lunes, 28 de marzo de 2011

EL DESCANSO DEL GUERRERO

Parece mentira, pero el tiempo pasa volando. Y no pienso sólo en los 60 minutos que nos han escamoteado este fin de semana con el cambio de hora, que al principio te descoloca un poco pero a la larga todos agradecemos. Me refiero a que el primer trimestre del 2011 se ha consumido sin apenas darnos cuenta. O quizás sí, según el caso.

Un año duro para todo el mundo, con una crisis galopante que amenaza con eternizarse. Pero enfocándolo sólo al sector editorial, que es del que solemos hablar en este blog, parece que las cosas no es que estén mejorando. Al contrario, hay nubarrones muy negros en el horizonte y la amenaza de tormenta afecta a casi todos los implicados en el mercado del libro.

El otro día caí por casualidad en el blog de un pequeño editor. Se trata de Luis G. Prado, editor de Alamut y Bibliópolis. El artículo que leí trataba sobre la rentabilidad de los libros digitales, y enlazaba con entradas anteriores, como una de hace unos meses donde hablaba de "Las cuentas del libro". En dicho post se explicaba de manera contundente las dificultades para sacar una edición adelante, los costes mínimos para poner un libro en la calle y los ejemplares que hay que vender para no tener pérdidas. No dejéis de leerlo, me parece muy interesante.

Estamos hablando de un coste mínimo de 9.000 euros para la edición de ese libro que, pongamos por caso, se trate de un escritor novel por el que ha apostado cualquier editorial pequeña o mediana. Obviando el hecho de que puede carecer de campaña de marketing y promoción, que la distribuidora hace su trabajo normalmente y que ese libro encuentra un pequeño sitio entre las novedades de las librerías españolas, no es descabellado entender que muchas editoriales no se arriesguen con ese lanzamiento, so pena de perder incluso miles de euros.

Se entiende también el hecho de que a algunos autores que conozco les han pagado su anticipo y devuelto los derechos de sus libros sin llegar siquiera a publicarlos. Vale, quizás los gastos para ese libro, en empresas del sector que podríamos considerar entre medianas y grandes, serían más de esos 9.000 euros. Pero ellos si tienen, o deberían tener, los medios necesarios para que se pudieran vender más de esos 1.000 libros necesarios para recuperar la inversión.

Se siguen publicando muchísimos libros, y nuevos lanzamientos inundan las librerías cada semana. Cualquier libro, y más de alguien desconocido o con poco nombre, se pierde en esa vorágine de novedades que pelean por un puesto en los mejores sitios de los establecimientos del ramo. Luego llega el turno de perder esa ansiada posición para ir a parar a una estantería olvidada, paso previo para regresar al almacén y de ahí a la distribuidora como devolución de ejemplares no vendidos. El pan nuestro de cada día para todo el sector.

Es cierto que se siguen vendiendo muchos libros, aunque quizás sólo de unos pocos autores consagrados. El sector anda agazapado, sin saber hacia dónde dirigirse. La crisis global, sumada a la del propio sector, sumido en una situación nada halagüeña al temer los cambios que la revolución digital está trayendo consigo, tiene a todo el mundo alerta. Y aunque se están dando pasos concretos para avanzar en esa dirección, quizás el inmovilismo de estos últimos años pese ahora a la hora de no perder el paso ante la nueva etapa. No hay más que leer las intervenciones de algunos gurús o editores muy importantes en el panorama internacional, convencidos de que en breves fechas el poder pasará del editor al lector. Interesante entrevista, por cierto.

Trasladando estos pensamientos a nuestro día a día parece que las malas noticias pesen tanto en el alma que nos obliguen a replantearnos las cosas. La semana pasada, por ejemplo, escribí al departamento de lectura de una editorial bastante conocida, preguntando por la situación de un manuscrito que les envié hace bastantes meses. Mi sorpresa llegó cuando recibí automáticamente un mensaje de autorespuesta en el que se me indicaba que dicho departamento había dejado de existir temporalmente, que no se podían mandar más obras y que las que ya tenían en su poder se irían evaluando paulatinamente. Muy bien no me sonó, para que voy a mentiros.

