viernes, 26 de noviembre de 2010

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "ANTES DE QUE SE ME OLVIDE", DE JUAN MANUEL LÓPEZ ITURRIAGA

Anoche tuvo lugar la presentación del libro "Antes de que se me olvide", del conocido ex-jugador de baloncesto Juanma López Iturriaga, dedicado en los últimos años a labores de comentarista deportivo en prensa y televisión, blogger, articulista y conferenciante sobre diversas materias.

El evento tuvo lugar en la sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid y, aunque no soy especialmente nostálgico ni mitómano, me apetecía asistir a un acto que aunaba dos de mis grandes pasiones: la literatura y el baloncesto. Me acerqué hasta la calle de Alcalá, sorteando los últimos coletazos de manifestantes y antidisturbios que todavía pululaban por la zona después de una tarde movida con reivindicaciones varias, pertrechado con un libro al que ya le había pegado un buen bocado en el viaje en metro, encantado con sus primeros capítulos y con ganas de leer más y saber de boca de su autor el proceso de creación de dicha obra.

La sala estaba a rebosar: llena de periodistas, admiradores, curiosos, familiares, compañeros y amigos de Iturriaga que dejaron pequeña la estancia en unos pocos minutos. Creía que no me iba a pasar, pero al final sucedió. Para un seguidor incondicional del Real Madrid y de la selección española de baloncesto, que empezó a botar un balón Molten o un Spalding mientras hacía sus primeros pinitos lanzando a canasta con 11-12 años e imitando a sus ídolos de aquella época, supuso un pequeño shock emocional encontrármelos allí veinticinco años después, junto a mí, sentados en sus sillas respectivas o charlando con otros amigos y compañeros: Juan Antonio Corbalán, Chechu Biriukov, Rafael Rullán, José Manuel Beirán y cómo no, el protagonista de la noche, Juanma Iturriaga.

La presentación corrió a cargo de Javier Barbero, editor de Turpial; Luis Gómez, periodista de El País y uno de los culpables de la evolución que supuso que un deportista de élite como Iturriaga llegara a convertirse en comunicador, y Juan Antonio Corbalán, compañero de andaduras baloncestísticas de Itu en aquel mítico Real Madrid y en la selección española, además de amigo desde hace más de 30 años y socio fundador de la empresa Make a Team, donde también colabora Iturriaga. Un elenco de lujo que arropaba al autor en su puesta de largo en la capital.

Entre bromas y veras tras las primeras palabras de los protagonistas del acto, empezó la verdadera presentación, con el editor como maestro de ceremonias mientras seguía un guión que dio mucho juego. Una voz en off iba narrando diferentes fragmentos del libro mientras los asistentes escuchábamos atentísimos, dando pie a las reflexiones de Iturriaga sobre ese capítulo en particular. Era la excusa perfecta para que Luis Gómez y Juan Antonio Corbalán conversaran con Iturriaga sobre aquellos diferentes temas, en plan tertulia entre amigos, desglosando anécdotas y curiosidades en un ambiente de lo más distendido.

Desde el prólogo del libro, donde Iturriaga confiesa que llevaba años fantaseando con la posibilidad de escribir un libro y hace poco más de un año esa fantasía tomó visos de realidad. El autor nos reveló que fue el editor el que se puso en contacto con él para hablar del tema, y aunque ya hubiera reflexionado anteriormente sobre ese mismo asunto, empezó a ponerse excusas a sí mismo para no acometer el proyecto. Aunque al final, y una vez resueltas sus dudas, se lanzó sin paracaídas a escribir esta autobiografía, memorias, o quizás podamos mejor llamarla crónica de la vida de un personaje público que, como dijo Corbalán, ha dejado atrás el personaje para convertirse en persona y asumir que todo lo vivido en el pasado sirve después en el futuro.

