jueves, 18 de agosto de 2011

RECORRIENDO ESPAÑA DE PUNTA A PUNTA

En estas fechas veraniegas en el que el que más el que menos está disfrutando de sus vacaciones o acaba de hacerlo, la blogosfera se ralentiza al mínimo. Es normal, y más con este sofocante calor que nos agobia en media España. Pero ya es hora de retomar las buenas costumbres.

En mi última entrada os hablaba del prólogo de la Semana Negra, esa fiesta de la cultura que por lo que he visto y leído en diferentes sitios sigue más viva que nunca y con ganas de dar mucha más guerra en años venideros. Ojalá pueda acercarme en alguna de las siguientes ediciones para poder contarlo en primera persona.

Nosotros nos marchamos escasos días después a uno de esos lugares privilegiados de nuestro país. Destino: Tenerife. Una de las Islas Afortunadas en la que hemos disfrutado de ocho días estupendos en los que dan ganas de quedarse por allí una temporada más larga. Y más con el increíble trato que nos han brindado en nuestra estancia.

Estuvimos alojados en un complejo hotelero situado al sur de la isla, en Playa del Duque, cerca del maremágnum de Playa de las Américas y Los Cristianos, pero mucho más tranquilo. Es una zona de resorts fantástica, que puede asemejarse a zonas conocidísimas en enclaves caribeños por la calidad de sus instalaciones. He de reconocer que hasta este momento no conocía la cadena hotelera Riu y a partir de ahora se la recomendaré a todo el mundo. Un trato exquisito por parte de todo el personal, instalaciones perfectas, buena situación, el buffet de comidas más impresionante que he visto, tienda, spa, actuaciones en directo y un sinfín de detalles que te ayudan a pasar mejor tus vacaciones, aunque estés rodeados por ingleses y alemanes.

Desde nuestra base de operaciones, bien comunicada por carretera con el resto de la isla, pudimos hacer excursiones a los sitios más destacados de Tenerife. Nos adentramos en el Parque Nacional de Las Cañadas del Teide, maravillándonos con la majestuosidad del pico más alto de España. Una sensación extraña te recorre al adentrarte en un parque volcánico, situado a 2000 metros de altitud junto a las faldas de este emblema patrio, casi como si estuvieras en otro mundo. Y eso que no subimos en el teleférico hasta su cúspide, donde las vistas deben ser espectaculares.

Nos acercamos también al conocidísimo Puerto de la Cruz en el norte de la isla. Primero un paseo refrescante entre la frondosidad del Jardín Botánico, repleto de árboles y plantas llegados de todo el mundo. Después nos perdimos por las callejuelas de la ciudad tras aparcar al lado del puerto, contemplando en perspectiva la joya de la ciudad: el complejo de los Lagos Martiánez, legado que el arquitecto César Manrique dejo en la isla chicharrera. Nada como bañarse en su impresionante piscina, salpicado por espectaculares cascadas y de fondo, casi como si fuera una postal, el Teide con pequeñas nubes flotando cerca de la cima.

Aunque las playas de Tenerife no se pueden comparar con las de Fuerteventura o Menorca, cuenta con algunas muy destacadas. En el sur, la zona del Médano, una montaña roja que parte en dos una playa salvaje con mucho viento, frecuentada por los amantes de los deportes náuticos. Al noroeste, el pintoresco pueblo de Santiago y su playa de arena negrísima, algo sorprendente al pisarla o tenerla entre tus dedos. Un enclave privilegiado situado a los pies de los imponentes acantilados de Los Gigantes. Y cómo no, la playa de las Teresitas cerca de la capital, una extensión de arena dorada llegada directamente del Sahara donde se puede nadar en sus aguas tranquilas casi como si estuvieras en una piscina y no en el mar.

Una semana que se nos hizo muy corta, acostumbrados ya a la calima instalada en la isla. Y encantados también con la hostelería de la zona, tanto en el hotel como en bares, pubs y restaurantes. Comida muy buena a precios razonables, y la bebida más aún. Eso de salir de la playa y poder tomarte una pinta de cerveza por un euro mientras sigues disfrutando de las vistas no tiene precio. Es una de las ventajas de que esa zona esté muy preparada para el turismo extranjero, nos guste o no el motor que da vida a las Canarias, aunque a veces no se comporten como es debido al encontrarse fuera de su país.

