estado de trance, al tocar determinados objetos.

El guionista de la serie, Joaquín Górriz, nos contó cómo habían esbozado el pasado convulso de este personaje al afrontar la serie. Junto a su equipo de trabajo tuvieron que darle unas pautas al actor para que enfocara mejor su papel y pudiera interiorizar un personaje con una historia turbulenta a sus espaldas. Puestos al habla con la editorial determinaron que podría ser una buena idea trasladar a una novela la infancia y juventud del personaje, justo los años previos al conocimiento que de Selvas se tiene a través de la serie.

De ese modo Espasa se puso en contacto con el escritor Jorge Magano, con el que ya habían trabajado en su anterior obra. La editora afirmó con rotundidad que pensaron en Jorge por su optimismo y su "espíritu deportivo", punto que el escritor pidió aclarar con su fino sentido del humor, mientras su editora nos contaba su acierto a la hora de elegir al autor para un proyecto complicado desde un punto de vista formal, al enfrentarse a un verdadero reto para cualquier escritor.

El autor nos contó la libertad con que había podido trabajar y las diferencias con la elaboración de una novela de ficción normal y corriente. En este caso, nos confesó, tenía adelantado uno de los mayores retos para cualquier escritor: la elaboración y creación de los personajes. Sabiendo que no se podía salir de unas pautas, ya que el futuro de los personajes de la obra a escribir ya los conocía todo el mundo a través de la serie, tenía ante sí la difícil tarea de construir una historia creíble, una trama que enganchara, mientras relataba el pasado oscuro del protagonista. Lo mencionado de pasada en la serie, como el trauma que supuso para Selvas la trágica muerte de sus padres, sus años en un seminario eclesiástico, las relaciones con algún que otro personaje secundario o su internamiento psiquiátrico posterior, son el hilo conductor de esta obra de misterio que puede ser leída independientemente de la serie a la que precede en el tiempo.

El escritor se mostró encantado de la colaboración recibida tanto desde su editorial como desde Cuatro, donde pudo trabajar codo con codo junto a los guionistas de la serie y conversar durante largas horas con el actor que realmente mejor conocía a Jorge Selvas. Esas provechosas charlas dieron como fruto esta obra, un spin-off de la serie o precuela, como también se mencionó en la presentación por parte de los integrantes del proyecto.

Después habló también el actor, William Miller, ahondando en detalles sobre su trabajo interpretativo, el enfoque que le había dado al personaje tras empezar a trabajar en la serie y su participación en el arranque de esta singular novela. Un turno breve de preguntas por parte del público, conglomerado heterogéneo donde podíamos encontrar a lectores habituales del autor, fans de la serie, periodistas, algún otro actor del elenco televisivo y público habitual en este tipo de actos, dio lugar a la consabida firma de libros por parte de los protagonistas del acto.

De este modo tuve en mis manos, puedo afirmar que por primera vez, el libro firmado por el escritor que ha creado esta trama y por el actor que da vida a la historia posterior de ese personaje en la ficción televisiva. Un acto distinto a los que hasta ahora había tenido la suerte de asistir, ameno y muy interesante, aunque un poco corto para mi gusto.

Al final del mismo pudimos también compartir una agradable charla con varios espectadores del evento, entre los que se encontraban otros escritores que arropaban al autor en su presentación, como Javier Ruescas y Olalla García.

miércoles, 17 de febrero de 2010

LA MAGIA ESTÁ EN LOS PEQUEÑOS DETALLES

En estos días tristes y lluviosos de invierno, donde parece que el sol está asustado y no nos ilumina a su antojo, siendo superado por los sucesivos temporales de nieve, agua y viento, es tiempo de sobreponerse a la melancolía estacional y buscar nuevos acicates.

Uno de ellos ha sido la agradable sorpresa que ha supuesto la última y bella entrada de nuestro amigo Sergio G. Ros en su magnífico blog, "El alma impresa". En ella nos habla de la Generación del XXI, un heterogéneo grupo de escritores, algunos consagrados, otros con sus obras recién publicadas o por publicar y en último término, los noveles que luchamos por hacernos un hueco en este difícil mundo, unidos todos a través de las redes virtuales. Mi agradecimiento de nuevo para el autor de la entrada, por su trabajo y generosidad a la hora de reunir a una pléyade de amantes de la literatura cuyo principal punto en común es el amor por las letras. Un placer y un verdadero honor formar parte de dicha Generación, que como muchos han señalado ya, seguro que dará muchísimo que hablar. Y si todavía no has leído dicha entrada, no puedes perdértela.

