miércoles, 26 de enero de 2011

"LA BIBLIOTECA DE LOS MUERTOS", DE GLENN COOPER

Con este sugerente título, Glenn Cooper ha tenido el exitoso debut literario que todo escritor espera. El arqueólogo y médico nacido en Nueva York presidía una empresa biotecnológica en Nueva Inglaterra, además de ser guionista y productor, pero la literatura era su pasión. La sorpresa le ha llegado cuando ha vendido más de un millón de ejemplares de su opera prima, siendo ésta traducida a treinta idiomas, por lo que su afición como escritor ocupa ahora la mayor parte de su tiempo y dedicación profesionales.

La historia, aunque trufada de flashbacks, arranca en la Gran Manzana en la época actual. Nueva York está atemorizada ante una amenaza misteriosa. En las últimas semanas se han sucedido ocho asesinatos aparentemente no interconectados entre sí, pero con una abrumadora pista que lleva a pensar en un sanguinario asesino en serie. Todas las víctimas, en días previos a su fallecimiento, han recibido extrañas postales donde aparece la fecha de su muerte junto al grotesco dibujo de un ataúd.

La investigación de los crímenes se le asigna a Will Piper, uno de los más reputados especialistas del FBI en asesinatos múltiples. Pero Piper, de vuelta de todo y con numerosos problemas personales, no recibe de buen grado el encargo de investigar al asesino del Juicio Final, apelativo acuñado por la prensa sensacionalista, a pocos meses vista de su retiro definitivo. Las circunstancias le obligarán a tomar el caso de no muy buenos modos, síntomas que empeorarán al conocer a Nancy Lipinski, la agente novata que será su compañera a partir de entonces.

Paralela a esta trama se desarrolla otra totalmente diferente, situada en el lejano siglo VIII. El autor utiliza acertadamente los flashbacks para sumergirnos en la abadía de Vectis, donde empiezan a suceder hechos inexplicables. Octavus, un pobre niño analfabeto sobre el que pesa una maldición ancestral al ser el séptimo hijo engendrado de un séptimo hijo, empieza a escribir una lista de nombres y fechas sin un sentido aparente. Los monjes que le acogen empezarán a sentir el miedo cuando se produce una muerte en su abadía, coincidente en todo con los datos aparecidos en la lista del niño.

De vuelta a la época actual, la investigación policial tomará unos cauces sorpresivos para Will Paper, que le obligarán a plantearse ciertos asuntos de su vida. El asesino implacable prosigue sus crímenes y Will tendrá que averiguar su conexión con el pasado para atrapar al asesino en el futuro. Los miedos y temores de Piper, e incluso sus relaciones con amigos y familiares, le obligarán a mirarlo todo de un modo diferente, sin fiarse de nadie, como único modo de alcanzar sus objetivos.

Un thriller algo alejado de los cánones habituales, aunque con elementos claves que le han hecho auparse a las lista de los libros más vendidos, también en nuestro país. La parte que se desarrolla en el siglo VIII nos recuerda a otras famosas obras, evocando las novelas medievales de Ken Follett o la fantástica recreación de Umberto Eco en su abadía de “El nombre de la rosa”. El ritmo decae algo en esos capítulos, pero se agradece para descansar un poco ante la trepidante cadencia de la trama principal.

El autor no utiliza artificios desmesurados, ni pretende ahondar en el concepto de literatura profunda. Nos muestra un lenguaje directo, sencillo y fácil de leer, abogando por la ductilidad de las tramas, que van encajando como un guante hasta desembocar en un final que se presupone desde capítulos anteriores, aunque los giros inesperados de la segunda mitad de la obra ayudan a no perder el interés. Los diálogos son fluidos y apoyan el devenir de la historia, ayudando además a retratar a los personajes principales, aunque algunas de sus características puedan sonar a tópicas en el género en el que se desarrolla la trama.

