viernes, 29 de octubre de 2010

NOVELAR A LOS NAZIS

Uno de los actos a los que acudí la semana pasada dentro del interesante programa del III Festival Getafe Negro de novela policíaca llevaba por curioso título el mismo que el de esta entrada: "Novelar a los nazis". La charla tuvo lugar en el Centro Municipal de Cultura de Getafe, lugar de gratos recuerdos para mí al rememorar algunas presentaciones de las que disfruté el año pasado, y contaba con un elenco de excepción: el escocés Phillip Kerr, uno de los escritores actuales de género negro más importantes en toda Europa; Rosa Ribas, escritora española afincada en Alemania, y Lorenzo Silva como presentador y conductor del acto.


Los organizadores de Getafe Negro querían presentar a dos escritores que novelan sobre un país distinto del suyo con percepciones diferentes. Ambos escriben libros ambientados en Alemania, pero las perspectivas cambian. En el caso del escritor británico se sumerge primero en la Alemania de entreguerras, pasando por los primeros pasos del nazismo hasta alcanzar el paroxismo nacionalsocialista y la llegada de la II Guerra Mundial. Lo hace ayudado por las andanzas de Bernie Gunther, un policía de la Republica de Weimar que sucesivamente ejerce de detective privado y de nuevo policía al servicio de los nazis hasta desembocar en oficial de la SS en la campaña ucraniana. Un personaje que le ha reportado un gran éxito de crítica y público, recogiendo entre otros el Premio Internacional de Novela Negra de RBA en el año 2009.

Rosa Ribas tiene un punto de vista muy diferente, a la par que más moderno. La escritora lleva veinte años viviendo en Alemania, dos años en Berlín y el resto en Frankfurt. En sus escritos ha querido reflejar esa visión del inmigrante, de la persona de fuera que intenta integrarse en una sociedad multicultural que ha fracasado según los propios dirigentes alemanes, en un debate encendido que está a la orden del día. El personaje principal de sus novelas es Cornelia Weber-Tejedor, una comisaria de policía hija de gallega y alemán, que se enfrenta a sus propios problemas como integrante de una segunda generación que no sabe si sentirse ciudadana alemana o extranjera, investigando casos criminales en una sociedad que no ha cambiado tanto con el devenir de los años.

Phillip Kerr, con un acento bastante cerrado que era difícil de seguir, nos cuenta la atracción que siempre ha tenido por Alemania. Desde los primeros libros o cómics de su etapa adolescente, pasando por la fascinación que sintió al ver la película "Cabaret", hasta su graduación como abogado especialista en derecho alemán. Un interés centrado también en Berlín, una ciudad que siempre ha importado a los británicos desde un punto de vista social, político y cultural. Una ciudad que le apasiona al escritor escocés, al igual que a Lorenzo Silva, aunque Rosa Ribas no comparte ese entusiasmo y se decanta más por su ciudad actual: Frankfurt, la moderna ciudad de los rascacielos, motor económico de la locomotora alemana y por ende de la vieja Europa, aunque de la ciudad del Main se queda con su carácter burgués, sus iniciativas ciudadanas y el mosaico de culturas que engloba, con un tercio de la población extranjera y un porcentaje similar en cuanto a parejas mixtas.

Los participantes en la charla debaten a continuación sobre el tema estrella de la tarde: el nazismo, la experiencia del pueblo alemán en esa tortuosa época, las causas del advenimiento del mal absoluto encarnado por Hitler y sus secuaces, y el sentimiento de culpa que el pueblo alemán sigue cargando sobre sus espaldas después de tantos años.

Kerr asegura que al adentrarse en esa época con un personaje como Gunther puede novelar historias policíacas fijándose en el contexto de dicha sociedad. Puede hablar de un asesino en serie, o de cualquier otro delincuente, teniendo en cuenta que los mayores criminales de la historia están al servicio de la policía y de las autoridades alemanas en ese momento. Una curiosa amalgama de personajes y situaciones que le ayudan a escribir novelas negras con un fuerte componente histórico y un trasfondo de la realidad social en la que se sitúan.

La anécdota de la tarde sucedió cuando se le preguntó al escritor escocés sobre las causas del nazismo. Afirmó sin ningún género de dudas, y con ese característico humor británico tan conocido en el mundo, que el causante de dicha situación fue el exceso de leyes y abogados. Aseguró que la recesión actual mundial tiene los mismos causantes: demasiadas leyes (locales, estatales, nacionales o europeas), demasiados abogados y demasiados políticos que en muchos casos también son abogados. Un curioso punto de vista que encendió el debate a su alrededor.