Hay escritores que se están pensando muy seriamente si merece la pena seguir luchando por todo esto. Y otros que se replantean la situación, intentando buscar alternativas. Mucha gente con la que he hablado me ha dicho que en esta etapa, que esperemos sea de transición, lo mejor que podemos hacer los escritores noveles que aún no hemos publicado (e incluso los que ya tienen alguna obra en la calle, ya que esta situación también les está afectando de manera poderosa), es seguir trabajando. Aprender, escribir, aumentar producción, mejorar poco a poco. En definitiva, estar preparado para cuando se acaben las vacas flacas. Intentar pulir tus escritos al máximo, ya que esto es una carrera de fondo y ante las dificultades sólo los mejores podrán sobrevivir.

Y en eso llevo pensando las últimas semanas. He de confesar que por unas razones u otras no he escrito mucho en lo que va de año, aparte de pequeños relatos o entradas en el blog. Pero sí tengo muchas ideas en mente, y no sólo para novelas. Le estoy dando vueltas a un tema de no ficción bastante interesante, e incluso pasean por mi cabeza un par de iniciativas novedosas e incluso, quién sabe, algún proyecto empresarial. La cuestión es no quedarse quieto.

¿Será entonces éste el famoso descanso del guerrero? Ese donde todos nos armamos y pertrechamos de la mejor manera para estar preparados ante lo que se avecina. Quizás sí. También esperaba, como empujoncito aleccionador que me sacara de este sopor productivo, cualquier pequeña noticia sobre alguna de mis obras. Pero eso, ya he visto, es bastante complicado en estos momentos. En las últimas semanas he recibido rechazos de agencias y editoriales, en algunos casos bastante duros debido a las esperanzas puestas tras meses de dimes y diretes, pero eso no me impedirá seguir escribiendo. Ya sabéis el motivo, porque a muchos de vosotros os pasa. Me gusta escribir, me llena y me encanta tejer esas historias que espero que algún día puedan ver la luz. Y eso no te lo puede quitar nadie.

Creo que era un proverbio chino el que decía que en época de crisis pueden surgir grandes oportunidades. Y eso esperamos todos. Por mi parte seguiré ahondando en los temas que llevo más avanzados, a ver si en los próximos meses alguna buena noticia viene a sacarnos de este letargo. Mientras tanto, habrá que continuar en la brecha. Yo creo en el trabajo y en el esfuerzo, aunque también en el talento y en la suerte, claro está. Sólo hay que encontrar el equilibrio exacto entre tales elementos y esperar que cuando esa oportunidad llame a tu puerta, tú te encuentres en casa dispuesto a seguirla hasta el final.

24 comentarios:

Díaz de Tuesta dijo...

No sé, yo pienso que el escritor novel siempre lo ha tenido mal, con crisis o sin crisis (no conocías a nadie, estabas acabado o tenías un montón de suerte, había que darse una de ambas, sobre todo porque hasta ahora las publicaciones no traducidas eran mucho más escasas). Y que, quizá, con el modelo de publicación en ebook, que va a evitar esos gastos de las tiradas, tendremos más oportunidades.

Es distinto, por no verte en papel. Pero verte publicado ahí por una editorial es empezar a tener un apoyo a tu nombre. Alguien ha confiado en ti, en tu calidad, y eso cuenta. Y creo que, entonces, si la obra realmente lo merece, terminará en papel.

Por eso, ánimo, y no dejes de escribir. Que, como bien dices, la cosa es estar atento para cuando pase la oportunidad ;DD

José Ferrandis Peiró dijo...

Yo opino igual. En literatura, música o cine, los noveles siempre han estado en crisis y lo han pasado realmenta mal para poder editar algo.
Ahora, los ebooks abaratan costes y quizás sean una ventana abierta para todos. Y el futuro dirá...

Sergio G.Ros dijo...

Yo estoy empezando a estar un poco harto de todo este rollo del sector editorial. Creo que, al final, actua como lastre, de tal manera, que te impide divertirte con lo que haces. Esta semana me ha dado por pensar que, si me dedicara a escribir como única fuente de ingresos, tantos nubarrones me quitarían el sueño, así que, como soy un escritor novel, voy a tratar de divertirme escribiendo, mejorando y pasándomelo pipa, tratando de hacerlo lo mejor posible... lo demás... es...eso, un rollo que cada día me importa menos.
Un abrazo,
Sergio.

Paco Gómez Escribano dijo...