Una novela inteligente que nos obligará a plantearnos nuestro verdadero destino, enfrentado desde siempre al libre albedrío. Una trama absorbente tejida con los mimbres necesarios para seguir un hilo argumental repleto de connotaciones científicas y místicas. Misterios ocultos por gobiernos a lo largo de la historia, aventuras personales que darán al traste con todo lo conocido e incluso la inesperada aparición de personajes ambivalentes con problemas de personalidad múltiple, harán de esta novela un sano ejercicio de entretenimiento con el que disfrutar leyendo.



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martes, 18 de enero de 2011

PRESENTACIÓN DE "EL CÍRCULO ALQUÍMICO", DE PACO GÓMEZ ESCRIBANO

El pasado fin de semana, en un horario poco habitual para una presentación literaria como es un sábado por la tarde, acudimos a la presentación del libro "El círculo alquímico", del escritor Paco Gómez Escribano, en la ya mítica librería Estudio en Escarlata de Madrid.

Afortunadamente llegamos unos minutos antes de dar comienzo el acto y pudimos agenciarnos dos de las últimas sillas que quedaban libres. Y digo esto porque en apenas cinco minutos, tras la llegada de los protagonistas del acto a su lugar preferencial en el local, la coqueta librería se vio desbordada de gente. Los numerosos espectadores que querían asistir a la presentación llenaron el sótano de la librería, desbordaron la planta noble de la misma, la entrada e incluso hubo gente que se tuvo que quedar fuera sin poder acceder al recinto. Algo que yo no había visto nunca y he estado en unas cuantas presentaciones en dicha librería.

El acto en sí comenzó cuando el editor de Ledoria, Jesús Muñoz, hizo una breve introducción sobre el libro de Paco, una obra que bajo el sugerente título de "El círculo alquímico" encandiló a esta editorial afincada en Toledo, apostando con decisión por una novela de indudable calidad que arranca en la mítica ciudad de las tres culturas y que espera encandile al gran público.

Fue el turno entonces de Virtudes Reza, poetisa y amiga del autor, que ha sido la encargada de prologar esta obra. Virtudes, visiblemente emocionada, halagó el gran trabajo del escritor, regalando al respetable escogidos retazos y frases sueltas de una obra que le ha llegado al alma. Con ese humor tan característico de los gaditanos fue desgranando los avatares sufridos por Paco hasta ver realizado su sueño, publicar sus novelas, y entre bromas y veras nos contaron las "duras" sesiones gastronómicas que han sufrido preparando la presentación del libro.

Tomó entonces la palabra el conocido escritor Pedro de Paz, uno de los más codiciados maestros de ceremonias para actos de este tipo en la capital por sus tablas y su buen hacer, aparte de su indudable calidad literaria como escritor. Subiendo un tono de su potente voz para que el público arremolinado en el gallinero pudiera escuchar algo mejor lo que allí acontecía, nos habló de la grata sorpresa que para él supuso leer el manuscrito de Paco Gómez Escribano. Una novela que catalogó como thriller esotérico, destacando el ingente trabajo de documentación del autor para hacernos sentir como propias las aventuras de los personajes en situaciones diversas y lugares tan dispares como Toledo, Jerusalén o El Cairo. Halagó la profundidad de la trama y la idoneidad de unos personajes que se ajustan como un guante a la historia, con unos diálogos fluidos que ayudan a avanzar mejor en la lectura de la obra.

Llegó entonces la hora de escuchar al protagonista principal de la noche. El autor, que parecía haber dejado los nervios propios de todo estreno en el baúl de los recuerdos, agradeció en primer lugar al público asistente el haberle arropado de tal modo en un día tan señalado para él. Tuvo palabras también de agradecimiento para el editor por haber apostado por su obra, que aunque no es la primera novela que escribe, si es la primera que se publica. Y por supuesto, destacó el lujo que para él significaba estar rodeado de buenos amigos y excelentes artistas de la palabra como Virtudes Reza y Pedro de Paz.

Paco nos contó algunos de los intríngulis en la génesis de esta novela. Según él, y al haber sido escrita en un lapso más o menos prolongado de tiempo, se pueden distinguir géneros y estilos diferentes en una obra que es un crisol de todos ellos: género negro, aventuras y viajes, histórico e incluso filosófico. Si el escritor vuelca en sus palabras el texto que le gustaría leer en alguna ocasión, según nos confesó, él fue reflejando en su novela las diferentes etapas que vivió durante la creación de "El círculo alquímico".