Al joven traductor, algo nervioso ante el miedo escénico, le puntualizaba en determinadas ocasiones Lorenzo Silva, ya que no quería que el público se perdiera algunos detalles en las extensas intervenciones de Phillip Kerr. En la réplica de Rosa Ribas, la escritora quiso matizar que hubo muchas causas que dieron lugar a la infame época del nazismo: la grave crisis económica en la etapa de entreguerras, la corrupción, la humillación de un país que aún hoy sigue pagando las consecuencias de la I Guerra Mundial y la eficacia nacionalsocialista a la hora de enfervorizar y mover a las masas, obviando terribles pasajes que abochornarían al mundo durante décadas.

Los dos escritores hablaron de los motivos para sumergirse en el género negro. Rosa Ribas afirmó que le permitía adentrarse y criticar desde dentro la sociedad alemana, novelando historias policiales muy influenciadas por el entorno en el que se desarrollan. Tramas que al ser traducidas al alemán han recibido elogios pero también algunas críticas dentro de esa sociedad. Unos atraídos por la manera que la escritora española tiene de narrar género negro utilizando esa visión del inmigrante en un entorno multicultural, y otros aduciendo que abusaba de tópicos. En definitiva, distintas opiniones que no le influyen a la autora para autocensurarse.

A Kerr por el contrario, le atrae más el contar una buena historia que el crimen en sí del que se nutren sus obras. De ese modo los lectores eligen el género negro, tanto por disfrutar de una buena historia, como por alejarse de otro tipo de obras con las que no se sienten tan identificados. Unas novelas en las que no deja títere con cabeza, asegurando su autor que al hablar mal de todos (alemanes, ingleses, americanos, rusos o argentinos) sabe que recibirá críticas en los diferentes países pero no le importa demasiado.

Seguimos entonces con un interesante turno de ruegas y preguntas desde el público asistente que hizo que el acto se alargara casi hasta las dos horas. De todos modos este rato se hizo corto, gracias a lo ameno de las intervenciones, y el reloj corrió casi sin darnos cuenta. Minutos después se dio por finalizada la charla, ya que a continuación iba a tener lugar otra presentación en la misma sala. Como colofón pudimos saludar a Lorenzo Silva en el entreacto, compartiendo una breve charla junto a otros asistentes a la presentación, como el escritor Paco Gómez Escribano o Lorenzo Rodríguez, de la revista Culturamas.

domingo, 24 de octubre de 2010

ENTREVISTA A LORENZO SILVA

A pocos días de comenzar Getafe Negro, el escritor y comisario del acto Lorenzo Silva nos recibió amablemente para concedernos una entrevista y contarnos cosas interesantes sobre su última novela, "La estrategia del agua". Una entrevista realizada junto a Celia Santos, de “Más que palabras”.

P: “La estrategia del agua” es la sexta novela de la saga comenzada con “En el lejano país de los estanques”, hace ya más de una década. Los personajes principales siguen siendo Bevilacqua y Chamorro, ayudados en esta nueva aventura por meritorios muy notables ¿Qué evolución han tenido los protagonistas y sus colaboradores a lo largo de estas novelas?

R: Realmente es la quinta novela, el sexto libro y la novena aventura, ya que hay cinco novelas y un libro con cuatro relatos de estos personajes. La serie, editorialmente empezó hace doce años pero para mí empezó hace quince. Un periodo muy intenso. La primera novela es muy diferente a esta porque la realidad en la que vivimos es muy distinta. Hay un detalle que revela esta evolución; en la primera novela Bevilacqua no tiene móvil, es más, se declara objetor contra estos aparatos ya que piensa que es un atentado contra la intimidad. En la última novela se pasa prácticamente días enteros hablando por el móvil. Vivimos en una sociedad en la que cada uno hace sus propósitos individuales y después esa misma sociedad, con la potencia de sus medios nos arrolla. Y eso es lo que les ha pasado a los personajes porque los cambios son inevitables; los delincuentes y los delitos son totalmente diferentes.

P: En la novela se describe con maestría el trabajo policial, pero también el mundo procesal, lo que se cuece entre bambalinas en el ámbito judicial con sus luces y sombras. Bevilacqua está hastiado y desencantado con el sistema, pero decide seguir luchando. ¿Tiene solución el problema judicial en nuestro país?