Qué decir... Yo últimamente tampoco escribo nada nuevo. Y me quiero dedicar, ya he empezado, a pulir una novela que tengo terminada, con el objeto de mejorarla un poco y seguir aprendiendo. Y todavía tengo otra más terminada. Estoy en ese descanso del guerrero que dices. Total, no tengo prisa. Tras tres novelas, ya no tengo dudas de que algo de este oficio sé. Por tanto, ya no tengo tanta urgencia en escribir para aprender, como antes, aunque siempre se aprende. Hay que tener talento, un poco, y suerte, mucha suerte. Las editoriales grandes son mafias que solo miran la pela y los nombres conocidos. Que a veces escriben una novela horrorosa y aun así se forran con la complicidad de esas editoriales. En fin, hay que seguir.
Por cierto, tu manuscrito me tiene enganchao. Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Armando, a veces creo que hemos perdido el rumbo. Digo esto porque cuando empezamos a escribir nuestra primera novela, lo hacemos con un ímpetu y una energía inigualables, escribimos con las entrañas, y en ese momento no nos importa si seremos publicados o no. Simplemente escribimos porque gozamos haciéndolo. Cuando empezamos a conocer el "mundo editorial" se nos antoja que nuestro libro TIENE QUE ser publicado, y es donde empieza nuestra desgracia. Vemos cómo otros sí pueden aunque consideremos que sus obras valen tanto como las nuestras, o que fulano o sutana ha tenido suerte, y es ella (la suerte), la que nos ha fallado. La escritura, el goce de escribir se convierte entonces en un peso muerto que llevamos a nuestras espaldas. Creo que debemos recapitular: escribir es un hobby. Publicar no depende de nosotros sino de un mercado que depende a su vez de otros factores que en este momento no favorecen al escritor. Debemos retornar al momento en el que sentarnos ante la pantalla era enfrentar un reto ante nosotros mismos, no ante una editorial. Y de muy buena fuente sé que son poquísimos los autores que viven de la publicación de sus libros, las cifras tendrían que ser muy altas para poder hacerlo y eso antes y ahora es difícil, muy difícil.

Lo incomprensible en todo caso es: Si el sector editorial está tan mal, ¿cómo es que las librerías siguen exhibiendo libros nuevos de autores noveles?

Bueno, un punto para reflexionar.

Besos,
Blanca

Alicia Uriarte dijo...

Armando, ante estas lineas decirte que creo que tú vas por el buen camino. Acaso sea el mundo el que anda del revés por primar el tanto tienes tanto vales pero con respecto al dinero. Creo que palabras como calidad, dignidad, sentido común, claridad...en muchos sectores-y no se libra el editorial-han pasado a segundo plano bien sea por la crisis o por lo de obtener dinero en grandes cantidades y de manera rápida. Al final, como tú bien dices esto se os ha convertido en una carrera de fondo en la que el mejor preparado tendrá más oportunidades cuando el temporal amaine. Como bien has podido comprobar, la mayoria de los grandes premios están amañados premios y el mundo editorial, en bastantes casos, no está carente de una neblina altamente sospechosa.

Mientras se hace la luz recuerda que no estás solo en el tunel.

Un abrazo

Armando Rodera dijo...

Eso es cierto, Yolanda. El escritor novel siempre lo ha tenido muy difícil, pero ahora más. Aunque esa puerta a la esperanza que es el ebook quizás cambie las tornas.

Por supuesto que todos queremos ver nuestras obras en papel,pero puede ser un buen comienzo, claro está. Seguiremos escribiendo y permaneceremos atentos a la evolución del emrcado.

Gracias por pasarte. Un saludo.

Armando Rodera dijo...

Es verdad, José. Siempre ha apsado lo mismo en cine, música, literatura y otras muchas ramas. Este país está sobrado de talento, pero sólo unos pocos llegan a la cima.

Nosotros seguiremos luchando, ya nos llegará el momento adecuado.

Un saludo.

Armando Rodera dijo...

Me gusta que se generen estos debates, Sergio. Y entiendo totalmente tu postura, no creas.

Es verdad que todo este rollo puede coartarnos, impidiendo que disfrutemos con lo que hacemos: escribir. También es cierto que los que llevamos tiempo en esto anhelamosdar ese pequeño paso que todavía no hemos conseguido alcanzar. Pero como bien apuntas, si no disfrutamos con lo que hacemos, mal vamos.

Habrá que buscar el equilibiro perfecto, que como ent odo, es difícil de encontrar.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Yo también tengo otra novela terminada, Paco, esperando a ser pulida. Pero me da una pereza enorme. Y otra con 140 páginas escritas, abandonada a su suerte hace muchos meses. No tengo perdón de Dios.