De vuelta a Madrid, y casi sin tiempo para deshacer maletas, nos marchamos para el norte de la península, a casi 3000 Kilómetros de nuestro anterior destino. De sur a norte totalmente, un cambio radical que nuestros cuerpos notaron al instante. Y de nuevo en Bilbao, cada día más remozado y preparado para el turismo, olvidando esa fachada industrial tan grisácea que acompañaba esta gran ciudad. Esta vez en casa de familiares, buscando otro tipo de turismo alejado del playero dada la especial idiosincrasia de la zona.

Pudimos maravillarnos del nuevo entorno de la ría de Bilbao. Un paseo preparado para peatones y ciclistas que te hace caminar junto a maravillas como el Palacio Euskalduna, el Guggenheim o la nueva torre de Iberdrola, uno de los iconos del moderno Bilbao. También subimos en el funicular de Artxanda, inédito hasta entonces para mí, desde donde se ven panorámicas increíbles de la ciudad y sus alrededores, en un entorno natural que me dio verdadera envidia.

Pero también tuvimos tiempo de hacer excursiones algo más lejos. Me llamaron la atención los carteles anunciando la cercanía de Francia y decidimos probar fortuna. Uno de esos días madrugamos para llegar hasta Biarritz, ciudad señorial situada sólo a 25 Kilómetros de la frontera, en el País Vasco francés. El sol no quiso acompañarnos en nuestra visita, pero nos encantó ese aire a Montecarlo mezclado con San Sebastián.

Caminando por el paseo marítimo tras admirar su conocido Casino pudimos vislumbrar la fuerza de la naturaleza. El Cantábrico rompía con fuerza en aquellas costas y en la zona se divisaban numerosos surfistas dispuestos a cabalgar sus olas, sumiendo al turista de baño y sombrilla a un mero espectador. Nos encontramos con cuevas azotadas por viento y agua, miradores estratégicos sobre la costa, palacetes, catedrales imponentes y mucho más, todo en primera línea de mar y con ese aire tan chic propio de los franceses.

De vuelta paramos en Donosti, dispuestos a perdernos en el Casco Viejo, repleto de turistas degustando sus famosos pintxos. Nosotros preferimos darnos un homenaje, y puedo asegurar que los pimientos de piquillo rellenos de bacalao y la chuleta de ternera que ataqué sin miramientos estaban para chuparse los dedos. Después había que bajar la comida y paseamos por el entorno de la playa y bahía de La Concha, esta vez con un fantástico sol. Un paisaje de película que recomiendo a todo el que no conozca la zona.

Los días de vacaciones se acabaron muy a nuestro pesar, y ya los estamos echando de menos. De vuelta a Madrid nos encontramos con una ciudad asfixiada por el calor reinante y colapsada por miles de personas que se han adueñado de la capital, habrá que sobrellevarlo lo mejor posible.

Retomaré también ahora la promoción de "El color de la maldad", el thriller policíaco lanzado digitalmente hace pocas semanas y que de momento no me está dando más que satisfacciones, como voy contando puntualmente en la web y redes sociales. Esperemos que siga la racha y en septiembre tenga ese empujoncito necesario para seguir dándose a conocer entre el gran público. Cuento por supuesto con vuestro apoyo en este tema, fundamental para seguir luchando en éste y otros proyectos que espero vean la luz.

Mientras tanto estoy releyendo el manuscrito inconcluso que escribí el año pasado. 135 páginas a doble espacio que no están tan mal, quizás se pueda sacar una buena historia con esfuerzo y dedicación. A ver si me animo y me pongo con ello, aunque con este tiempecito lo único que me apetece es remojarme en la piscina.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Armando, sobre la primera parte de la entrada, sólo envidiar de manera sana esas vacaciones variadas que habéis tenido. Con destinos tan diferentes, uno desconecta seguro. Respecto a la última parte, ese manuscrito inconcluso de 135 páginas es ya una criatura crecidita, así que con paciencia dedícale estos días de la segunda quincena de agosto y seguro que sale una historia redonda. Ya nos gustaría a muchos tener 135 páginas o un simple embrión de una novela para poder atacarla y terminarla.
Un abrazo.JC

Armando Rodera dijo...

Eso es cierto, Juan Carlos, sí hemos desconectado en las vacaciones. Y la variedad de destinos y tipos de turismo diferentes también ha estado muy bien.

En cuanto a lo del manuscrito soy incapaz de concentrarme con este calor, no sé que me pasa. Y eso que el año pasado por estas fechas estaba escribiendo a pleno rendimiento. Tengo que ponerme las pilas.

Y en tu caso, ya sabes, piano piano. Ya verás cómo al final sacas algo bueno en claro.

Un abrazo y feliz finde.

