viernes, 27 de mayo de 2011

AL MAL TIEMPO, BUENA CARA

Una vez pasada la resaca electoral, y todavía sin saber muy bien hacia donde llegará el movimiento 15M, es hora de retomar la actividad habitual de este blog. Y para ello vamos a hablar un poco de lo que se mueve entre bambalinas en el sector editorial, el estado actual en época de crisis y los diferentes proyectos que tengo en mente.

Creo que he comentado en alguna ocasión que estaba trabajando en un tema muy interesante para una posible obra de no ficción; hoy voy a dar algún detalle más. Este asunto surgió, de manera muy casual, a finales del año pasado. En esas fechas, prácticamente en Navidades, me topé con una historia que me llamó mucho la atención. Pensé en ella detenidamente en los días que pasé en Lanzarote a primeros de enero y decidí investigar un poco más una vez de regreso a la península. Así lo hice y me llevé una grata sorpresa. Creí intuir que con ese material, y con otra documentación que se podría obtener a través de terceras personas, podría desarrollar una idea que empezaba a germinar en mi cabeza.

Le di vueltas al asunto durante unos pocos días y al final me decidí. Pensé que con el mercado editorial de ficción en situación precaria y con las dificultades añadidas para un escritor novel, podría ser una buena manera de meter la cabeza en el sector aunque no hubiera escrito nunca una obra larga de no ficción. Preparé una propuesta lo más profesional que pude, desarrollé el índice sobre el que versaría la obra y contacté con personas que me podrían facilitar el avanzar con mis investigaciones. Me animaron con el proyecto tras interesantes reuniones tanto telefónicas como personales y decidí dar el salto. Sabía que en las propuestas de ficción lo normal es tener terminada la novela antes de buscar agente o editorial. Pero en la no ficción, por lo que pude colegir tras indagar un poco, se vendía más la idea en sí antes que la obra ya terminada.

Así lo hice, lanzándome a la piscina con la propuesta desarrollada mientras seguía buscando información y esbozaba los primeros capítulos de la obra, ilusionado por el cariz que estaba tomando el asunto. Contacté entonces con una gran empresa del sector que se mostró muy interesada. Hablé con una joven editora, muy profesional, que me tuvo al tanto en todo momento del desarrollo del proceso. Conociendo la especial idiosincrasia del tema el estudio del proyecto fue muy rápido, algo anormal en el sector. En una semana la editora presentó la propuesta a sus compañeros, pero lamentablemente tuvieron que declinar el proyecto ya que tenían el catálogo de no ficción ya cerrado para los siguientes doce meses y además la competencia sacaba en breve un libro con temática similar.

Esto sucedió a mediados de enero, para que veáis la rapidez del proceso. No me desanimé, en absoluto, pues vi que el interés había sido sincero y os puedo asegurar que es un tema del que se puede hablar largo y tendido. Mientras buscaba otras editoriales punteras en el ámbito de no ficción, decidí hablar con una agencia editorial bastante conocida. Y como ya llevo mucho tiempo en esto, y aunque me diera vergüenza, decidí obviar las conversaciones por mail y hablar directamente por teléfono. Así lo hice y la primera impresión fue muy favorable. Presenté de palabra las líneas maestras de mi propuesta antes de enviarla por mail y charlamos sobre el particular. Mis interlocutores se mostraron también muy interesados, pero cautos, más sabiendo las dificultades por las que está pasando el sector. Convenimos en que tantearían el mercado para ver las posibilidades de llevarlo a cabo y así se quedó la cosa.

Estuvimos así durante cerca de dos meses, con conversaciones casi todas las semanas. Fue la primera vez que escuché que una obra mía iba a ser estudiada en comité por los miembros de la agencia, aún sabiendo la cantidad de diferentes asuntos que tenían sobre la mesa. Fue un trato cordial y fluido, pero la respuesta finalmente fue la misma. Imagino que contactarían con diferentes editoriales y me confesaron, que aunque el proyecto era bueno y el mercado potencial interesante, sería difícil sacar el libro adelante en los meses siguientes dados los compromisos de las diferentes empresas, por lo que su viabilidad se vería bastante comprometida al pasar mucho tiempo desde que comenzó todo esto.