En mi caso no podría afirmar que algo de esto sé, tú ya has publicado, pero a mí me queda mucho por aprender. Aunque este compás de espera quizás me ayude a ver todo esto con más perspectiva.

De todos modos, seguiremos escribiendo, eso está claro. De lo demás ya no podemos afirmar nada, ya que no depende de nosotros.

Gracias por pasarte. Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Como siempre, Blanca, tu argumentación nos hace reflexionar. Es verdad que la primera novela la escribes con las entrañas, la segunda ya te crees que sabes algo y la tercera parece que ya eres del oficio. Pero claro, no es oro todo lo que parece.

Es verdad que si lo vemos como un trabajo, como una obligación, acabaremos por cansarnos. Debemos seguir disfrutando de la escritura, aunque es normal que después de muchos años intentándolo, a todos nos surjan las dudas. Y sí, hay libros malísimo publicados, y siguen apareciendo noveles que alcanzan las estanterías de las librerías. Y pensamos ¿por qué no yo? no depende de nosotros, es cierto, pero a veces esto termina por cansar.

Escribiremos, Blanca, y sólo el tiempo nos dirá si esos textos los leerán sólo unas pocas personas o muchos lectores repartidos por todo el mundo.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Ya sabes que esto es una carrera difícil, Alicia, y yo he intentado seguir los pasos adecuados para encontrar la senda correcta. Creo que he acometido los pasos precisos, pero me he equivocado de época, como muchos otros compañeros. Hemos llegado en mal momento...

El mundo está fatal, ya lo sabemos, y este sector no iba a ser menos. Debe ser tremendo intentar inculcar buenos valores a esos jóvenes que aprenden con vosotros, viendo el panorama desolador que se presenta en casi todos los aspectos de la sociedad. Afortunadamente sé que esto mejorará, en todos los aspectos, y por eso tenemos que seguir trabajando y no dormirnos en los laureles.

Hasta entonces, gracias de nuevo por tu apoyo y tus palabras. Un abrazo.

Alejandro Laurenza dijo...

Armando,

Yo lo veo de este modo. Escribir y sentirse pleno con lo que uno hace, está primero: siempre. Publicar y ver algún día nuestros libros en los estantes de las librerías (y sentirnos también plenos por eso), viene después: siempre. Pero una cosa no quita la otra. Podemos hacer la primera, y luchar mientras tanto por la segunda. Paso a paso. Aunque nos desanimemos por momentos, y debamos recuperarnos luego, como si nada hubiera pasado.

Un saludo,
Alejandro.

Armando Rodera dijo...

Pues sí, Alejandro, tienes toda la razón. Pero esos malos momentos al final pasan y nos debemos quedar con lo bueno.

De todo se aprende, ya sabes, y este duro aprendizaje seguro que nos hace mejores. Esperemos que las tornas cambien para bien.

Gracias por pasarte. Un abrazo.

Martikka dijo...

En el fondo veo que todos coincidimos: sentirse pleno y divertirse es lo primero. Lo otro, el mercado, o "los mercados" (también influyen) así que es mejor no agobiarse. Si deseas hacer un break en la lucha (como veo que le pasa a Sergio, o a mí, también) lo haces y escribes cuando te apetezca y de lo que te apetezca, que es lo divertido del asunto.
La generación XXI quizás será "virtual"...

Armando Rodera dijo...

Pues al final es lo que cuenta, Marta. Si nosotros no disfrutamos con nuestra escritura, apaga y vámonos. Hay que mirar las cosas con perspectiva y saber cuales son nuestras prioridades, lo demás es irrelevante.

La situación es la que es, y ya sabemos que de momento no va a cambiar. Pero como bien dices, quizás la generación del XXI acabe por ser conocida por su empuje "virtual" y que eso le abra otras puertas. Veremos.

Gracias por apsarte. Un abrazo y feliz finde.

Anónimo dijo...