R: Los miembros de la administración de justicia y los policías no dejan de ser trabajadores como nosotros, con las mismas dificultades y limitaciones. Bien es cierto que tienen ciertas prerrogativas, pero siempre bajo control de los jueces y no siempre las pueden utilizar. Los policías no son héroes que resuelvan, son auxiliares de la administración de justicia. Ellos no toman ninguna decisión. Lo único que pueden hacer es reunir pruebas y en circunstancias excepcionales, privar de libertad a una persona por unas cuantas horas y cumplir las órdenes de los jueces. La realidad de los jueces para mi ha sido muy importante en toda la serie, pero especialmente en esta historia, porque se ponen de manifiesto algunas de las insuficiencias y fallos de nuestro sistema judicial. ¿Tiene remedio? Creo que en los últimos quince años la administración de justicia ha mejorado, sobre todo en medios técnicos, pero hay otros aspectos en lo que pienso que le queda mucho por hacer. Sobre todo que los miembros de dicha administración tomen conciencia de servicio al ciudadano y que no se sientan más autoridad que servidor público. Y que el recurso abusivo a los tribunales por parte de los ciudadanos desaparezca. No se puede utilizar a la administración de justicia sólo para joder al prójimo.


P: En esta obra apreciamos el protagonismo y el fuerte carácter de algunos personajes femeninos, reivindicando el papel preeminente que la mujer siempre debería haber tenido en la sociedad: jueces, forenses, investigadoras criminales, pero también delincuentes. ¿Cuál es el mayor reto a la hora de construir un personaje de estas características?

R: Para mí la ficción es una indagación de la realidad. Es cierto que la ficción tiene unas leyes y unos mecanismos que no siempre tienen por qué ser 100% fidedignos, pero lo que sí creo es que tiene que tener esa conexión con la realidad para ser creíble y tener una mínima trascendencia. Mi aproximación a los personajes femeninos la hago desde la realidad. En la administración de justicia hay muchas mujeres que son la autoridad dentro de la jurisprudencia. En mi novela, el personaje masculino está sometido a esa autoridad femenina con normalidad, porque esa autoridad es legítima, no tiene que sobreactuar ni reivindicarse para ser respetada. Si echamos un vistazo a un juzgado de violencia, por ejemplo, veremos que la juez, la fiscal, la forense… prácticamente todas son mujeres. Y lo mismo pasa con las delincuentes; también hay mujeres delincuentes. Lo que intento es reflejar esa normalidad.

P: Tanto en las investigaciones criminales, detalles judiciales y procesales o cualquier otro apunte técnico se nota el exhaustivo trabajo de documentación que realizas antes de escribir una novela. ¿Cuánto tiempo aproximado te puede llevar documentarte para una obra de estas características? ¿Y para escribir la obra propiamente dicha?

R: Depende de la historia, pero nunca menos de dos o tres años. Lo primero es seleccionar la historia que voy a contar. A veces tengo exceso de ideas porque hay muchas historias que merecen ser contadas. Una vez tengo la historia, busco los personajes y cuando ya los tengo, es cuando empiezo a documentarme. Por ejemplo, en esta novela aparece un juzgado de violencia, pues para mí era importante acudir a uno de ellos y hacer un reportaje desde dentro.

P: En una obra de género negro se suele reflejar y criticar en parte el modelo de sociedad en el que se desenvuelven los personajes y su historia. En este caso aparecen los líos judiciales, la controvertida ley contra la Violencia de Género, las disputas en los divorcios, la crisis económica o tramas en las que la corrupción, las mafias o el dinero negro se mueven como pez en el agua. ¿Estamos ante una sociedad amoral que se merece el castigo que cíclicamente recibe?

R: Una ley no es más que una respuesta coyuntural a un problema. Pero más que en la ley yo quería indagar en el problema de la violencia de pareja, familiar, de raíz afectiva. Esa violencia se ve agravada desde esa afectividad y esa confianza porque el agresor está en posesión de secretos, sentimientos, espacios domésticos. Esta historia plantea que toda esa ventaja la tiene indudablemente el varón, pero también hay mujeres violentas que disponen de las mismas armas y las mismas ventajas respecto al varón con quien han tenido una relación afectiva. Mi novela intenta plantear la pintura completa y ese planteamiento no menoscaba esa pintura y que tanto unas víctimas como otras deben ser protegidas. Que la protección de unos no menoscabe la de los otros.