Todavía no había tirado la toalla, pero maldije para mis adentros los tiempos editoriales, la crisis y el haber llegado todo esto en un momento de lo más inoportuno. Hablé con otros sellos importantes pero no saqué nada en claro. Una de estas grandes editoriales me llegó a asegurar que ya tenían cerrado el catálogo, ¡¡para los próximos dos años!! No entendía nada, pero decidí seguir luchando.

Al final, y tras unas curiosas circunstancias, contacté con una de las editoras jefe en una editorial harto conocida. En apenas dos meses había hablado de manera directa, y con un interés claro por mi propuesta de no ficción, con más gente metida de lleno en el sector que en los tres años anteriores intentando sacar algo en claro de mis novelas. Me parecía estar en el buen camino, pero no quería lanzar las campanas al vuelo visto lo visto.

Con esta persona hablé también en repetidas ocasiones a lo largo de los tres meses siguientes. Interesados en la propuesta me pidieron los primeros capítulos para poder estudiarlo con más calma en Semana Santa. Escuché en diferentes ocasiones como el tema iba a ser tratado en comité de evaluación y mesa de contratación, términos totalmente desconocidos para mí hasta entonces. Pero el resultado fue igual de negativo. Las razones, similares a los casos anteriores, añadían otro matiz. Una gran empresa del sector tenía en mente sacar otro libro relacionado con el asunto, por lo que ya habría dos obras relacionadas, ambas de editoriales importantes. Casualmente, ésta última era en un sello del grupo que me comentó lo del catálogo cerrado para los siguientes dos años...

Esto fue a mediados de mayo, hace escasos días. El trato ha sido exquisito con todas las personas mencionadas a lo largo del presente año, pero me queda un regusto amargo tras todo el proceso. Puedo entender la lentitud del sistema, la burocracia y los diferentes procesos en el sector editorial. Pero claro, si en enero o febrero nos hubiésemos puesto a trabajar en serio con el proyecto podría estar prácticamente finiquitado y listo para imprenta. Yo hubiera puesto todo de mi parte, eso está claro, ya que creo en la propuesta y podía haber tenido un moderado éxito, aparte de conseguir meter la cabeza en el mundillo. Pero la flexibilidad no es el fuerte de este sector. Os podéis imaginar la desilusión que me llevé tras las buenas perspectivas planteadas en estos últimos meses.

He decidido olvidarme de este tema visto lo visto, aún sabiendo que era una oportunidad única. Pero eso no va a arredrarme, ni a impedir que siga creyendo en lo que hago. Nunca he sido una persona que haya tenido una suerte excepcional a lo largo de mi existencia, pero sé que llegará mi momento. De todo se aprende en esta vida, os lo aseguro, y en estos meses he conocido mucho mejor los mecanismos que mueven esta pesada maquinaria. Pero en mi mente siguen bullendo las ideas.

Así que decidi regresar a la ficción, tema que tenía bastante abandonado. En vez de propósitos del Año Nuevo yo los tomé de primavera. He comenzado con las correcciones de mi tercera novela, la misma que dejé guardada en ese cajón de sastre que es mi disco duro, dispuesto a avanzar en el pulido de sus afiladas aristas aún sabiendo las dificultades que conlleva. Me gustaría que antes de que acabara el 2011 pudiera dejar finiquitado ese manuscrito y avanzar lo que pudiera con la otra novela que dejé a la mitad, con casi 150 páginas escritas. Ya veremos después los progresos reales que consigo.

De ese modo tendría un bonito panorama de cuatro novelas terminadas, dispuestas para la guerra. Pero sigo trabajando en otros temas. Mientras mi opera prima sigue en los comités de lectura de alguna que otra editorial, hemos estado avanzando en otro proyecto que espero tener terminado en unas semanas. Se trata de mi nueva página web, una página de autor que pretendo sea más profesional, ya os iré avanzando detalles. También estoy embarcado en otras iniciativas que contaré cuando pueda, e incluso he tenido tiempo de hacer mis primeros pinitos para promocionar mis obras.