Saco esto a colación porque me está costando volver a coger la senda de escribir todos los días. El impulso de terminar las correcciones de "El color de la maldad" me llevó enseguida a comenzar mi tercera novela. Por causas ajenas a mí tuve que parar la producción por unos meses para prepararme una oposición. Ya sabéis de la inestabilidad actual del empleo y ante la precariedad de mi plaza como funcionario interino resolví hincar de nuevo los codos para intentar sacar plaza fija en otra Administración Pública diferente a la que trabajo. El primer examen ya ha sido y espero aprobarlo, pero mientras espero las notas oficiales y me voy preparando los dos exámenes prácticos que me quedan para conseguir por fin la ansiada plaza, estoy en un compás de espera que no me permite centrarme en mi verdadera pasión: escribir.

El tiempo no acompaña, y en mi caso es más que una mera excusa. Soy nativo de Cáncer, nacido en verano, y necesito la luz del sol para funcionar a pleno rendimiento. Estos días plomizos me sacan de quicio, la presión atmosférica alta me pone dolor de cabeza, no me concentro y estoy de mal humor. Es cierto que puedes pasar más tiempo en casa por las inclemencias meteorológicas, pero debe ser que todavía no he soltado el chip de los estudios, con ese compendio infumable de leyes que me he tenido que meter en la mollera, y la parte creativa de mi mente se rebela aunque no con la suficiente fuerza. Y a esto tengo que ponerle remedio cuanto antes.

Así que voy a coger el toro por los cuernos y retomar la escritura de la obra. Había decidido soslayar, hasta tener más avanzada la trama, la parte científica que supone el eje principal del primer tercio de la novela, pero creo que ya tengo la solución. He hablado telefónicamente con un conocido mío que trabaja en un laboratorio puntero, uno de los más importantes en ese tipo de investigaciones en Madrid, y me ha confirmado que en las próximas semanas puede organizar una pequeña visita privada a su lugar de trabajo fuera del horario laboral.

Será cuestión de retomar el hilo, escribir todas las tardes un rato y coger de nuevo confianza. Las ideas bullen en mi cabeza, pero tengo que ir dándoles forma. De ese modo, si recuerdo la entrada de Sergio mencionada al principio mientras escribo, me daré cuenta que los sueños se pueden cumplir, pero al igual que las musas, es posible que sólo lleguen si te pillan trabajando. Sólo así podré retomar esa famosa senda que me llevará por el camino correcto.

martes, 9 de febrero de 2010

LA BELLA ITALIA (III)

En mi tercera y definitiva entrada sobre nuestro viaje a Italia quería contaros los últimos días vividos en Roma, deleitándome de nuevo al evocar los buenos momentos disfrutados en un país digno de visitar.

El sol dejó de acompañarnos con su exquisita presencia, pero era algo normal tratándose del mes de diciembre. No nos íbamos a arredrar por ello, todavía quedaban muchos sitios por visitar en la ciudad donde Rómulo y Remo fueron amamantados por la famosa loba capitolina. Quisimos hacer otro recorrido de película, eligiendo con presteza algunas joyas de la ciudad desconocidas para muchos.

Recordaba el film basado en la novela de Dan Brown, "Ángeles y demonios", y emulando a los protagonistas recorrimos algunos de los escenarios cinematográficos. Visitamos la hermosa piazza del Popolo (del pueblo), aunque la iglesia donde encuentran a uno de los cardenales secuestrados por el malo de la película seguía clausurada por obras. Pero todavía nos quedaban cosas por descubrir.

Al encontrarse en un sitio de paso, retornamos en varias ocasiones a la Piazza Navona, otro lugar emblemático que también sale en libro y película. Seguro que recordáis la famosa escena donde Tom Hanks intenta salvar al cardenal que es arrojado al agua de la fuente encadenado a un armatoste metálico que le lleva sin remedio hasta el fondo del monumento. La fuente iluminada es preciosa, pero el agua acumulada en su interior no sé si realmente permitiría que nadie se ahogara en su interior.