P: Recientemente has sido galardonado con el VIII Premio Algaba de Biografía, Autobiografía, Memorias e Investigaciones Históricas con su obra ‘Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil’, en la que relata las memorias de la Benemérita. ¿Qué opinión tiene el cuerpo castrense de sus obras, sean noveladas o históricas, en las que la Guardia Civil tiene un papel determinante?

R: No, no se sienten molestos. El reflejo literario de la Guardia Civil ha sido extraordinariamente inclemente. Ahora lo tengo muy reciente al tratar de contar los 166 años de historia del cuerpo. En la conciencia colectiva, la intervención de la guardia civil, creo que equivocadamente, se asocia a una especie de perspectiva reaccionaria, cuando los guardias civiles, desde su origen, son todo lo contrario. Son una creación de la España liberal. El duque de Ahumada quiso crear un cuerpo que devolviera la seguridad interior a un país que la tenía absolutamente perdida. Tanto él como su hijo eran dos liberales perseguidos por Fernando VII y que incluso se tuvieron que exiliar. E históricamente, cuando la Guardia Civil ha tenido mayor expansión ha sido con los gobiernos progresistas. En la I y la II República aumentó enormemente el cuerpo. En la democracia, los gobiernos que más han impulsado la Guardia Civil han sido los gobiernos de izquierdas. Fue el cuerpo que protegió la proclamación de las dos Repúblicas, se opuso mayoritariamente al golpe de julio del 36. Durante la Guerra Civil, de 35.000 miembros que había en el cuerpo, 20.000 se mantuvieron leales a la República, que gracias a ellos no se sublevaron las grandes ciudades. Tenían siete generales y sólo uno se sublevó. La gente sólo se queda con la imagen de la Guardia Civil de la época de Franco, que por cierto estuvo a punto de disolver el cuerpo precisamente por su querencia republicana. Él se planteó que sólo la podía mantener si la revolucionaba de arriba abajo y lo intentó pero no lo consiguió. Cuando acabó el franquismo, el cuerpo se puso al servicio de la democracia. Es cierto que un centenar de guardias civiles intentaron dar un golpe de estado, pero los otros 70.000 se les pusieron en frente, y ya sabemos dónde acabaron esos ciento y pico guardias civiles. Ningún otro colectivo en este país ha hecho un sacrificio por el mantenimiento de las libertades de los ciudadanos. Sólo en la lucha contra ETA ha perdido 210 miembros, más los que ha perdido en otros ámbitos. Creo que la sociedad ha sido injusta con este colectivo.

P: Muchas gracias por todo, Lorenzo. Un placer haber charlado contigo.

R: Gracias a vosotros.

miércoles, 20 de octubre de 2010

RUEDA DE PRENSA DE KEN FOLLET EN MADRID

Esta mañana ha tenido lugar en Madrid el acto de presentación de la última novela de Ken Follett, "La caída de los gigantes", primera parte de la trilogía "The Century", saga que el autor galés tiene en mente ir publicando en próximos años.

El lugar elegido por Random House Mondadori, editorial que publica en español los bestsellers de Ken Follett, no ha podido ser más acertado: la antigua estación de ferrocarril de Delicias, que no presta servicio ferroviario en la actualidad pero sí alberga el Museo del Ferrocarril. En sus andenes la organización del evento ha instalado una tribuna para los fotógrafos acreditados, que esperaban ansiosos la llegada del insigne escritor.

La entrada en el andén adyacente a nuestra posición de un tren de vapor con su locomotora y vagones de época, incluyendo su columnata de humo funcionando a pleno rendimiento, ha sido el pistoletazo de salida para el peculiar posado de Ken Follett ante los medios. Tras unos operarios de estación ataviados para la ocasión que portaban carretillas llenas de ejemplares del libro a presentar, el señor Follett ha hecho su estelar aparición. Después de subirse a la plataforma preparada para el photocall, el escritor se ha dirigido a los presentes, asegurando que estaba encantado de presentar su última novela en nuestro país, mientras los flashes se disparaban sin cesar a su alrededor.

Tras terminar esta primera toma de contacto, nos hemos dirigido a la primera planta del edificio colindante mientras atravesábamos salas del Museo del Ferrocarril repletas de maravillosas maquetas de trenes. En la sala Eiffel ha tenido lugar el acto central de la presentación, dónde hemos sido recibidos por la editora de Random House una vez explicados los pormenores de la rueda de prensa.