Un Iturriaga emocionado al principio del acto fue cogiendo confianza con el paso de los minutos, repartiendo junto a su compañero Corbalán momentos divertidos, reflexivos y también emotivos de una vida que ha dado mucho de sí. Recordaron juntos el momento de la llegada de un joven bilbaíno a Madrid, un brutal talento para el baloncesto en edad junior con ganas de comerse el mundo y con unos aires de grandeza que le bajaron nada más llegar a la primera plantilla del Real Madrid. Rememoró, todavía consternado, como Lolo Sainz, a la sazón entrenador del equipo, le obligó a ejercitarse solo mientras lanzaba contra el tablero, pero por la parte posterior de la canasta. Verse obligado a tamaña humillación delante de los compañeros le demostró que en aquel equipo las jerarquías estaban muy definidas, en función de la experiencia y los años en la plantilla, aunque eso no iba arredrarle a alguien que había sido figura destacada en el Europeo Junior de Santiago de Compostela celebrado en 1976.

Otros pasajes leídos nos transportaron a los mágicos momentos vividos en la Olimpiada de Los Angeles 84. Iturriaga evocó lo vivido cuando le colocaron la medalla al cuello, sintiendo de nuevo las mismas sensaciones que le llevan acompañando desde aquella emotiva fecha. Un campeonato que yo también recuerdo con cariño, mientras me levantaba de madrugada a escondidas de mis padres para maravillarme con el juego y la hazaña de unos jugadores que, hasta hacía nada, veían imposible alcanzar ese sueño de colgarse una medalla.

También hablaron de los momentos transcurridos junto a sus compañeros en viajes y concentraciones, mientras Corbalán confesaba que su amigo Itu había días que, directamente, no estaba para nadie. Un deportista con multitud de inquietudes, que al llegar a ese Madrid de finales de los 70, vio un mundo de posibilidades ante sí. Llegaron los años 80, la movida madrileña, asumiendo Iturriaga entre bromas que quizás la noche le había confundido.

Iturriaga confesó que, después de muchos años soslayando las verdaderas causas, había podido hacer autocrítica y asumir que quizás no llegó a convertirse en ese número uno que le hubiera encantado ser sólo por su falta de concentración y focalización, no por descuidar el entrenamiento o el sacrificio en la cancha. Un talento descomunal para el baloncesto, un junior seguido por todos los grandes equipos que se convirtió en una estrella del Real Madrid y en un buen acompañante para la selección de la época, dónde los verdaderos protagonistas fueron otros. Su palmarés casi inigualable, con siete Ligas, tres Copas del Rey y dos Copas de Europa entre otros entorchados con el Real Madrid, o las míticas y memorables medallas con España en el europeo de Nantes o la olimpíada angelina, le convierten en uno de nuestros grandes deportistas de todos los tiempos. Unos logros que desde el punto de vista colectivo fueron inmejorables, pero que Iturriaga lamentaba no haber podido mejorar en el aspecto individual. Aunque como aseguró entonces, el gran Epi, jugador franquicia de la selección y del Barça de la época, no consiguió ganar ninguna Copa de Europa en sus años vistiendo de corto.

El tiempo pasaba volando, mientras nos divertíamos con la charla informal que Iturriaga y sus compañeros regalaban al respetable. Hubo momentos en los que la risa del público casi no dejaba escuchar las palabras de los protagonistas, pero también recuerdos nostálgicos y entrañables. Siguieron también momentos emotivos, como al recordar a su padre, ya fallecido. Su primer y gran fan incondicional, la persona que le acompañó a lo largo de toda su carrera baloncestística, desde aquellas canchas infames donde jugaba de pequeño, con frío, viento o lluvia, pero con el ánimo de convertirse en el jugador profesional que realmente llegó a ser. Nos habló de la crisis de los cincuenta, de lo mal que lo había pasado al llegar a esa edad, y de cómo este libro le ha servido para superar neuras y miedos, en un ejercicio catártico para ahuyentar sus peores fantasmas.

