lunes, 10 de enero de 2011

UNA NUEVA MANERA DE COMENZAR EL AÑO

En esta primera entrada del año retomaré la literatura de viajes para contaros brevemente cómo he pasado los primeros días del 2011. El motivo ya lo avancé en el último post. Por diversas circunstancias decidimos innovar en los planes de Navidades y nos marchamos a un lugar paradisíaco para celebrar la llegada de un año que espero nos depare gratas sorpresas a todos.

Así que después de celebrar la Nochevieja en Madrid con mis familiares preparamos las maletas para embarcarnos el mismísimo día de Año Nuevo con destino a una de las islas afortunadas: Lanzarote. Un viaje ilusionante con el que queríamos empezar el año cargados de energía positiva. Y os puedo asegurar que la estancia allí no sólo ha logrado este propósito, sino que a uno le quedan ganas de echar raíces en un lugar tan estupendo.

Tras sorprendernos en Barajas por la cantidad de gente que había en el aeropuerto el día 1 de Enero nos embarcamos en un vuelo de Ryanair (creo que esta compañía no nos va a tener más como clientes por diversas razones que no vienen al caso y con las que afortunadamente no han podido deslucir nuestras vacaciones). Y la primera sorpresa te la encuentras al aterrizar en Arrecife, ya que el aeropuerto está totalmente pegado al mar, las pistas no son muy grandes y desde el avión los pasajeros no saben muy bien si el aparato tomará tierra o amerizará en pleno Atlántico, aunque es sólo una impresión.

Nos alojamos en Puerto del Carmen, una de las zonas más conocidas de la isla por la cantidad de servicios que tiene: hoteles, apartamentos, buenas playas, un paseo marítimo increíble de varios kilómetros de longitud, multitud de comercios y tiendas de moda y complementos a buen precio, restaurantes y cualquier otro tipo de local de ocio que se os pueda ocurrir. Nosotros elegimos para alojarnos un lugar tranquilo, ni demasiado cerca ni demasiado lejos de todo este jolgorio, por lo que siempre es una buena opción como base de operaciones.

Y es que lo bueno que tiene Lanzarote es que es una isla llena de contrastes, donde no todo es playa, sol y buen tiempo. Cuenta con una naturaleza fuera de lo común, con paisajes espectaculares que dejan al visitante sin habla. Todas las islas pertenecientes a las Canarias son de origen volcánico, pero Lanzarote es conocida como la "isla de los volcanes" por poderosas razones y es, sin duda, uno de sus atractivos más interesantes.

Entre 1730 y 1736 Lanzarote sufrió tremendas erupciones volcánicas que transformaron para siempre la morfología de la isla. Según las crónicas de la época la tierra se abrió en el término municipal de Yaiza, y la lava hizo su aparición, a más de 800 º C, arrasando sin piedad todo lo que encontraba en su loco devenir hacia el mar. Como consecuencia de esto una cuarta parte de la superficie de Lanzarote se vio cubierta de lava, incluso ganando terreno al mar, y creando el germen de lo que hoy es la zona más rica, geológicamente hablando, de Lanzarote: el parque Nacional de Timanfaya.

Este parque es una visita obligada para cualquiera que no lo conozca. Una superficie de unos 50 Kilómetros cuadrados donde podemos encontrarnos más de veinte volcanes, mares de lava o escoria volcánica perfectamente conservados, dunas desérticas entre valles y montañas, o cuevas y caminos agrestes que sólo se pueden observar desde un autobús exclusivo para el turismo. Una experiencia única. Todavía se puede observar la morfología de la tierra y la fuerza de la naturaleza en la zona, ya que existen géiseres donde el agua sale a presión con una fuerza inusitada, hoyos en el suelo de los que emanan llamas con metros de altura en cuanto se les echa un catalizador o un restaurante donde asan a la parrilla con las poderosas emanaciones caloríficas de la tierra volcánica.