La representante de la editorial ha agradecido a Ken Follett su presencia en nuestro país para esta presentación, tras hacer un hueco en su apretada agenda, apoyando con su visita el gran lanzamiento de "La caída de los gigantes" por parte de Random House Mondadori. Una primera tirada de 750.000 ejemplares editados en castellano para España, resto de países de habla hispana y Estados Unidos. La novela se ha catapultado a los primeros puestos en todas las listas de ventas, e incluso en este primer mes desde su publicación se han tenido que hacer dos reimpresiones de 50.000 ejemplares cada una. La editora ha recalcado el especial vínculo y la larga relación de Ken Follett con sus lectores españoles, recordándonos que sólo de la obra "Los pilares de la tierra" se han vendido cinco millones de ejemplares en nuestro país, siendo el libro más leído por los españoles en la última década.

A continuación ha dado la bienvenida a Ken Follett, que ha hecho acto de presencia en el cuidado escenario preparado para la ocasión. El escritor ha hecho una breve intervención ante todos los asistentes, minutos antes de someterse a las preguntas de rigor de los medios presentes.

El escritor galés nos ha hablado de la idiosincrasia de "La caída de los gigantes". Una obra que forma parte de la ambiciosa trilogía que Follett piensa escribir en torno al convulso siglo XX, llamada "The Century". En esta primera novela nos habla de las sufragistas inglesas, la Revolución Rusa y la I Guerra Mundial a través de las historias personales de cinco familias muy diferentes entre sí (alemanes, rusos, ingleses, galeses y norteamericanos), pero cuyas relaciones se van entrelazando a lo largo de la trama. Una novela que no pretende ser histórica, sino una novela de historias, de personajes. Un libro que trata de las familias, de sus miembros, de su entorno y de la evolución que tienen sus vidas a lo largo del período de tiempo en el que está ambientada esta obra. Sobre la segunda novela de la saga, en la que trabaja actualmente, nos ha adelantado que tratará sobre la II Guerra Mundial, aludiendo en una parte importante a la anterior Guerra Civil española, y saldrá a la venta en 2012. La última parte de la trilogía saldrá en unos cuatro años y su trama girará en torno a la guerra fría.


Al acabar esta alocución, el señor Follett se ha sentado en la mesa junto a la editora de RHM, dispuesto a responder las preguntas que le lanzaran los diferentes medios allí acreditados. Las cuestiones efectuadas por los periodistas han sido de lo más variadas. Desde cuál era su opinión sobre el uso de Internet a la hora de comunicarse con sus lectores o lanzar una campaña de promoción, a preguntarle que escenas de la obra le ha costado más trabajo novelar. Intervenciones que versaban sobre si su ideología influía en la redacción de la trama o le afectaba el peregrino debate sobre la calidad literaria de los best-sellers, pasando por otros temas cómo la adaptación de sus novelas al cine o televisión o el origen del título de esta obra, sin olvidarse del arduo proceso de documentación a la hora de enfrentarse a tan monumental proyecto.

Las respuestas del escritor galés, efectuadas en inglés pero con un tono pausado y vocalizando a la perfección, han permitido seguir la intervención casi sin hacer caso del aparato de traducción simultánea. Ken Follett nos ha asegurado que usa Internet continuamente, sea para recibir apreciaciones de sus obras a través de sus lectores, documentarse para una obra o viajar a otros países sin necesidad de moverse de su domicilio a través de Google Earth. Su conocida ideología laborista no le subyuga a la hora de escribir una obra. Según sus palabras, un buen escritor debe dejar de lado sus ideas propias y ser lo más objetivo posible al narrar una trama, intentando escribir desde el punto de vista propio de cada personaje o situación diferente, sin tomar abiertamente partido.

Follett está muy satisfecho con el resultado de la miniserie que en estos momentos se emite en España basada en su obra más conocida, "Los pilares de la tierra". Como primicia nos ha adelantado que los mismos productores de esta serie tienen ya el guión preparado y esperan empezar a rodar a mediados de 2011 otra producción relatando los hechos acaecidos en "Un mundo sin fin". También en Alemania se está preparando otra serie sobre su novela "Una fortuna peligrosa" y ha asegurado entre bromas que está dispuesto a vender los derechos de las pocas obras que no tiene comprometidas si algún productor se lo proponía.

En un ambiente muy distendido, Follett ha asegurado que lo mejor de ser escritor de best-sellers, tarea en la que lleva ocupado más de treinta años con 26 libros escritos y más de cien millones de ejemplares vendidos, es poder dedicarse a lo que más le gusta, siendo además muy feliz con su trabajo. Un trabajo enriquecedor, con el que disfruta emocionando a los lectores, ya que asegura que esa es la única clave de su éxito. Una obra que te llegue al corazón, que te haga sentir, llorar, emocionarte ante los hechos que les ocurren a sus personajes. Eso es lo primordial a la hora de lanzarse con un nuevo proyecto, y algo que tiene que tener en cuenta cualquier persona que quiera dedicarse a escribir.