Una obra que arranca al descubrirse unos frescos ocultos en la Catedral de Toledo repletos de simbología alquímica y que al ser restaurados aglutina a su alrededor a todo un elenco de personajes diversos. Algunos de estos protagonistas verán como sus vidas cambian radicalmente tras el viaje iniciático que tendrá lugar a través de tres continentes, pero también otros podrán continuar su existencia sin más, afectando esta historia a cada uno de modo diferente.

El escritor nos narró su larga labor de documentación: Historia del Arte, alquimia, leyes y jerarquía eclesiástica, geografía e historia y otros muchos temas que le sirvieron para trenzar la historia que quería contar. Recordó las largas horas transcurridas en el interior de la Catedral de Toledo, tanto en estudio y documentación, como en paseos y reflexión. Un edificio que le encanta, como el poder perderse por las callejuelas de la bella ciudad toledana.

Paco nos aseguró que el mejor momento fue cuando pudo tener por fin el libro en sus manos, su primera obra impresa y lista para ser leída por el público. Ese hecho ya lo consideraba como algo mágico, y los momentos que pudieran llegar después, como la presentación, los libros que se vendieran, el apoyo de los lectores y demás, los consideraba como regalos añadidos para él.

Para terminar el acto se desarrolló a continuación un animado y divertido coloquio donde el público preguntaba al autor lo que quisiera saber sobre la obra, intercalándose entre medias divertidas preguntas y chascarrillos de los presentadores del acto, deleitando al personal con un agradable rato de compañerismo y buen rollo mientras charlaban de literatura.

Después tuvo lugar la consiguiente firma de libros por parte del autor, mientras aseguraba a los asistentes que el buen vino y los canapés ya nos estaban esperando como colofón del acto. Paco Gómez Escribano tardó un buen rato en dedicar todos los ejemplares, dado el gran número de libros vendidos en su presentación, mientras los demás nos enfrascábamos en animadas charlas disfrutando del ágape.

Para terminar, y cómo no podía ser de otro modo, los más incondicionales abandonamos la librería para seguir charlando sobre lo divino y lo humano mientras compartíamos unas cervezas y unas tapas típicas con el autor, los escritores que le habían arropado en el acto, familiares, amigos y todo aquel que quisiera acompañarnos. Esas charlas que son lo mejor de estas reuniones y con las que dimos por concluida una velada de lo más interesante.

Fotos: cortesía de Paco Gómez Escribano.

lunes, 10 de enero de 2011

UNA NUEVA MANERA DE COMENZAR EL AÑO

En esta primera entrada del año retomaré la literatura de viajes para contaros brevemente cómo he pasado los primeros días del 2011. El motivo ya lo avancé en el último post. Por diversas circunstancias decidimos innovar en los planes de Navidades y nos marchamos a un lugar paradisíaco para celebrar la llegada de un año que espero nos depare gratas sorpresas a todos.

Así que después de celebrar la Nochevieja en Madrid con mis familiares preparamos las maletas para embarcarnos el mismísimo día de Año Nuevo con destino a una de las islas afortunadas: Lanzarote. Un viaje ilusionante con el que queríamos empezar el año cargados de energía positiva. Y os puedo asegurar que la estancia allí no sólo ha logrado este propósito, sino que a uno le quedan ganas de echar raíces en un lugar tan estupendo.

Tras sorprendernos en Barajas por la cantidad de gente que había en el aeropuerto el día 1 de Enero nos embarcamos en un vuelo de Ryanair (creo que esta compañía no nos va a tener más como clientes por diversas razones que no vienen al caso y con las que afortunadamente no han podido deslucir nuestras vacaciones). Y la primera sorpresa te la encuentras al aterrizar en Arrecife, ya que el aeropuerto está totalmente pegado al mar, las pistas no son muy grandes y desde el avión los pasajeros no saben muy bien si el aparato tomará tierra o amerizará en pleno Atlántico, aunque es sólo una impresión.