Algunos ya lo habréis visto ya que lo publiqué hace unos días en Facebook. Se trata de un booktrailer, un vídeo promocional que he hecho sobre mi novela "El color de la maldad", un thriller policíaco. He utilizando música del maestro Hans Zimmer, perteneciente a la BSO de una película de la que también hemos hablado aquí, y fotografías originales, la mayoría realizadas por mí en algunos de los escenarios reales en los que se desarrolla la trama de ficción. Espero que os guste.




Como veis, no dejo de moverme. Y lo seguiré haciendo, es el único modo que conozco para seguir avanzando, aprendiendo todos los días algo nuevo. Seguiré luchando por sacar mis sueños adelante, y por supuesto, los compartiré con todos vosotros. Y este fin de semana, de nuevo puntual a su cita, llega hasta nosotros la Feria del Libro de Madrid dispuesta a hacernos disfrutar de 17 días inigualables en los que seguro me veré atrapado de uno u otro modo.

miércoles, 18 de mayo de 2011

YES, WE CAMP

Tenía pensado escribir este pasado fin de semana sobre algunos detalles de lo que se cuece en el interior del sector editorial, pero la caída general de Blogger me lo impidió y luego me ha estado funcionando bastante mal la página unos días más. Pero voy a esperar todavía un poco para escribir esa entrada, ya que hoy quiero hablar de otro tema. Y no es un asunto baladí, ya que nos concierne a todos. Ya sé que este blog trata sobre literatura, pero por encima de todo somos personas y en estos momentos hay cosas mucho más importantes que un simple rechazo editorial por las que preocuparse de verdad.

Muchos sabréis a lo que se refiere el título de esta entrada, pero otros muchos quizás no. Intentaré poneros en antecedentes, ya que esta bitácora también es leída fuera de España y me gustaría, con este pequeño granito de arena, que la iniciativa que está prendiendo en los corazones de muchos españoles franquease nuestras fronteras para convertirse en un movimiento global.

En España parecía que la gran masa social dormitaba mientras se sucedían las revueltas árabes o las diversas protestas por los recortes en distintas ciudades europeas. Mientras tanto Islandia daba una lección al mundo, silenciado durante mucho tiempo por autoridades y medios de comunicación, obligando a dar con sus huesos en la cárcel a los autores de esta crisis económica mientras sus habitantes se negaban a pagar los desmanes de sus dirigentes en forma de deuda histórica y de forma pacífica empezaban a cambiar su sistema, dándole la vuelta como un calcetín, empezando por una asamblea constituyente que reformaría su Constitución.

Pero en nuestro país, con cinco millones de parados y una situación cada vez más precaria para muchísima gente, parecía que todo esto daba igual. Surgieron pequeñas iniciativas, casi todas a través de redes sociales, como el Nolesvotes, abogando por cambios en la Ley Electoral, que siempre favorece a los mismos grandes partidos. Pero todo esto no fue mucho más allá. Hasta el pasado 15 de Mayo, día elegido por diversas asociaciones para convocar manifestaciones en diferentes ciudades españolas contra un sistema corrupto que ahoga a la clase media, dejándola cada vez más cerca del umbral de la pobreza mientras unos pocos siguen enriqueciéndose pese a la crisis. Colectivos alejados de partidos políticos o sindicatos que intentan aglutinar a un gran número de ciudadanos hartos de la clase política y financiera.

No fueron manifestaciones con un seguimiento masivo, (recuerdo otras imborrables con millones de personas tomando las calles), pero fue un canto a la esperanza. En Madrid demasiada gente hubo siendo el día grande de sus fiestas, por lo que parecía que las conciencias de la gente empezaban a agitarse. Pero lo mejor estaba por llegar.