En los alrededores, y ya dentro del enclave natural del parque de los Volcanes, las erupciones volcánicas enfriaron rápidamente al contacto con el agua marina y ayudadas por la fuerza erosionadora de las olas crearon un paisaje costero único en el mundo. De ahí surgió la zona conocida como Los Hervideros, o el Charco Verde de El Golfo, inmortalizado no hace demasiado en una de las películas de Pedro Almodóvar.

Pero Lanzarote es mucho más. Pudimos visitar el coqueto pueblo de Teguise, donde todos los domingos se celebra un mercadillo al aire libre que recorre casi todas las calles de la localidad, uniéndose a las numerosas tiendas que jalonan esta conocida población. O el precioso pueblo de Yaiza, nombre que algunos situaréis como título de una novela del escritor Vázquez Figueroa. Sin olvidarnos de Tías, un pueblo interior tranquilo y pausado situado en un altozano, muy cerca de Puerto del Carmen, con unas magníficas vistas sobre el océano en calma. No me extraña nada que José Saramago, el Nobel portugués fallecido no hace demasiado tiempo, decidiera afincarse allí para pasar los últimos años de su vida en un oasis tan bello.

Esta isla que dejó de dedicarse a la pesca con la llegada del turismo a mediados de los años sesenta cuenta también con otros detalles que llaman mucho la atención. Mucha culpa la tuvo el arquitecto lanzaroteño César Manrique, que tras su estancia en Nueva York y en colaboración con las autoridades de la isla, creo unos espacios turísticos de primer orden pero siendo respetuoso con la naturaleza, paisaje y esencia de su tierra natal. De ahí surgieron los famosos Jameos del Agua o la Cueva de los Verdes, un tubo volcánico de siete kilómetros de longitud con una historia curiosa. Sólo se puede visitar un kilómetro de unas cuevas alejadas de los cánones habituales de estalactitas y estalagmitas, que ya fueron utilizadas hace siglos por los lugareños para refugiarse de los ataques de piratas berberiscos. Debido a su extraordinaria acústica cuenta con un amplio auditorio para conciertos de música clásica y en su visita guiada incluye una sorpresa final que no puedo desvelar para que así la disfrutéis mejor llegado el caso.

Manrique también participó en otros proyectos en la isla como el Monumento al Campesino, el centro de visitantes de las Montañas de Fuego o el espectacular Mirador del Río. Este enclave estratégico, situado en el norte de la isla, permite contemplar la cercana isla de La Graciosa y parte del resto de islotes adyacentes. La magnificencia del océano Atlántico, las nubes que casi puedes tocar movidas por los vientos alisios y la quietud del entorno hacen que uno sienta una impagable paz interior al encontrarse allí arriba.

El recorrido por la isla deja sensaciones encontradas al conducir por esas carreteras bien cuidadas. Volcanes al alcance de la mano, mares de cáctus, palmeras o plantas autóctonas que inundan la vista de un verde que contrasta con rocas rojizas, arenas negras o enclaves donde la olivina, piedra semipreciosa que abunda en la zona, son los protagonistas. Sin olvidarnos de los curiosos cultivos realizados sobre tierras quemadas por las cenizas volcánicas, creando paisajes desconocidos hasta entonces y dando fama al vino de malvasía, gracias a las vides criadas en tan adversas circunstancias.

No podemos olvidarnos de las preciosas playas conejeras (gentilicio que es sinónimo de lanzaroteñas en el argot popular). Al sur la conocida zona de Playa Blanca, con su pequeño puerto y a pocos kilómetros el enclave salvaje donde aguardan escondidas la playa del Papagayo, la de las Mujeres y otras calitas que se conservan todavía vírgenes, intentando preservarlas del urbanismo feroz. O la zona norte de la isla donde tomamos el sol en otra playa cercana al pueblo pesquero de Orzola, pero que es imposible encontrar el camino hacia ella si no preguntas a los vecinos del pueblo. Arena blanca rodeada de piedras negras, aguas frescas y cristalinas y no más de diez personas en todo el enclave. Maravilloso. Y como colofón unos pescados frescos acompañados de papas arrugadas de mojo picón, típico de la isla, degustados en una de las terrazas del pequeño puerto. Uno podría acostumbrarse a vivir de ese modo, os lo puedo asegurar.