Nos alojamos en Puerto del Carmen, una de las zonas más conocidas de la isla por la cantidad de servicios que tiene: hoteles, apartamentos, buenas playas, un paseo marítimo increíble de varios kilómetros de longitud, multitud de comercios y tiendas de moda y complementos a buen precio, restaurantes y cualquier otro tipo de local de ocio que se os pueda ocurrir. Nosotros elegimos para alojarnos un lugar tranquilo, ni demasiado cerca ni demasiado lejos de todo este jolgorio, por lo que siempre es una buena opción como base de operaciones.

Y es que lo bueno que tiene Lanzarote es que es una isla llena de contrastes, donde no todo es playa, sol y buen tiempo. Cuenta con una naturaleza fuera de lo común, con paisajes espectaculares que dejan al visitante sin habla. Todas las islas pertenecientes a las Canarias son de origen volcánico, pero Lanzarote es conocida como la "isla de los volcanes" por poderosas razones y es, sin duda, uno de sus atractivos más interesantes.

Entre 1730 y 1736 Lanzarote sufrió tremendas erupciones volcánicas que transformaron para siempre la morfología de la isla. Según las crónicas de la época la tierra se abrió en el término municipal de Yaiza, y la lava hizo su aparición, a más de 800 º C, arrasando sin piedad todo lo que encontraba en su loco devenir hacia el mar. Como consecuencia de esto una cuarta parte de la superficie de Lanzarote se vio cubierta de lava, incluso ganando terreno al mar, y creando el germen de lo que hoy es la zona más rica, geológicamente hablando, de Lanzarote: el parque Nacional de Timanfaya.

Este parque es una visita obligada para cualquiera que no lo conozca. Una superficie de unos 50 Kilómetros cuadrados donde podemos encontrarnos más de veinte volcanes, mares de lava o escoria volcánica perfectamente conservados, dunas desérticas entre valles y montañas, o cuevas y caminos agrestes que sólo se pueden observar desde un autobús exclusivo para el turismo. Una experiencia única. Todavía se puede observar la morfología de la tierra y la fuerza de la naturaleza en la zona, ya que existen géiseres donde el agua sale a presión con una fuerza inusitada, hoyos en el suelo de los que emanan llamas con metros de altura en cuanto se les echa un catalizador o un restaurante donde asan a la parrilla con las poderosas emanaciones caloríficas de la tierra volcánica.

En los alrededores, y ya dentro del enclave natural del parque de los Volcanes, las erupciones volcánicas enfriaron rápidamente al contacto con el agua marina y ayudadas por la fuerza erosionadora de las olas crearon un paisaje costero único en el mundo. De ahí surgió la zona conocida como Los Hervideros, o el Charco Verde de El Golfo, inmortalizado no hace demasiado en una de las películas de Pedro Almodóvar.

Pero Lanzarote es mucho más. Pudimos visitar el coqueto pueblo de Teguise, donde todos los domingos se celebra un mercadillo al aire libre que recorre casi todas las calles de la localidad, uniéndose a las numerosas tiendas que jalonan esta conocida población. O el precioso pueblo de Yaiza, nombre que algunos situaréis como título de una novela del escritor Vázquez Figueroa. Sin olvidarnos de Tías, un pueblo interior tranquilo y pausado situado en un altozano, muy cerca de Puerto del Carmen, con unas magníficas vistas sobre el océano en calma. No me extraña nada que José Saramago, el Nobel portugués fallecido no hace demasiado tiempo, decidiera afincarse allí para pasar los últimos años de su vida en un oasis tan bello.

Esta isla que dejó de dedicarse a la pesca con la llegada del turismo a mediados de los años sesenta cuenta también con otros detalles que llaman mucho la atención. Mucha culpa la tuvo el arquitecto lanzaroteño César Manrique, que tras su estancia en Nueva York y en colaboración con las autoridades de la isla, creo unos espacios turísticos de primer orden pero siendo respetuoso con la naturaleza, paisaje y esencia de su tierra natal. De ahí surgieron los famosos Jameos del Agua o la Cueva de los Verdes, un tubo volcánico de siete kilómetros de longitud con una historia curiosa. Sólo se puede visitar un kilómetro de unas cuevas alejadas de los cánones habituales de estalactitas y estalagmitas, que ya fueron utilizadas hace siglos por los lugareños para refugiarse de los ataques de piratas berberiscos. Debido a su extraordinaria acústica cuenta con un amplio auditorio para conciertos de música clásica y en su visita guiada incluye una sorpresa final que no puedo desvelar para que así la disfrutéis mejor llegado el caso.