El escritor nos ha contado el laborioso proceso a la hora de aventurarse con esta trilogía. A la hora de documentarse pensaba que iba a encontrar otras obras que enfocaran esos temas desde puntos de vista similares, pero la realidad era bien distinta. Le costó seis meses de duro esfuerzo leer todo tipo de documentación para ambientarse en su historia, y luego otros seis meses preparando el guión de la trama y los personajes a los que iba a dar vida una vez se pusiera a escribir la novela. Una obra de la que ha destacado dos escenas principales: la batalla de Somme o la toma del Palacio de Invierno de San Petersburgo. De personajes se ha quedado con Walter, el espía alemán cuya formación e ideales están tan alejados de los que él promulga, antes de que su mundo cambiara repentinamente al enamorarse de una joven inglesa.

Al terminar el turno de preguntas, unos pocos privilegiados hemos tenido la suerte de que Ken Follett nos firmará un ejemplar de su obra, antes de ser requerido por la organización para las entrevistas personalizadas que tenían apalabradas con diferentes televisiones. El acto ha terminado con un breve refrigerio que todos hemos agradecido tras disfrutar de un acto muy interesante y entretenido preparado con exquisito mimo por Random House.

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viernes, 15 de octubre de 2010

PRESENTACIÓN DE "SERENO EN EL PELIGRO. LA AVENTURA HISTÓRICA DE LA GUARDIA CIVIL"

Anoche tuvo lugar la presentación oficial de la obra "Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil", de Lorenzo Silva. Este libro, editado por EDAF, ha sido merecedor del VIII Premio Algaba de Biografía, Autobiografía, Memorias e Investigaciones Históricas.

El evento se celebró en uno de los salones principales del Círculo de Bellas Artes de Madrid y tuvo mucho de acto cultural, pero también institucional, al estar presidida la mesa por el Ministro del Interior, don Alfredo Pérez Rubalcaba, a la sazón mando superior de la Guardia Civil. A su lado, además del autor, se encontraba el escritor Andrés Trapiello, flanqueados en ambos lados por el representante de la editorial y el de Ámbito Cultural del El Corte Inglés, patrocinador de este certamen.

Abrió el fuego de las intervenciones el editor de Edaf, agradeciendo al resto de componentes de la mesa su asistencia y recalcando la creciente importancia de un premio cada vez más consolidado. Después fue el turno del representante del patrocinador, resaltando el interés de su empresa por seguir ejerciendo el mecenazgo cultural en una época tan complicada para todos.

A continuación Andrés Trapiello fue el encargado de introducir la obra de Lorenzo Silva y presentarla al numeroso público asistente. En su alocución rememoró un artículo que escribió para el diario El País, aludiendo a las peculiaridades del tricornio, como primer acercamiento literario hablando del cuerpo castrense. Después fue el presentador del primer libro de la saga de Bevilacqua y Chamorro, los investigadores de la Guardia Civil que Lorenzo Silva ha convertido en todo un clásico de la novela policial española. Y ahora presentaba este ensayo histórico sobre la Benemérita, también de Lorenzo Silva, con lo que esperaba, dicho entre bromas y veras, que pudiera seguir librándose de las multas por exceso de velocidad si le paraba alguna patrulla de Tráfico.

Trapiello habló en profundidad del libro de Lorenzo Silva, haciendo hincapié en que este ensayo novelado refleja a la perfección, no sólo la verdadera historia de la Guardia Civil a lo largo de sus 166 años de singladura, sino también, y quizás eso es lo más importante, la realidad de la sociedad española durante todo ese período. Una sociedad que ha ido evolucionando durante los convulsos siglos XIX y XX, de forma paralela a un cuerpo policial y militar sobre el que se han vertido luces y sombras. Un libro dónde, desde el punto de vista más objetivo posible, se narran las vicisitudes de los abnegados miembros de la Benemérita, desde el guardia raso del puesto rural más recóndito del mapa hasta los generales que marcaron su destino. Una obra que analiza hasta el detalle las acciones de la Guardia Civil, no guardándose nada en el tintero, sin maniqueísmos absurdos, resaltando acontecimientos importantes de la Historia de nuestro país en los que siempre aparece algún miembro de la Benemérita. Hechos en los que este Cuerpo de Seguridad puede salir mejor o peor parado, pero hechos que ahí están y Lorenzo Silva los ha querido reflejar en su obra. En definitiva, una Guardia Civil que es un espejo de la sociedad española durantes sus más de 150 años de existencia.