Se habló también de la peculiar relación que Iturriaga tuvo con la prensa en sus años como deportista. Un jugador con carácter y con un humor ácido que era el terror de algunos periodistas, como recordó entonces Luis Gómez. Curiosamente el mismo que dio la posibilidad a Iturriaga de estrenarse como articulista en El País, y uno de los verdaderos artífices del encaminamiento hacia los medios de comunicación que tomó Iturriaga una vez colgadas las botas.

Así transcurrió una hora larga sin que apenas nos diéramos cuenta, hasta que se dio por finalizada la presentación. En ese momento Iturriaga volvió a emocionarse, agradeció de nuevo a todos los presentes su asistencia y obligó a su familia a salir al escenario para despedir el acto. Muchos de los allí presentes asaltaron casi literalmente a Iturriaga para que les autografiará sus libros, entre ellos muchos de los incondicionales del impagable blog del Palomero. Se formó entonces una caótica cola de personas que obligó al autor a volverse a sentar para poder firmar más tranquilamente, mientras seguía levantándose cada pocos segundos para saludar, besar y abrazar a los numerosos amigos y conocidos que se habían acercado al Círculo de Bellas Artes para poder acompañarle en tan especial ocasión. Por supuesto no tardé en unirme al grupo allí formado, con lo que pude yo también saludar a Juanma Iturriaga, intercambiar unas agradables palabras con él y llevarme mi libro firmado.

Como colofón del acto se sirvieron los típicos canapés y viandas, acompañados por bebidas de todas clases, que fueron el preludio para los típicos corrillos de gente afín. Pero esta vez, y sin que sirva de precedente, no nos quedamos mucho rato dada la tardía hora, mientras todavía alucinaba por haberme podido tomar una cerveza al lado de deportistas como Iturriaga o Biriukov, artífices de que un joven madrileño, hace ya muchos años, decidiera jugar al baloncesto.

sábado, 20 de noviembre de 2010

PRESENTACIÓN DE "EL HOMBRE QUE MATÓ A DURRUTI", DE PEDRO DE PAZ

Ayer por la tarde tuvimos la suerte de asistir a una interesantísima velada literaria con motivo de la presentación en sociedad de la novela "El hombre que mató a Durruti", del escritor Pedro de Paz. Aunque durante los actos de Getafe Negro acudimos también a la presentación express de este mismo libro, de hecho la de anoche fue la verdadera puesta de largo de la obra en Madrid, en su reedición con la editorial Aladena.

Esta novela fue la primera del autor en su exitosa carrera literaria. Con su opera prima consiguió alzarse merecidamente con el premio José Saramago de novela corta en el año 2003. Por circunstancias diversas, dicha obra no tuvo una distribución acorde a su calidad literaria, y al autor siempre le quedó clavada esa espinita. Hasta ahora, momento en el que se ha reeditado, en una edición corregida y ampliada con un ensayo biográfico sobre la figura de Buenaventura Durruti, una obra singular que entusiasmará a no pocos seguidores del género negro, novela histórica o ensayo humanístico.

En esta ocasión, el maestro de ceremonias del acto fue el escritor y guionista Jorge Díaz. En su primera disertación nos habló sobre las circunstancias y razones para esta reedición especial, proyecto harto complicado y más en los momentos actuales del sector editorial patrio, presentando de forma muy amena y didáctica la obra y al autor de la misma, Pedro de Paz.

Pedro agradeció las palabras de Jorge Díaz, encantado por poder presentar este libro en un sitio tan entrañable para todos los amantes del género negro como es la conocida librería "Estudio en Escarlata", y en una fecha como el 19 de noviembre, aniversario de la muerte de Buenaventura Durruti. Agradeció también la numerosa concurrencia de público, en un acto en el que los asistentes al mismo dejaron pequeño el espacio habilitado para la ocasión. Nos habló entonces de los motivos para este nuevo lanzamiento de un libro del que está muy orgulloso y satisfecho con el resultado obtenido, sumergiéndose a partir de ese momento en una conversación en toda regla con el presentador del acto, en un toma y daca sin respiro con el que pudimos aprender mucho sobre los entresijos y la génesis de esta novela.

