miércoles, 6 de junio de 2012

CRÓNICA DE UNA PRESENTACIÓN ANUNCIADA

Llevo días posponiendo esta entrada, quizás una de las más difíciles a las que me he enfrentado nunca. He realizado muchas crónicas de presentaciones y otro tipo de eventos literarios o culturales, pero nunca me había visto en la tesitura de contar desde dentro la propia presentación de mi primer libro. Así que tendréis que perdonarme, porque la emoción de los últimos días afecta también a la escritura, aunque por supuesto llevo muchísimo tiempo queriendo compartir esta experiencia con vosotros. Intentaré hacerlo lo mejor posible.

Como ya sabéis, el pasado martes 29 de Mayo tuvo lugar la puesta de largo de la colección Top Digital, los libros que han pasado del ebook al papel gracias a la arriesgada apuesta de B de Books y Ediciones B. En uno de los pabellones principales de la Feria del Libro de Madrid, el del Banco Sabadell, se celebró una mesa redonda a modo de presentación de estas novelas y sus autores. Un acto en el que presenté mi primera novela, "El enigma de los vencidos", junto a mis compañeros de promoción y sus obras: Bruno Nievas, Fernando Trujillo y César García, lamentando que la gran Blanca Miosi no pudiera acompañarnos en tan señalada fecha.

Los nervios se apoderaron de mí en las horas previas, quizás por la responsabilidad de presentar mi opera prima nada menos que en la Feria del Libro de Madrid. Nunca me ha gustado hablar en público, aunque soy una persona bastante habladora al que le gusta charlar de casi cualquier tema, pero mejor en grupos pequeños. Sería quizás el miedo escénico, que decía Jorge Valdano. El caso es que no dormí demasiado bien las noches anteriores, el calor tampoco ayudaba demasiado, pero esa tarde en particular salí bastante tranquilo de mi domicilio.

Habíamos quedado a las 17.15 en la puerta del pabellón para preparar un poco la mesa redonda. Hacia allí me desplacé, atravesando un parque del Retiro casi desierto a esas horas, con las persianas bajadas en las casetas que minutos después abrirían para el gran público. Una tarde calurosa en la que me dirigí hacia uno de mis sueños recurrentes en los últimos años, y que minutos después vería cumplido de un modo que nunca hubiera imaginado.

Allí me encontré con mis compañeros por primera vez, ya que sólo habíamos hablado por teléfono, mail o redes sociales. Con nosotros estaba también Carmen Romero, jefa de comunicación de Ediciones B, y Antonio Fraguas, el periodista cultural de El País que se iba a encargar de moderar nuestro pequeño debate. Y para prepararlo nos sentamos al fresco en una terraza, hidratándonos con unos refrescos, mientras comentábamos cómo iba a transcurrir el acto que estaba a punto de arrancar en una Feria que comenzaba a desperezarse en su turno de tarde.

Esa charla informal hablando de diversos temas sobre la publicación digital y nuestras experiencias me ayudó a desestresarme un poco, ya que trasladamos después nuestra conversación entre amigos a la presentación en sí, esta vez con público delante. Todos nos sentamos en unos cómodos sillones preparados por la organización, mientras la Comunnity Manager de la editorial se afanaba también por transmitir el evento por streaming vía Internet, facilitando además la participación desde Venezuela de Blanca Miosi y contando con otros lectores que quisieron sumarse al acto gracias a las nuevas tecnologías.


Tras una breve presentación de Carmen, Toño Fraguas comenzó el debate lanzando preguntas al aire que fuimos contestando sin un turno predeterminado. Hablamos de nuestras ilusiones, de los motivos para haber publicado en Amazon, de los lectores digitales y el tipo de novelas que leen en sus dispositivos electrónicos, etc. Desde puntos de vista diferentes debatimos también el papel de Facebook o Twitter en esta revolución digital que ha pillado a mucha gente por sorpresa, donde yo apunté lo gratificante de esa nueva interacción autor-lector que se ha desarrollado sobre todo gracias a las redes sociales.