Llegó el turno de Lorenzo Silva, que agradeció su presencia al resto de compañeros de mesa, recordando en forma de anécdota su primer encuentro con el Ministro del Interior, treinta años atrás. Fue en una charla que el señor Pérez Rubalcaba, en esos momentos alto cargo del Ministerio de Educación, impartió en el Instituto de Secundaria donde cursaba sus estudios Lorenzo Silva. Después nos contó brevemente su larga relación literaria con la Guardia Civil, desde que en 1998 publicó la primera novela en la que aparecían Bevilacqua y Chamorro, "El lejano país de los estanques". Hasta ese momento, según nos comentó Silva, no tenía una especial relación con el Cuerpo, aparte de algún encuentro por temas referidos a su trabajo de abogado, pero a partir de entonces se estrecharon los lazos.

En el caso de la obra presentada, Lorenzo Silva remarcó que él no es historiador, y que además se ha querido alejar de las numerosas obras ensayísticas que versan sobre la materia, aunque sí ha podido utilizarlas como documentación. Su obra no es un libro de Historia, argumentó, sino un libro de historias. De historias de hombres, y desde hace pocos años también mujeres, que han servido a la Guardia Civil desde el lejano 1844, cuando el visionario Duque de Ahumada creó este cuerpo policial para proteger los campos y caminos de nuestro país, y por ende, proteger a los ciudadanos españoles, siendo garantes de la seguridad en dichas zonas. Enumeró algunas de estas historias y anécdotas diversas, desconocidas para el gran público, intentando ser ecuánime en su escritura, pero olvidándose de los tópicos que a veces van asociados a la Guardia Civil.

Por ejemplo, nos contó que hubo guardias civiles presentes en los acontecimientos más importantes de nuestra historia a lo largo de siglo y medio: la instauración y caída de la I y II República, el alzamiento del 18 de julio de 1936 y la posterior Guerra Civil, los años del franquismo, incluyendo su triste final con la ejecución por fusilamiento de aquellas horrendas penas de muerte, y la lucha antiterrorista, sin omitir errores ni tampoco actos heroicos. Detalles tan importantes como que, tras el golpe de Estado del 36, sólo uno de los siete generales del Cuerpo se unió a la rebelión y más del sesenta por ciento de los miembros totales de la Guardia Civil permanecieron leales a la República. Una época terrible en la que se fracturó la sociedad española, al igual que una Guardia Civil que fue reabsorbida por otros cuerpos a partir de mediados de 1937 y durante el resto de la contienda civil. Ya durante el franquismo volvió a sus funciones, pero documentos históricos aseguran que estuvo a punto de desaparecer en esa etapa de la posguerra por no confiar en ella los más altos mandatarios del régimen.

El Ministro del Interior fue el encargado de finalizar las intervenciones. Nos contó que estaba encantado de participar en dicho acto por razones personales, profesionales y coyunturales. Personalmente porque es un seguidor y admirador de la literatura de Lorenzo Silva, especialmente tras leer "El alquimista impaciente", título que le recordó su vocación de químico. Profesionales porque, en calidad de Ministro del Interior, es el mando superior de los Cuerpos de Seguridad del Estado, y por supuesto de la Guardia Civil. Y coyunturales, ya que defendió el carácter militar además de policial del cuerpo castrense, recordando que este punto ha sido aprobado por abrumadora mayoría en el parlamento español. Un Cuerpo de larga tradición, pero que intentan adaptar a los tiempos modernos tras cambiar la antigua cartilla de los guardias y el férreo régimen de disciplina militar impuesto desde tiempos inmemoriales. Un Cuerpo de Seguridad que funciona a la perfección, y cuando algo funciona bien, aseguró, es arriesgado cambiarlo.