El autor nos contó las razones para lanzarse con este proyecto. De un lado su pasión por el período histórico de la Guerra Civil española, hobby que le ha hecho leer y documentarse ampliamente a través de diferentes medios, buscando nuevos datos sobre esa convulsa época de nuestra historia. Y por otro lado el gusto por la novela policíaca. Al aunar ambas pasiones surgió el germen de esta novela.

De hecho, recalcó el escritor, no buscaba escribir una novela sobre Durruti, pero en el período de documentación le surgió la oportunidad. Se encontró con una personalidad arrolladora y una auténtica vida de película durante los años de existencia del conocido anarquista, por lo que no tuvo que inventarse ningún personaje de ficción para su novela, que transcurre realmente después de su inesperada y misteriosa muerte en el frente de la Ciudad Universitaria de Madrid. Es esa posible investigación policial que tuvo lugar tras el luctuoso hecho la que da origen a la posterior trama detectivesca, en la que el comandante Fernández Durán y el teniente Álcazar, como trasuntos de Holmes y Watson en un cariñoso guiño a su admirado Conan Doyle, tratan de aclarar lo sucedido para tan trágico desenlace.

Pedro de Paz quiso dejar claro a los asistentes que lo que se muestra en la novela son meras hipótesis, las más plausibles vistos los pocos datos fehacientes que tenemos sobre aquella fatídica jornada. A día de hoy no hay certeza alguna sobre los verdaderos motivos de la muerte de Durruti, por lo que la novela parte de esa premisa para pergeñar una trama policial que según Jorge Díaz, va mucho más allá.

El autor confesó que ha seguido investigando sobre el tema y que seguramente, si tuviera que empezar ahora de cero su novela, matizaría algunos aspectos de la misma. Gracias a esta ingente labor de investigación, Pedro de Paz pudo brindar entonces una verdadera sorpresa al respetable, alcanzando el acto literario un estadio superior.

Pedro de Paz nos habló del exilio y posterior caída en el olvido de José Manzana Vivó, el fiel escudero de Durruti, un militar de carrera que acompañaba al anarquista en el momento de su muerte, y por ende, casi el único testigo fiable de lo que sucedió ese 19 de noviembre de 1936. Tras su exilio en México no se volvió a saber nada del sargento Manzana, incluso se llegó a decir que no se reunía ni tenía ningún trato con el resto de exiliados republicanos españoles. Un misterio más a incluir en una cadena de oscuros acontecimientos que agigantaron más el aura que envuelve la figura de Buenaventura Durruti. Hasta ayer.

El escritor nos contó como había trabado contacto con unos supuestos familiares del sargento Manzana, hecho que le corroboraron tras enseñarle pruebas irrefutables. A continuación, para sorpresa del respetable, Pedro de Paz tuvo el placer de anunciar la asistencia entre nosotros de Begoña Manzana, hija del colaborador de Durruti, y su hijo, nieto del militar español. Llegados expresamente desde México, su país natal, habían tenido la deferencia de asistir a la presentación y la señora Manzana se sentó incluso junto al escritor, dispuesta a dar luz sobre la oscura capa de misterio que envuelve toda esta historia.

Begoña Manzana aseguró que su padre era un hombre intachable, un rígido militar de carrera que sirvió a la República fielmente hasta el final de la guerra. Al verla perdida huyó a Francia, como otros miles de exiliados, para posteriormente coger un barco que le llevaría hasta Veracruz. Más tarde se instaló en Ciudad de Méjico, convirtiéndose en un próspero empresario que vivió dignamente el resto de su vida en el país amigo. El sargento Manzana siguió tratándose con el resto de exiliados republicanos, tomando parte incluso en la formación de la Casa de España en el país americano.