El lunes 16 de Mayo, gracias a la movilización por redes sociales, se dio el pistoletazo de salida. Para el que no conozca Twitter le diré que ese día, gracias a los Tweets o mensajes de miles de personas en la red incluyendo términos clave como #acampadasol o #spanishrevolution, se consiguió movilizar a mucha gente. Esos hashtags o términos clave de búsqueda en la red social se convirtieron en Trending Topic, siendo tendencia no sólo española, sino mundial en muchos momentos del día. Esa noche se concentró la gente en la Puerta del Sol de Madrid, abogando por un cambio en esta sociedad injusta que cada vez nos aprieta más la soga al cuello.

Allí se dieron cita jóvenes sin futuro, amas de casa, ejecutivos que han perdido su empleo, jubilados que ven recortados sus derechos, hipotecados que no llegan a fin de mes, becarios que nunca se podrán ir de casa de sus padres, familias con todos sus miembros en paro que luchan por subsistir y otras muchas clases de personas que no se ven representados por la clase dirigente. De las miles de personas que se concentraron quedaron unas pocos cientos que decidieron pasar la noche del lunes al martes en la plaza, pero la policía lo impidió. Hubo desalojo y algunos detenidos, cuando allí no hubo ningún conato de violencia. Para muestra, este vídeo.



La indignación subió de nivel y ayer la movilización fue masiva a través de las redes sociales. Los medios de comunicación se hicieron eco (el desalojo de la noche anterior se realizó cuando la prensa se había marchado) y diversas ciudades españolas se sumaron a la iniciativa de convocar asambleas y acampadas en apoyo a este movimiento. Y fue entonces cuando el término #yeswecamp se convirtió en tendencia mundial en Twitter. La llama había prendido. Se sucedieron movilizaciones similares en otros países europeos y los periódicos de otros países empezaron a informar sobre la revolución pacífica que estaba teniendo lugar en España.

Yo estuve allí. Sí, ayer por la tarde fui a la Puerta del Sol, emocionado ante el momento que estaba viviendo, quizás contemplando en directo el primer paso para cambiar un sistema que está caduco. A lo mejor es algo utópico, pero desde luego sin hacer nada no conseguiremos cambiar lo que está hundiendo esta sociedad.

Miles de personas se apiñaban en una plaza a rebosar, en un ambiente festivo, pero sereno y tranquilo. Personas que por su apariencia pertenecían a muy diferentes extractos sociales. Jóvenes universitarios, chicos de instituto, trabajadores, jubilados, niños con sus padres, gente con una pizca de ilusión en sus rostros castigados por una crisis cruel con los más desfavorecidos.

En mi paseo por dónde se podía caminar, cosa imposible en muchos tramos de la Puerta del Sol debido a la avalancha de personas, escuché todo tipo de conversaciones y gestos que me hicieron creer que otro mundo es posible. Un chaval de unos 25 años contándole a un jubilado como era incapaz de encontrar un trabajo siendo licenciado con idiomas y algún que otro máster a sus espaldas. Parejas preocupadas ante el hecho de perderlo todo si los desahuciaban, agravado por el hecho de que la ley española obliga a seguir pagando al banco tu hipoteca, aunque te hayan embargado la casa, si con su venta no se cubre la deuda inicial. Mujeres despedidas de sus trabajos por el simple hecho de quedarse embarazadas. Personas que trabajan en fábricas, e incluso en oficinas, por un mísero sueldo que oscila entre 500 y 700 euros, sin contrato ni seguridad social. Parados que les sale a pagar en la declaración de la renta al haber tenido dos empleadores en el año en curso y un sinfín de casos más, plenos de injusticias sociales, que te ponen los pelos de punta.

Vi pancartas en las que los manifestantes se alejaban de cualquier tendencia política ("Ni fascismo, socialismo, comunismo o capitalismo. No nos gustan los ...ismo"). Otras como "Violencia es cobrar 600 euros" y otras muchas reivindicando la falta de ilusiones ("Sin trabajo, sin casa, sin futuro"). Los allí reunidos cantaban a voz en grito "No tenemos casa, nos quedamos en la plaza", asegurando que aguantarían allí hasta el próximo domingo, fecha de las elecciones municipales y autonómicas. Mientras, más de diez vehículos blindados de la policía y 300 efectivos plantados delante de la sede de la Comunidad de Madrid escrutaban con seriedad lo que allí estaba sucediendo. Aunque claro, esta pasada noche no ha habido desalojo ni carga policial contra el grupo más reducido que ha aguantado allí sin moverse. No les conviene a los dirigentes, ayer había numerosas cámaras.