De vuelta hacia el centro de la isla, y conduciendo paralelo a la costa oriental de la misma, se pueden encontrar multitud de pequeñas playitas, distintas a las calas que entendemos como tales normalmente, creadas por los últimos vestigios de la lava incandescente en contacto con la orografía del lugar. Un paisaje singular que nos encantó, casi tanto como la curiosa sensación de encontrarnos en la Luna, Marte o cualquier otro sitio alejado de la Tierra que hayamos podido ver en películas o imaginado en nuestra mente, al deambular por toda esa zona volcánica.

Como podréis observar nos dio tiempo a hacer turismo, bañarnos en el mar, disfrutar del sol y sus 25º C en playas de ensueño, ir de compras, comer de lujo o tomarnos unos cócteles deliciosos en terrazas sobre acantilados. Incluso he pensado, aunque he de decir que no demasiado, en alguno de mis proyectos literarios (añadiendo a la larga lista otra novela, e incluso un libro de no ficción). Pero lo bueno se acaba y en nuestra vuelta a Madrid nos encontramos con viento, frío y lluvia, situación que nos hizo anhelar, aún más, esos gratos momentos vividos en tan maravilloso enclave. De hecho no me extraña nada una de las frases más escuchadas en estos días de asueto, de boca de diferentes personas con las que hemos tratado allí. Gente de diferentes procedencias que llegaron a Lanzarote por unos días, y se quedaron allí de forma permanente. Algo tendrá esa isla que embruja a todo el que la visita...

20 comentarios:

Pedro de Paz dijo...

Ryanair...Si la gente supiera, no pasaba ni por al lado del mostrador de la compañía.

Me alegra que hayáis pasado unas navidades tan agradables. Y que hayáis regresado, como parece, con las pilas bien cargadas.

Ahora, al tajo... :-DDDDD

Abrazos.

Armando Rodera dijo...

Ya te digo, Pedro. Mejor no hablo de Ryanair, que me pierdo. Te cobran hasta por respirar, menos mal que son "low cost": por maleta facturada, por pagar con tarjeta, porque el equipaje de mano se pase de peso, etc, etc. Y no cuento cómo tratan esas maletas cobradas a precio de oro, porque aparte de golpearlas y estropearlas, no sé quién es el listo que las abre, revuelve el contenido y rompe regalos con no sé todavía qué propósito. Una auténtica vergüenza que no empaña estos fantásticos días, aunque estas compañías se merecen un escarmiento de todos...

Eso sí, hemos cargado pilas, que en este año recién comenzado tenemos que sacar adelante más de un proyecto interesante.

Un abrazo y feliz semana.

Alicia Uriarte dijo...

Armando, veo que no te has dejado de contar nada. Más que una cronica, es una tentación. Da gusto verte en pantalón corto cuando por aquí andábamos con la bufanda al cuello.

Si te he de decir la verdad, espero algún día hacer una entrada de Año Nuevo así. Por ahora, ejercemos, con satisfacción, el papel de generación colchón. Mientras los padres siguen ejerciendo de ello, sinténdose indispensables y los hijos nos intentan enseñar a ser mejores padres, nosotros nos hacemos los despistados asumiendo que nos toca todavía estar pendientes de unos y de otros.

Por cierto, supongo que os traeríais alguna pieza de olivina. Yo tengo una preciosa mariposa de plata con las alas de esa bella piedra.

Chicos, cumplido este sueño os toca empezar a dioseñar el protocolo a seguir para luchar por obtener los siguientes.

Un abrazo.

Martikka dijo...

A mí me encantó Lanzarote cuando fui hace un par de años y me ha encantado recordarla con tu post. Yo estuve unos días en tu ciudad, tomando las uvas en la Puerta del Sol y paseando por un Madrid que me fascinó.