Llevaba varios días buscando infructuosamente, en las guías y mapas que tenía, la situación de la iglesia de Santa María de la Victoria. ¡Y se encontraba a tres minutos escasos de nuestro hotel! Nos acercamos una mañana, sin saber bien lo que nos encontraríamos. Y allí pudimos contemplar el maravilloso "Éxtasis de Santa Teresa", de Bernini, desde el mismo lugar donde el agnóstico Robert Langdon parecía pedirle al mismísimo Dios su ayuda para encontrar al asesino. Absolutamente sublime. Y el resto de la pequeña iglesia también, algo recargada a mi parecer, pero con un gusto exquisito.

Aprovechando que Roma no es como Florencia (donde te cobran absolutamente en todos los sitios que pretendas visitar), recorrimos varios templos significativos de la ciudad. Me sorprendió gratamente la iglesia de Santa María Sopra Minerva, también muy céntrica, con un bonito Cristo obra del maestro Miguel Ángel.

Y nos quedaba la mejor parte de nuestro cinematográfico recorrido. Tras bordear la piazza Cavour nos acercamos sin dudarlo al magnífico puente de Sant Angelo, con las inmortales estatuas de Bernini. Y enfrente, otro de los iconos de la ciudad, en pie desde tiempos inmemoriales: el castillo de Sant Angelo. Se encontraba cerrado por descanso del personal ese día, pero no me costó recrearme en algunas de las escenas leídas o vistas con ese escenario como protagonista.

A escasos metros, tras adentrarnos en la famosa Via Conziliacione, se adivinaba en lontananza la impresionante silueta de la basílica de San Pedro, en pleno centro del Vaticano. Nos encaminamos hacia uno de los lugares más visitados y conocidos de todo el mundo, pero no por ello deja de ser sobrecogedor encontrarse en la inmensidad de la plaza, al lado de su imponente obelisco, contemplando la fachada principal o la multitud de arcos y columnas que rodean tan emblemático lugar.

Creo que las palabras se me quedan cortas al intentar describir aquel espacio diseñado por genios. El interior es inmenso y se hace difícil calcular las medidas y distancias. Situarse al lado del espectacular baldaquino de Bernini, una obra maestra que mide 29 metros, nos da una idea de la majestuosidad de la basílica. Las hermosas capillas adyacentes, con la Pietá de Miguel Ángel brillando con luz propia, son dignas de una tesis universitaria por sí mismas. Al estar rodeado de multitud de obras de arte concebidas por los mejores artistas me venía a la mente el famoso síndrome de Stendhal, cuyo protagonista lo sufrió en la misma Florencia visitada días atrás. Y no me sorprende, ya que la visión de tanta belleza acumulada subyuga los sentidos.

Recorrimos respetuosamente la cripta donde albergan los restos mortales de varios pontífices, incluidos San Pedro y Juan Pablo II. En un viaje relámpago realizado tiempo atrás ya habíamos visitado Roma, casi con el único pensamiento en la cabeza de conocer los famosos Museos Vaticanos; así que en esta ocasión nos decidimos por otro recorrido, pero os aseguro que es paso obligado para todo viajero que visite la ciudad. La Capilla Sixtina es algo que no puede contarse, tienes que verla con tus propios ojos. Y no os olvidéis de disfrutar de las estancias de Rafael, con su famosa "Escuela de Atenas" como reclamo principal.

Los ocho días planeados llegaron a su fin, casi sin darnos cuenta. Pero el recuerdo de aquellas jornadas siempre perdurará en nuestras mentes. Y por si fuera poco, he podido evocar tan sugerente viaje en vuestra compañía mientras os narraba nuestras vivencias. Gracias por dejarme compartirlo con todos vosotros. Hasta pronto, bella Italia!!

miércoles, 3 de febrero de 2010

LA REVOLUCIÓN DIGITAL SIGUE SU CURSO

Después de unos días ausente del mundo virtual, enclaustrado en casa mientras preparaba unas oposiciones, es hora de volver a actualizar este blog con una nueva entrada. Y como parece que es el tema de moda en este comienzo de año, voy a retomarlo para contaros algunos hechos interesantes que han tenido lugar en estos últimos días a propósito de los libros digitales y sus derechos de autor.