Piensan además seguir con sus reivindicaciones, convocar asambleas todas las tardes y preparar movilizaciones justo antes de las elecciones. No sé hasta dónde llegará esto, pero quizás estemos viviendo uno de los grandes momentos de la democracia española. Los partidos políticos están asustados y no saben cómo reaccionar. Desde medios de prensa reaccionarios se acusa en algunos momentos de ser movimientos antisistema para luego descalificarlos de pijos o progres. Pero no, es mucho más que todo eso. Es una sociedad harta de que los políticos, sindicatos, empresarios y banqueros hagan y deshagan a su antojo. No hace falta más que ver el fantástico documental "Inside job" para ver la clase de gente que controla nuestros designios. Una clase dirigente enriqueciéndose a ojos vista y fomentando que cada vez haya más pobres. Ellos hunden la economía, la reflotamos entre todos, nosotros nos abrochamos más el cinturón y ellos se llenan los bolsillos a manos llenas. Eso se tiene que acabar a la voz de ya. Otro mundo es posible y creo que entre todos lo podemos conseguir.

viernes, 6 de mayo de 2011

"EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE", DE ELOY MORENO

Hoy vengo a hablaros de una de las sensaciones literarias de la temporada: "El bolígrafo de gel verde", de Eloy Moreno. El libro ya te llama la atención con un título tan enigmático y esa portada con un hombre agachado, con la cabeza entre las piernas en una actitud aparentemente derrotista. Después, le das la vuelta al ejemplar y al leer la contraportada no nos podemos hacer siquiera una ligera idea de lo que esta obra guarda realmente en su interior.

Antes de leerlo ya me había llamado poderosamente la atención la intrahistoria de cómo esta novela llegó a las librerías. El autor, Eloy Moreno, escribió la historia que quiso y decidió olvidarse del circuito editorial tradicional. Conocía, como muchos de nosotros, las dificultades de entrar en el mismo para un escritor novel. Y se lanzó a la aventura de una manera admirable. Se autoeditó el libro y empezó su propia campaña de marketing y promoción. No sólo con el marketing viral: su página web (no os la perdáis, allí se cuenta toda esta historia más detalladamente) o su grupo en Facebook donde vendía la obra. Eloy cogió también el coche y una maleta llena de ejemplares, recorriendo librerías y centros comerciales para intentar convencer a los libreros de que debían darle una oportunidad a su novela. Se aprestaba en la puerta de los establecimientos y hablaba con los posibles clientes, repartiendo marca páginas, hablándoles de su historia. Y tanto esfuerzo dedicado tuvo su recompensa.


El boca a boca y los numerosos comentarios elogiosos en Internet hicieron el resto. El libro se empezó a vender bien y la editorial Espasa llamó a su puerta. Eloy consiguió un sueño largamente anhelado y su novela empezó a distribuirse en las librerías de toda España. Además se ha convertido en un fenómeno literario, con varias ediciones ya vendidas, siendo uno de los libros destacados en Sant Jordi y en las sucesivas ferias literarias que están teniendo lugar por toda España en esta primavera.

"El bolígrafo de gel verde" es la historia de un hombre que se ve atrapado dentro de su propia vida. Un hombre aparentemente feliz, que vive plácidadamente en su barrio de clase media-alta con todo lo que supuestamente la sociedad concibe como una vida de éxito. Tiene un buen trabajo en una empresa informática, una familia estupenda a la que quiere con locura y todas las comodidades posibles a las que un hombre de su posición puede aspirar. Pero no es oro todo lo que reluce.