Saludos y buen año, bien empezado, por cierto!

Paco Gómez Escribano dijo...

Estupendas fotos, Armando. Me han dicho que Lanzarote es la caña, y todavía no he tenido tiempo de ir. Me alegro de que hayáis descansado. Nos vemos el sábado.

Armando Rodera dijo...

He intentado hacer un pequeño resumen de los días pasados en Lanzarote, Alicia. La verdad es que es un gusto poder disfrutar del sol en pleno invierno, pero en la foto del Mirador del Rio estoy en pantalón largo, aunque con manga corta arriba, je, je.

Sé que vosotros habéis tenido uns días muy fríos en Nochebuena, pero que luego mejoro bastante a la semana siguiente. El famoso "Bilbao tropical", como he oído llamar alguna vez, ja, ja.

Claro que cayó recuerdo con olivina, Alicia, te puedes imaginar. Unos preciosos pendientes con lava, plata y olivina, faltaría más.

Intentaremos seguir cumpliendo sueños, Alicia, eso es lo más importante.

Un abrazo y feliz semana.

Armando Rodera dijo...

Se ve que tenemos gustos parecidos en viajes, Martikka. Ya hemos coincidido en más de una ocasión, y eso está bien, je, je.

Me alegra saber que has disfrutado de Madrid y que te fascinó nuestra ciudad. Yo debo reconocer que nunca he tomado las uvas en la Puerta del Sol, ya sé que no tengo perdón...

Un abrazo y feliz semana.

Armando Rodera dijo...

Pues ya estás tardando, Paco, no te lo puedes perder. Ya sabes, en cuanto tengas tiempo, una escapadita...

No pases muchos nervios esta semana. Nos vemos el sábado.

Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Lanzarote es como otro mundo. Yo tambien pensé en quedarme alli para siempre, jeje.
Me alegro que hayas disfrutado.

Armando Rodera dijo...

Por lo que veo, Lola es un virus generalizado lo de pensar en quedarse en Lanzarote, je, je.

Eso sí, lo hemos pasado genial. Y ahora afrontar el año con energías renovadas.

Sergio G.Ros dijo...

Joer qué envidia, Armando.. vaya forma de empezar el año!! Abusón!!! Je,je... como dijo PEdro, ahora al Tajo!

Alicia Uriarte dijo...

Armando, constato lo del poder de la imaginación. O ...acaso fue que ya empiezo a tener problemas de visión. Le he dado al zoom y lo del pantalón corto nada de nada ja,ja,ja. Vamoss directamente, y con el desarrollo de la crónica, os he ido imaginando en bañador.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

No me quejo, Sergio, no me quejo, je, je. Ha estado muy bien, no lo voy a negar.

Tendré que haceros caso y ponerme al tajo, que ya está ien.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Hombre, Alicia, en la playa si he estado en bañador, claro, pero allá arriba te aseguro que no, je,je.

El poder de la imaginación, será eso, no pasa nada. Lo importante es que sigamos contando con ella para ayudarnos a construir nuestros sueños.

Un abrazo.

Gonzalo dijo...

Muy buen blog por su sinceridad y por el entusiamos. Animo.

http://literaturabasura21.blogspot.com/

Armando Rodera dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Gonzalo. y por supuesto, bienvenido al blog.

Voy a pasearme con más calma por el tuyo, que tiene muy buena pinta.

Saludos.

Miguel Baquero dijo...

Eso sí que es recargar pilas y los demás es tontería. Qué envidia me has dado.

Cita dijo...

JOe... otros pa cargar las pilas nos consolamos con darnos el gusto de saltarnos la dieta! jajaja

Besos

Cita

Armando Rodera dijo...

Es cierto, Miguel, ha sido una manera estupenda de empezar el año, así que no me puedo quejar.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Se hace lo que se puede, Cita, ya sabes. Pero vamos, me ha gustado tanto que igual repito algún otro año, je, je.

Un abrazo y feliz semana entrante.