Lo hablábamos ayer, Armando. Yo creo que esta época difícil debe servir , como apunta alguien por ahí para aaprovechar y curtirse como escritor, escribir aunque sea para uno mismo, mejorar, aprender, innovar, probar nuevas formas, estilos, ideas...el placer de escribir por escribir, sin presión. Lo otro es aguantar el tirón y no desconectarse del todo para cuando surja alguna oportunidad, ZAS "!! Aprovecharla
Un abrazo y nos vemos a la vuelta de vacaciones. Yo me voy a hacer el Camino del Norte y espero encontrar un poco de paz que me indique el camino para ....empezar a escribir mi novela !!!. (algunos estamos todavía peor...)
JC

Victor Fragoso dijo...

Estoy con Sergio. A veces perdemos el norte. Si esto lo hacemos por publicar, o sea, dinero al fin y al cabo, las cuentas no salen. Sigo el mismo ejemplo, cuando alguno de nosotros dice me encantaría vivir de la litetura, ser escritor, es lo que me gusta, realmente está diciendo quiero cambiar de trabajo, dejar el actual y dedicarme a algo en el que no sé si me van a pagar, si lo hacen igual es dentro de unos años y lo más probable que nunca.
Si comparamos el número de horas que le dedicamos a esto y los ingresos que nos da con la retribución en cualquier trabajo, sea nuestro o ajeno, ¿qué cuentas salen?
Diréis que nos hace ilusión vernos publicados, que es una recompensa al largo esfuerzo. Sí, tenéis razón, pero para ver nuestros manuscritos en libro no hace falta una editorial ¿no? Tiramos de ahorros y autopublicamos e incluso, como lo que nos hace ilusión es verlo en librerías, se los regalamos a los libreros. Ah, que no, que eso no nos vale tampoco. Al final volvemos a lo mismo, los mismo en lo que me instalé yo durante un tiempo, hasta que decidí que los sueños no se mezclan con nada, son solo eso, sueños, puros, rebeldes e ingobernables con las reglas de este mundo financiero que nos toca vivir.
Mi actual novela se verá, publicada o no, con editor o sin él. Tengo plan A, plan B y hasta plan C, cada uno con sus fortalezas y debilidades, pero también con el componente de prescindir de desear recompensa alguna.
Saludos y sigue luchando.

Armando Rodera dijo...

Es cierto, Juan Carlos. Habrá que acostumbrarse a esta dura época y seguir trabajando, y aprendiendo, claro, que eso siempre viene bien.

Seguro que esta semana por el Camino del norte te despeja la mente ayudándote en tu propio peregrinar. Y sí, habrá que sacar tiempo, ya sabes, para escribir esa buena novela que sé que llevas dentro de ti.

Un abrazo, amigo y hasta la vuelta.

Armando Rodera dijo...

Interesantes reflexiones, Víctor. Por cierto, bienvenido a la gran familia de este blog.

He echado un vistazo al tuyo y me ha gustado lo que he visto, prometo pasarme con más tiempo. Veo que llevas e esto relativamente poco tiempo, pero me gusta lo que dices del plan A, B y C. Yo llevo un poquito más que tú (escribí mi primera novela en el 2004), luchando contra viento y marea, pero sé positivamente que los resultados terminarán por llegar. También sopeso varias alternativas y no pienso rendirme.

Aprovecho este comentario para daros las gracias a todos por los ánimos y por mejorar este debate con vuestras intervenciones. He estado estas semanas alejado de los blogs, más pendiente de otros temas que nada tienen que ver con la literatura, pero prometo volver con fuerza después del puente.

Hasta entonces os deseo una feliz Semana Santa a todos y seguimos hablando de lo que nos gusta en próximas entradas. Un abrazo.

lauriya dijo...

me gusta mucho tu blog, soy una escritora novel pero novel y no me atrevo a lanzarme.gracias por tu pequeño mundo

Alejandro Laurenza dijo...

Armando,

Te escribo para comentarte que acabo de publicar una nueva entrada en mi blog, sobre una idea que surgió hace un tiempo en tu espacio. Sigo buscándole la vuelta a la literatura, ;-).

Un saludo,
Alejandro.

Armando Rodera dijo...

Bienvenida al blog, Lauriya, y gracias por tus palabras. Todos hemos empezado poco a poco, así que ya sabes, por aquí hay mucha gente de la que seguro puedes aprender algo, como me ha pasado a mí a lo largo de estos años.

Un saludo.

Armando Rodera dijo...

Recuerdo haber comentado ese tema, Alejandro, y aplaudo tu iniciativa. No sé si ahora mismo es el momento ideal debido a la crisis, pero me parece una buena idea. Y alguien tiene que empezar las cosas.

Un abrazo.