Tras la finalización de las alocuciones, los asistentes pasamos al salón adyacente, dónde pudimos degustar canapés de alta cocina acompañados por todo tipo de bebidas. En esa habitual y heterogénea mezcla que se produce tras este tipo de actos, donde escritores, agentes, editores, periodistas y demás personas relacionadas con la cultura en sus diferentes vertientes, compartimos un agradable rato conversando con algunos de los asistentes. Charlamos con escritores como Pedro de Paz o Paco Gómez Escribano, con la guionista y escritora Julia Montejo, el periodista Martin Roberts, o algunos de los miembros de la revista Culturamas, encabezados por su alma máter, Javier Vázquez Losada. A última hora, casi cuando nos marchábamos, tuve la suerte de que Pedro de Paz me presentara a Lorenzo Silva. Pude saludarle, estrechar su mano y compartir unos minutos de amigable charla mientras se hablaba de temas tan diversos como algunas anécdotas de la Guardia Civil o sobre los diferentes actos que tendrán lugar la semana que viene en el festival de novela policíaca de Getafe. Nos despedimos de él y del resto de acompañantes mientras quedábamos emplazados para esa tercera edición de Getafe Negro, en la que seguro disfrutaremos tanto como con el acto de anoche.

lunes, 11 de octubre de 2010

LA GENERACIÓN DEL XXI, PROTAGONISTA DEL OTOÑO LITERARIO

Recién comenzado el otoño, las novedades editoriales, presentaciones y festivales literarios se suceden sin cesar en muchas ciudades españolas. Pero yo he querido dedicar esta entrada al lanzamiento de algunos de esos libros, hijos literarios de varios compañeros en la afamada Generación del XXI, fantástico término acuñado en su momento por Sergio G. Ros.

En orden cronológico, y ya que se nos van a ir amontonando las buenas novelas en las mesas de novedades de las librerías, empezaremos por Lola Mariné, cuya opera prima, "Nunca fuimos a Katmandú", regenta desde hace unos días una inmejorable situación en los anaqueles literarios de librerías repartidas por toda España. Una obra recién sacada al mercado, pero que ya ha empezado a cosechar prometedoras críticas, así como un gran éxito de público. Seguro que será una de las agradables sorpresas del panorama literario en esta nueva temporada.

La semana que viene se producirá el lanzamiento de la obra de otro escritor novel, Blas Malo Poyatos, conocido por muchos gracias a su magnífica bitácora "A Heminway le negaron 27". Se trata de una novela histórica que ya está dando mucho que hablar: "El esclavo de Al-Hamra". No dejéis de visitar su web, una página sugerente dónde sumergirnos en el convulso período histórico en el que tiene lugar la trama.

También quería hacerme eco de otras dos novedades literarias, en este caso reediciones de dos grandes novelas que por diversos motivos se merecen una segunda oportunidad. La editorial Aladena ha apostado muy fuerte para sacar al mercado las novelas de dos de los integrantes más conocidos de nuestra Generación del XXI.

En este mismo mes verá de nuevo la luz "El final del Ave Fénix", de Marta Querol, una novela de personajes que tuvo buenísimas críticas en su primera edición. Y no es de extrañar, ya que la calidad literaria es indiscutible y el alcanzar el puesto de finalista en la edición de 2007 en el prestigioso premio Planeta no está al alcance de cualquiera, y menos con su primera novela. Una obra a tener muy en cuenta.

Para finalizar nos quedamos con la reedición de la novela "El hombre que mató a Durruti", del escritor Pedro de Paz. He tenido la suerte de poder leer la edición original de esta obra, y entiendo perfectamente que fuera galardonada con el premio José Saramago de novela corta en el año 2003. Una trama policíaca que nos transporta a un contexto histórico clave en nuestra historia reciente con una fuerza desacostumbrada. En esta reedición de una obra corregida y revisada, se incluye además un epígrafe biográfico del anarquista Buenaventura Durruti, con datos inéditos hasta la fecha. La novela se presentará oficialmente el 19 de Noviembre en Madrid, en la entrañable librería "Estudio en Escarlata". Aunque antes, durante los actos literarios de Getafe Negro, tendrá lugar una premiere de la misma el sábado 23 de Octubre.

Está claro que estamos ante una temporada cargada de novedades, y los miembros de la Generación del XXI vienen pisando fuerte. Estaremos atentos a éstas y otras noticias, seguro de que a lo largo del nuevo ejercicio tendremos más agradables sorpresas en ese sentido.

Mientras tanto seguiremos trabajando y preparando próximas entradas que espero sean de vuestro interés. La semana que viene empieza el festival de Getafe Negro y allí estaré para contároslo, aunque también tengo en mente escribir la crónica de algún otro acto literario bastante peculiar e incluso, si se tercia, entrevistar a alguien muy conocido en el panorama literario español. Pero para eso tendréis que esperar todavía algunos días. Hasta entonces, feliz semana a todos.