Según argumentó la hija del militar, su padre nunca hablaba de la guerra, por más que le insistiera. Sí hablaba del cariño que sentía por Durruti, e incluso la señora Manzana recordaba que en su casa había estado alojado alguna vez un familiar del anarquista. Nunca mencionó a su familia las circunstancias que giraron en torno a la muerte de Durruti, pero su hija, en conversaciones cazadas al vuelo cuando su padre se reunía en casa con otros exiliados republicanos y hablaban del tema sin mencionar nombre alguno, pudo entrever lo que realmente ocurrió en aquel lejano día, hechos corroborados al escuchar las diferentes tesis planteadas sobre el tema desde que contactó con Pedro de Paz.

De una forma distendida y alegre, Begoña Manzana nos narró anécdotas de su padre, como el rígido carácter castrense que imponía incluso a la hora de despertar a sus hijos a las seis de la mañana a toque de campana. O como el temor que sentían los exiliados españoles, aún habiendo huido del país, les llevaba a construir compartimentos secretos en sus casas para esconder escrituras o cualquier otro tipo de documento importante y de valor que quisieran tener a buen recaudo. Escondites que azuzaban el infantil interés que todo niño tiene por las cosas que no conoce, haciendo que la joven Begoña los buscara sin descanso.

A continuación tuvo lugar un turno de preguntas por parte del público asistente, tanto para el escritor como para su invitada especial, haciendo que el acto se alargara sin apenas darnos cuenta. Tras la correspondiente firma de ejemplares por parte del autor se desarrolló entonces la charla habitual en este tipo de actos, acompañados por ricas viandas regadas con bebidas espirituosas para deleite del respetable. Fue entonces cuando pudimos entablar interesantísimas charlas con algunos de los asistentes al acto como los escritores Jorge Magano, Paco Gómez Escribano, Jorge Díaz, Antonia Corrales, Rubén Sánchez, Lorenzo Rodríguez y otros muchos amigos y compañeros del autor que quisieron arroparle en un día tan importante para él. Charlas en las que diseccionamos la realidad del sector editorial actual, enterándonos de esos detalles tan interesantes que son, en definitiva, la salsa de estas reuniones.

Comprar la descarga en Todoebook

viernes, 12 de noviembre de 2010

SEGUNDO ANIVERSARIO DEL BLOG

Parece mentira, pero el tiempo pasa muy deprisa. Con el ajetreo de estas últimas semanas en las que he tenido la suerte de poder asistir a eventos tan interesantes e importantes como la rueda de prensa de Ken Follet, los actos de Getafe Negro o la entrevista con Lorenzo Silva, no me había percatado de una efeméride importante para mí: el segundo cumpleaños de este blog.

Un segundo año de mis andanzas literarias en la red del que no me puedo quejar, aunque como muchos supondréis, uno siempre desea y espera más. Este blog ha seguido afianzándose dentro del mundillo literario, alcanzando más de seis mil usuarios únicos procedentes de 67 países que lo leen en 43 idiomas diferentes. Algo inaudito y que sobrepasa con mucho las perspectivas que tenía al abrir la bitácora, con esas dudas que todos hemos tenido al lanzarnos al ciberespacio. Aunque todos estos datos no tendrían ningún sentido sin vosotros, los verdaderos protagonistas de este blog.

Sin vuestro apoyo, vuestros comentarios y consejos, vuestros ánimos, y la fidelidad que mostráis ante las andanzas de este aprendiz de escritor, yo nunca hubiera llegado hasta aquí. Todas y cada una de las personas que han pasado por mi humilde bitácora, hayan o no dejado su huella en forma de comentario, son muy importantes para mí. Y sin vosotros nada de esto tendría sentido.

En estos últimos doce meses han sucedido un montón de cosas, con sus claros y oscuros en temas personales y profesionales. Pero en el apartado estrictamente literario he avanzado bastante, aunque me queda dar el salto definitivo. A primeros de año me embarqué en una profunda revisión de mi novela negra para adaptarla a los cánones exigidos por agencias y editoriales, quedando muy satisfecho con el resultado. Mientras empezaba a mover la novela, en un mercado editorial convulso y en crisis con las consecuencias que todos conocéis, decidí afrontar un nuevo reto.