La polémica surgió hace unos días con un controvertido artículo de opinión firmado por Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex-presidente de la Junta de Extremadura, desglosando las razones que a su entender debían prevalecer para que los derechos de autor cambiaran el modelo actual por otro que sólo favoreciera al usuario, castigando a los autores. El escritor Antonio Muñoz Molina le contestó con una réplica mordaz y el político no se mordió la lengua a la hora de responderle de nuevo.

A mediados de enero se creó la Comisión de Estudios de Nuevas Tecnologías en relación con el Libro digital, dentro del marco de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) y de Traductores (ACET). Con ello pretendían informar a sus asociados de sus derechos a la hora de negociar, por sí mismos o a través de sus agentes, las condiciones de venta de los derechos digitales de sus obras. Y en su primera reunión, de la que podéis leer aquí el acta, se pueden sacar algunas conclusiones interesantes.

Asumiendo que el negocio digital está en pañales y que nadie (ni autores, editores o agentes) saben muy bien por donde irá el mercado, la Comisión advierte a sus asociados que deberán estar atentos para que el pastel de los e-books no se reparta entre unos pocos privilegiados. Subrayan que a partir de Junio todos los escritores podrán negociar sus derechos digitales con la plataforma digital que elijan, sabiendo que no tiene por qué ser una editorial al uso y por tanto, sopesando los pros y contras antes de firmar con nadie. Pero sin tener que plegarse a los deseos de la editorial que publica esos libros en papel.

Dicho de otro modo. La Comisión recalca que los derechos digitales sólo se pueden ceder como licencia de explotación, no como contrato de edición. Advierten también sobre negociar diferentes contratos: uno para e-readers, otro para móviles o cualquier otro tipo de plataforma tecnológica. Siempre por un período corto de tiempo y teniendo en cuenta que la Ley de Propiedad Intelectual puede que cambie en breve.

Especifican los porcentajes que los autores deberían exigir por dicha cesión digital. Por lo que he leído en diversos medios, muchas editoriales quieren seguir pagando el 5 o 10% de esos derechos a los autores, cuando en los países anglosajones andan por el 40 o 50%. En el término medio parece ser que andará la virtud en el mercado español. Eso sí, recomendando un precio en torno a los 10$ para las novedades digitales, para no quedar muy desfasados con respecto a otros grandes mercados.

Una actitud valiente que no sé como será recibida por los grandes sellos editoriales. Y que tampoco podemos asegurar que vayan a llevar a cabo todos los escritores. Quizás los consagrados podrán negociar desde una posición de fuerza. Pero los noveles que firman sus primeros contratos o con pocos libros en la calle puede que se asusten ante la disyuntiva de no ver publicadas sus obras. Permaneceremos atentos para ver como se desarrolla esta nueva época ante la que, ahora sí, todos deberemos tomar posiciones.

De momento he sabido que una de las obras de Juan Gómez Jurado, uno de los integrantes de la famosa Comisión anteriormente citada, ya está disponible en el Apple Store para descargársela como aplicación de iPhone a un precio prácticamente simbólico (menos de un euro). Imagino que será sólo el comienzo de lo que se presupone como el inicio del cambio en el mundo editorial. Renovarse o morir, como suele decirse.

También en estos días he conocido otra sugerente iniciativa. El escritor Pedro de Paz, del que ya he hablado en alguna ocasión en este blog, ha tenido la idea de colgar en su web una selección de relatos inéditos titulada "Ocho vueltas de tuerca" que se pueden descargar de forma totalmente gratuita en diferentes formatos de lectura digital: EPUB, MOBI o PDF. Además se puede también acceder, en esos mismos formatos y con plena libertad, a las primeras páginas de sus tres novelas publicadas. Otro escritor que intenta adelantarse a los nuevos tiempos que se avecinan y al parecer con un considerable éxito tras esta iniciativa.

El siglo XXI parece que ha tardado en llegar al mundo del libro, pero parece que ahora es de verdad, y puede que empiece a moverse a velocidades vertiginosas. Todos deberemos estar preparados para esta nueva y fascinante aventura que se nos presenta. Y vosotros, ¿qué opináis al respecto?