En un ambiente distendido, ya sin pizca de nervios, fuimos charlando sobre infinidad de temas relacionados, como nuestras reacciones ante la visión de ese primer libro en las estanterías de las librerías. Gracias a Ediciones B hemos dado un salto que quizás no nos planteamos en un primer momento, cuando sólo queríamos que los lectores conocieran nuestras obras, pero que nos ha permitido entrar con buen pie en el sector editorial. Todos pretendemos seguir escribiendo y entreteniendo al gran público, publicando en digital o en papel, ya que todavía tenemos muchas historias que contar.

Después llegó un ameno turno de preguntas lanzadas desde el público allí congregado que fuimos contestando entre todos. Y a continuación, algunas otras cuestiones planteadas a través de Internet por los lectores, una manera más de seguir interactuando en esta nueva época que nos ha tocado vivir. Un cambio en el paradigma editorial que nos ha permitido llegar a miles de hogares en todo el mundo gracias a un simple click de ratón.

El evento llegó a su fin saludando y compartiendo unos breves instantes junto a amigos, familiares y todos los que tuvieron a bien acompañarnos en una tarde tan especial. Nos hicimos fotografías con el fantástico cartel de promoción preparado por la editorial y sin demorarnos demasiado, salimos de allí para encaminarnos hacia otro de esos momentos mágicos que siempre se quedarán grabados en la memoria: mi primera firma de libros en la Feria.

De camino hacia la caseta 192 fui departiendo amigablemente con Bruno Nievas y el también escritor Jorge Magano. En ese momento tuve que sonreír de nuevo, al escuchar por primera vez en la megafonía del Retiro, nuestros nombres como autores que iban a empezar su turno de firmas en la Feria.

Frente a la caseta se arremolinó un montón de gente, un heterogéneo grupo de personas que llamaba la atención a todos los paseantes del emblemático parque madrileño, sin saber muy bien lo que se estaba cociendo en esos momentos allí. Y en el interior también había overbooking, con los cuatro autores firmando libros, charlando con los lectores o compartiendo una fotografía con los amigos que nos acompañaron esa tarde, sin olvidarnos de nuestro pequeño homenaje hacia Blanca Miosi. La pila de libros fue bajando y el pequeño maremagnum allí formado también, cerrando la tarde en una terraza anexa mientras comentábamos lo intenso de un día que nunca podríamos olvidar.

Un día que llevaba mucho tiempo esperando, y que nunca pensé se desarrollaría de esa manera. Siempre había supuesto que, llegado el caso de presentar alguno de mis libros, sería en una pequeña librería rodeado de amigos, con una pequeña firma y poco más. Os podéis imaginar la satisfacción de presentarlo en la Feria del Libro, para firmar después ejemplares en la caseta de una de las editoriales más importantes de este país.

Pero eso no es todo, se me olvidaba comentar otros detalles. El sábado anterior, 26 de mayo, asistí a una comida organizada por la editorial, compartiendo mesa y mantel con Ernest Folch, el director editorial que estuvo amabilísimo conmigo, junto a editores y comerciales de Ediciones B, además de algunos de sus autores más mediáticos: Sarah Lark, Bernardo Stamateas, Javier Sardá, Jaime Peñafiel o Antonio Cabanas. Disfrutamos de unos entrantes espectaculares y un arroz con carabineros para chuparse los dedos, en una velada super interesante cuya sobremesa se alargó hasta las cinco de la tarde. Otro momento irrepetible, como cuando Sardá me comentó que le sonaba mucho el título de mi libro y quería saber más sobre él. Como os podéis imaginar tomé aire, respiré profundamente, y se lo conté de la mejor manera que supe dadas las circunstancias.




Una semana increíble, que arrancó y terminó con otro de mis libros, "La rebeldía del alma", en el número 1 del ranking general de Amazon.es. Después, ya el viernes día 1 de junio, firmé en el stand de la conocida Librería Antonio Machado, una tarde bochornosa en la que casi agoté los ejemplares disponibles, con los visitantes ocasionales de la caseta 169 llevándose los libros de dos en dos. Y al día siguiente, ya más relajado, pude disfrutar como lector y visitante de la Feria durante todo el sábado paseando entre las casetas del Retiro. Una jornada muy especial, acompañado de grandes amigos, que terminó en cena y posterior fiesta literaria, pero eso ya es otra historia...

*Nota: las fotos son cortesía de Mián Ros, Ediciones B y algunas propias.