El protagonista, del que no se desvela el nombre en ningún momento, se ve atrapado en ese bucle que todos conocemos tan bien: casa, trabajo, coche, colegio de la niña, restaurante, casa de padres o suegros, compras en centro comercial el fin de semana y vuelta a empezar. Una persona que se siente vacía por dentro, prácticamente muerta en vida, y que todas las noches se acuesta con una idea fija en mente, una ilusión por cumplir: cambiar esa rutina asfixiante que no le deja respirar.

El título de la obra hace referencia a esa búsqueda incesante del cambio por parte del personaje, representada en un hecho aparentemente trivial que transmutará su existencia. El protagonista, harto de que le desaparezcan sus bolígrafos dentro de la oficina, decide comprar uno diferente: un bolígrafo de gel verde. De ese modo cree que si le vuelve a desaparecer le será más fácil identificar al ladrón de material al tratarse de un ejemplar único. Este hecho, inocente en apariencia, le llevará por unos derroteros increíbles que son el verdadero leiv motiv de la historia. Un bolígrafo que se convierte en la metáfora de la búsqueda de la felicidad, ese camino inescrutable tan difícil de alcanzar.

Un camino tortuoso que recorreremos junto a este hombre, sintiéndonos atrapados con el devenir de la historia, sufriendo junto a él en sus desgracias e insuflándole ánimos en sus pocos éxitos. Una novela en la que te sumerges sin querer, porque te ves identificado en muchos de los pasajes de la obra. Como esa añorada infancia y juventud en un pueblo apartado de la gran ciudad, disfrutando con tus amigos mientras meriendas pan con nocilla, juegas en el monte, cazas lagartijas o construyes refugios que no sabes si aguantarán.

Y como no, todos podemos sentirnos identificados con esa gran mentira de vida que la sociedad quiere para sus hijos, todos aborregados sin salirse del camino recto: un trabajo estresante o mortalmente aburrido, una hipoteca castradora, la rutina de los atascos por la mañana y por la noche, llegar a casa tardísimo sin ganas de disfrutar de tu mujer o de tus hijos. Una existencia donde los sueños se aparcan y la gran mayoría deja pasar su mejor etapa añorando lo que siempre quiso ser o hacer, pero las circunstancias se lo impidieron.

Pero esta historia va mucho más allá. Lucharemos junto al protagonista para intentar cambiar esa rutina, aunque tenga que pagar un precio desorbitado. Sufriremos al acompañarle en la subida de su Everest particular, en una escena memorable que te dejará sin habla. Y pensaremos, claro que sí, que otra vida es posible.

La obra contiene pasajes maravillosos, escritos casi con cadencia poética. Y reflexiones profundas sobre lo que verdaderamente mueve al ser humano en su incesante búsqueda. Pero lo principal, lo que más te llena, es que se nota a la legua que está escrita con el corazón. El autor nos convierte en cómplices de esta historia, y ese es uno de los grandes aciertos de una trama que lees a grandes bocanadas, buscando ese aire que nos devuelva la libertad de ser nosotros mismos para disfrutar de nuestra existencia.

Una trama escrita con un lenguaje llano, sencillo, que te llega a lo más profundo. Un libro que me ha llegado a emocionar, y sí, lo admito, incluso me ha puesto un nudo en la garganta en algunos momentos, con las lágrimas a punto de derramarse en cascada angustiosa. Una obra narrada en forma de diario, en primera persona, huyendo de artificios ni fórmulas extrañas. Solo el alma puesta al servicio de la palabra escrita, consiguiendo su verdadero objetivo. Hacernos pensar una vez acabadas sus páginas, asumiendo que todos podemos y debemos cambiar algo en nuestras vidas. No tiene que ser un cambio radical, abandonarlo todo y empezar de cero. También los pequeños cambios pueden hacernos aumentar esas cotas de felicidad que son necesarias para mejorar nuestros quehaceres diarios.

En definitiva una novela magnífica con un subyacente ensayo filosófico sobre la vida dentro de su trama, narrada con fuerza por una nueva voz que dará mucho que hablar en el panorama literario español. Un libro que os hará reír y llorar, sufrir y disfrutar, pero sobre todo os hará plantearos la vida de otro modo. Una obra imprescindible que no os debéis perder.

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