Jesús F. dijo...

¡Menuda vuelta os habeis dado!
Mis vacaciones fueron en Julio y ya ni me acuerdo, ¡qué se le va a hacer!
Me alegro por tus logros y ánimo con esas 135 páginas.
Un abrazo.

Escribir es seducir dijo...

QUE LINDA RECORRIDA. QUE LUGARES MARAVILLOSOS

ÉXITOS

SALUDOS

Armando Rodera dijo...

¡Ya te digo, Jesús! Y si yo ya las echo de menos, ni me imagino tú...

Muchas gracias por tus buenos deseos. Casualmente te había escrito yo esta mañana en tu blog, no sabía que mencionabas mi novela.

Intentaré volver a coger el ritmillo, aunque es complicado con estos calores. a ver si me animo poco a poco.

Un abrazo y feliz finde.

Armando Rodera dijo...

Te damos la bienvenida a este blog, Escribir es Seducir, gracias por unirte a nuestro pequeño grupo.

Me alegra que te haya gustado nuestro recorrido por España. La verdad es que son lugares muy bellos que uno no se cansa de visitar.

Un saludo.

Kristineta! dijo...

Hola Armando! He llegado a tu blog a través de Tatty del blog El Universo de los libros, la cual a publicado una entrevista tuya. Y que sorpresa me he llevado cuando he visto que habías ido a Tenerife porque yo la semana pasada también estuve allí, aunque me hospedé en Puerto de la Cruz. La isla es increible y la gente super amable. Fuí con una amiga y nos lo pasamos genial. Seguro que repetimos para Carnavales! Y la guinda de la sorpresa a sido que también has ido a Bilbao, cosa que yo también he hecho este año. La costa vasca es preciosa! Y también visité Donosti, haciendo parada obligatoria en la Playa de la Concha. Que casualidad, me ha hecho gracia!
Te sigo.
Un saludo y suerte en tu aventura escritora :)

Sergio G.Ros dijo...

¡Madre mía, Armando! ¡Pero si es que no habéis parado! Ea, que me das envidia sana, qué quieres que te diga.
Y nada, respecto a lo literario, desearte lo mejor, aunque eso ya lo sabes. Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Ya te echaba de menos, Armandito, y tu paseando como si nada, pero ¡qué bien! esa sí es vida! y claro, con el calor que está haciendo allá quién puede escribir?

Tranquilo, estoy segura de que apenas llegue el otoño te meterás a fondo con lo que falta de tu novela, eso es seguro, y tendré una nueva para mi Kindle!,

Besos,
Blanca

Armando Rodera dijo...

Bienvenida al blog, Kristineta, espero que te quedes con nosotros ene sta pequeña comunidad literaria.

Ya es casualidad lo de los viajes, je, je. Es cierto, a nosotros también nos trataron genial en Tenerife. Y en Bilbao y alrededores también, por supuesto, que para eso estábamos con la familia. Una tierra hermosa aunque a veces el tiempo no acompañe para contemplarla en plenitud.

Un saludo.

Armando Rodera dijo...

Es cierto, Sergio, no hemos parado. De punta a punta de España sin apenas darnos cuenta y disfrutando de lugares tan distintos como Las Canarias y Euskadi. La verdad es que no me quejo.

Gracias por tu apoyo y tus ánimos en estos momentos tan difíciles para todos. Esperemos que esto mejore y podamos todos ver cumplidos nuestros sueños.

Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Claro, Blanca, estaba desaparecido, ja, ja!! Es lo que tiene el verano, que dan pocas ganas de hacer nada. Allí tenéis altas temperaturas todo el año, pero aquí, con 40º durante estos días, no hay quien pare.

De todos modos ya he releído el manuscrito inconcluso y he escrito un par de páginas para ir cogiendo la forma, que me veo muy desentrenado. Poco a poco, ya sabes.

Ah, acabo de comprar "El manuscrito" en amazon!! Es una maravilla, en segundos estaba ya cargado en mi Kindle. ya te contaré...

Un abrazo.

May dijo...

Qué preciosidad de lugar *O* Te tengo envidia sana!

Ánimo con la escritura!^^

Besos, te seguimos=)

Armando Rodera dijo...

Bienvenida al blog, May. Me alegra que te hayan gustado los lugares descritos en mi entrada.

Muchas gracias también por tus ánimos. Un saludo.

Recorrer España dijo...

Recorriendo España se encuentran ciudades encantadoras. Yo en mis vacaciones las hago siempre dentro de mi país y he visitado muchos sitios de los mencionados.