Comencé entonces a escribir mi tercera novela, pero tras unas semanas de avances y retrocesos, con demasiados titubeos a la hora de afrontar la narración, tomé la determinación de parar: no era el momento adecuado. Así que guardé dicho manuscrito, con más de 40.000 palabras escritas, hasta que se dieran las circunstancias adecuadas para llevar a buen puerto ese proyecto.

Mientras tanto continué con mis colaboraciones en diversos blogs y revistas digitales, recibiendo buenas críticas a la vez que seguía introduciéndome poco a poco en el difícil sector editorial. En mi blog afronté también como algo novedoso las reseñas de películas que me hubiesen impactado y he de reconocer que el resultado fue mejor de lo esperado. Además, he seguido trabajando en otros proyectos relacionados con el mundo literario, por lo que estos últimos meses han sido para mí muy fructíferos.

En verano me planteé un ejercicio literario que no sabía si podría llevar a cabo con éxito. Una experiencia catártica, una historia diferente que quería escribir siguiendo unas pautas preestablecidas. Liberé mi alma, gobernada por mi yo más introspectivo, y solté todo lo que llevaba dentro. El resultado: una novela que me puede dar muchas satisfacciones en el futuro, aunque de momento siga guardada bajo siete llaves, esperando el momento preciso para ser revisada a conciencia.

Después del verano, exhausto tras el alumbramiento de ese tercer hijo literario, no sabía que camino seguir. Tras unas semanas divagando con otros temas llegué a una conclusión: debía darle una segunda oportunidad a mi opera prima, "El enigma de los vencidos". Me daba auténtica pereza coger de nuevo ese manuscrito, pero creía que valía la pena intentarlo. Con lo aprendido en los últimos tiempos estaba dispuesto a pulir hasta la extenuación una historia que sé que es buena, pero que le faltaba un punto para poder cruzar el Rubicón.

Y es que en esta época de crisis mundial, con el sector editorial envuelto en sus propios problemas, no hay más remedio que buscar la perfección si se quiere tener la más mínima oportunidad. Y más en un país como el nuestro, con un talento ingente todavía por descubrir. Lástima de no haber tenido antes los conocimientos que poseo ahora. Mis historias siempre han sido amenas, interesantes, se leían con fluidez. Pero les faltaba algo para dar el gran salto. Y en ese aprendizaje, a base de seguir leyendo y escribiendo todos los días, encontré la manera de mejorar mis escritos.

Esta nueva revisión la terminé ayer y estoy muy contento con el resultado. Ahora tengo dos novelas preparadas para la pelea, dos manuscritos diferentes que pueden encajar perfectamente en el catálogo de agencias y editoriales. Habrá que ser pacientes, ya sabéis, y afrontar con ánimo el silencio atronador de una espera que ojalá no sea demasiado larga.

Mientras tanto seguiremos trabajando y buscando nuevos retos personales y profesionales. Ya tengo varias ideas para una nueva novela, aunque todavía no hay nada decidido. Y otros proyectos interesantes que pueden ir creciendo con el tiempo. Intentaré también continuar innovando en la medida de lo posible con nuevas entradas en el blog, y sobre todo no dejaré nunca de perseguir mi sueño. Eso sí, espero que con la compañía de todos vosotros.

jueves, 4 de noviembre de 2010

"LA ESTRATEGIA DEL AGUA", DE LORENZO SILVA

Lorenzo Silva es uno de los más afamados y leídos escritores españoles contemporáneos de novela negra, aunque no es el único género en el que se siente cómodo. Un autor con importantes premios otorgados en su carrera, entre los que destacan el Nadal del año 2000 por “El alquimista impaciente” o el Primavera del 2004 por “Carta blanca”. Recientemente ha sido galardonado con el VIII Premio Algaba de Biografía, Autobiografía, Memorias e Investigaciones Históricas con su obra "Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil", en la que relata las memorias de la Benemérita.