Manrique también participó en otros proyectos en la isla como el Monumento al Campesino, el centro de visitantes de las Montañas de Fuego o el espectacular Mirador del Río. Este enclave estratégico, situado en el norte de la isla, permite contemplar la cercana isla de La Graciosa y parte del resto de islotes adyacentes. La magnificencia del océano Atlántico, las nubes que casi puedes tocar movidas por los vientos alisios y la quietud del entorno hacen que uno sienta una impagable paz interior al encontrarse allí arriba.

El recorrido por la isla deja sensaciones encontradas al conducir por esas carreteras bien cuidadas. Volcanes al alcance de la mano, mares de cáctus, palmeras o plantas autóctonas que inundan la vista de un verde que contrasta con rocas rojizas, arenas negras o enclaves donde la olivina, piedra semipreciosa que abunda en la zona, son los protagonistas. Sin olvidarnos de los curiosos cultivos realizados sobre tierras quemadas por las cenizas volcánicas, creando paisajes desconocidos hasta entonces y dando fama al vino de malvasía, gracias a las vides criadas en tan adversas circunstancias.

No podemos olvidarnos de las preciosas playas conejeras (gentilicio que es sinónimo de lanzaroteñas en el argot popular). Al sur la conocida zona de Playa Blanca, con su pequeño puerto y a pocos kilómetros el enclave salvaje donde aguardan escondidas la playa del Papagayo, la de las Mujeres y otras calitas que se conservan todavía vírgenes, intentando preservarlas del urbanismo feroz. O la zona norte de la isla donde tomamos el sol en otra playa cercana al pueblo pesquero de Orzola, pero que es imposible encontrar el camino hacia ella si no preguntas a los vecinos del pueblo. Arena blanca rodeada de piedras negras, aguas frescas y cristalinas y no más de diez personas en todo el enclave. Maravilloso. Y como colofón unos pescados frescos acompañados de papas arrugadas de mojo picón, típico de la isla, degustados en una de las terrazas del pequeño puerto. Uno podría acostumbrarse a vivir de ese modo, os lo puedo asegurar.

De vuelta hacia el centro de la isla, y conduciendo paralelo a la costa oriental de la misma, se pueden encontrar multitud de pequeñas playitas, distintas a las calas que entendemos como tales normalmente, creadas por los últimos vestigios de la lava incandescente en contacto con la orografía del lugar. Un paisaje singular que nos encantó, casi tanto como la curiosa sensación de encontrarnos en la Luna, Marte o cualquier otro sitio alejado de la Tierra que hayamos podido ver en películas o imaginado en nuestra mente, al deambular por toda esa zona volcánica.

Como podréis observar nos dio tiempo a hacer turismo, bañarnos en el mar, disfrutar del sol y sus 25º C en playas de ensueño, ir de compras, comer de lujo o tomarnos unos cócteles deliciosos en terrazas sobre acantilados. Incluso he pensado, aunque he de decir que no demasiado, en alguno de mis proyectos literarios (añadiendo a la larga lista otra novela, e incluso un libro de no ficción). Pero lo bueno se acaba y en nuestra vuelta a Madrid nos encontramos con viento, frío y lluvia, situación que nos hizo anhelar, aún más, esos gratos momentos vividos en tan maravilloso enclave. De hecho no me extraña nada una de las frases más escuchadas en estos días de asueto, de boca de diferentes personas con las que hemos tratado allí. Gente de diferentes procedencias que llegaron a Lanzarote por unos días, y se quedaron allí de forma permanente. Algo tendrá esa isla que embruja a todo el que la visita...