El cuerpo castrense es el protagonista de su saga más afamada, la de Becvilaqua y Chamorro. Desde 1998, con la aparición de “En el lejano país de los estanques”, las investigaciones policiales de estos dos guardias civiles tan nuestros nos sumergieron de lleno en el casi siempre denostado género de la novela policíaca, tan de boga en los últimos tiempos, pero alejándose de las tramas anglosajonas y nórdicas para centrarse de un modo más efectista en problemas cotidianos de la sociedad española.

Este es el caso de la sexta entrega de esta singular pareja, “La estrategia del agua”, donde el irónico sargento Vila ha ascendido a brigada, y Chamorro, la guardia bisoña que recordamos de los primeros casos ha madurado personal y profesionalmente hasta alcanzar el grado de cabo. Ayudados por el novato Arnau se enfrentarán a un caso que tiene mucho más fondo del que aparenta en primer término.

El informático Óscar Santacruz es asesinado en el portal de su casa, abatido por dos tiros en la nuca efectuados por lo que parece un asesino a sueldo que conoce el oficio. Un trabajo que llama la atención de los investigadores, ya que la víctima tiene antecedentes menores por tráfico de drogas y violencia de género, pero nada lo suficientemente importante para atraer la atención de mafias con sicarios a sueldo.

Tras el escepticismo inicial de Bevilacqua, asqueado con el sistema judicial patrio al ser liberado un asesino al que había encarcelado tras una ardua y laboriosa investigación con extradición incluida, se impone su profesionalidad para encarar el caso. Los roces del finado con la justicia se debían sobre todo al desastroso divorcio con hijo de por medio que le traía por la calle de la amargura, hecho con el que empatiza inmediatamente el brigada de la Guardia Civil. Pero detrás de esa amarga experiencia se esconde una madeja más enredada de la que los investigadores habían pensado en un principio.

La apatía inicial de Bevilacqua se transforma al verse ligeramente reflejado en el hombre que ha sido asesinado. Tras empaparse de las costumbres de Santacruz, incluyendo las filosóficas lecturas de Epícteto y Sunzi, se crea una corriente etérea entre el muerto y el policía: el divorcio, los hijos, la desazón de una persona que cree haber malgastado más de la mitad de su vida y no está contento con el resultado, esa crisis de la madurez que le hace a uno replantearse si realmente está haciendo lo correcto. Y el brigada, admirado ante los esfuerzos de la víctima por reclamar sus derechos, emprende su propia cruzada personal para acabar con tal iniquidad.

Lorenzo Silva utiliza la más rabiosa actualidad para adentrarnos en una historia de las que podemos encontrarnos a la vuelta de la esquina, sin artificios desmesurados ni giros inesperados. La falta de medios y el mal funcionamiento de la Justicia española, o su propia injusticia, es uno de los trasfondos más sobresalientes. Pero el autor nos habla de otros asuntos muy candentes en el panorama actual, como las leyes contra la Violencia de Género, los problemas de divorcios y la custodia de los hijos, o el papel cada vez más predominante de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, intentando sobreponerse al machismo arcaico impuesto durante siglos.

Con la maldad como telón de fondo, abrumado por el hecho de que la perversidad se puede esconder tras cualquier esquina, el lector se encontrará una trama lineal y efectiva, narrada de forma magistral a la par que sencilla. Veremos la evolución de unos protagonistas de carne y hueso, su madurez a la hora de enfrentarse a los diversos retos que se les plantearán, ayudados por un plantel de secundarios de lujo que dan mucho juego a la hora de resolver satisfactoriamente el caso.

El hilo argumental se sigue a la perfección desde el primer momento, apoyado en unos diálogos tan finamente trenzados que no nos percatamos de que sean los que realmente llevan el peso de la trama. El autor utiliza un lenguaje llano y natural que capta la inmediata atención del lector desde el inicio, disfrutando de los combates dialécticos de Bevilacqua con compañeros, autoridades o delincuentes. En definitiva, una de las mejores obras de esta saga policial española, esperando que su autor no haga sufrir durante mucho tiempo a sus lectores para ofrecerles la próxima entrega.




Comprar la descarga en Todoebook